El Alimento que Cura

Por: Dr. Norman González Chacón

Dos terceras partes de mi vida, las he ocupado enseñando a la gente a comer adecuadamente. El éxito que he tenido en lograr que la gente cure de todas sus dolencias y enfermedades, me indica que debo ampliar mi radio de acción a mis lectores del blog.

En el campo de la alimentación, como en todo lo demás, hay una gran confusión de conceptos. Tanto la nutrición moderna como la medicina convencional son responsables directos de las enfermedades que sufre la gente, porque cada día y cada año complican más el cuadro alimentario. Esto se demuestra al considerar la tasa creciente de obesidad y enfermedades causadas por la gran cantidad de grasas y proteínas de origen animal que se incluyen en las recomendaciones nutricionales en general.

Esa tendencia se ha generalizado tanto, que ha dado lugar a que las escuelas que preparan a los estudiantes de la cocina universal, creen sus recetas de cocina con tantos y tantos ingredientes y combinaciones diferentes, que a veces usted no puede distinguir la variedad de condimentos y mezclas que confeccionaron un plato; por la enorme cantidad de ingredientes que se utilizaron. Ese es el tipo de alimentación que a la larga, enferma a la gente de todas las enfermedades conocidas.

La dieta que cura ese tipo de enfermedades comunes que sufre la humanidad, es totalmente diferente y opuesta a la que recomiendan los nutricionistas y los médicos: Se trata de una alimentación sencilla, donde no se mezclan alimentos de diferentes naturalezas, en la que se excluyen las proteínas como principales componentes, y se reducen al mínimo de las necesidades individuales. ¿Cómo lo sabremos? 

Hemos observado la alimentación de los animales que más duro trabajo hacen en el campo. Algunos de los cuales le proveen el alimento a la población de todo el mundo. Estos se alimentan de una forma tan simple y sencilla, que sorprende, que un animal de tanta corpulencia como un buey, una vaca lechera, un caballo, o un camello, puedan sostenerse en vitalidad, con solo comer hierba. Se les ha hecho creer a los humanos, que somos menos capacitados que un mono, que un chimpancé, o un gorila, menos también que una vaca, un buey o un caballo, que para sobrevivir saludables, tenemos que comer animales. Resulta, que somos los más enfermizos y débiles de todos los seres que hemos mencionado.

Esta inversión de conceptos que las escuelas de nutrición y medicina han enseñado por los últimos cien años, son los responsables de la gran ola de enfermedades alimentarias que sufre la gente. Todas las diferentes variaciones de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las condiciones autoinmunes, y el cáncer, son el resultado de esa alimentación que los nutriólogos o nutricionistas le recomiendan a la gente. Es un mensaje contradictorio a la salud, que estos supuestos salubristas sostienen para que los hospitales y oficinas médicas no se vacíen nunca, de gente que sufre todo tipo de enfermedades y dolores. 

Sin embargo, la letra no va con la música: Los textos de nutrición son claros en su exposición y discuten el problema con claridad. Sin embargo, al aplicar el conocimiento, y confeccionar el plato alimentario, cometen el error que los caracteriza: Una porción grande de proteínas de origen animal o vegetal, o ambas, constituyen el plato, al que se le agregan algunos vegetales o pasta. 

Cada día que pasa se presentarán más enfermos crónicos que requerirán medicación de por vida, sí la gente no modifica su alimentación acostumbrada. Los animales domésticos también están sufriendo el mismo destino que sus amos, porque comen las mismas cosas que ellos, y cuando utilizan comida especial para animales, ésta está compuesta mayormente de proteínas animales o de granos transgénicos. Por esa razón, proliferan las clínicas veterinarias que hace cincuenta años, casi no existían. Las mascotas y animales domésticos están sufriendo enfermedades similares a la que sufre la gente, que los animales en el campo y en la selva no sufren. 

Tomemos el ejemplo de un simple mono rhesus que se alimenta de hojas, frutas y renuevos de plantas. Su Constitución y salud general, así como su resistencia física, son envidiables. Comparativamente, doblan en fuerza a un hombre fuerte, saltan por los árboles con energía, cargan a otro de su clase sobre la espalda, y corren grandes distancias. Son vegetarianos, no necesitan comer carne de animales muertos para estar saludables. 

La naturaleza, es la mejor escuela de nutrición que podemos estudiar. Con solo paja, un buey trabaja fuertemente, arrastrando un pesado arado en un campo. A plena luz del sol, un caballo recorre largas distancias con un hombre montado en su lomo, un elefante levanta pesadas cargas con su trompa, una vaca lechera da cien litros o más de leche por día; un antílope, cruza grandes distancias a velocidades increíbles, y un camello, cruza el desierto con toda la carga sobre su lomo y sólo comen hierba. 

