Dr. Norman González Chacón: Sábado 7 de febrero de 2026
ALGUNOS MILAGROS DE JESÚS EN SÁBADO
INTRODUCCIÓN
El sábado fue dado a los hombres para su desahogo y bienestar; cualquier acción que promoviese ese fin era especialmente apropiada al sábado. Los rabíes habrían coincidido en que, en un caso urgente de vida o muerte, en sábado podía prestarse atención médica, pero si el paciente podía aguardar sin peligro hasta el día siguiente, entonces la acción de curación debía posponerse. Jesús defendía, al contrario, que el sábado era un día preeminentemente adecuado para la realización de tales obras de misericordia, fuese el caso urgente o no, dado que tales obras estaban completamente en consonancia con el propósito de Dios al dar el día. Por otro lado, cualquier cosa que tendiera a hacer gravosa la ley del sábado estaba reñida con ese propósito.
Curaciones en sábado peculiares a Lucas
LA MUJER ENCORVADA
El Evangelio de Lucas consigna otras dos curaciones en sábado, que también causaron conflicto. Una de ellas, dada en Lucas 13:10-17, fue la curación de “una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada y en ninguna manera se podía enderezar”. La afirmación de que tenía un “espíritu de enfermedad” sugiere que su enfermedad era consecuencia del poder de los demonios. Jesús la curó de inmediato anunciándole que estaba curada y poniendo las manos sobre ella. A diferencia del conflicto anterior, en este caso la curación se produjo primero y luego siguió el debate.
La oposición se originó en un “alto dignatario de la sinagoga”, que estaba enojado con Jesús, pero en vez de reprenderlo a él, reprendió a la congregación: “Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en sábado” (vers. 14).
Jesús tachó de hipócrita a este hombre y a cuantos aceptaban su interpretación. Procedió a demostrar que se preocupaban del bienestar de los animales en sábado, pero no tenían preocupación genuina por el bienestar de la gente. ¿Son los animales más importantes que las personas? Los valores de una institución como el sábado no habían de situarse por encima de los valores humanos.
La Escritura se interpreta: “Desatáis las ataduras de vuestros animales de tiro para refrescarlos y entendéis que ello no es ninguna violación del día sagrado, ¡pero protestáis contra la liberación de una criatura humana, de una hija de Abraham, a la que Satanás —el origen del espíritu maligno— tenía atada, no un día, sino dieciocho años!”
La enfermedad de la mujer no era voluntad de Dios. Estaba atada por Satanás. ¿Debía Dios darle libertad incluso en sábado? Nos llama la atención la impactante antítesis en la argumentación final a fortiori de Jesús: “una hija de Abraham — animales; dieciocho años de sufrimiento — sed por un solo día; una atadura de Satanás — una mera carencia física”.
No solo debía permitirse la liberación de tal mujer en sábado, sino que debía ser liberada. Cuando hay poder de liberar a tal persona, hay la obligación de hacerlo.
En esta ocasión Jesús ganó la disputa: “Quedaron humillados todos sus adversarios, pero la gente estaba encantada de tantas maravillas que él hacía” (Luc. 13:17, NVI).
HOMBRE CON HIDROPESIA
La otra curación en sábado consignada únicamente en Lucas fue la de un hombre que tenía hidropesía (14:1-4). El milagro ocurrió en el hogar de “un gobernante fariseo” al que Jesús había sido invitado a comer un sábado.
La presencia de un hombre aquejado de hidropesía representaba un reto para Jesús. Tomó la iniciativa preguntando: “¿Es lícito sanar en sábado?” Los intérpretes de la ley y los fariseos allí presentes “no podían decir ni sí ni no, sin parecer ya fueran permisivos en su actitud hacia la ley o inmisericordes hacia los que sufrían”. De ahí que no dieran respuesta alguna. Acto seguido, Jesús procedió a la curación del hombre.
El Antiguo Testamento establecía la obligación de ayudar a un animal necesitado que perteneciese a un hermano o incluso a un enemigo. Pero nada se dice de la prestación de tal ayuda en sábado, y los rabíes discrepaban en su interpretación. Según parece, Jesús compartía con sus contrincantes teológicos la aprobación de la acción humanitaria hacia los animales necesitados. Pero si un animal podía ser ayudado, ¿por qué no un ser humano? Ni el anfitrión ni los huéspedes tenían respuesta para esa pregunta.
Curaciones en sábado peculiares de Juan
EL PARALÍTICO DE BETESDA Y EL CIEGO:
Dos curaciones en sábado que pusieron a Jesús en conflicto abierto con los judíos están documentadas en exclusiva en el Evangelio de Juan. Una fue la curación del paralítico en el estanque de Betsaida (Juan 5:1-9).
Mientras Jesús se encontraba en Jerusalén en “una fiesta de los judíos”, vio a un inválido crónico —cuya enfermedad se prolongaba treinta y ocho años— acostado en uno de los pórticos que rodeaban el estanque, aguardando la agitación del agua. Según la creencia, y como se decía, el estanque era alimentado por un manantial intermitente. Una superstición popular explicaba este fenómeno natural como una agitación sobrenatural del agua por parte de un ángel. Jesús preguntó al desdichado: “¿Quieres ser sano?”. A continuación, le dio la orden: “Levántate, toma tu camilla y anda”.
Por la fe, el hombre puso su voluntad en obedecer la orden y, al hacerlo, recibió la curación y la restauración. El hombre demostró la realidad y la integridad de su curación caminando y llevándose a casa el camastro en el que había estado tumbado por tantos años.
Solo en la conclusión del relato del milagro nos informa Juan de que ocurrió en sábado (Jn. 5:9). Fue un desafío en toda regla a las normas rabínicas sobre la observancia del sábado. El hombre que fue curado no estaba en peligro inminente de perder la vida y, por lo tanto, podría haber aguardado a ser sanado hasta que acabase el sábado.
Además, al transportar su camastro, el hombre curado violó uno de los treinta y nueve tipos principales de trabajo prohibidos en sábado. Los judíos no perdieron tiempo a la hora de recordarle que, al llevar aquella esterilla, estaba haciendo algo ilegal en sábado. Sin embargo, el hombre, con la salud recién hallada, no sentía ningún remordimiento de conciencia al obedecer la orden de Cristo. Dado que Jesús era la fuente de la vida y de la salud de las que ahora gozaba, ¿por qué no habría de ser también la fuente de las debidas leyes?
Cuando los judíos supieron que el sanador era, en efecto, según sospechaban, Jesús, empezaron a tomar medidas hostiles contra él (vers. 16). El griego sugiere que esto no se debía a una única violación, sino a que se había convertido en un hábito. La Nueva Versión Internacional lo expresa así: “Precisamente por esto los judíos perseguían a Jesús, pues hacía tales cosas en sábado”.
La defensa que Jesús presentó de su acción descansa en dos premisas básicas: (1) su íntima relación con Dios Padre; y (2) el hecho, admitido por los judíos, de que Dios siguió trabajando en sábado. “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (vers. 17). Así, reivindicó el ejemplo de su Padre para realizar estos milagros de misericordia. Podemos observar con agudeza y malicia: “Esto sitúa el debate de inmediato en el plano teológico más elevado”.
La designación “mi Padre” señala significativamente la conciencia que Jesús tenía de una relación especial con Dios. La actividad continua e incesante de Dios en el universo constituye un ejemplo para Jesús. “Él trabaja como el Padre”. Los exégetas judíos más dados a la reflexión encontraban difícil entender el reposo divino al que alude Génesis 2:2. Cómo interpretar el reposo de Dios era tema de muchos debates. Eso demuestra que el sábado carga, desde la creación, un principio de salud que va más allá de la comprensión humana, que Jesús lo conocía y por eso aprovechaba cada sábado para curar los casos más difíciles.
Generalmente se reconocía que Dios no podría reposar ni un momento de la gobernanza moral del universo. Llegaron a la conclusión de que Dios sigue dando vida y juzgando a los hombres incluso en sábado. Sería verdaderamente trágico para el universo y para el hombre que Dios dejase de gobernar el universo, aunque fuera un instante. Dios trabaja constantemente en el funcionamiento del mundo natural. También está incesantemente ocupado en la obra de la redención. De tal trabajo no hay descanso, no hay sábado que lo detenga. Los sábados nunca han entorpecido el trabajo de Dios. Tampoco deben entorpecer, afirmó Jesús, el trabajo del Hijo de Dios. “El sábado fue creado para el hombre”. Consideraba su trabajo igual de sagrado y del mismo carácter que el trabajo del Padre. Juan 5:18 indica que los judíos entendieron perfectamente las elevadas reivindicaciones que Jesús hacía de sí mismo, pero que ellos rechazaron esas reivindicaciones como injustificadas. Consideraban que su reivindicación a una relación excepcional con Dios era, ni más ni menos, una blasfemia. Sin embargo, Jesús respondió (vers. 19) que no obraba independientemente de Dios. No solo hacía las cosas que veía a su Padre hacer; obraba no solo como el Padre, sino con el Padre. Hacía las mismas obras porque era de la misma naturaleza que el Padre. El hecho de que su afirmación sea introducida con las palabras “de cierto, de cierto” implica una finalidad y una autoridad para su dicho. Habla en nombre de Dios y con la autoridad de Dios. El resto del capítulo se ocupa de la cuestión de esa autoridad.
La disputa se reanuda en Juan 7:19-24. Desde la curación del inválido junto al estanque, los judíos de Jerusalén tenían el propósito de destruir a Jesús (5:18; 7:24). ¿Cómo podían reivindicar guardar la ley mosaica mientras acariciaban el odio y el asesinato en su corazón? ¿Cómo podían justificar sus interpretaciones de que la circuncisión invalida el sábado, mientras que consideraban que las curaciones lo violaban?
La “una obra” a la que se hace referencia en Juan 7:21 fue la curación en el estanque, que hizo que la multitud se maravillase, pero que también dio como resultado una prolongada discusión relatada en el capítulo 5. Jesús llamó la atención sobre la interpretación farisaica de que la circuncisión invalida el sábado. La ley mosaica requería que un bebé varón fuera circuncidado al octavo día (Lev. 12:3). El rabí José había declarado: “Grande es la circuncisión, que invalida incluso el rigor del sábado”. En sábado podía realizarse cualquier cosa que fuera necesaria para este rito. Se consideraba que la circuncisión completaba la perfección del hombre. No se consideraba que Abraham fuera perfecto hasta su circuncisión. Eso nunca se ha mencionado. Jesús argumentó: “Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado sané completamente a un hombre?” (Juan 7:23). Es un argumento a minori ad maius, de menor a mayor. “Si hubiesen entendido el significado de lo que hacían, habrían visto que la práctica que anulaba el sábado para atender las necesidades ceremoniales de un hombre justificaba la anulación del sábado para atender la curación del cuerpo de un hombre. Esto es sumamente importante para comprender el conflicto sobre el sábado entre Jesús y sus adversarios legalistas. No defendía simplemente que una ley represiva fuese liberalizada. Ni adoptó una actitud contraria al sábado, opuesta a la institución en su conjunto. Señaló que su acción cumplía el propósito desde la creación de la institución original. Si hubiesen entendido las implicaciones de la estipulación mosaica para la circuncisión en sábado, habrían visto que las obras de misericordia como las que acababa de hacer no eran meramente permisibles, sino obligatorias”.
