Secretos de la Naturaleza

Por: Dr. Norman González Chacón

Todos hemos cometido errores en la vida, hemos puesto nuestra confianza en los científicos de nuestro siglo, y eso nos ha costado la pérdida de conocer muchos de los más importantes asuntos de la naturaleza. Desconocemos muchos de los mas sublimes secretos del funcionamiento natural de todo lo que nos rodea, y eso es así porque la visión científica, no siempre nos lleva a las verdades absolutas y a conclusiones correctas.

Mucho se habla en ciencia de los elementos básicos y su papel en la química general de la vida vegetal y animal. Es mucho lo que tenemos que aprender de algo tan sencillo como lo es una simple planta, especialmente, si esa planta tiene fama de ser una planta medicinal.

Con frecuencia hago expresiones que pueden dejar perplejos a los mas avezados científicos de nuestra época, y una de estas es en relación con la química natural de las plantas medicinales. Digo en mis escritos: “Que todas las plantas medicinales son medicinales no importa el buen o mal uso que se haga de ellas, propia o impropiamente”.  Por lo tanto, la fama que las plantas naturales han creado en el mundo, por su efectividad para tratar diferentes condiciones de salud o enfermedades, es un asunto subjetivo que no necesariamente tiene que ver directamente con sus ingredientes activos predominantes, como lo han señalado una y otra vez los científicos de la botánica medicinal. 

La experiencia en la práctica de toda una vida de la Medicina Natural, me ha dado suficiente seguridad para tratar este tema y desligarlo de la tradicional fase científica, limitada al alcance del microscopio y de la probeta. “Una planta medicinal es una poderosa fuerza natural, que al igual que una bomba de dinamita, puede detonar y destruir un cáncer en menos de lo que se puede pensar”. Pero puede, no tener valor medicinal, si no se detona correctamente. El verdadero valor medicinal de las plantas, no se puede medir por su propia fuerza medicinal, ni por los ingredientes activos de la misma, ni por la fama que tenga al usarse para ciertas enfermedades.

Se trata de una sinergia muy particular que funciona bajo condiciones específicas y actúa siguiendo leyes naturales preexistentes en la planta misma. O sea, que, a diferencia de cualquier medicamento químico inventado en el laboratorio científico, el poder curativo de cualquier planta va mas allá del propósito para el cual se recomienda, no importa si está de acuerdo con la farmacopea que la respalda, o si por error, se utiliza inapropiadamente. Estas declaraciones, que algún día revolucionarán el medio científico cuando se puedan descubrir a ese nivel, son el resultado de mucho más de medio siglo de observación y trabajo directo con plantas medicinales aplicadas a gente enferma, con todo tipo de enfermedades y dolencias.

Todo comenzó a hacerme sentido cuando me percaté que algunos de mis primeros pacientes, regresaron agradecidos a darme las gracias por lo rápido que se recuperaron de sus condiciones, y me trajeron de regalo, una planta medicinal de las que habían usado para su tratamiento. Al verla, me di cuenta de que esa no era la planta que le había recomendado; volví a mirar las notas en el expediente para estar seguro, y confirmé que la planta que ellos usaron no era la planta recomendada por mí en la receta original. Esa no era la planta, y el proceso curativo se había realizado en relativamente poco tiempo, y el paciente estaba agradecido y gozoso por lo bien que le había ido. ¡No pude decírselo al paciente! Su alegría y convicción, no me permitieron aclararlo. ¿Cómo refutar la ingenuidad o desconocimiento del paciente, si la mejor prueba, la proveyó el enfermo mismo, curado y feliz?  De manera, que la equivocación en la planta indicada, para nada cambió el rumbo del tratamiento, que incluía un cambio en la alimentación, un cambio en los aspectos espirituales y mentales del paciente, y una terapia de plantas medicinales. O sea, que la supuesta equivocación en la selección de la planta indicada en la receta, para nada tuvo que retardar el proceso curativo. 

