Los Ángeles Parte II

Un Conflicto entre el Bien y el Mal

 Por Dr. Norman Gonzalez Chacón

Los ángeles de Dios tienen que enfrentar constantemente a los ángeles malignos de Satanás, que están todo el tiempo conspirando para llevar a cabo obras siniestras, eventos catastróficos, accidentes horribles, guerras entre las naciones, desastres en la naturaleza: tornados, terremotos, inundaciones, tormentas, sequías, plagas, enfermedades, epidemias y todo lo que pueden de alguna manera trastornar en la tierra para destruir y crear el caos. La intención satánica es que la gente piense que todos esos desastres vienen de Dios, al punto que se le han llamado “Acts of God”. 

Esa idea generalizada de que Dios castiga la tierra y a sus criaturas por su desobediencia, es una treta satánica para justificar todo lo malo que ocurre sobre la tierra, y achacárselo a Dios, que es quién supuestamente castiga y hace sufrir a unos, mientras premia a otros. Esa falsa doctrina es predicada en muchas iglesias, y se ha convertido en creencia general de la humanidad: “Que las plagas provienen de Dios porque están profetizadas en la Biblia”.

Es cierto, que algunos de los profetas en el pasado, advirtieron a la iglesia, y  específicamente al pueblo de Dios, que si no se arrepentía, le crearía todo tipo de plagas y calamidades,  porque es la forma en que el profeta ve lo que va a ocurrir y cómo se van a manifestar los elementos de la tierra como consecuencia de la conducta pervertida de los hombres. Esta visión equivocada de la realidad, es con el fin de achacarle a Dios todas las calamidades y desastres que sobrevienen al ser humano y a la tierra por su desobediencia; cuando en realidad, es la obra siniestra de los ángeles malignos de Satanás, creada e inducida por ellos en los seres humanos que por su conducta, se convierten en sus instrumentos para crear el caos, la destrucción, las calamidades, los desastres en la tierra y achacarlas a Dios.

Esta idea distorsionada de la realidad, se enseña y se predica en las iglesias como parte del terrorismo teológico que muchas denominaciones enseñan a sus feligreses, y que llevan gente a esas congregaciones. Personas que huyen del desastre inminente, por el temor que desarrollan cuando ven esas calamidades ocurrir, y buscan refugio en las iglesias por el interés de salvarse de ellas, y no por amor al Salvador del Mundo.

Si los ángeles de Dios nos pudieran hablar directamente, nos dirían que por más que ellos se esfuerzan en proteger a la humanidad de todos esos desastres y enfermedades, la ley de causa y efecto se hace sentir de forma natural en todos los ámbitos donde se violan las leyes naturales de Dios y se actúa en contra de la naturaleza física, biológica, cósmica, natural y de los principios de vida establecidos por Dios desde la creación. Principios y leyes que son vulnerados, ignorados, y pisoteados por la conducta humana. Como consecuencia, se produce todo tipo de enfermedades, desastres, cataclismos y accidentes sobre la tierra que son el resultado de la desobediencia en general a las leyes, preceptos y estatutos divinos. 

La ley de causa y efecto señala que todo lo que el hombre sembrare eso será lo que cosechará (Gálatas 6:7). Esa ley con la constante siembra de la mala semilla del enemigo, actúa como consecuencia natural de una conducta pervertida y contumaz que hace que lo malo parezca bueno y lo bueno parezca malo. Los seres humanos instigados por el enemigo común de Dios, han enseñado doctrinas que pervierten totalmente la verdad de la voluntad divina y la han distorsionado para que parezca ridícula y fuera de lugar en la vida desenfrenada de los hombres y mujeres que le han dado la espalda a la verdad de Dios.

Este trastoque de los valores divinos, combinado con las enseñanzas satánicas, han formado parte de las doctrinas y filosofías enseñadas en las escuelas y universidades. Es lo que ha confundido al mundo y lo tiene sufriendo todo tipo de calamidades como consecuencia de su propia conducta errática y distanciada de la verdad divina.

Todas las tendencias del ser humano que nace y crece en este siglo, trae una genética defectuosa que se ha ido degenerando con la maldad y el error como consecuencia. Toda la conducta humana ha sido modificada a las circunstancias señaladas por la maldad y el error. Corregir esas tendencias no es posible bajo las pautas de las sociedades modernas y los nuevos conceptos de vida de la educación actual que ha puesto en la mente humana la filosofía, la teología, y la psicología de este tiempo. Todo ha sido pervertido por los conceptos erróneos que Satanás y sus ángeles han ido creando y que han sido acogidos por las masas sociales como bueno, cuando es la semilla del caos y del error. Esa tendencia al mal de todas las enseñanzas humanas, le hace el trabajo más difícil y complicado a los ángeles de Dios, pues ya Sus hijos participan de todas esas aberraciones de las sociedades modernas y se envuelven en todas las actividades mundanas, estudian en las mismas escuelas, y participan de todos esos engaños que el maligno ha creado para cambiar el mundo a su conveniencia.

Esta sociedad actual, que practica “las profesiones”que el demonio ha creado y ha instituido en las escuelas y universidades del mundo, viola las leyes divinas establecidas para evitar justamente que las cosas llegaran al extremo que han llegado. Por eso existe tanta violencia y engaño en el mundo. Los ángeles de Dios han tenido que luchar contra todos los ángeles satánicos y contra los seres humanos, que por mayoría, han escogido la vida ficticia del error y la han convertido en la ley de regla y conducta humana. Cuando vemos las películas de cine, vemos las proyecciones satánicas del ideal humano inducido por la mente pervertida y muy astuta de un enemigo sagaz que influye en las mentes incautas, sus ideas falsas, revolucionarias y siniestras. 

¿Cómo podemos enderezar esa curva maléfica de la conducta general que la defiende, la enseña, la practica, y la convierte en ley para que todos se lo agradezcan? La magnificación del error es un mal generalizado que hace ver lo malo como bueno y que manipula la conducta general de las sociedades modernas hacia parámetros irreales, y teorías científicas que sólo se comprueban en base al error mismo.

Los ángeles de Dios, encargados de velar por la paz y el desarrollo correcto de la conducta humana, han visto el rechazo total de la sociedad a las leyes divinas del orden universal, que de haber sido observadas, hubieran evitado todas esas calamidades, desastres, accidentes, guerras y plagas que siguen ocurriendo y seguiremos viendo a diestra y siniestra. Como consecuencia natural de esa conducta desviada de las leyes que el Creador estableció desde el principio, solo se produce fracaso, dolor, enfermedad y la muerte que acechan a una sociedad suicida.

La conducta desviada de los seres humanos, ha llegado al extremo peligroso y fatal de intervenir en los alimentos y frutos de la tierra para acondicionarlos y ser parte del plan universal de manejo de la conducta humana para esclavizarla intelectual y físicamente. A esa nueva era de enseñanza y práctica del supuesto y anhelado “Nuevo Orden Mundial” que se está estado tratando de implantar, y que va en total controversia con los planes de Dios para una tierra nueva y perfecta, constituyen una gran mayoría de intelectuales profesionales, científicos, sociólogos, y ricos comerciantes interesados en este nuevo concepto de gobierno universal cuya meta es esclavizar voluntariamente a toda la humanidad, si Dios no interviene y lo impide a tiempo. Para eso necesita el apoyo de un pueblo que rechace naturalmente esa intención satánica y que pida voluntariamente la intervención divina y el cese de esos planes malignos.

Habrá un decreto de muerte para quienes se opongan a la implementación del nuevo orden mundial. Pero de parte de Dios existe también un decreto de muerte para los que se atrevan a tocar a uno solo de sus hijos obedientes que se opongan al nuevo régimen. Por motivos obvios, las iglesias no son el lugar más seguro para sobrevivir la crisis que se avecina. Debido a su naturaleza errática, sus dirigentes y pastores están propensos a obedecer a los hombres de gobierno antes que a Dios. Debido a esa tendencia humana de temor y debilidad, vimos durante la pandemia, muchos dirigentes religiosos ceder ante los dictados de los jefes de Estado, a la orden para vacunar a toda la población. Muchos cristianos concientes se percataron de la traición que los pastores y ministros le hicieron a sus feligreses, cuando los dirigentes religiosos se unieron al gobierno para obligar a todos, grandes y chicos, niños, adultos y viejos a recibir la inyección experimental. 

