Dr. Norman González Chacón – Tema sábado 12 de abril de 2024
Las Bodas del Rey: Una Parábola de Invitación y Desprecio
Esta es la parábola de un rey que hizo bodas a su hijo. El rey envió a sus siervos a llamar a todos los convidados a las bodas, pero éstos no quisieron venir. Les envió una segunda invitación con otros siervos y tampoco hicieron caso. Más bien, se fue cada uno de ellos a sus negocios, a sus ocupaciones, y no les interesó ir a la fiesta de bodas. Otros, que también fueron invitados, tomaron a los siervos del rey y los maltrataron y terminaron matando a algunos de ellos. Al oírlo, el rey se enojó mucho, se enfureció por el desprecio a su invitación, y enviando a sus ejércitos, destruyó a los homicidas y puso fuego a su ciudad.
Entonces el rey le dijo a sus siervos: “Las bodas en verdad están aparejadas, mas los que fueron invitados no eran dignos. Id y por todos los caminos, salidas y encrucijadas, inviten a todos los que deseen venir”. Como es de esperarse, esta vez las bodas se llenaron de convidados. Cuando el rey entró para revisar que todo estuviera en orden para dar inicio a la ceremonia, encontró a un hombre que no se había vestido con la ropa blanca de lino fino dispuesta por el rey para todos los invitados. Al verlo, el rey le preguntó: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin estar vestido de bodas?” El hombre no contestó nada; enmudeció. Entonces el rey le dijo a los que servían en las bodas: “Atadle de pies y manos, sáquenlo a las tinieblas de afuera, que allí será el arrepentimiento, el lloro y el crujir de dientes por no haber seguido las instrucciones de los siervos del rey”.
En esta parábola, el Señor les habla claro y contundente a los discípulos y expone la historia de las bodas que el Padre prepara para su Hijo. Una fiesta para la cual preparó lo mejor de lo mejor, sin importar el costo. Una fiesta digna de un rey para la cual no escatimó en nada. Se casaba su príncipe, pero los invitados, los amigos y conocidos del rey, a los cuales se extendió la cordial invitación, no tenían interés porque estaban ocupados en sus negocios, en sus planes, construcciones, y sus proyectos, y no tenían tiempo para pasar siete días en una fiesta de bodas del hijo del rey.
Resumen en video: Sábado 12 de abril de 2025 – Escrito completo continúa abajo después del video.
Esta parábola nos da mucha información histórica y profétca muy valiosa para el tiempo del fin:
En primer lugar, el relato indica la actitud de los amigos y conocidos del rey, que fueron los primeros invitados que tuvieron el privilegio de recibir la invitación de este importante dignatario, por boca de sus siervos. Los invitados estaban tan ocupados en sus negocios y en sus proyectos que no les interesó, ni tan siquiera lo consideraron como un gran privilegio que el monarca les ofrecía. Se trataba de los supuestos amigos del rey, los judíos, descendientes de las 12 tribus de Israel que recibieron la primera y gran invitación que fue enviada y rechazada.
La segunda invitación, va dirigida a todos los habitantes de la comarca. Se trata de los gentiles y otras naciones representadas por los romanos, los orientales, medopersas, judios de otras naciones, elamitas, y todas las naciones presentes en Palestina que recibieron la invitación, y también la rechazaron. Llegaron al extremo de maltratar a los siervos del rey que insistieron para convencerlos que vinieran a las bodas. Algunos de estos se sintieron tan molestos con la invitación que agredieron a los siervos que insistieron y mataron a algunos de ellos. Cuando el rey se enteró, se molestó mucho con ellos y mandó parte de su ejército a matar a todos los habitantes de la ciudad y terminó pegándole fuego a toda la ciudad. El rechazo de la segunda invitación, puso al rey en una situación muy difícil, pues todos los preparativos para la boda de su hijo se vieron en peligro de perderse; se atrasaron y provocaron la ira del rey que los descartó finalmente, y los rechazó. Por despreciar al rey, perdieron la oportunidad de vivir y negociar en todo el reino. La situación era difícil para el rey, pero sus intenciones de preparar una gran boda a su hijo lo llevaron a continuar con sus planes y no perder la inversión y el esfuerzo que hicieron sus siervos en llevar tantas invitaciones a sus amigos y conciudadanos de todo el territorio.