¿Cómo explicar ese fenómeno en términos de efectividad científica? ¿Cómo se obtuvo el mismo resultado con otra planta diferente? Científicamente podría no tener explicación, debido a la gran diferencia de la planta usada por el paciente y la planta que le había recomendado.  Los ingredientes activos de una no son los mismos de la otra y estuvimos haciendo comparaciones que nunca se encontraron en semejanza, ni se parecieron tan siquiera, pero los resultados fueron los deseados.

¿Cómo los resultados pueden ser los mismos? Esa es precisamente la razón por la cual mi práctica fue cambiando y en los últimos 40 años.  El éxito de mi trabajo, el tiempo invertido con el paciente, y la rapidez de los resultados obtenidos en el proceso curativo, se aceleraron y cambiaron el rumbo total de mi práctica y del diseño y composición de las fórmulas que diseñé para tratar cada condición. 

Nota: Actualmente, mis fórmulas se proyectan, no solo a la condición que tratan de acuerdo con su nombre, sino que cubren otras condiciones subyacentes que son parte de la enfermedad básica que se trata.

La premisa básica de mi experiencia está basada en el libro de texto que descubrí y estudié para basar mi trabajo en el campo de la salud. Tan pronto comprendí que la botánica de las plantas medicinales del mundo estaba clasificada por científicos que aseveraban que dichas plantas y hierbas estaban en la tierra por millones de años y que evolucionaban de siglo en siglo, me convencí de que el científico en su aseveración sabía de eso menos de lo que yo he aprendido. Mi libro de texto, La Biblia no va más allá de los seis mil años de la creación de la tierra, y clasifica las plantas en solo dos categorías: las plantas medicinales y las venenosas. 

La Biblia, me ha confirmado que todas las plantas medicinales sirven para curar todas las enfermedades, y que éstas tienen un origen común. Por esa razón, hay una medicina común para toda enfermedad. ¡Qué gran descubrimiento! Si lo hubiera investigado a propósito, no hubiera sido tan evidente. Para la mente científica es inaudito, no es científico, carece de evidencia, no tiene valor estadístico, ni rigor investigativo, pero es una verdad universal que trasciende el método científico y va más allá de la investigación humana. Es una de esas verdades que no nos gustaría descubrir, porque nos avergüenza como profesionales saber tan poco de tanto que Dios revela en su Palabra. Los elementos de la tierra: el agua pura, la luz solar, el aire puro, el alimento sano y las plantas medicinales, constituyen la totalidad de los factores curativos que la medicina necesita para curar enfermedades de todo tipo. Les aseguro, que el poder curativo de las plantas medicinales es tan grande y poderoso que pude ver y comprobar, y ver muchos tipos de cáncer curar total y rápidamente como consecuencia de la aplicación a tiempo, de las plantas medicinales y de su contraparte amplificadora: La alimentación adecuada a la condición, o el ayuno intermitente sustentado y sostenido. 

Aquí acabo de introducir el factor olvidado; la causa misma de las enfermedades que sufre la gente. El denominador común de las fatalidades de las que mueren la mayoría de los enfermos, porque las personas sanas, mueren de viejos, durmiendo en su cama, sentados en el sillón, recostados en el sofá. Pero los enfermos, mueren en el hospital, entubados, conectados, y esperando a la muerte con toda clase de alucinaciones y pesadillas, bajo los efectos de fuertes analgésicos químicos que los alejan de la lucidez que se necesita tener en esa hora crítica. Como señalé antes en otro artículo, dos veces muertos, pero aún respirando y en muchos casos, comiendo lo mismo que los fue matando y que los llevó allí. 

Volviendo al poder curativo de las plantas, es importante señalar que, en la naturaleza, existen plantas maravillosas para curar enfermos de toda enfermedad y dolencia. La botánica o fitología, es la rama de la biología que estudia las plantas bajo todos los aspectos, lo cual incluye: descripción, clasificación cómo distribución, identificación y el estudio de su reproducción. En la medicina natural se estudian unas 50 plantas medicinales, entre miles de otras plantas que también se pueden incluir entre ellas, pero por su gran variedad, hemos considerado unas 50 que resumen el poder curativo de todas las demás. En la fitología, se estudia la estructura, las características, las propiedades y las relaciones de las plantas y sus procesos vitales, así como su aplicación como remedios para condiciones de salud. A esta especialidad se le denomina como: botánica farmacéutica. La organización mundial de la salud escogió también 50 plantas medicinales en su publicación: “Estrategias de la OMS Sobre Medicinas Tradicionales 2014 – 2023”. 

