El Mensaje de los Tres Ángeles parte III

Muchos Cristianos Participan del los Juicios que Caen sobre las Naciones

Se incluye material escrito

Dr. Norman González Chacón – sábado 27 de diciembre de 2025

El Mensaje de los Tres Ángeles de Apocalipsis 14 (material escrito)

Este mensaje está dividido en tres diferentes etapas que pertenecen al Padre (Apocalipsis 14:1), al Hijo, el Cordero (14:4), y a la Espíritu Santa (14:10-11), porque terminan con el fuego y el azufre que se producirá en la fase final, delante de los ángeles y del Cordero. Aquellos que se mencionan allí no aceptaron el reposo divino y laboran todo el tiempo, día y noche, sin descanso. Estos ya tienen la señal de la bestia y de su nombre en sus frentes y en su mano derecha (14:11). La mano derecha es el símbolo de su firme decisión, de su salud y de su alimentación, por la cual laboran continuamente.

Cada una de las dispensaciones y de los mensajes representa una etapa de la historia de la Tierra. Cada dispensación dura dos mil años. Al terminar esas tres etapas, se completan los seis mil años que le fueron dados a Satanás para demostrar sus intenciones en la Tierra. (DTG 32, 608; CS 12, 71,572,593,716,731). Son dos mil años desde la creación al diluvio, dos mil años del diluvio a Cristo, y dos mil años de Cristo hasta su venida secreta (como ladrón) (Mateo 24:40). Un total de seis mil años, al final de los cuales comienza un periodo de otros mil años de reposo divino, en el que los santos salvados, los 144,000, y los santos resucitados estarán en la santa ciudad compartiendo con Cristo ese reposo esperado, anunciado y vivencial para todos los que tomaron la señal de Dios en sus frentes.

De paso, en esa etapa se revisarán los casos de los que no fueron levantados con Cristo en la nube y que eventualmente se perderán. Allí están todas las almas que fueron engañadas por las iglesias nominales llamadas cristianas.

Esos seis mil años que fueron señalados por el Creador para Satanás y para la Tierra maldita (Gén. 5:29) sufrirán las consecuencias del pecado y de la maldad, y comenzarán a deteriorarse en todo. En Génesis 6:6 se confirma el gran disgusto que le causó a Dios la desobediencia humana: “Se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la Tierra y le dolió en su corazón”. Por esa razón, decidió Jehová acabar con todo. El elemento escogido para ese final fue el agua, y aunque nunca había llovido, Noé anunció la inundación inminente que acabaría con el mundo existente.

Dice claramente la Escritura que solo Noé, su familia y los animales seleccionados entrarían en el arca. (Gen.)

Esos primeros dos mil años fueron una triste y dolorosa experiencia para Jehová Dios, quien tuvo que bautizar la Tierra y sumergirla en las profundas aguas del diluvio para iniciar un nuevo comienzo. Eso fue lo que significó el bautismo por inmersión en agua durante la segunda dispensación. No se suponía que ese ritual se siguiera practicando despues de la muerte de Cristo, pues fue sustituido por la cena del Señor y el nuevo bautismo de la Espiritu Santa.

Una nueva generación iniciada por los hijos de Noé se coló en el Arca por ser la única familia que logró entrar. Es lógico que Noé necesitaba ayuda, y Dios le permitió que su familia lo acompañara. Ese fue el comienzo de una nueva era que, en poco tiempo, comenzó a corromperse nuevamente. La familia de Noé, descendientes de Caín, no respondió efectivamente al privilegio que Jehová les concedió de sobrevivir al diluvio. La experiencia del diluvio no fue disuasiva a la maldad de los hijos de Noé, que por parte de su madre eran descendientes de Caín y de los ángeles malignos que se humanaron y se mezclaron con las generaciones cuyas lenguas fueron confundidas a raíz de la torre de Babel. Todas esas naciones fueron desobedientes a Dios, y sus extremos se vieron en Sodoma y Gomorra y en toda la existencia de la Tierra en la que asentaron sus descendientes. (Apoc. 14:14-20).