Todos los que entendieron de lo que se trataba, y decidieron no inyectarse, fueron discriminados por las iglesias, por los sacerdotes, y por pastores que les prohibieron participar del culto, si no estaban vacunados o usaban una mascarilla, entrar a las iglesias. Si la vacuna hubiera sido la marca de Apocalipsis 18:4, todas las siete denominaciones de iglesias llamadas cristianas se hubieran constituido en la gran Babilonia, en la imagen de la bestia; y los que recibieron la marca estarían perdidos eternamente. Rogamos a Dios para que eso no sea así, pues de serlo, muchos se habrían sellado para perdición eterna.

Por esa unión de las iglesias cristianas a los dictados de los gobiernos dictatoriales que violaron los derechos individuales de la gente a no recibir la marca maldita, la orden del ángel de Apocalipsis indica que los que quieran recibir el sello de Dios deben salir cuanto antes de esas iglesias. “Salid de en medio de ellas, pueblo mío”, dice Jehová: “Para que no seáis participantes de sus pecados y recibáis sus plagas”. Muchos de los que recibieron la inyección obligatoria están sufriendo de condiciones que nunca antes habían padecido. Otros, han muerto súbitamente, y a otros, les espera una muerte prematura y muchos sufrimientos y condiciones de salud que nunca hubieran sufrido si no hubieran recibido la inyección obligatoria. Cuando el texto de Apocalipsis dice que no participemos de sus pecados ni de sus plagas, parece ser que las plagas de condiciones que están presentando los que recibieron el experimento que la iglesias ayudaron a promover, se está manifestando y cobrando vidas.

Como señalé anteriormente, si esa hubiera sido la marca de la bestia de Apocalipsis 18 (Que nadie en la tierra sabe si lo fue o no, y nadie puede asegurar que no lo fue), una inmensa cantidad de cristianos, miembros de todas esas iglesias qué se unieron con el gobierno para obligar a la gente a recibirla, y cayeron víctimas de la trampa y del engaño, se sellaron para perdición por culpa de sus pastores y sacerdotes, y están recibiendo las plagas señaladas.

Muy pocos pastores, ministros o sacerdotes están preparados para defender a sus feligreses ante situaciones como la mencionada. Peor aún, desconocen las señales que pueden decidir la salvación de las almas que militan en sus congregaciones, porque desconocen el cumplimiento de las profecías que inexorablemente estamos viendo. Ellos mismos aceptaron recibir la vacuna y lo hicieron publicamente para inducir a otros que se oponían a recibirla ellos también. Este experimento universal que ha cambiado al mundo que conocíamos por otra cosa diferente, y qué además, ha cambiado la práctica de la medicina convencional en todo el mundo, no puede pasar desapercibida en la práctica religiosa de los creyentes, ni ante los ojos de Dios. Claro, estudiar las Escrituras en este tiempo, es similar al tiempo del nacimiento de Cristo. Los sabios estudiosos de Oriente, que en el tiempo de nacer el Mesías eran los únicos que conocían perfectamente las señales; al ver la aparición de la estrella, salieron para adorarle desde sus respectivos países hasta el pequeño pueblo de Belén de Judea.

Esa señal, que sólo era otra estrella más de las millares que se ven en el cielo, fue suficiente para quienes estudiaban las escrituras darse cuenta del evento que estaba ocurriendo y de su importancia. Si los tres sabios reyes que salieron del oriente en busca del Mesías nacido, hubieran sido igual a los sacerdotes de este tiempo, nunca se hubieran percatado de la gran profecía que se estaba cumpliendo en Belén y hubieran ignorado, como lo hicieron los dirigentes de las iglesias, el evento magno más importante de la historia del mundo que estaba ocurriendo, y ellos estaban entretenidos en sus negocios y no vieron, ni vivieron la gran bendición, ni tuvieron ese inmenso privilegio de ver al niño Jesús, al Salvador del mundo, en la primera etapa de su vida.

Hoy día, la iglesia cristiana se confabuló con el Herodes moderno para vacunar a todos los niños y acabar marcándolos para muerte eterna. Por eso, la profecía es clara y señala: “Maldito el hombre que confía en otro hombre” (Jeremías 17:5). Los pastores confiaron en los gobernantes y los gobiernos de los hombres traicionaron a las iglesias que no tuvieron la luz de las profecías de su tiempo. Debido a que la salvación no depende de los pastores y ministros, hombres o mujeres, sino que es individual, el llamado de Dios es a salir de esas iglesias cuanto antes, y mantenerse fuera de ese ambiente. Si su pastor apoyó de alguna manera la vacunación compulsoria que los gobiernos herodianos han dictaminado; si su pastor no se opuso o no le firmó el documento, o apoyó su decisión de no someterse a los dictadores gubernamentales que violaron los derechos constitucionales de la gente por el lucro personal, y si en su iglesia le prohibieron entrar sin haberse inyectado o a tener la prueba negativa y la máscara maldita; ni defendieron sus derechos a disentir, debes salir inmediatamente de esas iglesias corruptas como recomienda el ángel de  Apocalipsis 18:4: “Salid de en medio de ellas, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis sus plagas”.

Desde el Presidente de los Estados Unidos, los gobernadores de Puerto Rico y de muchos Estados, el Secretario y asesores de salud al igual que los directores de la Organización Mundial de la Salud que violaron derechos civiles tan importantes como la dignidad del ser humano y su derecho a no introducir un elemento extraño y experimental en su cuerpo, ni aceptar una marca que les identifique en la sociedad donde habita. Todos ellos recibirán las plagas que están señaladas para ese fin. “Dios no puede ser burlado, que todo lo que el hombre sembrare, eso es lo qué cosechará” (Gálatas 6:7). Esta sentencia se cumplirá inexorablemente en cada uno de los que conspiraron para inyectar el veneno a todos los que lo permitieron y fueron engañados. “Quién mata a un buey, es como quien mata a un hombre”. “Quién fuerza una vacuna es como quien viola una niña”. Una violación es una violación, y es denigrante, invasiva, indignante, repugnante, y quien la comete, debe recibir todo el peso de la ley debido a que se realizó con toda malicia, fuerza, y engaño. Tanto los líderes religiosos que no se opusieron, y los dirigentes y funcionarios políticos y de salubridad que lo permitieron, pagarán en su carne por el daño causado y por las consecuencias que a largo plazo han ido transformando el mundo entero y cambiando la dinámica de vida de millones de seres humanos, que directa o indirectamente, han sufrido y seguirán sufriendo los cambios que todo el planeta ha sufrido por esa causa.

No fue la pandemia que cambió el mundo. Fueron los funcionarios, religiosos, políticos del gobierno, médicos y farmacéuticas, junto a los medios de comunicación quienes tomaron las iniciativas funestas que han transformado al mundo actual. Muchos fueron inducidos por ignorancia, otros que fueron comprados con dinero; otros que vieron sus intereses en peligro y actuaron en defensa de los mismos y en perjuicio de sus semejantes. Todos tienen una excusa, pero nada de razón para que no paguen por sus decisiones erradas. En su momento, lo pagarán en carne propia, como está profetizado.

