Carta Abierta al Gobernador

MINISTERIO DE SANIDAD SUSTENTADA

Por: Dr. Norman González Chacón

A: Hon. Pedro Pierluisi Urrutia

Estimado Gobernador:

A usted le extraña el gran número de personas que no se han vacunado en los residenciales públicos del país y los ha declarado en rebeldía, según alega y cita el artículo “Pierluisi desconoce baja vacunación en residenciales y comunidades pobres de Puerto Rico” por Rafael R. Díaz publicado en el El Vocero el 30 de julio de 2021.

Debo salir en defensa de miles de personas entre ellos pacientes, seguidores y feligreses cristianos, que se han afiliado a nuestra organización, Misión de Sanidad Sustentada (MISAS), que entienden muy bien lo que significa la verdadera prevención y a través de los años han decidido practicar un estilo de vida saludable y se abstienen de todo lo que de alguna manera pueda dañar su cuerpo, templo del Espíritu Santo y su relación con su Creador (1 Corintios 3:16-17). Conocen muy bien los efectos de las drogas, y constantemente buscan alternativas para no tener que exponerse, ni utilizar ninguna substancia química que de alguna manera a corto, mediano y largo plazo pueda afectar su salud. La mayoría de ellos, no usan su plan médico para nada que no sea hacerse los exámenes rutinarios anuales preventivos de salud.

Al leer sus declaraciones, Señor Gobernador, que entiendo que no dejan de ser sinceras y bien intencionadas, al igual que la de muchos comentaristas de la prensa que no entienden la razón de muchos cristianos al abstenerse a la vacunación, me veo obligado a salir en defensa de todos ellos. Día a día, no solo tienen en cuenta toda medida de prevención posible contra el virus, sino que también hacen todo lo posible por mantenerse en el mejor estado de salud física, mental y espiritual para evitar ser víctimas de cáncer, enfermedades cardiovasculares, renales, diabetes y otras que cobran muchas más vidas que los que ha cobrado esta pandemia en nuestro país, y en el mundo entero cada año.

Antes de conocer de nuestra Misión, estaban muy enfermos de todas las enfermedades que sufre nuestro pueblo, sin embargo, han ido aprendiendo a cuidar su salud y no a través del Departamento de Salud, ni de ninguna Orden Ejecutiva, que aprendieron a cuidarse. Por responsables, y por sus firmes bases de convicción son muy consistentes y fieles a lo que han conocido: no consumen bebidas alcohólicas, no fuman, ni son adictos a ninguna droga. Tampoco reciben en su cuerpo sustancias manipuladas genéticamente, transfusiones de sangre, trasplantes de tejidos u órganos, productos de origen animal o cualquier otra substancia que intervenga con el genoma humano. Son cuidadosos hasta para ingerir una aspirina, aún cuando el médico se la recomiende. De esos, este servidor, como su consejero, profesional de la salud con licencia vigente en Puerto Rico, educador en estilos de vida natural, así como ministro del Evangelio, doy fe del beneficio que su estilo de vida les ha proporcionado.

Sí, Señor Gobernador, esa es la gente que no pasan su vida enfermos de médico en médico, ni de hospital en hospital. No le temen al virus, porque tienen la convicción de lo que es la verdadera prevención. Sí tengo que admitirle, que muchos de ellos no se van a prestar a ser parte de este proceso de experimentación, ni prestan su cuerpo por consciencia para recibir esta vacuna, que, según el CDC reporta en su página Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS), ha cobrado más vidas y provocado más efectos secundarios que la suma total de todas las vacunas juntas que se administran hoy en día. Cifras publicadas recientemente de una encuesta realizada entre sus miembros por la Asociación de Médicos y Cirujanos de Estados Unidos, reveló que una mayoría de médicos y otros profesionales de la salud en Estados Unidos no ha aceptado tampoco vacunarse, y dan sus razones científicas para no hacerlo (ver referencia adjunta).

Creemos y nos reafirmamos en la aseveración bíblica de que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo y que quien lo descuida, o lo destruye, pierde la bendición Divina. Somos hechura sagrada y el espíritu que nos da vida y nuestro cuerpo no es nuestro; es un don prestado de Dios que no podemos menoscabar, ni destruir. Por lo tanto, ningún gobierno, ni ley civil, ni cuerpo militar, ni poder de las tinieblas, nos puede obligar a hacer algo en contra de nuestra profunda convicción y consciencia religiosa que sienta las bases para nuestra convicción, estilo de vida y nuestra salud.

No son estos cristianos, los que están metidos en barras y restaurantes comiendo y bebiendo de todo lo que le hace daño a la salud y que causan todo tipo de enfermedades sistémicas crónicas, que aumentan el riesgo de muerte por cualquier virus, y por todas las demás causas. No son estos, los que utilizan el fondo de enfermedades catastróficas para tratar su cáncer, y recibir trasplantes y tratamientos costosos. No son los que dañan sus órganos con alimentos malsanos y requieren de cirugías y costosos tratamientos de por vida para ellos, sus familiares y el Estado. La mayoría de ellos han tomado la decisión de vivir vidas sanas. Su fe está basada en Dios y la fiel observancia de las leyes de la naturaleza y de la salud que se encuentran en la Biblia: alimentación sana, aire puro, agua pura, ejercicio físico adecuado, descanso, y estabilidad emocional basada en las leyes de convivencia pacífica que la Biblia nos enseña a todos.