El CIEGO DE NACIMIENTO:
El otro milagro en sábado que aparece únicamente en Juan es el de la curación de un hombre ciego de nacimiento (capítulo 9). El método usado para dar la vista al hombre es inusual: Jesús “escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: ‘Ve a lavarte en el estanque de Siloé’” (vers. 6, 7). Alguien pudiera pensar que Jesús usaría este método deliberadamente para desafiar las normas rabínicas de observancia del sábado. Según se señaló anteriormente, la propia curación en sábado estaba prohibida, a no ser que la vida humana corriera un peligro mortal. Al hacer lodo en la forma empleada, Jesús violó una de las treinta y nueve categorías principales de trabajo prohibido, concretamente amasar, y probablemente también otra que se usaba con el mismo fin los días laborables de la semana: mezclar. Además, se permitía que una persona se untase los ojos solo con lo necesario si era como medicina. A la vista de algunos de los fariseos, Jesús no procedía de Dios, “porque”, decían, “no guarda el sábado” (vers. 16). Un hombre solo podía ser considerado observador del sábado si obedecía las reglas farisaicas sobre la observancia del sábado. Si las violaba, llegaban a la conclusión de que no procedía de Dios. Sin embargo, otros se sentían profundamente impresionados por el hecho de que diera la vista a un ciego de nacimiento y preguntaban: “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?” (vers. 16). Así, hombres diferentes adoptaban posturas diferentes en relación con Jesús. Alguien dijo con acierto: “También aquí, la acción de Jesús en sábado es una expresión de su labor como Aquel a quien Dios ha enviado y que es la ‘luz del mundo’ (Juan 9:5 y 8:12). Cara a cara con él se adopta la decisión de quién es ciego y quién ve (Jn. 9:39-41). Así, las obras de Dios se manifiestan en las curaciones de Jesús en sábado (Juan 9:3). La iglesia y la sinagoga se separan la una de la otra por la confesión de Él por una parte y, por la otra, un rechazo apasionado de su obra, que deja a un lado la ley”. Pero la aplicación de la saliva y el barro tenía un propósito diferente y muy particular, que discutimos en este escrito en detalle en otro capítulo. (No se lo pierda, porque revela un gran secreto).
El significado de Mateo 24:20. En su discurso escatológico a los doce apóstoles en el monte de los Olivos (Mat. 24:4-36; Mar. 13:5-37; Luc. 21:8-36), nuestro Señor predijo explícitamente la destrucción de Jerusalén. Advirtió: “Cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse” (Luc. 21:20, 21). Los cristianos habían de salvar su vida mediante la inmediata huida, no solo de la ciudad condenada, sino también de Judea. Teniendo esto en cuenta, según el Evangelio de Mateo, los instó: “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado”(Mat. 24:20). El paralelo de Marcos solo pone: “Orad, pues, para que vuestra huida no sea en invierno” (Mar. 13:18). ¿Por qué no en invierno? Porque el tiempo frío y lluvioso dificultaría más la huida, así como la posibilidad de encontrar cobijo.
La oración adicional “ni en sábado”, encontrada solo en Mateo, ha sido interpretada de diferentes maneras. Algunos comentaristas han negado que Jesús pronunciara estas palabras. Sin embargo, no cabe duda de que formaban parte del texto original de Mateo. ¿Las insertó sin más el autor del primer Evangelio, en armonía con sus predilecciones judías, según han concluido algunos equivocadamente? Alguien sugirió que bien pueden proceder de los logion de Jesús y que eran conocidas por el autor del primer Evangelio a partir de fuentes judías. Somos incapaces de ver ninguna razón válida para rechazar que formen parte genuina del logion. Aceptándolas como tales, ¿cuál es su significación?
En la interpretación de muchos comentaristas, ha de entenderse que la orden “Orad para que vuestra huida no sea en sábado” es una referencia a la prohibición de viajar más allá de un “camino de sábado”, que medía aproximadamente un kilómetro. Está claro que a los israelitas, durante sus andanzas por el desierto, se les prohibió recorrer largas distancias el séptimo día. El mandamiento decía: “Quédese cada uno en su lugar, en su casa o estancia, y nadie salga de él en el séptimo día” (Éxo. 16:29). Este mandato hacía referencia específica a salir del campamento en sábado a recoger maná, que estaba tirado “sobre la faz del desierto”, “alrededor del campamento”, seis días de la semana (vers. 13, 14, 26, 27). Sin embargo, “su lugar” estaba sujeto a diversas interpretaciones. Lo más probable, según acaba de sugerirse, es que significase el campamento de los israelitas o su casa. Por otra parte, los traductores de la Septuaginta interpretaron que significaba la casa de cada cual, y esta idea se ve reflejada en varias traducciones modernas, como la versión “Dios Habla Hoy”: “El séptimo día cada uno debe quedarse en su casa y no salir de ella”. Esa era una buena recomendación para validar el descanso y producir salud física y espiritual en el pueblo. Esa interpretación no armonizaría con la designación del sábado, según distintas traducciones, como “santa convocación”, “asamblea sagrada” o “encuentro religioso” (Lev. 23:2-4), debido a que los dirigentes y pastores modernos requieren asistencia constante a las reuniones de sábado para requerir trabajo, diezmos, ofrendas y presencia de la congregación para otras actividades que, si Jesús estuviera presente, no autorizaría, porque desvía la atención de la gente del verdadero propósito del reposo divino.
La prohibición relativa a no desplazarse más de un “camino de sábado” era una norma postexílica. En vista de que Jesús ignoraba otras reglas humanas de ese tipo sobre la observancia del sábado, es dudoso que hubiese respaldado esta. Él escogía muy sabiamente la ruta que seguiría para encontrar los enfermos que necesitaban de su mano para curar, ya que en la mañana visitaba el templo.
Algunos creen que meramente reconocía los escrúpulos de conciencia de los cristianos de extracción judía por huir en sábado. Un “camino de sábado” no los habría alejado lo bastante como para llegar a un lugar seguro. De ahí la oración para que la huida ocurra un día diferente. Pero incluso los rabíes reconocían que podía considerarse que salvar la propia vida podría justificar una huida en sábado.
Muchos estudiosos del Nuevo Testamento ven en Mateo 24:20 una indicación de que la comunidad cristiana para la que escribe Mateo seguirá observando el sábado. Además, si se trataba de un dicho dominical genuino, ello indica que nuestro Señor esperaba que sus seguidores consideraran el sábado sagrado aún en el momento de la destrucción de Jerusalén, en el año 70 d.C. Ni eso ni nada debía permitir que el sábado fuera desviado a otro tipo de actividad, fuera de la curación de los enfermos.
Les dio la instrucción de orar para que en aquel momento de crisis no encontraran necesario huir en sábado. Pero la implicación es que las condiciones podrían ser tales que hicieran necesario huir incluso en el día de reposo. Pero el temor, el trajín y la confusión que una huida precipitada en sábado causaría no estarían en armonía con la adoración, la paz y el gozo que deberían caracterizar al sagrado día de reposo. De ahí que se instara a los seguidores de Jesús a orar para que la huida ocurriera en un día diferente de la semana. Lo mismo aplica para reuniones con diferentes propósitos que actualmente se hacen en las horas del sábado para aprovechar la presencia de mayor cantidad de personas en el templo.
EL SABADO EN LOS RELATOS DE LA PASION
1.Terminología Evangelica :paraskeué (preparación)
En los cuatro Evangelios, el día en que nuestro Señor fue crucificado y murió recibe el nombre de paraskeué, “preparación”. Según explica Marcos, paraskeué es prosábbaton, “presábado”, es decir, la víspera del sábado (Mar. 15:42). En Lucas 23:54 el Códice de Beza pone asimismo: “era la víspera del sábado”, en lugar de “era el día de preparación”.
Resulta evidente que la “preparación” se había convertido en un término técnico para decir “preparación para el sábado”. En el momento en que se dio el maná, los israelitas recibieron la instrucción de preparar su comida para el sábado el sexto día de la semana (viernes) (Éxo. 16:5, 23). Ya en los tiempos del Nuevo Testamento, paraskeuése había convertido en el nombre técnico del viernes. Esto se demuestra no solo por el hecho de que Josefo lo vincule con el sábado, sino también por su uso absoluto en la Didajé y el Martirio de Policarpo. Es el nombre del viernes en latín eclesiástico y en griego moderno.
2. La ¨preparación» y la urgencia por la inminencia del sábado.
En Juan 19:32 también está clara la conexión de la “preparación” con el sábado. La ley deuteronómica prohibía que el cadáver de un delincuente que hubiese sido colgado de un árbol siguiese en él hasta la mañana siguiente (Deut. 21:22, 23). De ahí que los judíos siguiesen la costumbre de retirar de la cruz el cadáver de una víctima crucificada antes del anochecer de cualquier día de la semana, y más cuando el sábado estaba a punto de comenzar, especialmente cuando el sábado era una “gran solemnidad”, cuando caía dentro de los días de la Pascua. En tal momento, debía evitarse la profanación más escrupulosamente que en cualquier otro sábado.
En Juan 19:42 también está clara la estrecha relación del “día judío de la preparación” (NVI) con el sábado. Dado que aquel día de preparación se acercaba a su fin y que la tumba de José de Arimatea estaba cerca, en un jardín, enterraron apresuradamente a Jesús allí. Era obvio que la inminencia del sábado exigía prisa.
3. «La preparación de la pascua» (Juan 19:14) Debate Interpretativo
Sin embargo, Juan 19:14 dice que el día de la muerte de Jesús era “la preparación de la Pascua”. Esta designación es peculiar de Juan. Los Evangelios sinópticos no asocian paraskeué con la Pascua. Los comentaristas están divididos en cuanto a la interpretación de la expresión “la preparación de la Pascua”.
Algunos toman el genitivo tou pasja como un genitivo objetivo e interpretan la frase con el significado de “preparación para la Pascua”. Sin embargo, muchos teólogos señalan que no hay evidencia alguna de que el día anterior a la Pascua se denominase nunca “preparación de la Pascua”. De ahí que quizá sea mejor interpretar el genitivo de la Pascua como un genitivo posesivo, con el significado de la preparación correspondiente a los días de la Pascua o viernes de la semana de la Pascua.