Las excepciones a esa maldad persistente fueron Enoc, Abraham, y Lot. Dios los bendijo específicamente, igual que a Enoc, a quien llevó vivo al cielo. Con Abraham, Dios estuvo dispuesto a pactar un acuerdo como compromiso por su lealtad en medio de un mundo en degeneración. Tres ángeles (Gen 18:2), visitaron a Abraham, que fue escogido para el pacto que Dios realizó con él en su tiempo. Como Noé, Abraham estuvo solo para el tiempo en que Dios vio que la maldad de los hombres sobre la Tierra era grande y no habían aprendido las lecciones del diluvio. Esa etapa histórica duró dos mil años desde la creación, y su final fue un juicio divino. Aquellos que vivieron en los días de Noé y de Abraham fueron más parecidos a los ángeles en su forma, gracia y fuerza. Desde entonces, cada generación se ha ido debilitando (S.G. Tomo 1, p. 69).

Los sobrevivientes del diluvio no eran de la descendencia directa de Adán y tenían una genética mixta de los hijos de Caín, de las mezclas de razas que ocurrieron entre ángeles malignos y seres humanos, entre bestias y humanos, y entre los nefilíns que comieron del árbol de la ciencia por inducción del maligno Satanás. Todas esas mezclas degeneraron la descendencia de los hijos de Dios, y se les llamó hijos de los hombres porque fueron el resultado de mezclas no aprobadas por Dios. Los tres hijos de Noé compartían sangre mixta, pues su madre era descendiente directa de Caín, quien a su vez, era hijo del maligno y fue el primer homicida de la historia.

Para que Noé no estuviera solo, fueron salvados del diluvio para ayudarlo en las labores del Arca. Pero no conocieron al Dios de Noé, debido a que su naturaleza mixta no les permitía entender los designios divinos para las generaciones que se levantaron después del diluvio y que no aceptaron al Dios de Noé.

La genética humana, a partir de la experiencia de Eva bajo la influencia del maligno, ha sido uno de los enigmas más grandes y difíciles de descifrar para la ciencia. La forma en que se conjugan los genes de un individuo es tan diferente de cómo se forman en un hermano de padre y madre, que no hay manera de que se produzcan dos individuos iguales, ni siquiera gemelos idénticos que comparten el mismo óvulo. Estas divisiones impiden que una persona sea confundida genéticamente con otra, y no existen dos individuos iguales en todo el universo. Los individuos clonados modernamente son una excepción que no pasará el escrutinio divino.

Esa es una de las razones por las cuales los juicios divinos son específicos y no dan lugar a dudas o equivocaciones. Esa configuración dio lugar a que, a pesar de la persistente tendencia humana de poner su voluntad por encima de las recomendaciones del Creador, surgieran conjugaciones genéticas favorables a Dios, como Abraham y Lot después del diluvio.

No existen muchas de esas coincidencias en las que la genética decide agrupar un máximo de genes compatibles con el Creador, de modo que al sumarse en una persona, resulten en un ser con una constitución y características que, aun sin conocerlo, se hace amigo y colaborador de Dios. No son muchos, pero son los que han escrito la historia que favorece la causa divina de la justicia y que le devuelven al Creador la confianza en la familia humana, y a la familia humana, la confianza en su Dios. Esos son los señalados, en base a su genética, para aceptar al Señor y salvarse.

Gracias a esa disposición genética que recompone la configuración original y restaura las tendencias naturales del cuerpo en regenerarse en todas las áreas vitales, han existido hombres y mujeres como Abraham, Lot, Moisés, David, Ester, María y otros que respaldaron a Dios con su comportamiento en la Tierra. Fue para esos que Jesucristo hizo su gran sacrificio, que al cumplirse los 4,000 años terminaron con los rituales de sangre, la matanza de animales y la continua pecaminosidad del hombre. (DTG 609).

