Han Cometido un Grave Error- La Proteína del Mal

Por: Dr. Norman González, hijo D.C., N.L.

A través de sus escritos y por años en su práctica clínica como Naturópata, mi padre, constantemente ha expresado que muchos de los problemas de salud que sufren los seres humanos están relacionados a la ingesta de proteínas que son extrañas al organismo y que no se pueden digerir en su totalidad: las proteínas de origen animal (carnes, mariscos, aves, leche, queso y huevo), proteínas o prolaminas de granos y cereales manipulados genéticamente, proteínas adquiridas mediante transfusiones de sangre, terapias con inmunoglobulinas, vacunas, insulina, colágenos y otras. Siempre hemos recomendado un estilo de alimentación simple, basado en tubérculos, frutas enzimáticas y algunas verduras, con algunas variantes, excluyendo toda comida o ingrediente proveniente de animales o productos de animales. Esto nos ha permitido a través de los años constatar el resultado y la importancia que tiene el estilo de alimentación, con resultados favorables en miles de pacientes con todo tipo de padecimientos.

Gran parte de las personas que experimentan inflamación crónica o enfermedades autoinmunes, inicialmente sufrieron de algún tipo de alergias, causadas generalmente por intolerancia o rechazo a alguna proteína. Un ejemplo de esto es el rechazo que se produce en casi todos los infantes a la leche de vacas. La exposición a la caseína y a la lactalbúmina de la leche de vacas, es el primer insulto que recibe el sistema inmunológico, con un contenido de cuatro veces más proteína, que la que contiene la leche materna al inicio de la experiencia alimentaria. En otros casos, se utilizan fórmulas con ingredientes y preservativos sintéticos y otras proteínas de origen animal tratando de suplir las necesidades alimentarias del recién nacido. 

La administración temprana de vacunas, como ocurre a los días de haber nacido, lleva al uso de antibióticos y antihistamínicos y se convierten en los principales elementos de confusión de un sistema inmunológico inmaduro. Este tiene que adaptarse suprimiéndose, o se sobreactiva, generando rechazos que se manifiestan en forma de alergias, cólicos e infecciones de garganta, oído y del sistema respiratorio, que llevan tempranamente al consumo de otros tipos de drogas, incluyendo drogas esteroidales; práctica cada vez más común. Dicho sea de paso, los niños y las niñas que no nacen naturalmente ya vienen con deficiencias en su flora bacteriana, o del microbioma, ya que a través del canal vaginal se obtienen las bacterias del género Bifidobacterium, sumamente importante en esa etapa de la vida, y los Lactobacilos a través de la lactancia materna. La mejor vacuna se recibe a través del calostro de la madre, que le transmite a la criatura, la mayor parte de su experiencia inmunitaria. 

Hemos visto a través de nuestros años de práctica como Naturópatas y Quiropráctico, cientos de niños afectados, algunos permanentemente, por el abuso de antibióticos, vacunas y medicamentos, innecesariamente administrados. Estos han establecido la base para todo tipo de trastornos gastrointestinales durante la niñez, la adolescencia y la adultez provocando afecciones del sistema gastrointestinal y trastornos neuroendocrinos. Muchos de esos casos, lamentablemente se añaden a las cifras de niños con cáncer del sistema linfático (linfomas), médula ósea y del sistema nervioso (neuroblastomas, etc.).

Una de las razones principales, para que esto ocurra, es el “mito de las proteínas” que, como adoctrinamiento, les sirve a los intereses de la industria cárnica, lechera y, como consecuencia, a la industria farmacéutica, haciéndoles creer que es el nutriente más importante en la alimentación. Claro, la utilización exagerada de carbohidratos procesados, de grasas saturadas, y otros pseudo-alimentos, producidos por la industria de comidas, ha llevado a una desnutrición tal, que da lugar a los nutricionistas a glorificar el uso de proteínas. 

