La Naturaleza del Espíritu Santo/a

Dr. Norman González Chacón – sábado 10 de mayo 2023

Cada día de Padres y cada día de Madres de cada año que pasa, cuando la gente se esfuerza en lograr conseguir un buen regalo para sus padres vivos o un buen ramo de flores para sus padres fallecidos, y todo el comercio se activa para atraer todo tipo de clientes, hemos observado que nadie se acuerda de mencionar al Padre más importante y a la Madre que todos han ignorado: se trata de los padres celestiales que apenas, si son mencionados en esos días.

Si no mencionan al Padre Celestial, que ha sido comúnmente acosado por el mundo que implora toda clase de cosas, mucho menos se acuerdan de la Madre Celestial, la cual ha sido expresamente ignorada por todos los religiosos colectivamente.  Todos, como si se hubieran puesto de acuerdo, han invisibilizado, han ignorado, han menospreciado al ser divino que se hizo cargo de los hijos, cuando Dios Padre, tuvo que entrar al juicio en el Santuario y enviar a la Madre Divina a cuidar de su pueblo en lo que Él y Jesucristo se ocupaban de los juicios divinos de las naciones que existieron hasta Jesucristo venir a la Tierra por primera vez. 

El Santo Espíritu divino que debió llamarse “La Santa Espíritu”, fue motivo de un cambio de género criminal que el hijo llamó blasfemia contra el Espíritu Santo en Mateo 12:31-32.  Es blasfemia imperdonable porque es un pecado a sabiendas que se repite y no se corrige nunca, por lo que se convierte en un escarnio injurioso y ofensivo que no se perdona porque no se interesa reconocer el error.

Según Jesucristo le indicó a sus discípulos, la blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado que no se perdona nunca: “ni en este siglo, ni en el venidero”.  Por lo tanto, se puede entender, que es una ofensa mayor, cuyas implicaciones son eternas e irremediables por sus consecuencias nefastas para la humanidad y para todas las almas que, por no conocer, se pierden sin saber el plan divino para la familia humana.  (¿salvación individual?)

Hablando de familia, la familia de Dios compuesta por el Padre, la Madre y el Hijo, fue el modelo del cual Adán y Eva fueron creados iguales a Dios “a su imagen y semejanza” (Génesis 1:26 y 27).  Esa semejanza es el modelo del cual fue tomado el diseño para la familia de la Tierra. Es un asunto de gran importancia y fácil de entender.

El cargo de blasfemia es debido a que, desde tiempos remotos, los hombres que han gobernado el mundo han tratado de relegar a la mujer al trabajo interno del hogar, y no han querido darle el lugar que cada mujer se merece en la sociedad donde vive.  Cuando se hicieron los primeros ejemplares de la biblia, los monjes que tradujeron los textos originales, sacaron a las mujeres que se destacaron y que aparecían en los textos sagrados.  En esa labor de ocultar y minimizar el papel de la mujer en la sociedad de un varón, y en muchos casos le cambiaron el género como ocurrió con la tercera persona de la trinidad, acto que según Jesucristo: “No tiene perdón de Dios”

Dios es un ser supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente; creador, juez, protector, proveedor y salvador.  El catecismo de Westminster señala que Dios es un Ser, en sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad.  A través de los siglos, el concepto de lo que es Dios ha cambiado y cuando Cristo el hijo, vino a la Tierra, le aclaró el concepto a sus discípulos cuando estos le pidieron inocentemente que les mostrara al Padre, Jesús les dijo: “¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes y todavía no me conocen, Felipe?, El que me ha visto a mí, ha visto al Padre… mi Padre y yo una misma cosa somos”. ( Juan 14:9)

Muchos cristianos creen en una concepción monoteísta de Dios, otros creen en un Dios singular que existe en una trinidad compuesta por tres divinas personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.  Este concepto de Dios trino fue aceptado por la cristiandad tanto judía, como gentil y mixtos.  Estos conceptos se siguen debatiendo entre cristianos y judíos tradicionalistas que no aceptaron a Cristo como el Hijo de Dios y siguen esperando un Mesías que no ven llegar.

Todavía existen denominaciones cristianas que no aceptan el concepto trinitario y creen en un solo Dios único. Esta es la única escuela donde se enseñan estas verdades que tienen que ser predicadas antes de la venida del Señor, porque su aceptación o rechazo serán tomadas en cuenta en el juicio personal de cada uno.