Otros 2,000 años de evangelismo cristiano y profecía nos llevaron al año 2000 de la era cristiana, cuando se debía cumplir la promesa de la venida de Cristo a buscar a su pueblo, pues se completaban los 6,000 años de la semana milenaria. Se cumplieron los 120 años de Noé en la última fase profética en la que se debía dar el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14, Y Cristo no ha venido a buscar a su pueblo, a pesar de que han pasado 26 años más de los 2,000 que constituyen la era cristiana.

Esta inexplicable situación pone al pueblo de Dios trabajando duramente durante el reposo de los 1,000 años, que debieron haber comenzado cercano al año 2000. Y aun así, el pueblo de Dios no está preparado para subir a la nube con Cristo, con los 144,000 y con la Espíritu Santa y sus ángeles comisionados que han luchado y cuidado el rebaño para librarlo de los lobos rapaces que lo tienen cercado y amenazan con gran ferocidad en un mundo totalmente desquiciado que ha sido juzgado y hallado falto.

La demora del Esposo, al año 2026, lleva 26 años de atraso. Y la novia, que representa a la iglesia, no está preparada aún; la novia no está en el altar para la ceremonia de bodas. Hay gran intranquilidad y consternación en el cielo: los ángeles van de un lado a otro tratando de despertar a las vírgenes dormidas, mientras las lámparas sin aceite se van apagando al filo de la medianoche.

Es justo a la medianoche cuando se oye la voz del profeta: “He aquí, el esposo viene; salid a recibirle” (Mateo 25:6). La parábola es clara y precisa: “Y mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta”. En Apocalipsis 16:15, el Señor aparece a la medianoche como ladrón, cuando nadie lo espera durante la sexta plaga, y pronuncia unas palabras muy significativas que aluden a una iglesia en particular: la iglesia encontrada durmiendo desnuda. “Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. Se trata de la iglesia de Laodicea, que está ciega y no puede ver que está desnuda; duerme plácidamente sin percatarse de la realidad de lo que ocurre a su alrededor.

¿Es esta la causa de la demora y la razón del atraso que ha ocasionado la misma? No tiene excusa. La puerta que quedó atrás en la iglesia de Filadelfia, donde el Señor aguardaba, ha sido cerrada por el mismo ángel que cerró la puerta del Arca de Noé en su tiempo.

No sabemos si, al cumplirse los 6,000 años, se ha cerrado la puerta por la cual los creyentes fieles y verdaderos entraban en el reposo divino. Si el Señor usa la misma analogía que dio a los discípulos en Mateo 24, refiriéndose a los tiempos de Noé, es posible que los que no acudieron a la puerta en la iglesia de Filadelfia hayan quedado fuera, pues la puerta se cerró a la medianoche.

“Procurad entrar en el reposo divino” (Hebreos 4:11). En Eclesiastés 3:15 se declara: “Lo que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya”. Este versículo sugiere que todo lo que ocurre tiene un patrón recurrente y que Dios está involucrado en el tiempo, buscando restaurar lo que ha pasado. Para Dios, el pasado y el futuro ya se encuentran bajo su dominio. Entrar en el reposo divino es equivalente al descanso que cada noche tomamos para reponer las energías del trabajo diario, y al descanso del séptimo día. Cada semana que termina en el descanso sabático nos asegura larga y fructífera vida sobre la Tierra. No debemos olvidar que los que toman la señal de la bestia o de su imagen no tienen reposo ni de día ni de noche (Apoc. 14:11).

El asunto del reposo es grandemente significativo porque comienza en Génesis y termina en Apocalipsis. Por lo tanto, los que mueren en el Señor son bienaventurados porque “descansan de sus trabajos, pero sus obras siguen con ellos” (Apocalipsis 14:13).