Nunca veremos a uno de estos animales, comiéndo de la comida que se ofrece en los restaurantes, o en uno de estos de comida rápida. Pero si veremos perros con sus dueños comiendo esa misma comida. Esos son los que eventualmente veremos también en las clínicas veterinarias, sufriendo de enfermedades similares a las de sus amos. 

Cuando Dios, terminada la creación, les asignó el alimento adecuado a cada especie creada y al ser humano, lo hizo sin consultar los textos de nutrición moderna, que dicho sea de paso, no existían ni debieron haber existido. Si siguiéramos las instrucciones del fabricante, no tendríamos que preocuparnos al respecto, pues en Génesis 1:29, el Creador de nuestro cuerpo y de nuestra mente ofrece instrucciones claras y precisas: Dice: “He aquí os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla, os serán para comer.

Muchos interpretan este texto para justificar comer semillas de todo tipo. Dios identifica la planta que se puede comer su fruto, porque tiene semilla. Eso no quiere decir que podemos comer la semilla. La semilla es el medio de reproducción y contiene ciertas toxinas que son para protegerla para que germine, pero no se deben comer las semillas, debido a que son el medio de reproducción de la naturaleza, y contienen elementos tóxicos para su preservación y protección individual. Entre estos tóxicos están el arsénico, el cianuro, la solanina, el  glicoalcaloides, lectinas, nitratos, aflatoxinas, cumarinas y otros, que al consumirse, se acumulan en diferentes órganos y en el hígado, resultando en intoxicaciones crónicas, y cáncer del hígado.  

Se puede vivir saludablemente comiendo frutas y vegetales pero no se vive saludablemente comiendo granos y semillas. 

El gran mito de las proteínas ha sido propagado por la nutrición moderna como algo indispensable para la vida y la salud. Nada más falso que eso, las proteínas necesarias para vivir saludablemente se encuentran en todo lo que tiene forma y color. No tenemos que comerlas en adición al alimento que consumimos. Se han preguntado: ¿De dónde obtiene el ganado que come paja, la proteína para un cuerpo tan grande, y una fuerza de tal naturaleza? Seguramente el nutricionista le va a decir que el sistema digestivo del animal tiene la capacidad de obtener parte de la proteína de la paja. Eso es correcto, ¿pero será posible que los humanos seamos menos dotados que los caballos, que la vaca, y que el buey?  

Debemos analizar esta pregunta con mucho cuidado para obtener una respuesta correcta, clara y contundente. Es todo lo contrario, nuestro sistema digestivo fue diseñado para obtener el alimento de las plantas y frutos que la tierra provee.  El intestino de los animales carnívoros es corto y los dientes son colmillos afilados para desgarrar la carne. Nuestra dentadura es plana y estriada como la de los herbívoros. Se parece más a la dentadura de cabras ovejas y vacas. Por otro lado, la asimilación de proteínas, nuestro sistema lo transforma de aminoácidos que se forman de la metabolización de las proteínas en el intestino delgado. Por todas esas diferencias, sabemos que el diseño de nuestro sistema digestivo es para consumir lo que desde el principio, quién nos creó, también nos recomendó el alimento más adecuado para vivir muchos años saludables fuertes. (Vease nota 1)

Tan pronto como el ser humano comenzó a comer carne, sus años de vida se acortaron. De setecientos y novecientos años que duraban en el principio de la historia, el promedio de vida bajó a unos ciento veinte años y actualmente muy pocos llegan a los cien años de vida. Los estudios que se han realizado y la investigación científica disponible indican que los vegetarianos duran más años y con mejor calidad de vida que los carnívoros. La investigación más reciente en este campo la ha realizado el doctor Valter Longo de la Universidad del Sur de California que ha estudiado sobre la alimentación vegetariana, el ayuno intermitente y dietas para alargar la vida útil de las personas mayores. Según el Dr. Longo, Ayunar con frutas y vegetales intermitentemente de 2 a 5 días al mes, reduce los biomarcadores de cáncer, diabetes, y enfermedades cardíacas. 

La comunidad científica se divide al opinar sobre la alimentación puramente vegetariana. Ésta fortalece las células y las protege de enfermedades comunes que sufren todos los que comen carne.  