El apóstol Pablo, en su discurso en el Areópago se limita a reconocer, delante de aquellos incrédulos, al Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él (Hechos 17:24-27).  No obstante, en el libro de Tesalonicenses 4:8 menciona al Espíritu Santo que se mantiene presente en todas sus epístolas.  No obstante, nunca se mencionó el género femenino de la Madre divina.

A finales del siglo I, Clemente de Roma se refiere en varios escritos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y fue el primero en sugerir que la trinidad presentaba un concepto interesante de familia (I de Clemente 19:2). Por esa sola razón, el Evangelio según Clemente, no fue incluido en el Nuevo Testamento, ni mencionado en la historia de la iglesia cristiana. A mediados del Siglo II, Ireneo insistió en el concepto interesante de “un solo Dios”, y luego, Tertuliano, a principios del siglo III volvió a enfatizar en el concepto Trinidad.  Para ese tiempo, se habían formado las siete iglesias de Asia y se definió la teología que siguió dividida en cuanto a la naturaleza de Dios, del Hijo y del Espíritu Santo.

Aunque en las traducciones bíblicas se usó el nombre de Dios en singular, lo que revela una inclinación de los traductores a definir a Dios como ser supremo y Creador único.  Al leer la biblia hebrea en voz alta, los judíos sustituyen el Tetragramatón por el título Adonai, traducido como Kyrios en la Septuaginta y en el Nuevo Testamento griego.  Jah es una abreviatura de Jahvé/Yahvé o Jehová que los cristianos usan cuando se refieren al Páter o Padre.

En el Padrenuestro, o lo que se entiende como oración modelo, se enfatiza la santificación de su nombre, cada vez que se pronuncie y eso lo enseñó Jesucristo el Hijo a todos los que lo repitan: (santificado sea tu nombre)

No obstante, el concepto familia divina es uno inspirado a la profetisa de la última dispensación, en muchos de sus escritos, y con respecto a la última fase de la historia, que ella declara como del Espíritu Santo y que es la que nos rige en este siglo (Manuscrito Inédito #240 de la pág. 299 del tomo 4).

En Primeros Escritos página 124 ella señala:

“También les ha dado verdades que ninguno de aquellos grupos conoce ni quiere comprender, las cosas que están selladas para ellos, el Señor las abrió ante aquellos que quieran ver y estén dispuestos a comprender. Si Dios tiene alguna nueva luz que comunicar, permitirá que sus escogidos y amados la comprendan, sin necesidad de que su mente sea iluminada oyendo a aquellos que están en tinieblas y error.  La parentela del cielo en Efesios alude a toda la creación celeste de la cual, la familia divina; Padre, Hijo y Espíritu Santo, son los procreadores que le han dado vida a toda esa existencia.” (Efesios, caps. 3-5.)

Véase también “El Hogar Cristiano”. Págs.. 492-493:

La familia unida del cielo y de la tierra—Allí los redimidos conocerán como son conocidos. Los sentimientos de amor y simpatía que el mismo Dios implantó en el alma, se desahogarán del modo más completo y más dulce. El trato puro con seres santos, la vida social y armoniosa con los ángeles bienaventurados y con los fieles de todas las edades que lavaron sus vestiduras y las emblanquecieron en la sangre del Cordero, los lazos sagrados que unen a -toda la familia en los cielos, y en la tierra- todo eso constituye la dicha de los redimidos.”

“Desde aquella escena de gozo celestial [la ascensión de Cristo], nos llega a la tierra el eco de las palabras admirables de Cristo: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” La familia del cielo y la familia de la tierra son una. Nuestro Señor ascendió para nuestro bien y para nuestro bien vive. “Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”  (P.E.496) (Efe. 3:15-21, 5:30-33)

Visión de futuro:

Hasta que los que han de ser levantados para salvación eterna, no entiendan este concepto, y lo tengan claro en sus mentes, para que comprendan lo que será la unión de las dos familias; el Señor no puede venir a buscarnos, porque no podremos reconocer a la madre, como reconocemos al Hijo y al Padre. Estaremos cometiendo el pecado imperdonable, y en esa condición,

no nos puede salvar.

Recordemos que esta verdad fue rechazada desde un principio y eso alejó la presencia divina:

  1. En el Edén
  2. En el desierto
  3. En la llegada a Canaán
  4. En Palestina en la persona de su Hijo
  5. En la iglesia cristiana apostólica que se formó
  6. En la mente de toda la humanidad
  7. En la conciencia del remanente.

Esa es la más dolorosa para el Señor:  Que no se reconozca la

Naturaleza divina de la Madre, y se transforme el género mas precioso que Dios creó en esta Tierra que es el vientre de la mujer, sus capacidades, inteligencia y amoroso cuidado por sus hijos.

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