4. Las Mujeres
Se da esta interpretación: Pero en Juan 19:14, axen той паохи [paraskenē tau pasja] no significa ‘el día de preparación para la Pascua’, sino, simple y naturalmente, el día de reposo de la Pascua (día de reposo perteneciente a la festividad de la Pascua.
Aunque en su origen el término “Pascua” solía designar al cordero pascual o al sacrificio pascual, llegó a aplicarse a toda la fiesta, que se prolongaba entre el 14 y el 21 del mes de nisán. En el Nuevo Testamento se usa en este sentido general. De aquí que paraskeué tou pasja pueda interpretarse como la preparación correspondiente a la semana pascual.
Un escritor señala que Juan aúna la idea del viernes como día de preparación con el tiempo de la Pascua, e interpreta: “Era viernes en el tiempo de la Pascua, y era aproximadamente la sexta hora”.
Los Evangelios sinópticos llaman la atención sobre un grupo de galileas que observaron meticulosamente la muerte y la sepultura de Jesús el día de preparación. Estas siete mujeres, junto con los doce apóstoles, habían viajado con su Señor en Galilea, usando los medios de que disponían para financiar a su Señor y a su grupo de discípulos. Lo habían seguido a Jerusalén y permanecieron leales a Él hasta el mismo fin.
Entre ellas figuraban María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, María su madre, y la madre de Santiago y Juan. Ahora observaron cómo José de Arimatea, discípulo secreto, retiró de la cruz el cuerpo del Maestro, lo envolvió en un sudario blanco y lo depositó en su propia tumba.
Era ya una hora avanzada del día de preparación y el sábado, según nos cuenta Lucas, estaba a punto de comenzar. El verbo griego epefōsken significa, literalmente, “amanecía”. Pero ¿cómo se puede decir que amanece a la puesta de sol? Explicamos: “Obviamente se hace referencia al resplandor de la primera estrella cuando llega el sábado”.
El relato de Lucas prosigue: “Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo. Al regresar, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento. ‘El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas’” (Lucas 24:1).
5. Reiteración deliberada: Preparación y Sábado (Juan 19:31-42)
En Juan 19:31 también está clara la conexión de la “preparación” con el sábado. La ley deuteronómica prohibía que el cadáver de un delincuente que hubiese sido colgado de un árbol siguiese en él hasta la mañana siguiente (Deut. 21:22, 23). De ahí que los judíos siguiesen la costumbre de retirar de la cruz el cadáver de una víctima crucificada antes del anochecer de cualquier día de la semana, y más cuando el sábado estaba a punto de comenzar, especialmente cuando el sábado era una “gran solemnidad”, cuando caía dentro de los días de la Pascua. En tal momento, debía evitarse la profanación más escrupulosamente que en cualquier otro sábado.
En Juan 19:42 también está clara la estrecha relación del “día judío de la preparación” (NVI) con el sábado. Dado que aquel día de preparación se acercaba a su fin y que la tumba de José de Arimatea estaba cerca, en un jardín, enterraron apresuradamente a Jesús allí. Era obvio que la inminencia del sábado exigía prisa.
Sin embargo, Juan 19:14 dice que el día de la muerte de Jesús era “la preparación de la Pascua”. Esta designación es peculiar de Juan. Los Evangelios sinópticos no asocian paraskeué con la Pascua. Los comentaristas están divididos en cuanto a la interpretación de la expresión “la preparación de la Pascua”. Algunos toman el genitivo tou pasja como un genitivo objetivo e interpretan la frase con el significado de “preparación para la Pascua”. Sin embargo, algunos teólogos señalan que no hay evidencia alguna de que el día anterior a la Pascua se denominase nunca “preparación de la Pascua”. De ahí que quizá sea mejor interpretar el genitivo de la Pascua como un genitivo posesivo, con el significado de la preparación correspondiente a los días de la Pascua o viernes de la semana de la Pascua.
EL SÁBADO EN LAS ESCRITURAS Y EN LA HISTORIA
- Otra formulación interpretativa sobre Juan 19:14
Alguien puede dar esta interpretación: pero en Juan 19:14 es perteneciente a la festividad de la Pascua. Aunque en su origen el término “Pascua” solía designar al cordero o al sacrificio pascual, llegó a aplicarse a toda la fiesta, que se prolonga entre el 14 y el 21 del mes de nisán. “En el Nuevo Testamento se usa en este sentido general”. De aquí que paraskeué tou pasja pueda interpretarse como la preparación correspondiente a la semana pascual. Se señala que aún la idea del viernes como día de preparación, con el tiempo de la Pascua, era interpretada así: “Era viernes en el tiempo de la Pascua, y era aproximadamente la sexta hora”.
2. Las mujeres y la obediencia al mandamiento
Los Evangelios sinópticos llaman la atención sobre un grupo de galileos que observaron meticulosamente la muerte y la sepultura de Jesús el día de preparación. Figuraban María Magdalena, María su madre, María la madre de Santiago el menor y de José, y la madre de Santiago y Juan. Ahora observaron cómo José de Arimatea, discípulo secreto, retiró de la cruz el cuerpo del Maestro, lo envolvió en un sudario blanco y lo depositó en su propia tumba.
Era ya una hora avanzada del día de preparación y el sábado, según nos cuenta Lucas, estaba a punto de comenzar. El verbo griego epefōsken significa, literalmente, “amanecía”. Pero ¿cómo se puede decir que amanece a la puesta de sol? Esto se explica: “Obviamente se hace referencia al resplandor de la primera estrella cuando llega el sábado”.
El relato de Lucas prosigue: “Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo. Al regresar, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento”. Repasemos esa experiencia:
El primer día de la semana, muy de mañana, María Magdalena, que fue la primera en llegar al sepulcro, halló el sepulcro abierto, la piedra removida de la puerta y la tumba vacía.
El reconocimiento de la relación de estas mujeres con Jesús y su ministerio mesiánico hace que este simple relato resulte muy significativo. Después de los doce apóstoles, ellas figuraban entre los seguidores más íntimos y devotos de Jesús. Arriesgaron su vida al seguirlo hasta la cruz. Su devoción se demuestra por su apresurada compra de especias y perfumes para ungir el cuerpo de su Señor.
Aun así, creyeron que no podían violar el sábado ni para honrar a su Maestro difunto. Compraron las especias y los perfumes para su uso una vez acabado el sábado. La puesta de sol estaba demasiado cerca como para pensar en usarlos el día de preparación. “Descansaron el sábado, conforme al mandamiento”.
Si preguntamos: ¿conforme a qué mandamiento?, la respuesta es obvia: descansaron conforme al mandamiento que tiene que ver con el sábado. “Descansaron en obediencia al mandamiento”. El acusativo to sabbaton indica que descansaron “todo el día del sábado”. La partícula conjuntiva mén antes de sábbaton en la última oración de Lucas 23:56 corresponde con la conjunción adversativa de 24:1, lo que indica que 23:56 y 24:1 son una sola frase. Al final del capítulo 23 debería haber una coma, pero los que separaron un capítulo del otro no se percataron de su continuidad, que sigue el relato sin ruptura.
Descansaron toda la duración del sábado, pero al comienzo de la madrugada del primer día de la semana acudieron a la tumba a proseguir su trabajo. Se sintieron sumamente turbadas cuando encontraron la tumba vacía.
Pero un ángel les informó: “No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor” (Mat. 28:5, 6). También Jesús había reposado de su gran obra de redención, pero ahora estaba vivo por los siglos de los siglos.
Lucas se refiere con claridad a tres días distintos en este relato de la Pasión: el día de preparación, el sábado y el primer día de la semana. En el primero de ellos, Jesús fue crucificado; en el segundo reposó en la tumba. Sus más devotos seguidores también descansaron el sábado en obediencia al mandamiento.
3. Propósito de los Evangelios y normatividad para el cristiano
La naturaleza de los Evangelios puede entenderse y apreciarse mejor, y la significación de lo que los Evangelios consignan sobre el sábado, cuando se consideran los fines para los que se escribieron estos documentos. Hoy se reconoce generalmente que no son historias como tales, aunque contengan hechos históricos. Tampoco son fundamentalmente biografías de Jesús.
Más bien se trata de libros de iglesia escritos con el fin de promover la fe cristiana (Luc. 1:1-4; Juan 20:31). Fueron escritos por cristianos comprometidos en contribuir a difundir la buena nueva de lo que Dios ha hecho en Jesucristo. Son fundamentalmente manuales teológicos de la iglesia primitiva.
Los Evangelios consignan gran parte de lo que Jesús dijo e hizo. Bien podemos preguntar por qué. La respuesta es evidente: porque lo que Jesús dijo e hizo es normativo para el cristiano. Él es el Mesías y el Señor de la iglesia.
Por lo tanto, lo que dijo es vinculante para quienes profesan seguirlo. Y lo que hizo también es normativo. Es la norma de creencia y de práctica.
Teniendo esto en cuenta, lo que Jesús dijo e hizo con referencia al sábado tiene gran significado. No habló palabras sobre la abolición del sábado, aunque realizó milagros de curación en ese día; estos actos eran obras santas en armonía con el espíritu del sábado. Sin embargo, se esforzó por liberar al día de las restricciones interpretativas que la ley oral judía había puesto sobre él, e hizo del sábado un día de libertad espiritual y de servicio útil; un día con la bendición que ningún centro médico del mundo tiene para los enfermos que sufren.
Debemos reconocer, además, que cuando los Evangelios consignaron los dichos y los hechos de Jesús, también reflejaban la fe y la práctica de la iglesia primitiva. Los relatos del libro de Los Hechos dan asimismo evidencia de la fe y las prácticas cristianas primitivas.
El siguiente estudio nos ayudará a entender el verdadero significado de lo que constituye el sábado desde la perspectiva que Jehová Dios lo creó para el hombre y para toda la creación de la Tierra.
4. Desarrollo doctrinal: al reposo como don, señal y medicina
Según la nación judía que fue el pueblo escogido por Dios para iluminar el mundo con el mensaje del Mesías de la promesa, no recibieron la bendición del Padre a través de su Santo Espíritu porque malentendieron la bendición y la significación que contenía ese regalo de Dios para el ser humano que el profeta llamó: delicias, Santo, glorioso de Jehová; para que sirviera de señal, al judío primeramente y después al griego y al resto del mundo.
Tanto judíos como gentiles, todos rechazaron el descanso universal que garantizaba la salvación que contrarresta la enfermedad y la muerte.
Esa visión saludable en extremo, que el Padre y el Hijo, junto al Espíritu Consolador, diseñaron para complementar el descanso nocturno de cada día. Un reposo que hace que el sol se oculte para que todas las criaturas y la naturaleza descansen y recuperen las energías invertidas en sus actividades diversas, es el instrumento divino creado para sanar todas las enfermedades que el pecado ha traído al hombre y a la mujer, a fin de que, entendiendo el propósito del sábado, sus días se alarguen sobre la tierra (Éxodo 20:12).