Los tres mensajes de Apocalipsis 14 cubren los 120 años de la predicación del Noé de la tercera dispensación y anuncian eventos sobresalientes específicos a cada etapa. Por ejemplo, aparece el Cordero sobre el Monte de Sion con los 144,000, que no se han contaminado con los mensajes falsos de las iglesias cristianas. Seguidamente aparece el primer ángel volando con el evangelio eterno para predicarlo a todo el mundo. Ese fue el comienzo de la tercera etapa, que tuvo un inicio fallido en la segunda y fue cumplida por Jesús mismo y los apóstoles en la última fase de la segunda dispensación y en la primera fase de la tercera. De ahí en adelante, la iglesia cristiana, atestada de errores doctrinales, incumplió con la comisión evangélica de Marcos 16:15 y se dedicó a rebajar las normas del evangelio para ganar feligresía y crecer en el mundo.

El segundo ángel anuncia la caída de esa confusión en la que se envolvió la iglesia en general, y su fornicación la llevó a extremos que afectaron al mundo, que se envolvió en sus enseñanzas, y perdió el camino de Jesús en su santuario.

Dios tuvo que llamar a un profeta para dirigir los destinos de la última etapa hacia un final feliz. Esta vez escogió a una mujer joven, casi una niña, para llevar a cabo la fase final de los destinos de la iglesia que se suponía predicara el mensaje del tercer ángel.

¿Por qué Dios no llamó a un hombre como hizo en el pasado? Porque la última etapa de la predicación del mensaje final al mundo estaba dirigida por la Madre Divina, o la mal llamada “Espíritu Santo” por la iglesia cristiana, que entre los errores que introdujo en el evangelio, le cambió el género a la tercera persona de la divinidad. Por la tradición machista de monjes, pastores y sacerdotes, se cometió lo que Jesús denominó con toda propiedad como el único pecado imperdonable por sus consecuencias funestas y fatales para la iglesia: “Todo es perdonable menos faltarle a la madre”. Aún hoy, en la fase final de la historia, la iglesia rehusa otorgarle el pastorado a la mujer.

Las consecuencias de ese gran error teológico costarán muchas vidas de familias enteras que se perderán porque nunca tuvieron, en las iglesias, el conocimiento del plan divino para unir la familia del cielo con la familia de la Tierra en una sola familia. (DTG 774).

Tampoco se le dio oportunidad al precioso mensaje que une a Cristo en matrimonio con una mujer terrenal. Esta boda, anunciada en el Apocalipsis, es el acontecimiento cumbre de los planes divinos, y la iglesia lo ha ocultado a la hermandad por no elevar a la mujer al sitial que le corresponde en la creación.

Por ser la dispensación de la Espíritu Santa, el Señor escoge a una mujer como profeta y le da los mensajes más sublimes de la historia del universo, para llevar a cabo la fase final de la predicación del evangelio que prepararía un pueblo para encontrarse con su Salvador. En sus más importantes mensajes, ella señala la unión firme y eterna de las dos familias: la familia del cielo y la familia de la Tierra. En su primera visión, Dios escoge con su propia mano 50 pasajes de las Escrituras y se los entrega a la profeta para que la iglesia del fin no dudara ni flaqueara en el camino que le restaba hasta la venida de Cristo. Esos 50 pasajes constituirían una guía segura para acompañar a la iglesia desde 1844 hasta la venida de Cristo sin desviarse del camino trazado.

De más está señalar que los dirigentes de la iglesia, empeñados en crecer como las denominaciones de donde vinieron, no hicieron caso de los mensajes ni de la mensajera escogida. Al día de hoy, 180 años después, la dirección de la iglesia no reconoce sus errores, no ha enseñado el mensaje escogido por Dios para acompañar a su pueblo, ni siquiera ha enseñado ni publicado su aparición entre las primeras visiones.

Esto ha impedido que el mensaje del tercer ángel sea difundido con la fuerza de la Espíritu y que haya un pueblo preparado para ascender con el Señor.   ¡AMËN!

La revelación del misterio escondido.