No hay lugar a dudas de que los vegetarianos que no comen semillas son más saludables y desarrollan más resistencia al trabajo, al ejercicio, y a las enfermedades comunes que sufre la gente. No obstante, la dieta, cuánto más sencilla sea, mejores resultados se pueden obtener, y muchos vegetarianos o veganos, presionados por el temor que infunden los nutriólogos a la gente, diciéndoles que si no comen mucha proteína se enferman o se desintegran, consumen grandes cantidades de granos y de semillas de todo tipo y se afanan por buscar fuentes alternas de proteína, lo que resulta icorrecto y dañino a la salud. La proteína necesaria para vivir saludablemente se encuentra en todo vejetal, fruta o alimento que se consuma. No hay que añadir semillas y granos que sobrecarguen el sistema digestivo y afecte otras funciones metabólicas, igual que la carne de animales muertos. La fermentación de los granos secos y las semillas inflaman el sistema digestivo. Los gases de la fermentación van a la sangre suben al cerebro y afecta funciones básicas de todos los sistemas. No olvidemos qué creador al asignarle el alimento al hombre, identificó a las plantas y los frutos de los árboles por las semillas. No dijo que comiéramos semillas, dijo que el producto y la planta que da semilla nos será para comer. Las semillas se entierran para que se reproduzca el alimento, pero no se entierra en el intestino humano porque le hace daño. Esa es la razón, por la cual usted puede observar a muchos que dicen ser veganos están pálidos o amarillentos. No se ven  será saludables y eso es porque consumen grandes cantidades de semillas y se intoxican con las sustancias tóxicas que éstas tienen para protegerlas en su proceso de germinación y reproducción. 

¿Qué hacemos con las semillas? Enterrarlas en la tierra para que germine y no en nuestro estómago para que lo inflamen. El ayuno sustentado con frutas y vegetales, plantas y tubérculos de la tierra, es el concepto con el cual hemos trabajado en los últimos 60 años con enfermos de todo tipo y de toda enfermedad. Todos han mejorado y la mayoría, ha curado de enfermedades clasificadas por la medicina moderna como incurables. De hecho, son incurables, mientras los que la sufren no cambien su estilo de vida y de alimentación. El cambio determina el resultado. La gente está acostumbrada a comer varias veces al día y quieren curarse y seguir consumiendo lo mismo que consumieron que los enfermó. Eso no es posible. Usted no puede seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. Es una ley de la naturaleza que determina que todo efecto tiene su causa y toda causa su efecto. Aún en el ayuno sustentado, usted no debe mezclar los vegetales que crecen debajo de la tierra con los que se dan aéreos sobre la tierra para evitar fermentación y gases. Los tubérculos, como la papa y la zanahoria, y la remolacha o betabel, se pueden combinar en una comida. Los granos verdes, las ensaladas y los vegetales que se dan arriba de la tierra, así como el tomate, el aguacate, el repollo y la calabaza, se pueden mezclar en una misma comida para evitar la fermentación. La fermentación produce inflamación y ésta da inicio a problemas de salud crónicos. 

En el mundo de hoy, proliferan todo tipo de restaurantes que ofrecen comidas de todos los sabores, con condimentos que irritan los sistemas y obligan a la gente a comer constantemente para calmar lo que parece hambre, pero qué es el resultado de una irritación constante qué ocurre en el sistema digestivo cuando se consumen condimentos fuertes. Cada día proliferan más los programas de televisión y del internet donde un chef enseña a preparar comida que enferma a la gente y satisface el apetito pervertido por la condimentación excesiva.  Mezclas de alimentos que al combinarse, afectan la salud de quienes los consumen y producen enfermedades de todo tipo. 

Mucha gente por no pasar trabajo o por falta de tiempo o de habilidad para preparar comida sana y sabrosa, recurren a comprar comida preparada para satisfacer su gusto pervertido. Estos son los que temprano en la vida, sufren de obesidad, diabetes, hipertensión y cáncer. 

No importa el nombre de su condición o enfermedad que usted sufra, si realiza los cambios que le sugerimos, en pocos días o semanas, puede ver resultados que ningún médico ni medicamento pueden ofrecer. Al hacerlo, su propio organismo le irá  señalando lo que es mejor para curar su enfermedad, y verá que ciertos vegetales son mejores que otros para ciertas condiciones. Por ejemplo, los que recomendamos para comenzar son los de abajo de la tierra: Tubérculos como la papa la zanahoria, la remolacha y la cebolla. Estos son los más efectivos para comenzar a estabilizar el organismo enfermo y bajar la inflamación de los sistemas afectados. Le llamamos ayuno porque no incluye trigo ni cereales de ningún tipo. Es algo diferente, sencillo, pero muy parecido a cuando Dios envió maná del cielo al pueblo rebelde de Israel en el desierto. Ellos se acordaban de los manjares que comían en Egipto, pero no se acordaban del trabajo esclavizante que les obligaban a hacer, ni del efecto de esos manjares en su organismo. Ahora, en el desierto, querían comer como lo hacían en Egipto, sin pensar en las consecuencias de las circunstancias de su peregrinaje y su destino. Pensaban en el pasado, lo querían traer al presente, sin pensar en lo que eso significaba en su futuro. No permita usted que le pase lo mismo que al pueblo de Israel. En este tiempo, las circunstancias son las mismas y su actitud y su determinación son elementos importantes para su salud, en el transcurso de lo que resta de vida y en su trayectoria a la tierra prometida 