El reposo diario y semanal es la forma más directa y aceptable que le da honra y gloria a los Creadores del mundo que reclaman paternidad. El hombre lo ha entregado al enemigo, profanando así los primeros cinco mandamientos que reclaman una lealtad compartida con nuestros padres terrenales, que el Creador exige como Padre supremo y Hacedor nuestro. Si entendemos ese reclamo divino, la respuesta humana debe ser total y constante.
Pero el ser humano, los hombres y mujeres de esta creación, han sido injustos con Dios y con ellos mismos, y han despreciado y rechazado el mayor don o regalo que Dios le ha dado al hombre para que sea de larga vida sobre la tierra.
El reposo divino es, junto al Hijo y a la Madre divina, el mayor regalo que Dios Padre le ha dado al hombre; además de su compañera idónea, fue el reposo. Y en vez de apreciarlo en lo que eso vale, lo ha rechazado, lo ha profanado, y lo ha convertido en el día que culminan sus negocios los comerciantes; en el día que los religiosos más detestan unos y que más ofrendas recogen otros. Por esa razón, los judíos rechazaron al Mesías y adoptaron la circuncisión y las leyes creadas por ellos. Convirtieron el verdadero y genuino reposo en una intrincada red de leyes y estatutos humanos que se separaron del Dios de amor y misericordia, y lo convirtieron en un cruel vengador que solo perdona mediante carne y sangre.
Esta visión a usted le parecerá cruel, vengativa y airada de Dios. Ha penetrado por todo el mundo que ha sido inundado por el mensaje denominacional de las iglesias modernas que adoptaron la visión judía de un Dios con atributos humanos de justicia vengativa. Un dios que solo estimula el sentimiento negativo de ojo por ojo y diente por diente. Eso aleja del camino a todos los seres que viven en la tierra con buenos sentimientos positivos de amor y misericordia.
Por esa razón egocentrista distorsionada del carácter de Dios, millares de seres de buenos sentimientos han rechazado el mensaje de las iglesias, y ven el cristianismo desde una perspectiva racionalmente humana. Viven sin entender del amor y la generosidad del Dios Creador que quiere habitar con sus hijos como un Padre que desea estar con su familia y cuidarlos de todo mal.
Al perder de vista ese importante aspecto de la familia divina que fue el modelo que usó Dios para crear la familia humana, se pierde la razón y el propósito divino de unir las dos familias en una unión amistosa y fraternal que no hace diferencia entre sus hijos biológicos y sus hijos adoptados. Todos constituyen una gran familia, la familia de Dios.
El día de reposo, todos esos intereses divinos en una fraternal relación que no hace diferencia entre los miembros de esa gran familia: hijos e hijas de Dios. Frutos perfectos del amor creador que los quiere reunir para siempre en amor y justicia, en salud y en compañía del Padre celestial, de la Madre divina y de Jesucristo, quien estuvo dispuesto a sufrir en carne y derramar su sangre por la familia de la tierra.
Nadie se ha percatado del verdadero propósito del descanso divino. Ni aun porque Jesús escogió ese día para enseñarnos el amor que, como un buen samaritano, estuvo con un desconocido herido que halló en su camino. De la bendición y santificación que le fue impartida a ese periodo de tiempo semanal para producir en el ser humano los mejores sentimientos para prodigar el amor del Padre a todos los que hagan su voluntad en ese día especial que tiene un propósito muy importante que es de salud. De salud física, mental y espiritual. Pero desciende del Padre a sus hijos por todas las generaciones hasta la eternidad.
Por no entender el propósito de ese día en particular, ni haber descubierto el secreto intrínseco en esas 24 horas de cada semana, todos se enferman y sufren, desconociendo el poder medicinal que ese día en especial contiene para la salud y la vida de todos los seres que creen en Él.
El pecado de Eva en el principio se debió más a que se separó de su compañero el sábado y se fue a explorar por su cuenta en áreas prohibidas para su conocimiento. El día de descanso tenía otra finalidad aún no descubierta por ella. Su curiosidad la llevó al pie del precipicio y cayó. Por esa razón, el profeta Isaías dijo: «Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día Santo; y al sábado llamares delicias, Santo, Glorioso de Jehová, y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras; entonces te deleitarás en Jehová, y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob, tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado» (Isaias 58:13,14).
«He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar ni se ha agravado su oído para oír. Mas vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios en principio promueven mentiras, habla maldad vuestra lengua. No hay quien clame por justicia, ni quien juzgue por la verdad. Confían en vanidad y hablan vanidades. Conciben trabajo y paren iniquidad». Isaías 58:13-14-15 y 1:4. Debemos leer todo el capítulo 58 y 59 de Isaías para comenzar a entender el misterio que encierra el día de reposo.
Si los pueblos todos entendieran el propósito y la bendición de ese día, no existiría ni una sola enfermedad ni enfermos. Tampoco existirían tantas calamidades en el mundo. Por esa razón, Jesús se echó a los judíos de enemigos, y sabotearon su obra de sanidad. Sus más grandes milagros fueron hechos en sábado para darnos ejemplo del significado de ese día en particular; de esa bendición especial que le fue otorgada, y de la santificación eterna que recibió de ese propósito.
Una bendición que, junto a la santificación especial que el Creador le impartió a ese día en particular, no puede ser explicada en lenguaje humano. No expresa, ni será expresada en idioma humano alguno, tanto ese reposo semanal como el reposo nocturno de cada día. Junto a la alimentación asignada en Génesis 1:29, tienen un misterioso secreto de vida que los seres humanos no podemos entender después de 6,000 años de pecado y de enfermedades de todo tipo. No lo entienden los dirigentes de la Iglesia cristiana, a pesar de que Jesús lo estableció como práctica diaria de su amor por los sufrimientos de la gente enferma.
Cuando Jesús se juntaba con los esenios y pasaban el día a la orilla del río curando a los enfermos, disfrutaba en esa experiencia viendo a los cojos saltar, a los ciegos ver, y a los paralíticos levantarse y correr. Pero nunca Jesús les reveló el secreto de la vida abundante que se encuentra en el reposo divino, aun cuando estuvo con ellos. Y es que la situación no es fácil de explicar en palabras humanas, porque es una bendición muy especial del Padre.
Una cosa está comprobada: todo el que cree en ese reposo divino y lo practica como regla de vida, y se alimenta de los frutos de la tierra en la forma más natural posible, según Él lo explicó en Génesis 1:29; y no mata animales, ni come carne de animales muertos, ni su sangre, vive mucho más saludable y por más tiempo que el resto de la gente.
Todo el que cree en ese reposo divino y lo practique recibe una gran bendición: nuevos estudios realizados por varias universidades de fama mundial afirman que dormir 8 horas por noche y alimentarse de forma vegana y natural es altamente beneficioso para todos. No han hecho estudios del descanso o reposo semanal, pero el día que lo hagan verán la gran diferencia en la salud de los que hacen un alto en su labor y convierten el sábado semanal en delicias, Santo, Glorioso de Jehová, y lo veneran, no andando en sus caminos, ni haciendo su voluntad, ni hablando sus palabras. Entonces se deleitarán en Jehová todas las naciones, y le hará subir sobre las alturas de la tierra y le dará a comer de la heredad de Jacob, que es el Padre y que es lo mejor de la tierra donde quiera que habitasen. Y tu salud nunca te faltará.
REFLEXIONES SOBRE EL SÁBADO
El sábado y la creación
El sábado de la creación aparece en Génesis 2: 1-3, Éxodo 20: 8-11 y Éxodo 31: 12-17.21 Estos textos proporcionan la motivación bíblica básica para la observancia del sábado y señalan el punto de vista bíblico del origen del sábado. En Éxodo 31: 12-17 el mandamiento de observar el sábado encuentra su razón última en la afirmación «Porque en seis días Jehová hizo el cielo y la tierra, pero en el séptimo día descansó y quedó renovado» (vers.17). En Éxodo 20: 8-11 el mandamiento de no trabajar en el reposo del séptimo día también tiene como motivación una referencia explícita a la creación y al ejemplo divino: «Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó»(vers.11). Estos textos apuntan al origen del sábado en la creación y el lenguaje de la motivación nos recuerda el relato de la creación, en Génesis 2:1-3.
El sábado de la creación y Génesis 2:1-3. forman la conclusión del relato bíblico de la creación. Estos versículos no son un «mito etiológico», sino una unidad literaria meticulosamente estructurada. El versículo 1, afirma lo que se finalizó: «los cielos y la tierra» (Gén.1:2-4; Éxo. 20:11; 31: 17), es decir, la totalidad del mundo en su división bipartita, junto con «todo el ejército de ellos», concretan la plenitud del ejército de criaturas contenido en el mundo bipartita. El versículo 2 está ligado al versículo 1 a través del verbo común ‘concluyó’ (klb), «El séptimo día, Dios había concluido «su obra que había hecho».
La expresión ‘el séptimo día aparece dos veces más en esta unidad (vers. 2 y 3), de modo que se asocian cuatro ideas con «el séptimo día»: (1) Dios «había concluido» su obra creadora ese día; (2) Dios «descansó» de su obra creadora ese día; (3) Dios «bendijo» ese día; y (4) Dios «lo santificó».
El sábado de la creación y el sábado semanal.
El excepcional énfasis triple sobre el séptimo día con sus cuatro aspectos diferentes a la conclusión del relato de la creación en el Génesis, indica que igual que el hombre es la corona de la creación, el séptimo día, el sábado, es la meta final de la creación. Si esto es así, el sábado de la creación no está dirigido meramente hacia la creación y al Creador, sino que tiene aspectos igualmente significativos para el futuro del hombre, su vida y su adoración. Este propósito dual para el pasado y el futuro, hace del sábado de la creación el arquetipo del sábado semanal. Veamos el siguiente resumen: «Por lo tanto, parece claro que el origen divino y la institución del sábado tuvo lugar al comienzo de la historia humana. En ese momento, Dios no solo dio un ejemplo divino para la observancia del séptimo día como un día de reposo, sino que también bendijo y apartó el séptimo día para el uso y el beneficio del hombre».
¿Qué significa que Dios hubiese concluido su creación el sábado? La idea exacta del verbo hebreo, es difícil de establecer. Básicamente, significa «parar, llegar a un fin» La forma piel usada en Génesis 2: 2 no significa ni «declarar concluido» ni necesariamente «llevar a un final (gratificante)»,» sino que expresa la idea positiva del logro de una meta deseada. La tarea de crear está «completada», y por ende, finalizada: el séptimo día Dios dio su tarea por terminada y acabó su obra creadora. Dios retrotrajo su mirada a su creación completada y a su tarea acabada con gozo, placer y satisfacción, y la declaró «muy buena» (Génesis 1:31) Aquí Dios estableció el modelo para su creación. Al igual que Él creó el mundo en 6 días, de modo que todo quedó completo y acabado en el séptimo día, también el hombre ha de completar su trabajo y su propósito en esta creación durante los seis días laborables de la semana y ha de seguir el ejemplo de descanso de su Creador en el séptimo día, el sábado.