Muchos de los avances de la medicina moderna tienen como fundamento la síntesis química de remedios naturales sacados de las plantas medicinales originalmente. El resultado de la aplicación de plantas medicinales para la diabetes dio lugar a la fabricación de drogas químicas que imitan la fórmula básica de la insulina vegetal, como consecuencia de aislar los ingredientes activos de la planta Momordica charantia que comúnmente se le llama, cundeamor. Solo este ejemplo para ilustrar cómo la moderna farmacéutica, en vez de usar la sustancia natural derivada de la planta, sintetizó el ingrediente activo de la misma y formuló la insulina química que es una hormona polipeptidasa formada por 51 aminoácidos, lo que la convierte en una poderosa proteína tóxica, que se divide en dos cadenas diferentes que pueden sustituir de forma provisional la falla del cuerpo en producir su propia insulina. 

Debido a que todos no somos iguales, la respuesta individual de cada ser humano es relativa a la hormona utilizada y siempre se pueden observar los efectos secundarios de la incompatibilidad que resulte de cada caso tratado. O sea, que no es igual la dosis en toda persona, ni se producen los mismos efectos. Por lo tanto, cada usuario debe vigilar los efectos secundarios, para prevenir las consecuencias del uso de insulina química sintética, que, a largo plazo, causa otras condiciones crónicas. Si tomamos cualquier caso que esté en etapas temprana, modificamos la alimentación de la persona y lo tratamos con plantas medicinales, nunca necesitará depender de la insulina porque su organismo responderá positivamente a la combinación de esos dos factores: la insulina de las plantas y la respuesta orgánica a una alimentación controlada. 

El ingrediente activo de la planta, en su medio natural que es la hoja verde, cortada fresca, tiene una cantidad de elementos adicionales que el ojo del científico no alcanzó a descubrir ni le interesó tampoco, y que se encuentran distribuidos en la clorofila, o pigmento verde de cada hoja, que, al entrar en contacto con el agua, se disuelven y actúan como una potente medicina capaz de iniciar los cambios orgánicos que se requieren para llevar a cabo el proceso curativo. Estos cambios pueden ser estimulados a realizar una génesis mayor y más efectiva cuando se elimina la ingestión de todo aquello que contribuyó a enfermar al paciente. Esta es la parte crítica y más importante para inducir en el enfermo, un proceso curativo de mayor efectividad y rapidez, y una responsabilidad personal de su propio caso, porque se establece la sinergia del cambio que hace la gran diferencia.

La mayoría de los médicos, naturópatas, curanderos, practicantes de la medicina natural, se esfuerzan en extremo en combinar las diferentes plantas y remedios que conocen, para lograr que el enfermo responda y se cure rápidamente. Algunos insisten en utilizar plantas o yerbas exóticas difíciles de conseguir, y costosas fórmulas o preparaciones orientales, destilados homeopáticos, y un sin fin de productos formulados por laboratorios de marcas reconocidas. Todo eso, tiene valor cuando se reconoce la calidad del producto y la efectividad de las plantas escogidas, pero falta algo bien importante, que no se puede pasar por alto, que es la alimentación del paciente. Tan pronto como el paciente comienza a usar las plantas medicinales indicadas por el profesional a cargo, combinado con una alimentación a base de productos derivadas de plantas, se nota el cambio curativo que comienza a sentirse desde los pies a la cabeza. 

Ese cambio, inicia una curva ascendente de progreso que puede detenerse y puede bajar en cualquier momento si no va acompañado de un cambio radical en la alimentación del enfermo. Muchos de los practicantes de la botánica medicinal no entienden esta parte, que, desde hace siglos, la definió el padre de la medicina, el gran sabio natural, Hipócrates. Éste, sabiamente lo definió en el siguiente postulado: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina, sea tu alimento” 

Nada más cierto y efectivo, que combinar ambas cosas en un mismo tratamiento. Por el contrario, de no tomar en consideración la alimentación, las fuerzas naturales que potenciaron el cambio inicial cuando se comenzaron a utilizar las plantas medicinales, se detendrán y el enfermo perderá la batalla, tarde o temprano, porque no cambió la causa inicial que lo llevó a la enfermedad, a saber: La alimentación.  