Con la excepción de Mateo y Lucas que tenían instrucción relativa a su trabajo, que realizaba antes de que Jesús los llamara, los apóstoles eran judíos que solo conocían las tradiciones rituales de la religión oficial que se llevaba a cabo cada día en el templo, o santuario. Muchos de los ritos que el catolicismo practica hoy día, vienen de la interpretación vaticana de esas costumbres del sacerdocio judío, que constituía la práctica oficial del templo. Muchos de los ritos actuales del catolicismo siguen un patrón similar a la práctica judía y a la celebración de las fiestas sagradas: Pascua, Pentecostés y Cabañas, o tabernáculos. 

El misterio: Mateo, 13:11. Romanos 16:25, Primera de Corintios 2: 6-16, y 4:11; Efesios 1:9-11, Colosenses  4:3, Colosenses 1:24 al 27, y  2:1-3, 9. Efesios 3. 1-12, y Segunda de Tesalonicenses 1:7.

El Apóstol Pablo estando en prisión, entendió el propósito de su encarcelamiento, y aprovechando la oportunidad, escribió a las iglesias, cartas apropiadas a cada necesidad. En todas, curiosamente, menciona la dispensación del misterio escondido. Este misterio. Lo develó Cristo a los discípulos en Mateo 13:11, muy discretamente, para no crear más disensión entre los discípulos y en los fariseos y Saduceos, que procuraban eliminar de la mente de los judíos la naturaleza de Cristo y del Espíritu que tomó su lugar a raíz de su ascensión gloriosa. Cristo constituía un misterio para ellos, pero su presencia era conocida y anunciada en cada servicio del santuario. Sin saberlo, el sumo sacerdote que anunciaba al cordero que terminaría en el sacrificio continuo, estaba señalando a Cristo.

Los judíos esperaban un Salvador que los liberara del yugo romano que los oprimía: un Libertador político que dirigiera una rebelión que sacara a los romanos de su territorio. La predicación de Jesús que se detalla en Mateo 13, es una proyección profética de lo que la iglesia naciente, fruto de su labor misionera y de los apóstoles, realizaría entre las multitudes que lo seguían.

“Mi reino no es de este mundo”, dijo. Y eso le causó la sentencia de muerte. Juan, 18:36. “No con ejército, ni con fuerza”. Zacarías. 4:6.

En Mateo 13:11, Jesús les advierte que en las parábolas, les revela secretos que han estado escondidos desde la fundación del mundo. ¿Qué secretos son esos que a la iglesia cristiana no le ha interesado descubrir? Mateo fue el discípulo que entendió el mensaje de las parábolas y pudo escribirlas en propiedad, para nuestra trascendencia.

La primera parábola de ese capítulo 13 de Mateo, separa los diferentes tipos de oyentes de la palabra, y los divide en cuatro grandes grupos: Son cuatro tipos de creyentes que responden de manera diferente al oír el mensaje de la palabra. Pero uno solo de los grupos lo entiende adecuadamente, y aún así, no todos lo entienden por igual: Unos a un 30%, otros a un 60%, y la minoría,  a un 100%. En esto, cada persona que oye y acepta el Evangelio, da su fruto; Pero en la medida que lo entiende, lo practica, y lo comparte.

En nuestra experiencia, vemos esta parábola cumplirse, tal como Jesús la presenta.  Cada individuo tiene una forma y manera de comprender y practicar el Evangelio. Unos al 100%, otros, al 60%, y la mayoría al 30% es una matemática divina que se basa en los principios propios del Evangelio mismo y en el imterésque cada creyenteponga en su estudio.

Después de escuchar esta parábola, los propios discípulos de Jesús le preguntan: ¿Por qué les hablas por parábolas? La contestación de Jesús nos sorprende cada vez que lo analizamos; “porque a vosotros os es concedido saber los misterios del reino de los cielos, más a ellos no les es concedido”“Porque a cualquiera que tiene se le dará y tendrá más. pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas, porque viendo, no ven, y oyendo, no oyen ni entienden”. De inmediato, Jesús les cita la profecía de Isaías 6:10 que dice: “De oído oiréis. Y no entenderéis, y viendo, veréis y no miraréis”. 