De igual manera, se proyecta en el futuro de la tierra una semana milenaria de seis mil años, con un sábado de mil años en el que concluye, no la creación esta vez, sino la redención.
Siguiendo el modelo del Creador, también el ser humano puede retrotraer su mirada a su trabajo terminado con gozo, placer y satisfacción. Así puede regocijarse no solo en la creación de Dios, sino también en su propio gobierno responsable sobre la creación (Gen. 1:28), no en la explotación abusiva de la misma.
En Éxodo 20:8-11 el mandamiento de no trabajar en el reposo del séptimo día también tiene como motivación una referencia explícita a la creación y al ejemplo divino: «Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó» (vers. 11). Estos textos apuntan al origen del sábado en la creación y el lenguaje de la motivación nos recuerda el relato de la creación. Especialmente, Génesis 2:1-3, forma la conclusión del relato bíblico de la creación. Estos versículos no son un «mito etiológico», sino una unidad literaria meticulosamente estructurada. El versículo 1 afirma lo que se finalizó: «los cielos y la tierra» (Gén.1:1; 2:4; Éxo.20:11; 31:17), es decir, la totalidad del mundo en su división bipartita, junto con «todo el ejército de ellos», concretamente la plenitud del ejército de criaturas contenido en el mundo bipartito. El versículo 2 está ligado al versículo 1. a través del verbo común ‘concluyó’ (klb). «El séptimo día»,2. Dios había concluido «su obra que había hecho». La expresión ‘el séptimo día aparece dos veces más en esta unidad (vers. 2b y 3a), de modo que se asocian cuatro ideas con «el séptimo día»: (1) Dios «había concluido» su obra creadora ese día; (2) Dios «descansó» de su obra creadora ese día; (3) Dios «bendijo» ese día; y (4) Dios «lo santificó».
El sábado de la creación y el sábado semanal.
El excepcional énfasis triple sobre el séptimo día con sus cuatro aspectos diferentes a la conclusión del relato de la creación en el Génesis, indica que, al igual que el hombre es la corona de la creación, el séptimo día, el sábado, es la meta final de la creación. Si esto es así, el sábado de la creación no está dirigido meramente hacia la creación, y al Creador, sino que tiene aspectos igualmente significativos para el futuro del hombre, su vida y su adoración. Este propósito dual para el pasado y el futuro hace del sábado de la creación el arquetipo del sábado semanal. Realicemos el siguiente resumen: «Por lo tanto, parece claro que el origen divino y la institución del sábado tuvo lugar al comienzo de la historia humana. En ese momento Dios no solo dio un ejemplo divino para la observancia del séptimo día como un día de reposo, sino que también bendijo y apartó el séptimo día para el uso y el beneficio del hombre».
¿Qué significa que Dios hubiese concluido su creación el sábado? La idea exacta del verbo hebreo (klh) es difícil de establecer. Básicamente, klb significa «parar, llegar a un fin» La forma piel usada en Génesis 2: 2 no significa ni «declarar concluido», ni necesariamente «llevar a un final (gratificante)», sino que expresa la idea positiva del logro de una meta deseada. La tarea de crear está «completada», y por ende, finalizada: el séptimo día Dios dio su tarea por terminada y acabó su obra creadora. Dios retrotrajo su mirada a su creación completada y a su tarea acabada con gozo, placer y satisfacción y la declaró «muy buena» (1: 31). Aquí Dios estableció el modelo para su creación. Igual que Él creó el mundo en seis días, de modo que quedó completo y acabado en el séptimo día, también el hombre ha de completar su trabajo y su propósito en esta creación durante los seis días laborables de la semana y ha de seguir el ejemplo de descanso de su Creador en el séptimo día, el sábado.
De igual manera, se proyecta en el futuro de la tierra, una semana milenaria de seis mil años, con un sábado de mil años en el que concluye, no la creación esta vez, sino la redención.
Siguiendo el modelo del Creador, también el ser humano puede retrotraer su mirada a su trabajo terminado con gozo, placer y satisfacción. Así puede regocijarse, no solo en la creación de Dios, sino también en su propio gobierno responsable sobre la creación (1: 28), no en la explotación abusiva de la misma.
El sábado de la creación y el descanso sabático.
La idea de que Dios «descansó» el séptimo día aparece en Génesis 2: 2-3, Éxodo 31:17 y Éxodo 20:11. Este texto usa el verbo hebreo nwh, «reposar, tomarse un descanso», mientras que los otros pasajes emplean el verbo šbt, «cesar (el trabajo), parar (de trabajar), descansar». Con frecuencia se ha debatido la relación entre estos términos, pero conviene la cautela, no vaya a hacerse tanto hincapié en las diferencias que se niegue cualquier relación entre Génesis 2:1-3 y Éxodo 20: 8-11. No solo es común a los tres textos el motivo del descanso divino refiriéndose al sábado de la creación, sino que las expresiones «el séptimo día» da por terminada la creación, y acaba su obra creadora. Dios retrotrajo su mirada a su creación completada y a su tarea acabada con gozo, placer y satisfacción y la declaró «muy buena» (1: 31). Aquí Dios estableció el modelo para su creación. Igual que él creó el mundo en seis días, de modo que quedó completo y acabado en el séptimo día, también el hombre ha de completar su trabajo y su propósito en esta creación durante los seis días laborables de la semana, y ha de seguir el ejemplo de descanso de su Creador en el séptimo día, el sábado.
Siguiendo el modelo del Creador, también el ser humano puede retrotraer su mirada a su trabajo terminado con gozo, placer y satisfacción. Así puede regocijarse no solo en la creación de Dios, sino también en su propio gobierno responsable sobre la creación (1: 28), no en la explotación abusiva de la misma.
El sábado de la creación y el descanso sabático.
La idea de que Dios «descansó» el séptimo día aparece en Génesis 2: 2, 3, Éxodo 31:17 y Éxodo 20:11. Este texto usa el verbo hebreo nwh, «reposar, tomarse un descanso», mientras que los otros pasajes emplean el verbo šbt, «cesar (el trabajo), parar (de trabajar), descansar». Con frecuencia se ha debatido la relación entre estos términos,* pero conviene la cautela, no vaya a hacerse tanto hincapié en las diferencias que se niegue cualquier relación entre Génesis 2: 1-3 y Éxodo 20: 8-11.43 No solo es común a los tres textos el motivo del descanso divino refiriéndose al sábado de la creación, sino que las expresiones «el séptimo día» no solo es común a los tres textos el motivo del descanso divino refiriéndose al sábado de la creación, sino que las expresiones «el séptimo día» (Gén. 2: 1-3; Éxo. 20: 10), «bendijo» (Gén. 2: 3; Éxo. 20: 11), «santificó» (Gén.2:3; Éxo. 20:11; Éxo. 31: 14), «hacer» (Gén. 2: 2, 3; Exo. 20: 9, 10; 31: 14, 15; Éxo. 35: 2; Deut. 5:13,14) y «obra/trabajo» (Gén. 2: 2-4; y Éxo 20:9,10; 31: 14, 15) conectan estos textos muy estrechamente. Génesis 2: 2,3 está lleno de lenguaje que pertenece a los textos del Pentateuco sobre el sábado, hasta el punto de que se ha concluido que el séptimo día de la semana de la creación es «instituido a la vez como el día de reposo del hombre»’ El hecho de que el sustantivo ‘sábado’ no esté presente en Génesis 2:1-3 y de que no se proporcione ningún mandamiento explícito de observancia del sábado, puede encontrar su razón en uno de los propósitos de Génesis 2:1-3: concretamente; presentar el modelo divino cuyo ejemplo el hombre ha de seguir (Exo.20:11;1:17).
La cuestión del origen del verbo šabat, «cesar (el trabajo), parar (de trabajar), descansar» y del sustantivo šabbat, «sábado», ha sido objeto de amplio debate. Se ha sugerido que estas palabras derivan del árabe sabata, «cortar, interrumpir; descansar» de la raíz árabe śbb, «crecer, aumentar, ser grande», o del acadio sab/pattu,» siendo objeto de debate el significado mismo de tal término, o de la palabra sb, «siete» , a través del acadio.» Se ha demostrado que estas tentativas resultan infructuosas y siguen sin convencer, porque no están apoyadas en consideraciones filológicas de semítica comparativa y carecen del apoyo del uso de formas de la raíz hebrea šbt en el Antiguo Testamento. De todas maneras, al que lo acepta, le es indiferente, y también al que lo quiera rechazar.
La creación tiene lugar con referencia al tiempo, al que pertenece la dualidad de los días de trabajo y el día de reposo. Este es el «séptimo día», el sábado. El cese del trabajo por parte de Dios, su descanso, en el séptimo día no se necesita porque se cansase ni hartase (Isa. 40: 28) sino por su función como Modelo del hombre.
El hombre es la «imagen de Dios» (Gén.1: 26-28) y es enseñado por el ejemplo de su Modelo a actuar en el uso de la secuencia del tiempo (Exo.31:17; 16: 23-26; 20: 8-11).
El mandamiento del sábado en Éxodo 20 también afirma el «descanso» de Dios en el séptimo día, pero elige el verbo hebreo nuah (vers.11; Deut. 5: 14), mientras que Éxodo 31: 17 y Génesis 2:3 emplean el verbo sabeg. En los textos sobre el sábado, el verbo nuah significa «reposar, tomarse un descanso», y junto con la idea de Exodo 31:17, de que Dios «quedó renovado,» forma parte del vocabulario del sábado que expresa la identificación más íntima que Dios hace de sí mismo con el ser humano. Dios descansa el séptimo día de la semana de la creación para proporcionar un día de encuentro en el descanso con la corona de la creación, el hombre, hecho a su imagen.
Los tres textos (Gén.2:1-3; Exo.20:11; 31:17) que abordan el sábado de la creación afirman que el mundo ya no está siendo creado, porque Dios descansa del trabajo de la creación el séptimo día; un día de descanso en contraposición con los días de la creación. Estos textos conectan el descanso de Dios con la institución del sábado. El sábado semanal tiene «su legitimación en el sábado primero de la creación».» Al descansar el sábado, el hombre participa del descanso de Dios, encontrándose con su Creador.