En su tercer esfuerzo, envió a sus siervos por todas las aldeas, por los caminos, por los campos y por las plazas, y convencieron a toda esa gente que vinieran y asistieran a las bodas aunque fueran pobres, aunque fueran deambulantes que no tuvieran hogar, ni ropa adecuada, ni lugar en dónde vivir. Esa semana de la boda, comerían de todos los manjares que el rey había preparado y festejarían celebrando las bodas del hijo del rey. Ellos acudieron gozosos y se vistieron con la ropa fina de lino blanco que el rey había mandado a preparar para vestir a todos sus amigos invitados originalmente.
Había ademas ropa fina preparada para todos, para una semana que durarían las bodas. De manera que, aparte de toda la comida dispuesta para ellos para siete días, los invitados consumirían el menú del banquete y la mejor calidad de vino que se podía ofrecer; se hab´ía procurado suficiente ropa para los invitados cambiarse a diario y estar nítidamente vestidos todo el tiempo.
El primer día de la celebración, el rey vino temprano y revisó todos los preparativos para asegurarse que todo marchara adecuadamente. Para su sorpresa, un amigo y conocido del rey había llegado a la fiesta muy bien vestido como para una gran ocasión, pero con su propia ropa de color oscuro que contrastaba con la ropa de los demás invitados que era de lino blanco. El hombre era conocido del rey y no se quiso poner el vestido blanco que el rey había mandado a preparar para todos los invitados. Considerándose amigo del rey, pensó que le hacía un favor al rey entrando a la ceremonia con su propia ropa de gala y bien ajustada a sus medidas. Al rey no le gustó su actitud porque, primeramente, rompía la armonía de los invitados, segundo, porque era un desprecio a la organización que el rey hizo para las bodas y tercero, porque era un acto de suficiencia propia; un desprecio al rey, y una exaltación de su ego, característico de su posición económica como queriendo, con esa actitud, decir que había sido el único de los amigos del rey en aceptar la invitación y estar allí presente.
Cuando el rey le preguntó: “Amigo, ¿Cómo entraste aquí no teniendo puesto el vestido de bodas?”, de inmediato se dio cuenta que al rey no le gustó su actitud. Su osadía no tenía justificación alguna ante el rey. No sabemos si fue que los siervos le pusieron la ropa y luego él se la cambió o si los convenció de que lo dejaran entrar vestido con su propia ropa. Lo cierto es que el rey se mostró enojado y su semblante no mostró simpatía alguna con el visitante.
La ceremonia había sido diseñada para ropa blanca de lino fino, y se consideraba como un desprecio al rey no aceptar la ropa que el rey diseñó y confeccionó para todos los asistentes. Su presunción era un mal precedente, su indisciplina era un reto a la dignidad del rey, su propia justificación, no podía ser aceptada porque rompía con las reglas del anfitrión y dignatario, y su presencia había forzado a los siervos que estaban en la entrada a dejarlo pasar porque de acuerdo a su juicio personal, era un rico de la ciudad y amigo del rey que aceptó la invitación pero fue condicionada a su propia voluntad.
La interrogación del rey: “Amigo, ¿Cómo entraste aquí sin tener el vestido de bodas?, le indicó al hombre que el rey no estaba de acuerdo con su presencia allí, ni con su vestimenta, que por más fina y costosa que fuera, no cumplía con las reglas que el Rey estableció. Su justificación propia no era válida a los ojos del rey y no pudo responder a la pregunta porque no tenía razón alguna para alegar su indisciplina. Dice la parábola que calló y enmudeció.