Esta profecía indica que el corazón de este pueblo está engrosado. (forrado de grasa). O lleno de grasa; Y sus oídos oyen pesadamente, y de sus ojos padecen de ceguera, porque guiñan los ojos para poder ver. El Maestro no quiere que bajo esas condiciones, oigan y vean, y del corazón entiendan, y se conviertan, y tenga que sanarlos de sus enfermedades provocadas por el consumo de grasas animales.

Este no es el tipo de candidato que Jesús permite en su reino. De inmediato, les explica la parábola en detalle: En la segunda parábola les habla del hombre que sembró su campo de buena semilla. Pero vino un enemigo por la noche, y sembró cizaña entre el trigo bueno, y luego se fue. Aquí Jesús, muy sabiamente, les pinta la realidad. De acuerdo al cuadro que se produce cuando el enemigo siempre deambula en los corazones de los buenos creyentes y crea la duda y la incertidumbre. Cada una de las siete parábolas de Mateo 13, es una experiencia diferente en la realidad del mundo que vivimos y del Evangelio que predicamos. Aún en el orden en que Jesús los va mencionando, establecen un precedente cronológico espectacular pues marcan la profecía del tiempo en el Apocalipsis, y abundan en  la experiencia del pueblo de Dios. Es el transcurso de la época y de las circunstancias que vive y vivirá la iglesia que él vino a levantar. 

Las siete parábolas en su orden, son: 

  1. Los diferentes terrenos en que cae la palabra, y su efecto en cada uno de los cuatro tipos de oyentes.   2.
  2. La mala semilla que el enemigo siembra entre la buena, es la misma cizaña que sembró en todas las ocasiones anteriores.

3.El evangelio es como el grano de mostaza, que siendo una de las más pequeñas semillas, se convierte en un grande y frondoso árbol en el que las aves de rapiña hacen sus nidos.

4. El Reino de los cielos es como la levadura que una mujer puso en tres masas de harina. 

5. El reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo…

6. El reino de los cielos es semejante al hombre tratante de perlas… 

7.El Reino de los cielos es semejante a la red que, echada en la mar, captura toda clase de peces. 

Jesús resume las parábolas aclarando el concepto:

“Todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.” Mateo 13:52.

Nuevamente debemos volver a la quinta parábola que señala al reino de los cielos que es comparado por Jesús a un tesoro escondido en el campo, que un hombre descubre y va, y vende todo lo que tiene y compra aquel campo para obtener el tesoro y hacerlo suyo. Ese tesoro, Al comprar el campo le pertenece legalmente y nadie se lo puede negar. Todo maestro y estudiante de las Escrituras debe saber sacar de ese tesoro cosas nuevas, así como es capaz de sacar lo viejo. junto con lo nuevo, y usarlo para instruir a sus estudiantes con nuevas y frescas verdades del reino.

El propósito de las parábolas es según el verso 35 del capítulo 13, que el Señor revelará, en las parábolas, cosas que han estado escondidas desde la fundación del mundo. De acuerdo al significado de las parábolas, hemos identificado siete (7) de los misterios que habían estado escondidos para la iglesia, desde antes de la fundación del mundo.

Desde la primera parábola encontramos cosas nuevas. Que no han sido enseñadas en las iglesias cristianas. 

1. Primeramente, podemos ver la obra del maligno sembrando la mala semilla en el cielo de Dios. Esa semilla creció y arrastró una tercera parte de los ángeles del cielo, (Apocalipsis 12:4-9) En primera de Tesalonicenses 5:23, añade: Vuestro espíritu, alma y cuerpo sean guardados del enemigo. Esas tres divisiones nos indican la naturaleza del ser humano en esas tres fases diferentes.