Nota: El verbo «exhalar», o «tomar aliento, refrescarse», se usa en el Antiguo Testamento únicamente en Éxodo 23:12; 31:17; 2 Samuel 16:14. Sobre eso, un teólogo sugirió que Dios debía descansar porque había quedado exhausto de su obra de creación. Esto va en contra del contexto bíblico general y de Éxodo 31:17 y contra el tema del descanso de Dios en el Antiguo Testamento: “Dios no se cansa ni se fatiga con cansancio” (Isaías 40:28). En esas expresiones humanas vemos la incredulidad del hombre reflejada en su defecto.
Reflexión teológica y pastoral
Estudiando detalladamente este asunto que los teólogos analizan desde todos los ángulos de posibilidades y de épocas históricas, a todos se les olvida un elemento clave de la existencia del reposo divino llamado sábado. Para ese fin, Jesucristo, el Hijo, que conoció el secreto intrínseco del sábado y su relevancia trascendental en la vida del ser humano, trató de hacernos entender la razón de su existencia y de la bendición y santificación especial que el Padre, en acuerdo con la Madre y el Hijo, le otorgaron, como regalo de vida al ser humano recién creado. ¿Como lo hizo Jesús? Toda su vida en esta tierra se dedicó a aliviar las cargas y enfermedades del prójimo, que a su paso, encontraba en sus caminatas de sábado.
Desde niño, demostró su interés por la Palabra, y de joven, acostumbraba visitar a sus amigos los esenios para ayudarles en la tarea de curar miles de enfermos, que de todas partes, acudían en busca de ayuda. Los esenios por su parte, recibieron a Jesús como a Dios mismo que impartía instrucciones, enseñaba a la gente la causa de sus males y sufrimientos, y les tocaba para sanar sus enfermedades. Los recursos de la naturaleza concentrados en el descanso o reposo sistemático, fueron utilizados para aliviar y sanar las dolencias de los afligidos por los diferentes males. Grandes curaciones se hicieron a la orilla del río y del lago cercano. Los esenios eran expertos en remedios naturales y Jesús vino a enseñarles las técnicas más efectivas para, no solo curarlos físicamente, sino para cambiar sus estilos de vida y creencias que les eran dañinas al cuerpo y a la mente.
Nunca nadie les había hablado del descanso diario-nocturno como medicina divina para armonizar cuerpo y mente. Nunca, habían escuchado hablar del importante descanso semanal de las 24 horas correspondientes al sábado. Nadie sabía de la importancia medicinal del reposo que garantizaba una larga y saludable vida sobre la tierra. (Éxodo 20:12), y la experiencia que iban adquiriendo con Jesús, les garantizaba el éxito sanando todo tipo de males.
El secreto no ha sido revelado a los hombres debido a que muy temprano en la historia de la creación del mundo, los hombres despreciaron el regalo más grande y valioso que Dios tuvo a bien regalarle a los seres humanos desde un principio. Dos mil años después volvió a intentar obsequiarles otro gran regalo, dándoles a su Hijo para salvarlos y “los suyos no le recibieron” No obstante, Jesús trató de enseñarles los secretos ocultos del reino de los cielos, y no lo quisieron entender. (Mateo13:11-17, 35).
Consecuencias de rechazar el reposo
Rechazar el reposo trajo consecuencias funestas. La entrada de tres doctrinas de error en las enseñanzas de la iglesia cristiana naciente, hicieron que la iglesia perdiera los dones del Espíritu que le fueron concedidos en Pentecostés. Así, no solo se perdió la bendición del reposo, sino se perdió el maravilloso don de sanidad que fue el motivo de que todos, se maravillaran con los milagros de Jesús; y faltando Él entre ellos, con los milagros de los apóstoles. De ahí en adelante, la iglesia creció más lentamente, y ninguno de los apóstoles, ni ancianos, pudieron entender las razones para esa lamentable pérdida del poder sanador. Tampoco se dieron cuenta, ni se han percatado todavía, que Jesús adelantó en sus parábolas de Mateo 13, no solo la razón de la pérdida, sino la solución del problema que enfrentaban.
En sus últimas curaciones, el Maestro cambió su estrategia curativa y añadió tres elementos nuevos que le servirían a la iglesia para seguir realizando milagros de curación.
Advertencia profética y llamado a la fidelidad
Según la nación judía, que fue el pueblo escogido por Dios para iluminar al mundo con el mensaje del Mesías de la promesa; no recibieron la bendición del Padre a través del Santo Espíritu porque malentendieron la bendición y la santificación, que contenía ese regalo de Dios para el ser humano, y que llamó delicia, santo, glorioso de Jehová para que fuera de ser al judío primeramente, y después al resto del mundo. Todos, todos, rechazaron el descanso universal que garantizaba la salud que contrarresta la enfermedad y la muerte.
Esa visión, saludable en extremo, la diseñaron el Padre y el Hijo. junto al Espíritu consolador para complementar el descanso nuestro de cada día cuando el sol se oculta para que todas las criaturas y la naturaleza descansen y recuperen las energías invertidas en sus actividades diversas. Es el instrumento divino creado para sanar todas las enfermedades que el pecado ha traído al hombre y a la mujer. Esos días se acortarían sobre la tierra en la medida que se acerque el tiempo del fin.
El reposo divino semanal es la forma más directa y aceptable que le da honra y gloria a los Creadores del mundo. Le reclaman la paternidad que el hombre le ha entregado al enemigo, profanando así los primeros cinco Mandamientos. El reclamar una lealtad compartida con nuestros padres terrenales que nuestro creador exige como padre supremo y hacedor nuestro. Si entendemos ese reclamo divino, la respuesta humana debe ser total y consistente.
Pero el ser humano, los hombres y mujeres de esta creación, han sido injustos y han despreciado y rechazado el mayor don o regalo que Dios le ha dado al hombre para que sea de larga vida sobre la tierra: No solo a su hijo Jesucristo, sino al reposo divino.
El reposo divino, junto al hijo y a la Madre divina, son el mayor regalo que Dios padre le ha dado al hombre. Y en vez apreciarlo en lo que eso vale, lo han rechazado, lo han profanado, y lo han convertido en el día que más realzan sus negocios los comerciantes. En el día que los religiosos más detestan unos, y que más ofrendas recogen y se mueven otros. Por esa razón, los judíos rechazaron al Mesías y adoptaron la circuncisión, las leyes creadas por ellos. Convirtieron el verdadero y genuino reposo en una intrincada red de leyes y estatutos humanos. Separaron al Dios de amor y misericordia, y lo convirtieron en un cruel vengador que solo perdona mediante carne y sangre.
Esa visión austera y cruel, vengativa y airada de Dios, ha entrado en todo el Mundo que ha sido inundado por el mensaje denominacional de las iglesias modernas que han adoptado la visión judía de un Dios con atributos humanos de justicia vengativa, que solo estimula el sentimiento negativo de ojo por ojo y diente por diente. La iglesia cristiana comparte ambos extremos: el liberal y el restrictivo judío.
Esa actitud aleja del camino a todos los seres que viven en la tierra con buenos sentimientos de amor, de amistad y de compañerismo con su prójimo, porque carga un concepto equivocado de Dios, de su amor, y de su justicia. Esa visión distorsionadas del carácter de Dios hace que millones de seres. de buenos sentimientos hayan rechazado el mensaje de las iglesias y ven el cristianismo desde una perspectiva racionalmente humana. Viven sin entender del amor y la generosidad del Dios creador que quiere venir a la tierra y habitar con sus hijos, como cualquier padre que desea estar con su familia y cuidarlos de todo mal. Al perder de vista ese importante aspecto de la familia divina que fue el modelo que usó Dios para crear la familia humana, se pierde la razón y el propósito divino de unir las dos familias en una unión amistosa y fraternal que no hace diferencia entre sus hijos biológicos y sus hijos adoptados. Todos constituyen una gran familia: la familia de Dios.
El día de reposo une todos esos intereses divinos en una fraternal relación que no hace diferencias entre los miembros de esa gran familia: hijos e hijas de Dios; Frutos perfectos del gran amor creador que los quiere reunir para siempre en amor y justicia, en salud y en compañía del Padre celestial, de la Madre divina y de su Hijo Jesucristo quien estuvo dispuesto a sufrir en carne y derramar su sangre por la familia de la tierra.
Nadie se ha percatado del verdadero propósito del descanso divino. Ni aún porque Jesús escogió ese día para enseñarnos el amor que un buen samaritano tuvo con un desconocido herido que halló en su camino. Ni la bendición y santificación que le fue impartida a ese periodo de tiempo semanal para producir en el ser humano los mejores sentimientos para prodigar el amor del Padre a todos los que hagan su voluntad en ese día especial que tiene un propósito de salud mental y espiritual que trasciende del Padre a sus hijos por todas las generaciones hasta la eternidad.
Por no entender el propósito de ese día en particular, ni haber descubierto el secreto intrínseco de esas 24 horas de cada semana, todos se enferman y sufren, desconociendo el poder medicinal que ese día especial contiene para la salud y la vida.
Citas y exposición profética (Isaías)
El pecado de Eva en el principio, se debió más a que se separó de su compañero el sábado y se fue a explorar por su cuenta en áreas prohibidas para su conocimiento. El día de descanso tenía otra finalidad aún no descubierta por ellos. Y tampoco el Padre había tenido la oportunidad para explicarles. Aún había tiempo para eso. Su curiosidad la llevó al pie del precipicio y cayó.
Por esa razón, el profeta Isaías dijo: «Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día Santo, y al sábado llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; Y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: Entonces te deleitarás en Jehová; Y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob, tu padre. Porque la boca de Jehová lo ha hablado».
«He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni hase agravado su oído para oír. Más vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios. Igual que tus pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre y vuestros dedos de iniquidad. Vuestros labios pronuncian mentira. Habla maldad vuestra lengua, No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad. Confían en vanidad y hablan Vanidades, conciben trabajo y paren iniquidad». Isaías 58. 1314 y 15. 1 y cuatro. Debemos leer todo el capítulo 58 y 59 de Isaías. Para comenzar a entender. El misterio que se encierra en el día de reposo.
Si los pueblos entendieran el propósito del sábado
Si los pueblos todos entendieren el propósito y la bendición de ese día, no existiría ni una sola enfermedad, ni un solo enfermo en el Mundo. Por esa razón, Jesús se echó a los judíos de enemigos y sabotearon su obra de sanidad. Sus más grandes milagros fueron hechos en sábado, para aprovechar la bendición y la santificación de ese día y darnos ejemplo de su significado especial. De esa bendición única que le fue otorgada, y de la santificación eterna que recibió para ese propósito, el día de reposo seguirá vigente en la tierra nueva para salud eterna.