El incómodo momento que creó ante los ojos del rey su mal juicio, es evidencia de que Jesús le adelanta y le advierte al mundo religioso “del amigo”, que intentaría introducir un mensaje de confusión en el evangelio de la boda. En la parábola, el Señor rey demuestra que la supuesta justificación por la fe que los amigos judíos reclamaron con su presencia en la ceremonia, no tenía valor ante la vista del rey porque rompía con el propósito de la ley del rey, y de su voluntad expresada. La verdadera ropa de bodas fue diseñada, justamente para evitar que la justificación por la vestimenta propia fuera motivo para que cada cual se presentara con su propio vestido, tal como ocurrió después de la partida del Señor, y su ascención al juicio.
Los discípulos no entendieron el concepto de las bodas en la parábola, ni de las vestiduras blancas del lino fino, ni del hombre que se aparece con su propia ropa a la ceremonia, ni de la reclamación que el Rey le hace al visitante con el vestido impropio, del amigo, que por haber aceptado la invitación, pretendía que lo aceptaran con su ropa, con su vestidura negra de lujo, y con su indisciplina rampante. Los siervos no pudieron evitar que la propia justificación del hombre del vestido de gala entrara en la ceremonia nupcial y el evangelio fuese predicado a toda criatura con el vestido que cada cual pudiera ponerse para asistir a las bodas del hijo del rey. La fe del amigo era que su rica vestidura, el aceptar la invitación, y su amistad con el rey fuera bien recibido en la fiesta, por ser el único de los amigos del rey que aceptó la invitación para entrar; por esa alegación, forzó su entrada. Es cierto que se predicó el Evangelio en las iglesias cristianas, y cada una de ellas, entendió y predicó el mensaje como quiso, pero todas en general, invalidaron la palabra del rey, abolieron las leyes del Padre, y desfiguraron las bodas del Hijo. (Primeros Escritos, págs. 65-67)
Esta parábola nos da mucha información del reino de los cielos y su justicia, y establece un contraste, con la justicia imperfecta de los hombres que han manejado las doctrinas de las iglesias llamadas “cristianas”. Entre las violaciones a las leyes del rey, podemos señalar las siguientes cosecuencias:
- Porque rompió la armonía de los invitados.
- Porque despreció la organización que el rey hizo para las bodas de su hijo, el príncipe.
- Porque fue un acto de suficiencia propia que desafió la voluntad del rey.
- Porque se constituye en un acto de desprecio a la voluntad del rey.
- Porque es una exaltación de su ego contra la humildad que carecterizaba a los invitados.
- Porque al hacer nuestra voluntad, despreciamos la ley del rey y de Dios.
- Porque nadie puede justificar la violación de las ordenanzas de un rey y salir airoso del juicio.
- La presunción del amigo, sienta un mal precedente, su indisciplina es un reto a la dignidad del rey.
- Su justificación, basada en su naturaleza defectuosa, se convierte en un peligro para todas las instituciones que la permitan. Y bajo ningún concepto, podía ser aceptada por el rey.
- Porque rompía con las reglas que el propio Rey estableció para el debido orden de la actividad.
Los discípulos no entendieron el propósito de las parábolas ni pudieron entender los secretos ocultos del reino, que Jesús dejó para los entendidos; que en el futuro pudieran “entender” los mensajes allí ocultos. (Mateo 13:11)Las parábolas del Maestro contiene toda la información que su pueblo ha de necesitar para prepararse y asistir a las bodas del Hijo del Rey con las vestiduras blancas provistas.
Cuando Jesús le dijo a los saduceos que en la resurrección nadie se casará ni se dará en casamiento, estaba cerrándoles la puerta del futuro a los que rechazaron todas las invitaciones que el Rey les hizo para que asistieran a las bodas de su Hijo. Cuando el símbolo se encuentre con la realidad, se ve claro que no será en la resurrección, sino en la tierra nueva donde se llevarán a cabo, las bodas del Hijo del Rey del universo, y si aceptamos la invitación, y nos vestimos de lino fino y blanco, tendremos un lugar privilegiado que justificará nuestra presencia, y nuestra asistencia estará asegurada.