Algunos dirigentes religiosos se vendieron por no salir de su zona de comodidad, otros por conveniencia económica, y muchos por ignorancia de las profecías.  Tanto  ellos, como los políticos que le siguieron el juego a los médicos y a las grandes empresas farmacéuticas que iniciaron la ola de terror que aún permanece, sufrirán las consecuencias del engaño a medida que la gente lo descubra. A pesar de que al descubrirse el engaño, los políticos, astutamente para no incriminarse, decretaron la normalización de la pandemia mediante estadísticas inventadas para ese fin. No obstante, todos los que recibieron el experimento en sus cuerpos, sufrirán las consecuencias de alguna manera, que nadie puede predecir y que nadie podrá señalar por su causa. Por lo tanto, la vida, el sufrimiento, el acortamiento de la misma, y los efectos que muchos han de sufrir, se diluirán y se verán como la consecuencia natural de lo que cada persona sufre de acuerdo a su estado de salud y de su genética individual. A ninguna entidad de las que obligaron a tanta gente a recibir las inoculaciones funestas, se le podrá reclamar por los daños y sufrimientos que esas personas y sus familiares tendrán que soportar debido a sus efectos. Nadie aceptará la culpa, ningún médico ni funcionario político, religioso, o fabricante, aceptará la culpa y la responsabilidad del sufrimiento o de la muerte prematura de todas esas víctimas. Pero la sangre de los afectados reclamará su culpabilidad.

Mientras eso ocurre y la gente sufre, los mecanismos efectivos del miedo y del terror inducido, siguen cobrando fuerza en la sociedad y ante unos gobiernos que no hacen nada para evitarlo, un sistema médico que los apoya, y unos líderes religiosos que lo validan. La gente, presa del miedo, sigue aceptando vacuna tras vacuna, medicamento tras medicamento, creyendo que eso los salvará de la destrucción inminente y del sufrimiento inducido y proyectado.

Existe una agenda macabra para controlar la humanidad, que sigue los dictados de Satanás, que quiere adueñarse del mundo en un solo gobierno. Su propósito es sacar a Dios de la mente de todos y que no exista nadie sobre la tierra que crea en Dios. Quedará solo Satanás que se hará visible y se personalizará como dirigente del mundo, para que todos le adoren y le sirvan. Él ha estado esperando para ser el rey de este mundo sin competencia. Satanás fue el primer demócrata de la historia del universo. Levantó su rebelión y convenció a una tercera parte de los ángeles del cielo con la filosofía demócrata que sacaba a Dios del control y le daba el poder a los pueblos y naciones. Según su filosofía, los pueblos por votación mayoritaria escojerán sus dirigentes y legisladores que crearán sus propias leyes y acuerdos. Vemos en su creatividad, un gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Esa es la base de las democracias y por eso a Satanás se le llamó demo-nio. La palabra Democracia esta formada de: “Demos= pueblo o gente y Krátos= gobierno, poder y autoridad”. La idea original de que el mundo fuera manejado por las decisiones de la gente mediante sus representantes elegidos por el voto de la mayoría, ha sido una astuta treta para sacar a Dios del gobierno universal, y Satanás representar la voluntad de la gente. Al oído, y en teoría, se ve muy justo y razonable, pero en la práctica, ha sido un gran fracaso porque no siempre las mayorías han tenido la razón, y en base a la filosofía de la democracia se han cometido muchas injusticias sociales y se han promulgado leyes que degradan la moral y crean nuevas y muy subjetivas leyes que liberan la conducta humana y producen corrupción y violencia. 

A simple vista y en primera instancia, suena bien y es muy convincente. A todos nos gustaría que se hicieran las leyes a nuestro gusto y conveniencia. La idea suena bien al oído y por eso convenció a millares de ángeles que la creyeron y se unieron a la rebelión del demo-nio. Por eso, ha convencido a tantos hombres inteligentes, que a través del tiempo, han luchado para implantar la democracia en los distintos países del mundo. La democracia pasó a ser el ideal de gobierno que sustituía a las monarquías reinantes de reyes déspotas y crueles dictadores que gobernaron el mundo en las distintas épocas como tiranos que sólo buscan el poder y las riquezas, y despojan a los pueblos de todo lo que la gente gana con su trabajo. La democracia se ha impuesto como un mejor estilo de gobierno inicialmente, pero con el tiempo se convierte en un instrumento de opresión y de recolección de impuestos exhorbitantes para satisfacer la corrupción de sus gobernantes, al igual que lo fueron los crueles reyes o dictadores tiranos. 

Pero detrás de la demo-cracia está un demo-nio que ha sido el padre de la corrupción, del engaño, y de la política demagógica que ofrece una cosa y otorga otra muy diferente. Se trata del arte de hacer política, que se ha convertido en una ciencia que se enseña en las universidades, y se trata de la organización que maneja los asuntos, las leyes, las finanzas y las decisiones que se toman en concenso para manejar los asuntos que afectan a la gente y a los pueblos, para mantener el control de los gobiernos y establecer las leyes que lo rigen. Se estudia como marco de referencia para preparar a los futuros dirigentes, representantes y gobernantes de la tierra. Su fundador fue el demo-nio y por eso se le llama demo-cracia. Aunque fue creada antes de la fundación de este mundo, se desarrolló como ciencia en Grecia cuando Aristóteles escribió y definió sus parámetros como un mecanismo o forma de mantener a la sociedad bajo control, estableciendo reglas, órdenes, estatutos, principios y leyes que castiguen a quienes violen las reglas que se aprueban por legislación política mayoritaria.

Satanás ha logrado que la política demo-crática se convierta en el estilo de gobierno ideal que las sociedades modernas escogen para regirse por el voto mayoritario de sus ciudadanos. Esa fue la propuesta original de Satanás en el cielo contra la teocracia divina existente, y ha prevalecido  en el mundo como la mejor opción de gobierno de los pueblos, por los pueblos, y para los pueblos en general, a falta del verdadero gobierno perfecto de Dios.

Pero la democracia tiene un grave defecto que se oculta detrás del ideal socio-político: es que la democracia es buena en la medida en que refleja el carácter de sus proponentes, pero puede ser muy mala, cuando sus proponentes llevan intenciones malignas personales, agendas escondidas, intereses creados, deseos de ganancias económicas, fama, dinero y otras agendas individuales o colectivas cuando se organizan en partidos políticos para cobrar fuerza que se maneja en las democracias para aprovecharse sus dirigentes del pueblo y de la gente que lo compone. Los obligan a pagar contribuciones para sostener a toda la burocracia que el mismo gobierno decida emplear para sus funciones. En resumen, son los obreros que trabajan y aportan sus contribuciones al gobierno y éste decide lo que hace con el dinero del fisco.

Se trata de una estrategia política para extraer del pueblo obrero que trabaja, todo lo más que se puede para engrosar las arcas del gobierno, a fin de que sobren suficientes fondos para los políticos derrochar y enriquecerse. Por eso se ha visto que los gobiernos democráticos abruman a los pueblos que lo componen con arbitrios y contribuciones excesivas. Los obreros que trabajan, aportan para sostener a los políticos y convertirlos en ricos. Los ricos tienen privilegios que los que trabajan no pueden tener, y es por eso que las democracias son constantemente amenazadas y sus dirigentes rechazados por el voto del pueblo, cuando éste es oprimido y abrumado por los impuestos; ese pueblo no recibe los servicios que el gobierno promete y nunca cumple. Esa es la actuación típica de los gobernantes y legisladores de las democracias y por eso aparecen candidatos que ganan el voto popular y luego se convierten en tiranos dictadores.

El gobierno de la democracia falla en la medida en que sus políticos fallen en cumplir sus compromisos y promesas de campaña para ser elegidos. Es un gobierno provisional que Satanás ha permitido que sea la mejor opción en lo que él termina su trabajo de sacar a Dios de las agencias públicas y privadas, de las iglesias, y de la mente de la gente, a fin de no tener ni un obstáculo en imponer e implantar su gobierno personal que siempre ha tenido en mente y proclamarse rey de esta tierra.