En la medicina moderna, se tratan estas condiciones, que se desarrollan a partir de hábitos inapropiados de alimentación, tanto en niños como en adultos, con desinflamatorios, antihistamínicos, o inmunosupresores corticosteroidales. De esta manera, se manipula o se trata de modular la respuesta inmunitaria del organismo que lo hace cada vez menos capaz de defenderse de hongos, bacterias, parásitos y virus de los que podría defenderse naturalmente en condiciones de un sistema inmunológico fuerte y alerta. En la medida que estas alergias suprimidas se hacen crónicas, pueden convertirse en la causa para enfermedades de tipo autoinmune: Lupus eritomatoso sistémico, artritis reumatoidea, esclerosis múltiple, enfermedad de Crohns, diabetes tipo I (insulino-dependiente), hepatitis autoinmune, tiroiditis de Hashimoto, psoriasis y escleroderma. Muchas otras que todavía no han sido clasificadas como autoinmunes, lo serán con el tiempo en la medida que la medicina moderna descubra su origen. Asimismo, aumenta el riesgo de cáncer, al suprimir los procesos de detección temprana con los mecanismos de anticuerpos o células asesinas (Natural Killer Cells) del sistema inmunológico, cuyo trabajo es identificar cualquier célula con comportamiento anormal. 

Volviendo al tema de las proteínas, toda proteína proveniente de congéneres o de animales es inicialmente rechazada por el sistema inmunológico. Si insistimos en utilizarla, algunas personas pueden tolerarla, o no reaccionar del todo a ellas, dependiendo de su sistema inmunológico y la continuidad y concentración con que las consuma. La incapacidad que tienen muchas personas para poder digerir apropiadamente las proteínas permite que fragmentos de éstas puedan pasar a través del epitelio intestinal a la sangre, generar procesos de inflamación en el endotelio de los vasos sanguíneos, y crear base para procesos ateroscleróticos que afectan las arterias del corazón, el cerebro y de órganos del cuerpo. 

La mayor parte de la sedimentación en los eritrocitos (glóbulos rojos) se debe a la acumulación de proteínas en su superficie. Con el tiempo esas proteínas se acumulan en los órganos, en el líquido sinovial de las articulaciones, de manera que las más pequeñas podrían pasar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro creando un ambiente favorable para enfermedades neurodegenerativas (Enfermedad de Parkinsons, Alzheimer, esclerosis múltiple, distrofia muscular, y otros tipos de demencia).

Los fragmentos o priones pueden dar lugar a la alteración en nuestro ADN afectando nuestro genoma y las instrucciones que programan, inclusive la apoptosis, o proceso natural para la regulación de la vida de la célula. Cualquier reacción por exposición infecciosa, puede generar una alerta del sistema inmunológico, que, al pasar inventario, reconoce esas proteínas acumuladas en los diferentes órganos y las ataca generando todo tipo de inflamación. 

Nos enfrentamos todavía a un peligro mayor: la exposición a proteínas manipuladas genéticamente, ARN mensajeros, ADN viral y otras que llegan al cuerpo violentando las barreras naturales del sistema inmunológico, como cuando se administra una inyección o una vacuna. Esa invasión proteínica puede alterar el comportamiento celular, la estructura del ADN y generar cambios, mutaciones y variantes en el comportamiento celular que pueden llegar a ser irreversibles si la persona insiste en seguir exponiéndose a experimentos pseudo-científicos en organismos ya saturados de proteínas extrañas. 

El artículo que comparto con ustedes a continuación es una muestra de la preocupación que existe en algunos miembros de la comunidad científica por los resultados observados al exponerse a esta nueva proteína tóxica a la que se expone el vacunado con la inyección para el COVID-19.

Artículo traducido al español, publicado recientemente en LifeSiteNews.com el 31 de mayo de 2021, con su título en inglés Vaccine researcher admits ‘big mistake,’ says spike protein is dangerous ‘toxin’.

A continuación, el artículo:

Un Investigador de Vacunas admite “Gran Error”, dice que la proteína espiga es una toxina peligrosa

Una nueva investigación ‘aterradora’ encuentra la proteína spike de la vacuna inesperadamente en el torrente sanguíneo. La proteína está relacionada con coágulos de sangre, daño cardíaco y cerebral, y riesgos potenciales para los bebés lactantes y la fertilidad. 