Comentario:
La fe en entrar, que ostentó el hombre que entró a las bodas sin el vestido provisto por el rey, representa al movimiento que después del chasco de 1844, sirvió para distraer la atención de todos los que se quedaron esperando la segunda venida del Señor, según los cálculos que las profecías de Daniel 7:13 y 8:14 anunciaban. La decepción de los que esperaban el advenimiento del Señor fue tan grande que el movimiento casi se deshizo y muchos flaquearon en su fe y abandonaron la espera. Una distracción que los hizo reunirse fue la llegada del mensaje de Juan Wesley, el fundador del metodismo y del moravismo que iniciaron las enseñanzas de la justificación por la fe. Luego, Lutero y otros, se encargaron de propagarlo por las iglesias y diferentes denominaciones. La teoría de la justificación por fe, que el Señor revela no es aceptada por el Rey porque esa teoría invalida la obediencia a la voluntad del monarca que ha creado las leyes y mandamientos para el orden de todo en la tierra y el Señor lo describe en la parábola del Rey que hace bodas a su hijo.
Los “cristanos” que se visten con la justicia que las iglesias han inventado, serán atados en manojos por sus creencias y denominaciones y arrojados al fuego. “Allí sera el llanto y el crujir de dientes”… El Amigo se convirtió en enemigo del Rey al justificarse con la fe de que sería aceptado y con las obras que lo llevaron allí.
La doctrina de la justificación ha sido mal aplicada, mal enseñada, mal interpretada, y muy mal injertada en el mensaje del Rey. Ha sido la semilla que ha crecido y ha ido extendiéndose y abrogando las leyes eternas del Creador. (Rom. 5:) En la página siguiente reproducimos un texto de “Manuscritos Inéditos”, que advierte sobre el tema de la justificación por la fe. (Véase párrafos subrayados: “Manuscritos Inéditos” Pags. 166-167)
Manuscritos Inéditos – 3 página 166 y 167 del 5 de noviembre de 1892 : “Hablé de asuntos que estaban profundamente grabados en mi mente, me referí al temor que ha sido expresado por algunos que no formaron parte del concilio ministerial y que habían estado presentes en absoluto en las clases de biblia de la escuela: un temor de que se corría el peligro de llevar el tema de la justificación por la fe demasiado lejos”.
No es preciso que los maestros de la verdad bíblica estén siempre aprendiendo sin llegar nunca al conocimiento de la verdad respecto a la justificación por la fe y la justicia imputada de Cristo. Tan pronto como se capta la verdad y el poder del Espíritu Santo graba la imagen de Cristo en el alma, no tarden, vayan a proclamar por dondequiera la palabra de vida, como hicieron los apóstoles. Enseñando, ustedes serán enseñados por el Espíritu Santo.— Manuscrito 19, 1891, p. 1
(Diario, Nuestras editoriales, 3 de marzo de 1891).
Hasta los apóstoles se confundieron con esta dudosa doctrina que un enemigo introduce en el evangelio, y a causa de eso, “toda la masa quedó leudada”. Por el proceso de fermentación la levadura hace crecer el evangelio porque le facilitó la entrada a todos los que lo oyeron. La levadura que una mujer (Iglesia cristiana), introduce en tres medidas de masa de trigo bueno, se expandió de manera “exitosa” porque eliminaba todos los requisitos que el Rey había señalado para los invitados. El Maestro declaró la doctrina señalada como la “levadura de los fariseos y saduceos que él la consideraba de hipocresía y engaño”.