Un gobierno exitoso se inició en los Estados Unidos en sus comienzos; un gobierno democrático y republicano que se fue corrompiendo en la medida que se fue sacando la fase republicana y asentando la democracia. Es que en la medida y proporción que se saca a Dios de la administración, de la educación, y de la justicia, así en esa misma medida y proporción, se aleja la paz y la seguridad de sus componentes. Así se apartan los pueblos y las gentes del éxito y de la prosperidad verdadera cuando todas las riquezas que se obtienen para el disfrute de todos los que trabajan por igual, van a parar a mano de políticos corruptos.

En la medida en que las pretensiones humanas han ido aumentando, se ha ido eliminando el concepto divino de la sociedad, y en esa misma proporción, aumenta la corrupción, la violencia, el engaño y la lujuria que descomponen a cualquier sociedad en poco tiempo. Cuando los hombres le quitan el control de las decisiones a Dios, como ha ocurrido en las escuelas, en la judicatura, en los gobiernos, y en los hospitales; el caos, la violencia y la corrupción se apoderan de la sociedad, y el único refugio es: “sálvese quien pueda”. A ese nivel llega toda nación cuando se le da el control del gobierno a los demó-cratas y se saca a Dios de la administración de la justicia.

A ese nivel han llegado las naciones del mundo porque no hay ni una, que le de el lugar a Dios que Dios se merece. Por esa razón, todo el planeta está en un deterioro extremo, visible en todas las sociedades, incluyendo la religión que ha permitido que los políticos dominen sobre la voluntad divina expresada en las leyes de Dios y no en las leyes de hombres, que han sido respaldados por los dirigentes de las iglesias en una política oscura e incomprensible. Si la Iglesia se hubiera expresado unánimente, si se hubiera hecho presente en la dinámica social, defendiendo firmemente los postulados divinos y rechazando las filosofías humanas que se enseñan en las escuelas y universidades a sus estudiantes y si hubieran defendido los fundamentos divinos de la familia, de la de los diez mandamientos de la ley de Dios, y de todos los estatutos y preceptos que Dios comunicó al hombre para preservar la paz, la salud, la vida y la familia, ni una sola de las calamidades sociales, ni de las enfermedades que conocemos, existiría en las sociedades protegidas por los ángeles de Dios que se encargan de cuidar la vida de sus hijos y la de los hijos de los hijos, hasta la cuarta generación. “Dejáronme a mi; dice Dios: fuente de aguas vivas, para cavar para sí, cisternas que no retienen aguas”. Los pastores y dirigentes religiosos que debieron haber defendido hasta la muerte los postulados cristianos ante la liberación demócrata de las leyes morales de vida, del aborto, del género, de la lealtad al Dios del Cielo, y de  otros asuntos de leyes que se han menospreciado para rebajar la conducta humana, han permitido que la corrupción y la violencia aumenten en la sociedad sin que las leyes puedan detenerlas.

Se escogieron ellos mismos, guiados por sus propios intereses y dirigieron la iglesia por caminos equivocados. Creyeron que la iglesia era su negocio personal, su finca privada, y se aliaron con los gobiernos para recibir la ayuda económica destinada a corporaciones sin fines de lucro, y aceptaron otras ayudas económicas, que convirtieron las iglesias en negocios sin fines de lucro, pero productivas en gran medida para los pastores. No tienen que pagar impuestos por ello, y en cambio, reciben grandes compensaciones. Pastores que no fueron escogidos por Dios, dirigen los grandes movimientos que se dicen cristianos en contra de los principios de vida que el Maestro Jesus enseñó a sus discípulos.

En este siglo, las iglesias envían a sus hijos a las universidades, y éstas se encargan de prepararlos para que se burlen de los postulados tradicionales de la Iglesia mediante filosofías humanistas que rechazan la divinidad suprema, que ponen en duda la existencia de Dios, de una promesa divina de paz, y de un salvador que está presto a venir por segunda vez. El primer paso fue sacar a Dios de las escuelas, y luego sacaron la Biblia de los tribunales de justicia, de los corazones fieles, de toda actividad educativa y comercial, y hasta de ciertas celebraciones religiosas que han convertido a fiestas paganas. Cada año que pasa vemos cómo los activistas que se oponen a que se ore en las escuelas y que se hable de Dios, ganan terreno en educar a los niños en las nuevas enseñanzas sobre identidad de género que ellos inventaron en contra de las enseñanzas bíblicas sobre la integridad de la familia, formada por un hombre y una mujer y sus hijos. Esta tendencia ya es respaldada por varias denominaciones religiosas, que endosan la conducta homosexual y han ido cambiando sus dogmas originales. Se han aliado con el enemigo de Dios, traicionando así la fe y la enseñanza tradicional por el solo hecho de ganar adeptos y ser aceptados en la sociedad.

Es conveniente señalar que en la medida que el ser humano saca a Dios de su vida, entra Satanás a poseerla. Las enseñanzas anticristianas de las escuelas y universidades desestabilizan la fe cristiana y menosprecian las leyes y recomendaciones divinas. Además, siembran en la mente de los estudiantes la idea de la inexistencia de Dios. Ponen en duda las escrituras sagradas y las limitan a unos libros viejos que no tienen mucho valor moderno. La negación es tan insistente en todas las disciplinas, que muchos estudiantes no se atreven a decir que ellos y sus padres son cristianos o creyentes en el evangelio de Cristo, y poco a poco su fe en Dios se va debilitando según avanzan en sus estudios. Cuando salen, es poca su fe en Dios, o ninguna.

Filosofía anti-creacionista

Todas las enseñanzas universitarias contienen ideas absolutistas que penetran en la mente de los estudiantes, siembran las dudas en las mentes cristianas y establecen puentes sólidos en la mente de los no cristianos. Las ciencias naturales han sido desnaturalizadas de sus parámetros originales. La botánica y la zoología se analizan para introducir químicas experimentales basadas en las sintetización de procesos antinaturales y la formulación de mezclas tóxicas en contra de la naturaleza creada. La botánica original ha sido invalidada totalmente por la manipulación genética y el intercambio de cromosomas de diferentes especies entre sí es lo que prevalece en la mayoría de los procesos investigativos. No queda nada en su estado original como Dios lo creó en el principio y por eso existen tantas enfermedades del sistema digestivo y de la sangre. Por esa razón, los virus y bacterias se vuelven más peligrosos en el organismo de quienes utilizan medicación para sus diferentes condiciones de salud. Es que el cuerpo humano sufre los cambios que se le han hecho a los alimentos y en la mayoría de los casos, no asimila adecuadamente aquellos frutos y vegetales que han sido hibridados, injertados o manipulados genéticamente. Nuestro sistema fue diseñado compatible con los alimentos tal cómo Dios los creó originalmente sobre la tierra. Aunque a la vista parezcan iguales, o hasta de mejor apariencia externa, las alteraciones y modificaciones genéticas que han sufrido esos frutos y vegetales, no son reconocidas por nuestro sistema inmunológico como alimento nutriente. En la mayoría de los casos, es rechazado para llevar a cabo funciones vitales. Si por necesidad biológica vital, el organismo utiliza y echa mano de esos nutrientes alterados y los admite y los procesa, el resultado es detrimental para energizar y vitalizar órganos y sistemas que se van a ir afectando hasta enfermarse seriamente. Un ejemplo de estos procesos lo podemos comprobar en diferentes enfermedades que han surgido y que no tienen explicación alguna para la ciencia que desconoce la diferencia que existe entre un alimento genuinamente creado por Dios en su estado natural y uno modificado o transgénico. Por eso vemos la falta de hueso sólido en personas que han tomado leche de vacas toda la vida y sufren de osteoporosis. Así también podemos observar cómo tantas personas sufren de diversas infecciones a pesar de la vitamina C que consumen: Es que tanto la vitamina C que se vende comercialmente como la vitamina C de los frutos y vegetales que han sido modificados genéticamente, no funciona como la verdadera vitamina C que Dios creó en la naturaleza. La verdadera es un ascorbato natural alcalino, y la que proviene de frutas y vegetales modificados o alterados genéticamente, es un ácido ascórbico irritante y dañino a las células que la necesitan. No sólo acidifican el sistema que las recibe, lo inflaman y lo irritan, impidiendo la mitosis natural y produciendo una mitosis imperfecta. Nuestro organismo no fue creado para ese tipo de combustible, y al igual como ocurre con un motor de gasolina si usted le echa combustible diesel o gas crudo, arruinará todo el sistema y se echará a perder el motor de su auto. Así de similar podemos señalar, que ocurre en el cuerpo humano cuando lo alimentamos con frutos híbridos o manipulados genéticamente (transgénicos). Si usted consulta a un científico, nutricionista, o profesional de la salud, estos le dirán que tomar vitamina C o ácido ascórbico es la misma cosa para nuestro organismo, porque desconocen la diferencia y el origen de las enfermedades. Ese mismo médico, o profesional de la salud, le dirá que la ciencia desconoce el origen y causa de la mayoría de las enfermedades que sufre la gente. Por lo tanto, si desconocen su origen: ¿Cómo se atreven a tratarlas?, ¿Cómo pueden atacar a un enemigo que desconocen totalmente?, ¿Cómo pueden aseverar que la vitamina C de fuentes naturales no modificadas y el ácido ascórbico es lo mismo?, ¿Cómo pueden violar las leyes naturales sin afectar la vida y la salud de la gente?, ¿Por eso será que muere tanta gente en los hospitales? Tanta investigación que hacen, y a estas alturas no han podido descubrir la causa de la mayoría de las enfermedades y producir medicinas que las curen.