2.Debido a que el maligno tuvo resultados aceptables para él, vio que podía aplicar ese mismo principio de la semilla a otras acciones, las puso en práctica de inmediato. Así sembró la mala semilla en el corazón y en la mente de Eva y la convenció para que probara del fruto prohibido. No solo. probó ella, también convenció a Adán para que lo comiera. Esa mala semilla de uvas prohibidas, trajo una gran maldición sobre la tierra y sobre ellos mismos. Todo cambió a raíz de esa siembra maligna. (Marcos 4:23-25)

3. Al comer la uva prohibida, Eva se embriagó y accedió a las intenciones del maligno que después que sembró la mala semilla en su mente, ahora, bajo los efectos de la vid embriagante, accede a sembrar la mala semilla en su vientre. La mala semilla produjo su fruto y el primer hijo que nace de ese engaño es hijo del maligno, (1era. de Juan 3:12 al 18). Los resultados fueron funestos porque causaron la muerte al hijo inocente de Adán, Abel. Esa violación fue mas allá de lo que parece, al ella acceder, contaminó toda la tierra con sangre. La maldad se reprodujo rápidamente causando tanto daño, que se arrepintió Dios de haber creado al hombre sobre la Tierra. (Génesis 6:6). Y le pesó grandemente en su corazón. 

4.La introducción de la mala semilla o cizaña en la tierra, trajo grandes males a la humanidad. Cuando los obreros de la viña le preguntan el Señor, si quiere que ellos vayan y arranquen las semillas de cizaña del huerto de Dios, El Señor contesta que no. Que la dejaran crecer hasta el día de la siega. Ese día la cortarán y la atarán en manojos para ser quemada. Sería atada en manojos; ese es el símbolo de grupos, sectas, o denominaciones religiosas.

5.La mala semilla se propaga fácil: La introducción de la mala semilla o cizaña en la tierra, ha causado grandes males a la humanidad. Cuando los obreros de la viña le preguntan el Señor, si quiere que ellos vayan y la arranquen, el Señor contestó que no. Que lo dejaran crecer hasta el día de la siega. Ese día la cortarían y la atarían en manojos para ser quemada.  El sembrador tiene que comprobar el daño. Eva tuvo que esperar 1,550 menstruaciones, (130 años) antes de volver a concebir; esta vez al primogénito de Adán, Set. La mala semilla fue sembrada por el enemigo en la palabra y la verdad fue adulterada. (Mat. 13:30)

6. Se adulteró la ley. Se cruzaron las razas y las especies, los hijos de Dios con ángeles malignos, con animales salvajes y con bestias; Mezclaron las semillas, hibridaron las plantas medicinales con plantas venenosas; Muchas de las plantas medicinales se volvieron tóxicas en alto grado. 

7. La confusión reinó en todas las ciencias humanas. Pues las ciencias de Dios quedaron en el tintero sin ser descifradas, entendidas, o enseñadas, hasta el día de hoy. El árbol del conocimiento de las ciencias del malo dominó la escena de la tierra por completo, y la siembra ha sido alterada, manipulada, injertada, hibridada, y adulterada al extremo: que todos están confundidos y no pueden distinguir lo verdadero de lo engañoso. El trigo bueno tendrá que crecer junto a la cizaña hasta el día de la siega.

La verdadera ciencia del Creador fue retirada de la tierra, y los hombres han tenido que trabajar con la ciencia del mal porque los (7) siete dones espirituales que el Señor de la viña le entregó a la Iglesia apostólica, le fueron también retirados. Cuando la iglesia apostólica cristiana se corrompió con las tres doctrinas de error que una mujer. (Iglesia) puso, levadura en ellas. Esas tres masas de trigo bueno fermentaron toda la masa del evangelio para que creciera infatuado con aire y no con el Espíritu divino.

Todo el capítulo 13 de Mateo se resume en una comprensión significativa que ilustra el fin desde el principio, y crea la interrogante: ¿De dónde tiene Éste esa sabiduría y estas maravillas? ¿No es este el hijo del carpintero? (Mateo 13:54)

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