Esta doctrina engañosa que se difundió rápidamente por el mundo cristiano, ha sido mal aplicada, mal interpretada, y por consiguiente; mal enseñada a fin de abolir las leyes y mandamientos del Rey y dejar entrar a todos, aunque no tuvieran el vestido de bodas. Por eso logró un alto grado de aceptación por parte de católicos y protestantes. Eso llevó a que católicos y luteranos se acercaran y firmaran un importante avance en el ecumenismo. En 1999, firmaron el acuerdo o Declaración Conjunta sobre dicha doctrina, acto que ha preparado el camino para que todas las demás denominaciones se unan “en manojos” y acepten el acuerdo que ya han hecho parte de sus doctrinas. Basándose en las declaraciones del Apóstol Pablo en su carta a los Romanos, crearon esa nueva doctrina en contra de las ordenes del Rey.
Cuando una cosa es incierta, engañosa, o increible, requiere de muchas explicaciones y subterfugios para probar su alegada veracidad. Cada vez que un pastor o sacerdote, teólogo o laico tratan de convencer de los “grandes” beneficios de la justificación por fe, se ven precisados a entrar en tantas complicaciones con las obras, con la gracia y con las leyes, que nadie dice lo mismo, ninguno puede dar una explicación simple y entendible; nadie ha podido crear una fórmula simple, fácil de explicar, simple de entender, y que rompa com los requisitos de la ley que el Rey dispuso desde un principio. Toda esa textología que tienen que usar los que defienden esa fórmula, se complican tanto en su intento de conseguir que todos la entiendan, que les pasa como a los discipulos cuando Jesús les preguntó: “ (Mateo 13:51 y 13:36) ¿Entendieron?” Y ellos contestaron: “Sí Señor”, pero acláranos el significado de las parábolas. ¡Claro!, que entendieron, si les habló en su idioma. Pero de ahí a entender el verdadero significado de las parábolas, han pasado siglos y todavía la iglesia no ha entendido el verdadero y simple significado de las parábolas, ni de lo que implica la llamada justificación por la fe. En los últimos sesenta años, no he encontrado un teólogo que me explique esto sin derogar la ley de Dios de los diez mandamientos.
La tal justificación, solo justifica a los que andan evadiendo las leyes, los preceptos y los estatutos divinos. Los elementos que complementan el enrredo, son la gracia y las obras que se tienen que añadir para que el plato tenga algo de sabor, pero es un veneno para el alma.
La justificación sólo puede venir del juicio divino y los seres humanos no podemos excusarnos en nuestras debilidades sino las vamos fortaleciendo en la medida que vamos creciendo. “Los demonios también creen y tiemblan” por la evidencia, y nosotros tenemos que creer por fe y obediencia a la palabra. La justificación debe ser obra del juicio divino, y tenemos que dejarla en manos de nuestro abogado Jesucristo, el Hijo. Cuando el abogado se retire del estrado santísimo del santuario celestial y se cambie su vestiduras sacerdotales, es señal de que se inicia una nueva etapa de rescate y para ese tiempo todos los casos habrán sido fallados, juzgados y señalados para salvación o perdición. “El trigo bueno es recogido y la cizaña será atadas en manojos y echada al fuego” “Allí será el llanto y el crujir de dientes”. En las 7 parábolas de Mateo 13, Jesús intenta corregir todos esos errores que su sabiduría anticipaba que corromperían el evangelio. Según el apóstol Pablo se trata de explicar en Hebreos 11:1, la fe que es la sustancia o evidencia de lo que se espera y la demostración efectiva de lo que no se ve, ha sido vulnerada para darle fuerza a una justificación falsa que anula y sustituye los juicios de Dios que es el que determina quién se salva aquí y quién se ha de perder. De eso el Señor se ocupó en el sermón de Mateo 24 y 25, así como en las parábolas de Mateo 13.
Los seres humanos no podemos cambiar los planes divinos ni obligar a Dios a aceptar “mi vestimenta personal” para yo asistir al gran evento.