Definitivamente algo anda muy mal en la práctica de la medicina moderna. Saben mucho de la terminología, conocen e identifican por nombres cada condición y síntoma, cada órgano y sus funciones, conocen cada uno de los componentes químicos del tejido y de la sangre, de los componentes orgánicos del cerebro y del corazón y no han podido crear medicinas que lo curen. Eso es increíble y sospechoso. Cuando aplican el supuesto medicamento, que saben que no cura la condición, tiene más efectos secundarios que el bien que pretende hacer, y produce otras condiciones que al sumarse, son peores que la que pretenden tratar inicialmente. Aparte, de que aseguran y garantizan que no cura la enfermedad.

Ante esa realidad que es altamente preocupante cuando nos percatamos de su impotencia para curar las enfermedades que sufre la gente, nos preguntamos: ¿Para qué la gente va al médico?, ¿Para que por los síntomas, le  identifiquen la condición?, ¿Para que le recete una droga que no lo va a curar?, ¿Para qué sirve ese esfuerzo, ese ejercicio y ese riesgo?, ¿No se ha preguntado usted qué hay detrás de una ciencia que no produce resultados curativos?, ¿Estarán usando los enfermos para financiar una industria que se aprovecha de la ignorancia de la gente para vender inservibles?, ¿Los estarán usando de ratas de laboratorio?

La sospecha de un gran fraude universal aumenta a medida que analizamos el asunto de la salud desde la perspectiva de la medicina natural que cura económicamente todas esas enfermedades que la gente sufre y que la medicina convencional no cura; así lo acepta como un hecho. Porque los médicos, ante la imposibilidad de curar una enfermedad con las drogas químicas, no optan por usar las medicinas naturales, es obvio, primeramente, que no es un buen negocio. Los médicos reciben muy buenas compensaciones de las grandes empresas farmacéuticas y cuando recomiendan remedios naturales simples, violan los cánones de su mal llamada ética. Otra desventaja para ellos es que el paciente aprende a curarse sin depender del médico y deja de ir a la consulta. Eso les reduce los clientes y por consiguiente, los ingresos. Por esas y otras razones,  a  muchos médicos no les interesa practicar medicina natural tradicional. Algunos combinan uno que otro producto natural con las drogas químicas. A eso le llaman medicina alternativa. 

La sospecha general de un gran fraude universal para mantener a la población mundial atemorizada por las enfermedades y pandemias asistiendo constantemente a las oficinas médicas y hospitales para asegurarse de su salud, vacunarse constantemente y tomar toda clase de medicamentos. De esta manera la población mundial se reducirá a una dependencia absoluta a drogas químicas que los convertirá en adictos que necesitan medicarse constantemente para poder funcionar y sobrevivir. Esto, sumado al terror de sucumbir a la gran cantidad de enfermedades virales que seguirán propagando por encargo, laboratorios inescrupulosos que se han dedicado a producir armas biológicas como lo son el virus VIH, el virus Covid, el Micoplasma, y otros que ya están registrados y patentados como propiedad de sus fabricantes, y clasificados como armas biológicas. Estas armas químicas, que han sido creadas para reducir la fuerza militar de los ejércitos enemigos, están siendo probadas con gente inocente que vive ajena a las maquinaciones circunstanciales de los políticos que las promueven y ordenan su fabricación y su experimentación en países donde sus gobernantes prestan su apoyo y reciben grandes sumas de dinero para llevar a cabo las pruebas necesarias para perfeccionar y desarrollar esas armas químicas biológicas. Por esa razón, cuanto más contagioso y rápido sea un virus en propagarse, mucho más apreciado es para sus fabricantes, porque la rápida propagación y el daño inmediato que produzca, es la señal de su efectividad en términos militares y bélicos.

Todos esos ensayos químico-biológicos están siendo probados en poblaciones aisladas, pero eventualmente se propagan al mundo como consecuencia de la gente que viaja de un lugar a otro del mundo constantemente, y que llevan o cargan el virus de un país a otro y lo hacen universal.

Posibles soluciones

Una posible solución, para usted no sufrir las consecuencias más agresivas de cada uno de esos productos biológicos creados en el laboratorio, es adoptar una dieta vegana que asegure el funcionamiento de su sistema inmunológico a la máxima capacidad. Sabemos que el transporte más rápido y seguro para la propagación de un virus son los animales. Tan pronto llega a los animales, estos lo transmiten a los humanos. Por eso tenemos varios virus: porcino, aviar, de mono, canino, gatuno, y otros. Se trata de medios vivos de mantener el virus activo y saludable, tanto en los animales que lo transportan como en el alimento de los seres humanos que eventualmente consumirán la carne de los animales de mayor preferencia en el mundo: pollos, huevos, peces, cerdos, pavos, etc. Todo animal que se mata para comer, carga proteínas en su cuerpo que son tóxicas y nocivas para los seres humanos y se convierten en transportes de bacterias, de viruses, de microbios y otras sustancias que afectan el funcionamiento de órganos y sistemas, como lo son la sangre y la grasa que reciben ese tipo de proteínas.

Experiencia propia

Cuando descubrimos a través de la Biblia que Dios no nos había dado originalmente los animales para consumo y alimento humano, los eliminamos de nuestra dieta. De inmediato, pudimos comprobar el cambio que se produce en la salud y en el rendimiento de la energía física y mental. Así comenzamos nuestro trabajo de educar a la gente en los mejores hábitos de alimentación a base de frutas y vegetales. Es conveniente señalar que la referencia al ayuno aparece 41 veces en el Antiguo Testamento y 27 veces en el nuevo Testamento. Un total de 68 veces en ambos. 