Por: Celeste Mcgovern

31 de mayo de 2021 (LifeSiteNews) — Una nueva investigación muestra que la proteína “spike” del coronavirus de las vacunas contra el COVID-19 ingresa inesperadamente al torrente sanguíneo, lo que es una explicación plausible para miles de efectos secundarios reportados de coágulos sanguíneos y enfermedades cardíacas y hasta daño cerebral y problemas reproductivos, dijo la semana pasada un investigador canadiense de vacunas contra el cáncer. 

“Cometimos un gran error. No nos dimos cuenta hasta ahora”, dijo Byram Bridle, inmunólogo viral y profesor asociado de la Universidad de Guelph, Ontario, en una entrevista con Alex Pierson el jueves pasado, en la que advirtió a los oyentes que su mensaje era “aterrador”. 

“Pensamos que la proteína spike era un gran antígeno objetivo, nunca supimos que la proteína spike en sí era una toxina y era una proteína patógena. Así que al vacunar a las personas, inadvertidamente las estamos inoculando con una toxina”, dijo Bridle en el programa, que ya no se encuentra fácilmente en una búsqueda en Google, pero se volvió viral en Internet este fin de semana. 

Bridle, un investigador de vacunas que recibió una subvención gubernamental de $230,000 dólares el año pasado para la investigación sobre el desarrollo de vacunas COVID, dijo que él y un grupo de científicos internacionales presentaron una solicitud de información de la agencia reguladora japonesa para obtener acceso a lo que se llama el “estudio de biodistribución”. 

“Es la primera vez que los científicos han estado al tanto de ver a dónde van estas vacunas de ARN mensajero [ARNm] después de la vacunación”, dijo Bridle. “¿Es una suposición segura que permanece en el músculo del hombro? La respuesta corta es: absolutamente no. Esto es muy desconcertante”. 

Los investigadores de vacunas habían asumido que las nuevas vacunas contra el COVID de ARNm se comportarían como vacunas “tradicionales” y que la proteína spike de la vacuna —responsable de la infección y sus síntomas más graves— permanecería principalmente en el sitio de vacunación en el músculo del hombro. En cambio, los datos japoneses mostraron que la infame proteína espiga del coronavirus entra en la sangre donde circula durante varios días después de la vacunación y luego se acumula en órganos y tejidos como el bazo, la médula ósea, el hígado, las glándulas suprarrenales y en “concentraciones bastante altas” en los ovarios. 

“Sabemos desde hace mucho tiempo que la proteína espiga es una proteína patógena. Es una toxina. Puede causar daño en nuestro cuerpo si entra en circulación”, dijo Bridle. 

La proteína espiga del SARS-CoV-2 es lo que le permite infectar las células humanas. Los fabricantes de vacunas optaron por atacar la proteína única, haciendo que las células de la persona vacunada fabricaran la proteína que luego, en teoría, provocaría una respuesta inmune a la proteína, evitando que infecte las células. 

Un gran número de estudios ha demostrado que los efectos más graves del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, como la coagulación de la sangre y el sangrado, se deben a los efectos de la proteína espiga. 

“Lo que ha sido descubierto por la comunidad científica es que la proteína espiga por sí sola es casi totalmente responsable del daño al sistema cardiovascular, si entra en circulación”, dijo Bridle a los oyentes. 

Los animales de laboratorio inyectados con la proteína espiga purificada en su circulación sanguínea desarrollaron problemas cardiovasculares, y la proteína espiga también demostró cruzar la barrera hematoencefálica  para causar daño al cerebro. 

Un grave error, según Bridle, fue la creencia de que la proteína espiga no escaparía a la circulación sanguínea. “Ahora, tenemos evidencia clara de que las vacunas que fabrican las células en nuestros músculos deltoides fabrican esta proteína, que la vacuna en sí, más la proteína, entra en circulación sanguínea”, dijo. 