Aquí está la clave del proceso curativo verdadero. Se trata de la combinación de los factores intrínsecos que se encuentran en toda planta medicinal, no importa su nombre, su procedencia, su uso recomendado, y sus propiedades curativas. También se requiere que el enfermo ingiera el alimento que necesita para lograr un proceso curativo absoluto. Entendiéndose claramente, que nunca se podrá conseguir un cambio curativo total, si la persona sigue comiendo lo mismo que los llevó a enfermarse: “Que tu alimento sea tu medicina”, va de la mano con la otra aseveración: “Nadie puede conseguir resultados diferentes, haciendo lo mismo”.

Estas sabias aseveraciones son leyes naturales expresadas en términos sencillos y específicos; la sabiduría de las ciencias del pueblo, se expresan en términos sencillos, pero que, en su fondo, contienen conceptos científicos de relevancia infinita que no pueden ser cuestionados por su natural trascendencia. Estos son dos principios naturales de gran valor en las artes curativas y son la esencia misma de las medicinas naturales para todo el mundo. Esos dos elementos, son la clave del éxito en todo intento para curar a un enfermo. Sin esos dos elementos unidos, no se puede conseguir la remisión de una enfermedad crónica, de un cáncer, de una condición autoinmune, ni de una condición degenerativa o desconocida. Es importante dejar aclarado, que el dominio de la botánica y del uso específico de las plantas naturales es un asunto importante, pero el dominio de lo que es una verdadera alimentación curativa o un ayuno sustentado y prolongado para curar una condición crónica, son dos elementos diferentes y factores de cambio que no se pueden ignorar cuando un enfermo quiere curarse.

Si lo ponemos en balanza lo uno es tan importante como lo otro, pero cuando exploramos los extremos, vemos que con el cambio alimentario podemos curar al enfermo, y con solo plantas no lo podemos lograr efectiva y permanentemente. Por lo tanto, ante la importancia de ambos factores, no podemos olvidar, ni por un instante, que nos podemos equivocar en la naturaleza de la enfermedad, en la capacidad del enfermo para llevar a cabo el tratamiento, en la selección de la planta indicada, pero no nos podemos equivocar en la alimentación indicada para el enfermo, porque no lograremos curarlo totalmente. Tampoco, que entienda, que el cambio en la alimentación y la nueva forma de seleccionar y preparar los alimentos, hacen la diferencia entre la salud perfecta y la enfermedad degenerativa.

 No podemos dejar la duda en la mente del enfermo curado, pensando que fueron las plantas medicinales o las fórmulas botánicas, o el médico experto, lo que curó su enfermedad. Si ese es el caso, muy pronto el enfermo curado volverá a enfermar de la misma enfermedad, y esta vez será más difícil llevarlo a un proceso curativo formal y efectivo. 

El enfermo curado necesita saber, sin lugar a duda de ninguna índole, lo que realizó la transformación de sus sufrimientos. Fue el alimento que comenzó a consumir y no únicamente las plantas medicinales recomendadas. Las plantas iniciaron el proceso e hicieron su trabajo: llevaron al organismo una serie de elementos minerales que realizaron una labor de limpieza orgánica, removieron la basura acumulada, y ayudaron a restaurar los órganos afectados. Sin embargo, el cambio grande de sentirse diferente, recobrar las fuerzas perdidas, y de iniciarse el proceso curativo total, es consecuencia directa del ayuno de todo lo que lo enfermó. En otras palabras, ¿Cómo es posible que al tratar un paciente con plantas medicinales, siga comiendo lo mismo que los enfermó y que no se le recomiende una alimentación a base de plantas?

Puede acceder a información adicional y otros artículos del Dr. Norman González Chacón en: http://www.drnormans. blog 

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