Una de las historias más fascinantes de la Biblia está en el libro de Daniel. Éste y sus hermanos, hijos de Judá: Ananías, Misael y Azarías, fueron escogidos por Nabucodonosor, rey de Babilonia, para educarlos en asuntos de gobierno y de relaciones públicas, representando al pueblo israelita ante la corte real. A estos futuros ayudantes y asesores del rey, se les asignaron profesores de lo mejor de Babilonia para que les enseñaran el idioma caldeo y fueran instruidos en las ciencias de su tiempo. Se les asignó la misma comida de la dieta del rey y se le concedieron otros privilegios como vivir en el palacio y estudiar las ciencias de su tiempo por espacio de 3 años. Estos cuatro jóvenes habían sido criados e instruidos desde niños en sus prácticas sanas de vida y de alimentación del pueblo hebreo qué se regía por las escrituras sagradas. Por lo tanto, Daniel y sus amigos propusieron en su corazón, no contaminarse con la comida del rey, ni con el vino que los babilonios bebían. Pidió, por lo tanto Daniel, al Príncipe de los Eunucos que estaba a su cargo, que le dieran a ellos cuatro, legumbres y agua, rechazando así, los manjares del palacio. Daniel y sus compañeros le habían agradado mucho al encargado de sus estudios y necesidades, por lo que éste accedió a probar por 10 días con legumbres y agua que era su alimentación acostumbrada. El principal a su cargo estuvo de acuerdo con una condición: Si después de diez (10) días se veían bien de peso y de rostro, aceptaría seguirles su dieta acostumbrada; de lo contrario, tendrían que comer la comida que el rey había designado. 

Demás, está señalar el resultado, al cabo de los diez días se veían de mejor semblante y más nutridos que los otros jóvenes que comían de la comida del rey. De esa manera, el príncipe de los vasallos del rey se llevaba la comida asignada a ellos para su casa y le traía las legumbres para ellos comer. Pasado los tres años de preparación, fueron traídos todos ante la presencia del rey que los interrogó en toda ciencia y asuntos de gobierno; ¿el resultado?, salieron diez (10) veces más inteligentes y sabios que todos los científicos, magos y profesores de su reino. La alimentación natural de Daniel y sus hermanos hebreos, les ayudó a salir más sabios e inteligentes que todos los sabios magos y astrólogos de Babilonia en su tiempo.

La alimentación natural de estos jóvenes hebreos es un ejemplo para que todos los que dudan de la relación de la alimentación con el estado físico y mental de la gente hagan la prueba de diez días de Daniel y sus compañeros y sientan en sus mentes y en sus cuerpos la diferencia. Sólo verduras, legumbres y agua como bebida y se produce un cambio tan notable, que muchos que han sufrido condiciones de salud por mucho tiempo no pueden creer el cambio que se opera en el organismo al aplicar el ayuno de Daniel de frutas, vegetales y legumbres. En otros diez días más se amplía el bienestar obtenido, y en otros diez días se completa un mes de cambios que nos comprobarán que en poco tiempo las enfermedades crónicas que la medicina moderna de drogas tóxicas clasifica como incurables, pueden mejorar grandemente o curar sin ningún tipo de medicamento. Sólo cambiando el tipo de alimentación que la persona acostumbraba consumir, por la dieta sencilla que Daniel y sus compañeros aceptaron para ellos; que no es otra, que la que Dios, desde el principio, le recomendó a los primeros seres que creó en el Edén (Génesis 1:29). Está claro, que esa dieta no es del agrado de aquellos que han hecho de la comida complicada y condimentada su principal razón de vida, o de los muchos que viven para comer en vez de comer para vivir. Esos están sentenciados a sufrir todo tipo de enfermedades mucho más temprano en la vida que los temperantes que se cuidan alimentándose lo más natural posible. La diferencia, según estudios realizados por la Escuela de Medicina de Loma Linda, en California, y por la Universidad Del Sur de California, estos últimos dirigidos por el doctor en gerontología Valter Longo, han demostrado que las personas que llevan dietas vegetarianas pueden vivir un promedio mayor de 7 a 10 años sin enfermedades, sin achaques, ni problemas mayores de salud.

Una dieta vegetariana es específicamente un ayuno como el de Daniel. El estudio se llevó a cabo con gente que no comía ciertas carnes, pero utilizaban ciertos productos de origen animal como pescado, atún, leche, queso y huevos. Aún esos que no se pueden llamar vegetarianos absolutos, obtuvieron buenos resultados, añadiendo años de vida útil y libres de la mayoría de las enfermedades comunes crónicas que sufre la gente en esta sociedad: diabetes, hipertensión, artritis y otras condiciones autoinmunes, Parkinson, Alzheimer, y cáncer entre otras. Mencionamos sólo las principales o más comunes que sufre la gente de este siglo, pero son muchos los males que se adjuntan y complican el cuadro clínico de millones de personas en el mundo, que desconocen que sus enfermedades y sufrimientos, son el resultado del plato que desayunan, almuerzan y cenan a diario. 

El ayuno sustentado que creamos para los que no pueden ayunar, porque son dependientes o adictos a la comida, les puede ser muy útil en lo que se acostumbran y realizan el cambio saludable. El ayuno sustentado elimina todos aquellos componentes de la dieta común que son altos en proteínas animales y vegetales, pero les permite comer tres veces al día, parecido a lo que acostumbraban por años. Después de un tiempo en el ayuno sustentado que se compone de alimentos vegetales sencillos, pero preparados de forma sabrosa y nutritiva, la gente se distancia de los hábitos que adquirieron y que los llevaron a enfermarse, o al sobrepeso insalubre. Cuando se percatan de que pueden ayunar de esa manera, y experimentan los cambios positivos en su salud, lo hacen convencidos de los beneficios obtenidos.

En esa etapa, ya la persona ha superado la primera crisis de adicción a la comida insalubre, se han desaparecido la mayoría de las enfermedades que sufrieron, y disfrutan de la vida como nunca antes. No hay mayor satisfacción para el ser humano que estuvo sufriendo una o varias enfermedades, que sentirse bien y librarse de ellas. La experiencia de la mayoría de nuestros pacientes cuando llegan a esa etapa, es que ven el cielo más azul que antes, escuchan con mas deleite su música favorita, sienten una alegría constante en el corazón todo el tiempo, duermen plácidamente, disfrutan los elementos de la naturaleza y saborean los nuevos manjares naturales de su nueva dieta.  Ahora, el trabajo que antes les agobiaba lo realizan con un placer diferente. O sea, que ven el mundo y todo lo que los rodea con una visión diferente y una perspectiva halagüeña.

La cantidad de personas curadas totalmente de enfermedades de todo tipo, nos hace reflexionar sobre el fracaso de la medicina convencional moderna, que con tantos adelantos científicos y estudios que se realizan, aún no puede curar ni una sola de las enfermedades mencionadas que sufre la gente. Esta incapacidad para curar, es una vergüenza social que tratan de invisibilizarla, resaltando el supuesto valor de las cirugías y trasplantes de órganos, que son, o deben ser el último recurso a recurrir, si no se han hecho antes los cambios en la alimentación que estamos señalando; que restablecen los órganos afectados por el descuido en el estilo de vida y de alimentación. Esas cirugías, que la priorizan como una mecánica salvadora, en realidad, y desde el punto de vista de la medicina natural, la mayoría de estas intervenciones son innecesarias porque los enfermos curan cuando se aplican los remedios naturales sencillos, y no necesitan cirugías mutilantes ni transplantes. No creo que exista un médico que desconozca esta alternativa, ya que los mismos enfermos, cuando se curan con medicina natural, regresan al médico que los trataba para que éste les confirme que están curados y que no necesitan ni drogas ni intervenciones quirúrgicas. Cuando le realizan los nuevos estudios y laboratorios, se percatan de la realidad y del milagro que se ha efectuado sin drogas y sin cirugías, y el paciente curado les indica lo que hicieron y están haciendo para lograrlo. Algunos médicos los felicitan y otros los menosprecian y los maltratan de palabra, porque les incomoda en gran manera que el paciente pudo más que el médico y sus drogas. Pero ese médico pudo comprobar que se efectuó un proceso curativo y que el enfermo está totalmente curado y no necesita ni médico ni medicinas. ¿Por qué algunos médicos reaccionan de esa manera? Porque se sienten frustrados cuando saben que su medicina no cura a la gente y que existen alternativas que pueden hacer milagros modernos y curar todo tipo de enfermedades, a diferencia de otros, que felicitan al paciente, y lo animan a seguir con el cambio, hay muchos que tratan de atemorizarlos, porque según ellos, esas dietas que hace la gente que les permiten curarse no pueden seguirse por mucho tiempo, porque los enferma y desnutre. Siguiendo la lógica natural, si los curó de sus enfermedades, ¿Cómo los va a enfermar y a desnutrir? Ellos no tienen contestación ni explicación posible a la interrogante, pero su ignorancia a los procesos naturales del cuerpo humano, los perturba y los lleva a pensar y a hablar erráticamente, sin sentido. 