Según podemos percibir de las autoridades científicas europeas, todas las vacunas han fracasado en llenar las expectativas de sus proponentes. El virus se propaga en los vacunados, mutando en variedades nuevas creadas por las vacunas mismas quienes desarrollan las reacciones que dan lugar a nuevas y contagiosas sepas del mismo. Hasta el momento, no conocemos de ningún caso, de alguno de los creyentes que haya muerto por el virus.

A menos que no sea por accidente, no visitan ni médicos ni hospitales. Aún así, muchos de ellos, prefieren perder la vida, antes que dañar el cuerpo y el alma que le pertenece a Dios. Su fe religiosa va por encima de todo otro valor y conveniencia. No todos piensan igual ni cuidan su salud de la misma manera. Algunos, dependiendo del conocimiento, de su discernimiento, y del grado de preparación que ostentan, tienen la capacidad de aceptar o rechazar lo que puede ser bueno o malo para su salud, y aún así, no se les exige nada que su intelecto y voluntad no puedan entender y aceptar. Todos son bienvenidos en nuestra organización y progresan al ritmo de su propio aprendizaje y experiencia.

Los miembros de nuestra organización no consumen ningún producto que pueda producir las enfermedades crónicas degenerativas que sufre la sociedad y por las cuales mueren muchos más al año, en todo el mundo, que por esta pandemia. Al contrario, al dejar de comer esos productos han mejorado y curado de sus condiciones preexistentes. Nuestros afiliados, no son los que están metidos en fiestas, ni en jolgorios, ni en actividades artísticas, ni conciertos a donde va mucha gente que pueda contaminarlos. Apenas, y con mucho cuidado, visitan el supermercado y las placitas de viandas para apertrecharse de los víveres necesarios. Como no recogemos ni diezmos ni ofrendas, no hay necesidad de hacer acto de presencia, ni de salón de reuniones. Ellos dan sus diezmos y ofrendas a quienes creen que lo necesitan, y su mano izquierda no sabe lo que su mano derecha hace. Todos están conscientes del peligro de las actividades multitudinarias y se cuidan en extremo para solo viajar si hay una emergencia familiar que lo requiera; se hacen la prueba antes y después del viaje, guardan su cuarentena y cuidan al resto de sus allegados familiares y amigos como a ellos mismos.

Entendemos, que si el Estado no le ha enseñado a sus ciudadanos, ni ha legislado para educar en estilos de vida saludable y le ha permitido, bajo su libre albedrío, sin ningún tipo de control el consumo de alimentos malsanos, bebidas alcohólicas, tabaco, drogas y actividades que atentan continuamente contra la salud y causan las enfermedades que minan la salud de la sociedad, tampoco deben intervenir con la decisión individual de personas que bajo su ordenamiento de creencias y de fe, hacen todo lo posible por mantenerse en el mejor estado de salud: “Si pues coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).

Por otro lado, el hostigamiento a vacunarse que ha surgido a consecuencia de la pandemia está causando estragos en la salud mental, y grandes angustias, divisiones familiares, rechazos y grandes conflictos entre amigos, compañeros de trabajo y entre aquellos que por las razones señaladas han decidido no vacunarse. Para el Estado tener la fuerza moral a obligar a la gente a ponerse una vacuna experimental, porque supuestamente protege la salud colectiva, tendría que, de la misma manera, restringir el consumo de azúcar, alcohol, las grasas animales, las frituras, y cerrar todo tipo de establecimiento donde se venda comidas y productos que, sin duda según las estadísticas, ocasionan efectos de salud más letales que el virus.

Diariamente, he atendido miles de solicitudes para la exención a vacunarse por creencia religiosa, porque me lo solicitan y es mi deber como Pastor del rebaño, protegerlas y guiarlas. Son ciudadanos responsables y parte del pueblo de Dios y sus escogidos. Por lo tanto, Señor Gobernador, toda Orden Ejecutiva, mandato o ley que vaya en contra de los derechos constitucionales de aquellos que objetan por conciencia, será desacatada, no importa las consecuencias. Muchos de ellos, han puesto su confianza, al momento de ejercer su derecho al voto, en el candidato que más se acerque a sus ideales de vida, y estos están claramente expresados en la Biblia y son sostenidos por la Constitución de los Estados Unidos de América y de Puerto Rico. Por favor, no se aleje de ese camino, para que Dios lo bendiga en su gestión como Gobernador. Lo mismo le decimos a todos los legisladores: El pueblo les ha escogido para llevar a cabo la labor más importante de redactar y ayudar a engrandecer nuestra Constitución, y establecer la justicia. “Que así nos ayude Dios”.

Su amigo y seguro servidor:

Dr. Norman González Chacón

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Nota: Estaré publicando artículos nuevos cada semana.

71 comentarios sobre “Carta Abierta al Gobernador

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