Una bendición junto a la santificación especial que el Creador le impartió a ese día en particular, no puede ser explicada en lenguaje humano, ni expresada en idioma alguno. Tanto ese reposo semanal, como el reposo nocturno de cada noche de cada día, y la alimentación asignada en Génesis 1:29, tienen un misterioso secreto de vida que los seres humanos no podremos entender hasta que seamos transforma dos. Tampoco comprenderemos por qué no debemos comer del árbol de la ciencia mientras estemos en esta tierra. Después de seis mil años de pecado y de enfermedades de todo tipo, no lo entienden los dirigentes de la Iglesia cristiana, a pesar de que Jesús lo estableció como práctica diaria, su amor, e interés por los sufrimientos de la gente enferma.
Jesús y los Esenios: sanidad y reposo
Cuando se reunía con los esenios, Jesús pasaba el día a la orilla del río curando a los enfermos. Disfrutaban esa experiencia viendo a los cojos saltar, a los ciegos ver, y a los paralíticos, levantarse y correr. Pero nunca Jesús les reveló el secreto de la vida abundante que se encuentra aún en el reposo divino. Si lo hizo, no lo entendieron pues no lo comentan en sus escritos, o no lo entendieron los traductores.
Una vida más saludable: reposo y alimentación natural
Una cosa está comprobada, y es que todo el que cree en ese reposo divino y lo practica como regla de vida, y se alimenta de los frutos de la tierra en la forma más natural posible, y no matan ni comen carne de animales muertos; vive mucho más saludable y por un tiempo mucho más largo, que el resto de la gente.
Estudios sobre el sueño y alimentación sana
Los estudios realizados por varias universidades famosas mundialmente, afirman que dormir 8 horas por noche y alimentarse de forma vegetariana y natural, es altamente beneficioso para todos. No han realizado estudios del descanso o reposo semanal, porque no existe gente que lo entienda y lo practique de la forma correcta para la cual fue creado, pero el día que lo hagan, verán la gran diferencia en la salud de los que hacen un alto en sus labores, y convierten el sábado semanal en delicia, santo, glorioso de Jehová, y lo veneran; no andando en sus caminos, ni haciendo su voluntad, ni hablando sus palabras. Entonces, se deleitarán en Jehová, no solo quienes hagan el estudio científico, sino todos los que crean en esa premisa divina. “Y él te hará subir sobre las alturas de la tierra y te dará a comer de la heredad de Jacob tu padre” Es lo mejor de la tierra donde habitas. Y tú salud nunca te faltará. Es la bendición del reposo.
El reposo como sostén de la energía humana
La bendición del reposo es algo inexplicable en palabras humanas, porque se trata del factor divino que Dios escoge para. alimentar y sostener la energía humana por sí misma. Podemos decir que es el elemento principal que junto a las vitaminas y minerales sostienen la vida y nos proveen el combustible perfecto para funcionar saludablemente. Él dio las instrucciones claras y precisas para las tres más importantes actividades de mantenimiento que el cuerpo humano necesita para vivir saludablemente; Eternamente y no morir.
El primer consejo o mandamiento de vida que se incluyó en la creación, fue: el alimento: Génesis 1:29. Veamos esos tres factores:
1: COMER: Dios dio instrucciones precisas sobre el alimento. De todo árbol que da fruto…con semilla… (Génesis 1:29).
2; DESCANSO: El segundo fue el descanso diario y el descanso semanal (Génesis 6:2 y 1-3).
3: NO COMER: No comer del árbol de la ciencia (Génesis 2:17).
Todos hemos tenido que comer del árbol de la ciencia porque es la única alternativa que el ser humano tiene desde que el maligno tomó el poder de todo. Esa ciencia maligna ha copado todas las actividades humanas y ha sustituido la alimentación edénica pura que e3stuvo disponible hasta que Dios sentenció y maldijo la tierra.
Esos 3 consejos a manera de mandatos, fueron las primeras instrucciones de vida que Dios le da a los seres humanos terminada su creación. El resultado, según Dios mismo lo dijo: “Bueno en gran manera”. Por eso les dio, tres (3) Mandamientos de vida para que no murieran nunca y vivieran en juventud eternamente sin envejecer, ni debilitarse.
Evidéncia en el desierto: ropa, sandalias y comida
Pregunta: ¿Cómo sabemos esto y dónde encontramos ese apoyo? Respuesta: En Deuteronomio 8:4 y en Éxodo 29:5, Allí leemos lo que el Señor les dice: “Yo los he acompañado a ustedes por el desierto por 40 años. Durante ese tiempo, la ropa que llevan puesta no se ha desgastado. Ni las sandalias en vuestros pies”. En Nehemías 9:21, les dice:“Durante 40 años los sustenté en el desierto y nada les faltó. No se les desgastó la ropa ni se les hincharon los pies”. No olvidemos que ademas del descanso de cada noche, y de cada sábado, el Señor los alimento con maná en el desierto. Los que no se conformaron con el maná y comieron carne de codornices, murieron todos en el camino. no vieron la tierra prometida. Ese es el mejor ejemplo de la promesa divina que fue instituida en el Edén y que aseguraba la vida eterna.
Protección divina y consecuencias de la desobediencia
Esa gran bendición que Dios le concedió al pueblo de Israel en el desierto, es una pequeña muestra de lo que estaba el Señor dispuesto a hacer desde un principio con su gente, que obedientemente le sirvieran. Los cuidaría de todo mal, de los elementos o inclemencias del tiempo en la naturaleza, de los enemigos, de las enfermedades de toda índole, plagas y accidentes. Esa garantía que podemos ver en el salmo. 90, y 91, y en todas las demás promesas que se cansó de hacerles y demostrarles a través de esos 40 años que estuvieron dando vueltas por el desierto, y de los 400 años que pasaron en Egipto; Nunca les faltó su protección de día ni de noche. Solo sufrieron ataques de esas calamidades cuando se apartaban de Dios y fueron en pos dC dioses falsos o se entregaron a placeres y prácticas indecorosas. Cuando eso ocurrió, y se olvidaron de los mandatos divinos sufrieron el resultado de su desobediencia. Como todo buen padre hace con sus hijos cuando desobedecen, el Señor los reprendió duramente.
Las decisiones divinas son tomadas en familia. Tanto al Padre celestial como la Madre divina y el hijo Amado, Siempre han estado de acuerdo en todo lo que concierne a la tierra y a sus habitantes. Siempre han estado de acuerdo en todo. Ppor esa razón la teología afirma que se trata de un solo Dios, a pesar de que son tres divinas personas. Pero cuando se trata de sus hijos, de los que tratan de ser fieles a pesar de las luchas que tienen que hacer contra todo enemigo de las tinieblas, y contra todos los elementos negativos que tienen que luchar constantemente, en eso, siempre han estado pendientes. y nombran legiones de ángeles poderosos que los cuiden y los libren de todos esos males en la medida de su fidelidad y de su comportamiento.
Decisiones divinas en familia: Padre, Madre e Hijo
Las decisiones divinas son tomadas en familia. Tanto el Padre celestial como la Madre divina y el Hijo amado siempre han estado de acuerdo en todo lo que concierne a la tierra y a sus habitantes. Siempre han estado de acuerdo en todo. Por esa razón, la teología afirma que se trata de un solo Dios, a pesar de que son tres divinas personas. Pero, cuando se trata de sus hijos, de los que tratan de ser fieles a pesar de las luchas que tienen que hacer contra todo enemigo de las tinieblas y contra todos los elementos negativos que tienen que enfrentar constantemente; en eso siempre han estado pendientes, y nombran legiones de ángeles poderosos para que los cuiden y los libren de todos esos males, en la medida de su fidelidad y de su comportamiento.
Bendición condicionado a la obediencia:
Su plan de salvación ha sido establecido desde un principio, y las bendiciones siempre han estado dispuestas para todos los que alaban su nombre, obedecen sus leyes, y guardan sus preceptos, sus mandamientos y sus estatutos (Éxodo 15:26).
El requisito de la herencia divina
Ese es el único requisito que tiene la herencia divina para todos: Su voluntad es que todos los que han sido señalados se salven, pero no pueden salvar a quiénes no quieren salvarse ni aceptan el don divino de la salvación. Si no están dispuestos a hacer su voluntad, no basta con creer, pues también los demonios creen y tiemblan. (Santiago 2:19) Reconocen la existencia de Dios pero se niegan obstinadamente a someter su voluntad a Él. Han entregado su destino al padre. De la mentira, y son responsables ante Dios de la verdad que están rechazando.
Los fieles que esperan su venida
A diferencia, los que aceptan la voluntad divina en sus vidas, guardan su Palabra, se esfuerzan en servirle fielmente, y esperan su gloriosa venida a rescatarlos, son los que Él viene a rescatar.
La curación del ciego de nacimiento y su impacto:
La curación. De un ciego de nacimiento. Ni el libro. De Juan, capítulo 9. Un joven que hacía nació ciego. Es de gran importancia y parece ser la última. ¿Que provocó? Una presencia de decidida. A sacar a Cristo del. Del medio y matarlo.
La Historia del Joven ciego de Nacimiento: Un Caso único:
Este joven ciego caminaba a diario desde su hogar, donde vivía con sus padres hasta las escalinatas del templo, donde pedía limosna. Siempre, aún en sábado, se le veía allí con su canastilla de recoger las ofrendas que le daban todos los sacerdotes y los miembrosde la curia y los feligreses que acostumbraban ir a adorar al templo. Le conocían y lo ayudaban, pues a nadie se le hubiera ocurrido invitarlo a entrar al templo a adorar. Es que había la creencia general, que aún existe, que los defectos físicos con los que nace una criatura, son el resultado del pecado de sus padres o de la persona. Ese factor genético hereditario que aún, siglos después, la medicina moderna sigue culpando a los padres y antecesores familiares por las enfermedades y defectos que se sufren de nacimiento: Que resultan, según ellos, heredadas de la genética familiar.
Diagnóstico médico y falta de esperanza
Este caso en particular, había sido examinado por los médicos de su tiempo que lo habían desahuciado pues carecía de los globos oculares, y eso no le permitía intervenirlo para corregirlo de forma alguna.
Tampoco le daban esperanzas al ciego, pues para ese tiempo no existía la posibilidad de un trasplante, o de un tratamiento de córneas que le dieran esperanza de ver la luz del día. Todo lo que le conocían, ncluyendo a los discípulos de Jesús, sabían del caso de este joven llamado Berna, que todos conocían con el nombre del ciego de nacimiento. Y demostraban su compasión echándole unas monedasen la canastilla.
Jesús en el templo y la pregunta del discípulo
Debido a que Jesús iba muy seguido al templo y participabade la lectura de las Escrituras, ese sábado no era la excepción. Allí estaba, como siempre, el joven ciego de nacimiento sentado en la escalinata.