Pero el paciente curado que tanto sufrió con la enfermedad y con los médicos, no es tonto, y entiende que el milagro efectuado le costó trabajo y sacrificio de muchos placeres que antes se daba comiendo, y que resultaron dañinos a su salud. Ahora sintiéndose libre de esas enfermedades limitantes y peligrosas, se sienten como presos liberados de la cárcel. 

La alegría y el gozo de la salud, surgen espontáneos de un cuerpo que ha sanado de sus enfermedades. Los ángeles de Dios están ansiosos de que todo esto acabe pronto, y se mueven sin cesar, cuidando de los señalados para salvarse y que éstos encuentren el camino libre para lograrlo. En esta etapa de la historia, no habrá mártires que sean inmolados en nombre de la verdad, porque la verdad misma relucirá a través de los medios y establecerá la diferencia.

El enemigo ha llegado a un nivel de maldad, violencia y engaño, que es intolerable a los ojos de Dios, y que muy pronto Dios recogerá a su pueblo y lo trasladará de esta tierra para que Satanás termine su obra de maldad con los suyos. ¡Ay de los moradores de la tierra que no hayan sido señalados para salvarse! Quedarán con Satanás y sus ángeles malignos en este mundo, participando de la violencia y de las enfermedades más terribles por los próximos mil años. La tierra será un caos de todo lo que los hombres y Satanás han sembrado en ella. Serán víctimas de sus propios actos delictivos, de todo lo que han sembrado, adulterado, hibridado y desnaturalizado sobre la tierra. Les harán creer a sus hijos que ha sido Dios el causante de todas sus calamidades. Estarán unos esclavos de otros, como ocurrió en Egipto con los israelitas, que estuvieron cuatrocientos años bajo el yugo de los faraones. Esta vez son mil años en que se producirán doce generaciones que sufrirán la esclavitud de los magnates que estarán dirigiendo el nuevo orden mundial, la globalización del comercio, de la banca, de la industria, de la moneda, y de todo lo que desde hace años, los grandes empresarios y magnates de la tierra están proponiendo establecer en el mundo con un solo gobierno y un solo gobernante: Satanás en persona se hará visible para cumplir sus planes malévolos que lo llevaron a rebelarse contra Dios en el Cielo. Gobernar, reinar, dirigir y someter a todos los habitantes de la Tierra, a su proletariado, como siempre deseó, Satanás será el rey de esta Tierra y todos le rendirán culto y pleitesía. Por mil años que durará su reinado, doce generaciones que sufrirán su gobierno.

Mientras eso ocurre en la Tierra, el pueblo de Dios estará en el cielo de Dios disfrutando de la compañía de Jesús, del Espíritu Santo y de todos sus ángeles, y de los salvados de todas las épocas desde la creación. Disfrutarán de todo lo perfecto y maravilloso que Dios prepara para sus hijos y para los hijos de sus hijos vivos que han sido salvos y trasladados, resucitados los que habían muerto y transformados todos. La Paz de Dios estará en cada corazón y el gozo perfecto que crea alegría santa en la vida de cada uno de los que creyó en la palabra de salvación y obtuvo el boleto para el viaje al espacio donde nos encontró el Señor en en el camino y nos escoltó hasta su reino. No habrá mas dolor, ni una lágrima, ni un detalle, que Dios no haya previsto para la felicidad de su pueblo.

Volviendo la mirada a la Tierra, cada día de los mil años se volverá más estéril, y apenas producirá para alimentar a los ricos y a los esclavos que tendrán que comer los alimentos que ellos mismos adulteraron. Es como castigarse a sí mismos y poco a poco desfallecer por la falta de vitalidad que las plantas y los productos de la tierra adulterados van perdiendo generación tras generación. El enemigo que sembró la mala semilla ya no tiene poder para restaurar la creación para suplirle alimento a todo el mundo. Muchos enfermarán y sufrirán hambre porque el alimento bueno escaseará cada año. Además, los elementos básicos, el agua y los minerales de la tierra se irán extinguiendo, como ya podemos observar en la naturaleza, que cada año es menos productiva a causa de la mano del hombre que la ha adulterado mediante sus métodos de hibridación, manipulación genética y fertilización química. Con todos los grandes laboratorios y farmacéuticas a su disposición, Satanás no podrá reparar el daño que él y los hombres a su mando, han ido haciéndole a los frutos de la tierra. Como en el pasado, se tendrán que comer todas las bestias de la tierra, todos los animales domésticos, y al final, se comerán a los niños que nazcan, para no morir de hambre. Terminando los mil años, estarán hambrientos y sin alimento. Esto ya ocurrió anteriormente, cuando Satanás y sus ángeles fueron echados del cielo al abismo y asentaron en cada uno de los planetas de nuestro Sistema Solar, dejándolos arrasados y estériles a su paso. Así estará la Tierra, perdiendo la vitalidad y aumentando los desiertos cumplidos los mil años del reinado de Satanás. 

Es entonces cuando Jesús vuelve con la Santa Ciudad y los redimidos y la coloca en el Monte de los Olivos, que será allanado para formar una planicie enorme donde se asentará la Nueva Jerusalén que el profeta describe en Apocalipsis con sus medidas exactas. Una vez más, el ambicioso e incansable Satanás tratará de atacar y apoderarse de la santa ciudad que tiene abundancia de árboles y alimentos, para poseerla. Para esa hazaña, reunirá todos los ejércitos de la Tierra para atacar la gran ciudad. Esa será su gran batalla y la perderá ante los ejércitos del Dios vivo. También será su destrucción final, pues no podrá presentar un ejército más poderoso que el que Jesús tendrá custodiando la gran ciudad de oro. Los ángeles de Dios con su poder y disposición, destruirán finalmente a Satanás y a todos sus ángeles malignos, así como a la gente que les sirvieron como colaboradores. En su gobierno, todos serán destruidos y no quedara de ellos, ni raíz ni rama. La Tierra arderá como estopa a todo alrededor de la Nueva Jerusalén, y los elementos de la Tierra, ardiendo en fuego serán derretidos y desechos. El planeta se volverá a hacer de nuevo con toda la sabiduría divina mucho más allá de la tecnología que el hombre ha adquirido mediante inspiración divina en cualquier momento de la historia de este mundo durante estos seis mil años. El planeta Tierra será renovado a una perfección mayor y con nuevos elementos que ojo humano no ha visto, que lo que Dios creó en un principio para Adán y Eva. Ellos estarán ahí y testificarán de la gran diferencia con la que Dios premiará a sus hijos y les dará el planeta más bello y fructífero de todo el universo. Así son las cosas que Dios tiene preparadas para los que perseveren y venzan las tentaciones vanas que Satanás le pone a los santos hijos de Dios que tratan de serles fieles.

Para esa etapa, el pecado, la tentación, la maldad, y el engaño, que prevalecieron en la Tierra, desaparecerán para siempre y viviremos felices eternamente con Jesucristo, Rey y Señor de toda la creación. No sembraremos para que otro coseche; la ley de siembra y cosecha será vigente junto a los diez mandamientos originales que estarán en vigor, sin que a nadie se le ocurra violarlos. No habrán casas para alquilar, porque cada salvo tendrá su hogar propio, su finca personal y familiar, como la ha soñado tener en esta Tierra.