Al principio, no le encontraban el sabor al maná celestial que recibían de las manos del Creador, directo de la cocina celestial. Era comida de ángeles, pero ellos no estaban acostumbrados al sabor. Eso le puede ocurrir a usted al comienzo de su cambio: el sabor fuerte de los condimentos a los que se ha acostumbrado pueden hacerle parecer que papas y zanahorias le parezcan insípidos en un comienzo. Verá que pronto, esos sabores le parecerán comida celestial, cuando logre curarse de todas las condiciones que padezca. Y si no padece ninguna, amén y amén, porque con el ayuno sustentado, no las sufrirá nunca.  

Nota 1:

Hoy día existe una gran cantidad de personas en el mundo, cuya hemoglobina se mantiene mas baja de los niveles establecidos. La mayoría de estos casos se deben a problemas de absorción de los nutrientes del complejo B, debido a que los cilios de absorción del intestino delgado no pueden absorber estas importantes nutrientes de la alimentación, debido a que estos cilios se cierran al paso del glúten del trigo y de los cereales que lo contienen, como el maíz, la avena, la cebada, el centeno, y algunos granos secos que contienen diferentes tipos de glúten que en cada cereal tiene un nombre diferente, pero que causan el mismo efecto tóxico y dañino sobre la sangre. Los cilios de absorción se cierran para proteger la sangre y al cerebro de tóxicos dañinos, pero debido al consumo constante de este tipo de toxina, se destruyen y el intestino queda liso sin absorción.  En algunas personas, estas toxinas pasan a la sangre dando lugar a enfermedades como la diabetes, la hipertensión, codiciones autoinmunes y cáncer. En otros, sencillamente les baja la energía por la hemoglobina muy baja y sufren permanentemente de agotamiento por intoxicación y falta de oxígeno. Por esa razon, la nutrición moderna en vez de recomendar el rechazo de estos cereales de la dieta y consumir la proteína en forma de aminoácidos de los vegetales, recomiendan comer mucha proteína de la carne de los animales muertos, que en vez de darnos vida, nos acercan a la muerte. Esta condición denominada disquinesia o disinestesia ciliar se puede observar en niños que sufren de condiciones digestivas y respiratorias, infecciones recurrentes de los oídos, sinusitis, gripes o catarros constantes y alerjias de todo tipo. A estos niños si se les quita el gluten de los cereales de la alimentación y la leche de vacas, curan de inmediato, les sube la hemoglobina y no se enferman con facilidad. El gluten afecta a todos los que lo consumen en sus diferentes fases. La gliadina del trigo, la avenina de la avena,  el Kamut, la cebada, el centeno, la espelta, el millo, el sorgo, y el maíz. Aunque no se les llama gluten, pero tienen una prolamina que es semejante a la creatina. Igualmente la soya que contiene grandes cantidades de esa sustancia, resultan tan tóxicas que cuando se tratan de utilizar en un programa de restauración, lo detienen y se estanca el progreso. Por esa razón, no los recomendamos en el ayuno sustentado restaurador.

12 comentarios sobre “El Alimento que Cura

  1. Gracias por esta explicación clara y sencilla, la misma es una que me permite tener el detalle para contestar las preguntas de muchos que se me acercan para conocer con interés genuino o para burlarse sin base o conocimiento.

    Gracias!!!

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  2. Gracias Dr. Norman,
    agradezco tanto todo lo que ha hecho por la salud de éste pueblo…si yo no hubiera conocido sobre el ayuno sustentado entiendo no le estaría escribiendo…Dios le bendiga siempre…🙏

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  3. A mi me Costco trabajo entenderlo, pero es milagroso como ver que me cure de cancer y alta presion con solo comer sencillo. El verdadero milagro es como la Gente de enferma por comer Mal y busca en la medicina modernal una cura prefiriendo morir a comer sencillo.

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