Bridle citó el reciente estudio que detectó la proteína SARS-CoV-2 en el plasma sanguíneo de 11 de 13 jóvenes trabajadores de la salud que habían recibido la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, incluidos tres con niveles detectables de proteína espiga. También se detectó una proteína de “subunidad” llamada S1, parte de la proteína espiga. La proteína spike se detectó un promedio de 15 días después de la primera inyección. Un paciente tenía proteína del punto perceptible el día 29, un día después de una inyección, que desapareció dos días más adelante. 

Efectos sobre el corazón y el cerebro 

Una vez en circulación, la proteína espiga puede unirse a receptores ACE2 específicos que están en las plaquetas sanguíneas y las células que recubren los vasos sanguíneos. “Cuando eso sucede, puede hacer una de dos cosas: puede hacer que las plaquetas se aglutinen, y eso puede llevar a la coagulación. Es exactamente por eso que hemos estado viendo trastornos de coagulación asociados con estas vacunas. También puede provocar sangrado”. Bridle también dijo que la proteína espiga en circulación explicaría los problemas cardíacos recientemente reportados en los jóvenes que habían recibido las inyecciones. 

“Los resultados de este estudio filtrado de Pfizer que rastrea la biodistribución del ARNm de la vacuna no son sorprendentes, pero las implicaciones son aterradoras”, dijo Stephanie Seneff, científica investigadora sénior del Instituto de Tecnología de Massachusetts, a LifeSiteNews. “Ahora está claro” que el contenido de la vacuna se está entregando al bazo y las glándulas, incluidos los ovarios y las glándulas suprarrenales. “La proteína espiga liberada se está vertiendo en el medio y luego finalmente llega al torrente sanguíneo causando daño sistémico. Los receptores ACE2 son comunes en el corazón y el cerebro, y así es como la proteína espiga causa problemas cardiovasculares y cognitivos”, dijo Seneff. 

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) anunciaron recientemente que estaban estudiando informes de afecciones cardíacas “leves” tras la vacunación contra el COVID-19, y la semana pasada 18 adolescentes solo en el estado de Connecticut fueron hospitalizados por problemas cardíacos que se desarrollaron poco después de que tomaron las vacunas contra el COVID-19. 

La vacuna de Astra-Zeneca se detuvo en varios países y ya no se recomienda para personas más jóvenes debido a su vínculo con coágulos de sangre mortales y potencialmente mortales, pero las vacunas contra el ARNm COVID también se han relacionado con cientos de informes de eventos de coagulación de la sangre. 

FDA advirtió del peligro de la proteína de espiga 

El reumatólogo pediátrico J. Patrick Whelan había advertido a un comité asesor de vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos sobre el potencial de la proteína espiga en las vacunas COVID para causar daño microvascular causando daño al hígado, el corazón y el cerebro de “maneras que no se evaluaron en los ensayos de seguridad”. 

Si bien Whelan no discutió el valor de una vacuna contra el coronavirus que funcionó para detener la transmisión de la enfermedad (lo que no se ha demostrado que haga ninguna vacuna COVID en circulación), dijo, “sería mucho peor si cientos de millones de personas sufrieran daños duraderos o incluso permanentes en su microvasculatura cerebral o cardíaca como resultado de no apreciar a corto plazo un efecto no deseado de la proteína espiga a largo plazo basade en el efecto de las proteínas espiga de las vacunas en otros órganos”. 

La proteína espiga asociada a la vacuna en la circulación sanguínea podría explicar innumerables eventos adversos reportados de las vacunas COVID, incluidas las 4,000 muertes hasta la fecha y casi 15,000 hospitalizaciones, reportadas al Sistema de Notificación de Eventos Adversos de Vacunas (VAERS) del gobierno de los Estados Unidos al 21 de mayo de 2021. Debido a que es un sistema de notificación pasiva, estos informes son probablemente sólo la punta de un iceberg de eventos adversos, ya que un estudio de Harvard Pilgrim Healthcare encontró que menos del uno por ciento de los efectos secundarios que los médicos deben informar en los pacientes después de la vacunación son, de hecho, reportados al VAERS. 