Los mil años que pasaremos en las Santa Ciudad estaremos en apartamentos de lujo, con paredes de oro y piedras preciosas, esperando que Jesús termine el juicio de los impíos y de Satanás, que arderán en el fuego, que purificará la Tierra, que será hecha nueva. Cuando esto ocurra, los ángeles establecerán un perímetro alrededor de la ciudad. que ni Satanás ni sus ángeles podrán penetrar. Pero pensarán, y planearán atacar la ciudad y poseerla. Es en ese momento cuando Satanás se dispone a atacar la ciudad  con sus milicias demoníacas, que Jesús dirá: ¡Basta ya! y los destruirá con un fuego infernal que se extenderá por toda la Tierra y que derretirá toda estructura hecha por el hombre, y toda planta que Satanás adulteró y convirtió en malezas estériles, en yerbajos espinosos, o en frutos híbridos. Todo quedará quemado de raíz a rama. Todo será hecho nuevo, como en el principio, y mejor aún, pues el Señor tiene sorpresas que no imaginamos con nuestra mente finita y humana, pero que su sabiduría divina infinita, ha ideado para nuestra alegría y felicidad eterna. Cosas que ojo no ha visto, ni han subido a la mente humana, son las que Dios prepara y planifica para su pueblo. Este planeta Tierra volverá a su forma original, como fue creado en un principio, pero mucho mejor ahora que tendremos casas y fincas para vivir y sembrar todo lo que deseemos cosechar. Los mil años que viviremos en la Santa Ciudad, serán para asistir a la escuela del Señor, donde aprenderemos a vivir y a descubrir los secretos de la naturaleza, de nuestro cuerpo, de las plantas y animales nuevos, y de toda la creación nueva, con la cual compartiremos conociendo sus funciones y sus usos y propósitos. Nada escapará a la sabiduría divina, que no lo revele a sus hijos privilegiados que rescató de este mundo corrupto. La diferencia tan grande de una cosa con la otra nos hará recapacitar sobre el pecado y sus consecuencias, a tal grado, que repudiaremos de inmediato la posibilidad de pecar, y no existirá tampoco un demonio que nos tiente a hacerlo. 

Como todo lo que podemos imaginar con nuestra mente, no alcanzamos a vislumbrar siquiera un ápice de las cosas que Dios está preparando para sus redimidos. Iremos de sorpresa en sorpresa, descubriendo todo lo que Dios ha diseñado para que nos ocupe toda la semana de trabajo y acción, que será en gran manera productiva y placentera en extremo. Pero lo más que desearemos, es que llegue el último y séptimo día de la semana para deleitarnos, escuchando nuevas y maravillosas historias del universo y del plan de salvación que Jesús, de su propia boca, nos contará cada sábado cuando asistiremos a su presencia en el gran templo de la Ciudad Santa. Allí cantaremos con los ángeles celestiales que nos acompañarán con los instrumentos musicales y las arpas de oro que elevarán nuestras voces hasta el Padre y la Madre Celestial que nos acompañarán y recibirán la honra y la gloria que ellos, sólo merecen. El evento se volverá universal y se transmitirá en vivo a todo el universo que se unirá al coro musical, cada mundo desde sus órbitas espaciales. 

A veces recibiremos visitas de otros mundos y en otras ocasiones estaremos visitándolos nosotros a ellos y compartiendo la experiencia de la salvación que se nos dió  la oportunidad y el privilegio de estar allí con Jesús y su familia en persona. Ellos nos contarán cómo vieron y sufrieron la caída de Eva en el Edén, y cómo les afectó el cambio que se fue produciendo en la Tierra y en sus habitantes. Después del pecado, esa experiencia los fortaleció para rechazar al maligno si éste llegaba a sus mundos y tocaba a sus puertas.

Dios limitó a Satanás a esta Tierra y a los planetas de nuestro sistema solar que están convertidos en desiertos desolados y vacíos de toda vida, tras Satanás habitarlos por un tiempo. Los esfuerzos de los hombres en alcanzar el espacio y visitar otros mundos en busca de vida, son totalmente futiles y carecen de razón, ya que no encontrarán vida en ninguno de los planetas de nuestro sistema solar, donde Satanás con sus huestes, acentó pie por mil años en lo que se creó la tierra.  Por todo ese tiempo, Satanás estuvo en el abismo, los destruyó, y los dejó áridos como desiertos sin vida. Así hubiera ocurrido con la Tierra, si los ángeles de Dios no la hubieran cuidado de los planes siniestros de Satanás. Muchas de las plantas venenosas y malezas que crecen en esta Tierra fueron cruces que Satanás y sus científicos del mal hicieron con plantas silvestres que importaron de planetas vecinos que destruyeron con su presencia, como hubieran hecho con nuestro planeta Tierra si Dios nos hubiera abandonado a nuestra suerte y a la autoridad y dominio de Satanás. El destructor y deformador de la creación perfecta de Dios quiso crear su propia versión de la naturaleza, y sembró su semilla de maldad. Pero no dio frutos buenos. No le salió el experimento y se desacreditó como agrónomo, como ingeniero, como médico, como educador, y como dirigente religioso. Todavía tiene seguidores y ha sido medianamente exitoso. En religión, proyecta unir a todos los países en un solo gobierno mundial para él gobernar la Tierra. Pero no logrará sus planes de exterminar a todos sus oponentes. El Señor Jehová intervendrá a tiempo y destruirá sus planes, una y otra vez que lo intente. Ahora le toca fracasar como político y aspirante a la gobernación del mundo. 

Es un ser muy inteligente en gran medida, pero el orgullo y la vanidad lo han engañado de la misma manera como él ha engañado a toda la humanidad con sus falsas enseñanzas en las escuelas y universidades que maneja. Será víctima de sus engendros macabros. Ha logrado estandarizar la enseñanza de todas las materias que el hombre ha creado bajo su tutela en el mundo. Cada día y cada siglo inventa nuevas materias de engaño. Cada vez que puede, induce a los legisladores a formular leyes que van en contra de la moral, de la dignidad del ser humano, y para coartar sus derechos inalienables, físicos, y de conciencia. Cada siglo ha ido cambiando sus tácticas de enseñanza y control de la mente humana. Cada cierto tiempo ha variado sus planes malévolos para mantener engañadas a las iglesias y a los gobiernos. Ha creado terribles drogas tóxicas, y mortales para hacerle creer a la gente que son medicinas, cuando son alucinantes tóxicos, que producen adicción y enfermedades diferentes. Bajo el efecto de esas poderosas drogas induce a la gente a creer que van a curarse, tomando ese veneno que los lleva a la tumba, sin percatarse que están perdiendo la razón, enajenados con la droga, pierden la oportunidad de entregar sus vidas a Dios antes de morir.

A veces escucho personas quejarse de que la droga costosa que le recomendó el médico, su seguro no la paga y le recomienda otra opción más económica. Eso no es del agrado del paciente que busca la mejor droga y la más cara para su tratamiento. El seguro médico sabe que una droga de marca y una llamada genérica son el mismo engaño y que ninguna lo va a curar. Esa es una de las razones para economizar, y muchas veces ni siquiera van a hacerlo sentir mejor. Le sustituyen el medicamento caro por uno menos costoso para el seguro y eso no es del agrado del paciente que clama por la droga, aunque sea más costosa y mas dañina en efectos secundarios. 

La lucha no termina nunca, pues la gente que ha puesto su confianza y su fe en la medicina de drogas y cirugías innecesarias, no se conforma con tratamientos sencillos. Este tipo de personas, que son creyentes fieles del sistema médico moderno creado por Satanás, son comedores compulsivos que han hecho de la comida parte de su estilo de vida. Son los que claman por las drogas más fuertes para compensar los malos hábitos de alimentación, y la droga los engaña haciéndole desaparecer los síntomas por un tiempo.

Seguimos mostrando el trabajo incansable de los ángeles de Dios en esta tierra por las veinticuatro horas del día sin descansar. No hay descuido posible ni descanso que puedan tomar, porque de hacerlo, costaría vidas de los inocentes hijos de Dios que tienen a su cargo y cuidado. Si desatienden un segundo uno de ellos, Satanás lo destruiría de inmediato. 

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