A uno de los discípulos se le ocurrió preguntarle al Maestro: Rabí. ¿quién pecó éste o sus padres para que naciera ciego? La respuesta de Jesús estaba preparada de antemano en su mente esperando una pregunta como esa. Ya Jesús. Había sanado muchos otros ciegos. La pregunta sobre este joven. No llevaba la intención de que Jesús lo sanara, pues todos estaban convencidos del diagnóstico médico que lo sentenciaba para siempre como ciego de nacimiento.
Respuesta de Jesús y el «tiempo» de las obras:
Sorprendiendo a todos, el Maestro contesta: “Ni éste pecó ni sus padres para que naciera ciego. Más para que las obras de Dios. se manifiesten en él… Esa era la oportunidad que Jesús estaba esperando. Ya tenía su plan en mente y solo esperaba que se produjera la oportunidad de que algunos de sus discípulos. abriera esa puerta, y ese sábado ocurrió la esperada pregunta: la respuesta de Jesús no se dejó esperar: Más para que las obras de Dios se manifiesten en él,… esa era la razón por la cual ese ciego no había sido abordado anteriormente por Jesús, no era el tiempo. (Juan, capítulo 9:4) “Conviéneme obrar las obras del que me envió, entre tanto que el día dura la noche viene cuando nadie podrá obrar. Entretanto, luz, soy del mundo.”
Consecuencias y testimonio (Berna/Bernabé)
Las palabras del Maestro no han sido entendidas de forma y manera como Jesús las pronunció. Es más. Nunca he escuchado un sermón que aclare sus palabras en propiedad. Le quedaba poco tiempo al Maestro y esta curación del ciego de nacimiento le traería serias consecuencias. Él lo sabía. Por esa razón, esperó hasta que alguien lo mencionara, y el discípulo que hizo la pregunta fue movido por el Espíritu Santo para que la luz del mundo alumbrara la vida de este infeliz, que según la historia, no solo fue sano de su ceguera, sino que se convirtió en otro discípulo del Maestro, que siguió su obra, dio testimonio dondequiera que fue, acompañó al apóstol Pablo en su ministerio. Viajó por todo el continente de Asia con él; Y murió como mártir lapidado por caminar con el Apóstol. (Hechos 13:1-12-43. A todas partes que iban, Berna daba testimonio de su curación milagrosa, y muchos de los que le conocieron cuando era ciego, daban testimonio de él y de su curación milagrosa.
Los tres elementos curativos en el método de Jesús
Todos los que reconocían y sabían de su ceguera permanente, Ahora exclamaban asombrados: Berna ve. El que era ciego de nacimiento, ahora ve. Bernabé. Ahora ve, ya no está ciego. De tanto repetirlo, la gente le cambió el nombre a Bernabé. Para hacer el gran milagro que trascendería los siglos. Con una nueva visión curativa que la Iglesia de Cristo podía realizar utilizando un modelo de los 3 elementos curativos. Instituyó el maestro en esta curación en particular.
Veamos el proceso en detalle. Dicho esto, Jesús, (1) escupió en tierra (Juan 9:6), (2). Untó lodo con saliva en los ojos del ciego. 3. Le dijo, ve y Lávate en el estanque de Siloé. (7:1). La primera acción. Utiliza la saliva que sale de la boca del Señor. Se trata de su Palabra que contiene todas las leyes y preceptos de salud, así como desde el principio, Dios estableció la alimentación del ser humano, el descanso, y la advertencia de no comer del árbol de la ciencia. Debemos tener en cuenta que ninguna ciencia humana tiene la capacidad de curar las diferentes enfermedades y defectos físicos de forma natural.
En la segunda acción, el Señor hizo lodo con la saliva y llenó con esa mezcla, las cuencas vacías de los ojos del ciego. La combinación de la palabra que sale de la boca de Dios, con los elementos de la tierra con los que fue el hombre formado (del polvo de la tierra). Donde nacen y crecen las plantas medicinales y los frutos de la tierra buenos para comer, y toda hoja y planta verde que sirve de Medicina; se va formando la combinación del poder divino con los elementos de la tierra que fueron creados para la salud de todas las criaturas. Es el árbol de vida para la salud de las naciones…
Inmediato a eso le dice: “Ve y lávate al estanque de Siloé. (El Enviado), Que aunque estaba al otro lado de la ciudad, distante del patio del templo donde ellos se encontraban, Tenía un propósito muy especial: Esa fuente de agua tenía fama de ser curativa. Jesús estaba haciendo dos cosas importantes. Al enviarlo allí: una era que estimulara positivamente la mente del ciegopara que tratara de llegar al lugar indicado, si podía desarrollar la fe suficiente para ir a ese lugar distante y desconocido para el ciego, que solo viajaba de su casa al templo donde limosnaba. Si lograba llegar allí, recobraría la vista que nunca tuvo y si no, seguiría ciego para siempre.
Agua, fe y los siete remedios naturales
No hay lugar a dudas, con la seguridad que el Maestro le aplicó el lodo en los ojos vacíos, activó la fe del joven que creyó en la Palabra de Jesús y salió de inmediato en busca del agua indicada para lavarse.
No hay lugar a dudasde que la seguridad con la que Jesús actuó, ayudó mucho en este caso. El lavamiento con agua representa una nueva oportunidad para un nuevo comienzo. Como ocurrió. Con el diluvio y con el bautismo. Todo proceder curativo requiere de agua en abundancia para producir la limpieza orgánica necesaria para. llevar a cabo el proceso curativo. El agua pura y el aire puro son dos de los siete (7) remedios naturales que se recomiendan a todos los enfermos para su curación. No es posible desintoxicar un organismo sin agua pura, alimento sano, aire puro, luz del sol, plantas medicinales, fe en Dios y confianza en lograrlo. Esos son los 7 remedios de la naturaleza que pueden cambiar el rumbo de un ciego de nacimiento y convertirlo en un fiel discípulo.
Hoy día, hay muchos ciegos de nacimiento en todas partes. Tienen ojos, pueden ver. pero su mente está ciega totalmente a las verdades del Evangelio. Este fue el método escogido por Cristo para curar a los enfermos cuando a la iglesia cristiana le fueron quitados los 7 dones espirituales que le fueron dados por el Maestro de Galilea. Esa experiencia del ciego de nacimiento, crea una nueva fase de las curaciones que la iglesia cristiana tenía que emprender al perder el don de sanidad. Pero le fue más fácil entablar negocio con los médicos y los hospitales y ese ha sido el fracaso de ambas entidades. Por ley natural, ni uno ni el otro, cuentan con la bendición del cielo para curar como lo hicieron Cristo y los apóstoles. El sábado curativo perdió la fuerza de creación, y para recuperarla… hay que restaurar el reposo divino que la iglesia cristiana abolió, pisoteó y echó por el suelo junto con todos los mandamientos.
El «día del Señor» y el reposo en el Nuevo Testamento
Puede que aún se hallen personas que interpreten el Día del Señor como el día de reposo, que para ellos es el día sábado. Luego hay otros que llaman el Día del Señor el día domingo, el primer día de la semana. Pero, ¿Cómo podría ser uno o el otro, o aun los dos días juntos, cuando Juan estaba en el Espíritu recibiendo aquellas visiones por el espacio de dos años?
En realidad, lo que sucedió fue que Juan fue llevado en el Espíritu y fue transportado en el Día del Señor, lo cual está aún por venir. La Biblia habla del Día del Señor, lo cual está en el futuro, y Juan estaba viendo las cosas de ese día futuro. Pero entre tanto, para calmar nuestras mentes, resolvamos exactamente lo que es el día de reposo.
Hebreos 4 y el reposo verdadero
El día de reposo, como lo conocemos en el Nuevo Testamento, no es el guardar determinado día. No tenemos ningún mandamiento adicional para guardar el día sábado como día de reposo, como tampoco tenemos mandamiento para guardar el primer día de la semana, o sea el día domingo. Aquí está la verdad respecto al día de reposo, lo cual significa «descanso». «Porque si Josué les hubiera dado el reposo (o día de reposo), no hablaría después de otro día, por lo tanto, queda un reposo (el guardar el día de reposo) para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas». (Hebreos 4:8-10-15) ¿Captó Ud. la frase clave en la última parte del versículo 10? «Dios reposó de sus obras».
Dios dio al pueblo de Israel el séptimo día para su día de reposo, en conmemoración de Su propia obra cuando Él creó el mundo y todo lo que contiene, y entonces cesó de crear. Él cesó de Sus labores. El reposó. Estaba muy en orden dar un día de reposo a una gente que estaba toda en un lugar a un mismo tiempo para que pudieran todos guardar un determinado día. Hoy día la mitad del mundo tiene luz, mientras que la otra mitad está en tinieblas, así que eso no funcionaría. Pero eso solamente es un argumento desde el punto de vista natural.
Veamos lo que la Biblia nos enseña respecto a este día de reposo. «Porque el que ha entrado en su reposo…
Esto no es solamente entrar, sino permanecer en el reposo. Es un «reposo eterno», del cual el séptimo día sólo es un tipo. «Siete» es consumación. Ocho, es nuevamente el primer día. La resurrección de Jesús ocurrió en el primer día de la semana concediéndonos la vida eterna y un eterno día de reposo.Entonces podemos ver porqué Dios nos pudo dar un cierto día de la semana como día de reposo. Hemos «entrado» y «permanecemos» en nuestro reposo, lo cual el pueblo de Israel no pudo hacer, teniendo sólo una sombra de la verdadera sustancia que nosotros gozamos. ¿Por qué volver a una sombra cuando ahora tenemos la realidad? La manera de recibir este descanso, o continuo día de reposo, es por la invitación de Jesús. El dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi…y hallaréis descanso (o el guardar el día de reposo, no un cierto día, sino Vida Eterna, reposo) para vuestras almas”. Mateo 11:28 y 29
No importa cuánto tiempo Ud. tiene caminando bajo la carga de su pecado, ya sean diez, treinta, o cincuenta años, o aún más, venga con su vida cansada y agobiada y hallará Su descanso (el verdadero reposo). Jesús le dará descanso. Ahora, ¿Cuál es exactamente el descanso que Jesús le dará?
“Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio”.
¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿A los arrancados de los pechos?
Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo (día de reposo); dad reposo al cansado (o bien, el guardar Su día de reposo); y este es el refrigerio; mas no quisieron oir. Isaías 28:8-12 No es solamente entrar, sino permanecer en el reposo. Es un «reposo eterno», del cual el séptimo día sólo es un tipo. «Siete» pueblo de Israel no lo pudo hacer, teniendo sólo una sombra de la verdadera sustancia que nosotros gozamos. ¿Por qué volver a una sombra cuando ahora tenemos la realidad? La manera de recibir este descanso, o continuo día de reposo, es por la invitación de Jesús. El dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi…y hallaréis descanso (o el guardar el día de reposo, no un cierto día, sino Vida Eterna, reposo) para vuestras almas”. (Mateo 11:28-29).