Lactantes, niños y jóvenes, frágiles, con mayor riesgo 

Bridle dijo que el descubrimiento de la proteína espiga inducida por la vacuna en la circulación sanguínea tendría implicaciones para los programas de donación de sangre. “No queremos la transferencia de estas proteínas espiga patógenas a pacientes frágiles que están siendo transfundidos con esa sangre”, dijo. 

El científico de la vacuna también dijo que los hallazgos sugerían que los bebés lactantes cuyas madres habían sido vacunadas estaban en riesgo de contraer proteínas espiga de COVID de su leche materna. 

Bridle dijo que “cualquier proteína en la sangre se concentrará en la leche materna”, y “hemos encontrado evidencia de bebés lactantes que experimentan trastornos hemorrágicos en el tracto gastrointestinal” en VAERS. 

Aunque Bridle no lo citó, un informe del VAERS describe a un bebé amamantado de cinco meses cuya madre recibió una segunda dosis de la vacuna de Pfizer en marzo. Al día siguiente, el bebé desarrolló una erupción y llegó a ser “inconsolable,” rechazando lactar y desarrolló fiebre. El informe dice que el bebé fue hospitalizado con un diagnóstico de trombocitopénia trombótica púrpura, un trastorno sanguíneo raro en el que se forman coágulos de sangre en pequeños vasos sanguíneos en todo el cuerpo. El bebé murió. 

La nueva investigación también tiene “serias implicaciones para las personas para quienes el Coronavirus 2 del SARS no es un patógeno de alto riesgo, y eso incluye a todos nuestros niños”. 

¿Efecto sobre la fertilidad y el embarazo? 

La alta concentración de proteína espiga que se encuentra en los testículos y los ovarios en los datos secretos de Pfizer publicados por la agencia japonesa también plantea preguntas. “¿Estaremos haciendo que los jóvenes sean infértiles?” Bridle preguntó. 

Ha habido miles de informes de trastornos menstruales por parte de mujeres que habían tomado una vacuna contra el COVID-19, y cientos de informes de aborto espontáneo en mujeres embarazadas vacunadas, así como de trastornos de los órganos reproductivos en los hombres. 

Campaña de desprestigio vicioso 

En respuesta a una solicitud, Bridle envió por correo electrónico una declaración a LifeSiteNews el lunes por la mañana, afirmando que desde la entrevista de radio había recibido cientos de correos electrónicos positivos. Agregó, también, que “se ha iniciado una feroz campaña de desprestigio contra mí. Esto incluyó la creación de un sitio web difamatorio usando mi nombre de dominio”. 

“Tales son los tiempos en que un servidor público académico ya no puede responder a las preguntas legítimas de las personas con honestidad y basado en la ciencia sin temor a ser acosado e intimidado”, escribió Bridle. “Sin embargo, no está en mi naturaleza permitir que los hechos científicos se oculten al público”. 

Adjuntó un breve informe en el que se esbozaban las principales pruebas científicas que respaldaban lo que dijo en la entrevista. Fue escrito con sus colegas de la Canadian COVID Care Alliance (CCCA), un grupo de médicos, científicos y profesionales canadienses independientes cuyo objetivo declarado es “proporcionar información de alta calidad y basada en la evidencia sobre COVID-19, con la intención de reducir las hospitalizaciones y salvar más vidas”. 

Uno de los focos de la declaración fue el riesgo para los niños y adolescentes que son el objetivo de las últimas estrategias de comercialización de vacunas, incluso en Canadá. 

Hasta el 28 de mayo de 2021, ha habido 259.308 casos confirmados de infecciones por SARS-CoV-2 en canadienses menores de 19 años. De ellos, el 0,048% fueron hospitalizados, pero solo el 0,004% fallecieron, según el comunicado de la CCCA. “La influenza estacional está asociada con enfermedades más graves que la COVID-19”. 

Dado el pequeño número de jóvenes sujetos de investigación en los ensayos de la vacuna de Pfizer y la limitada duración de los ensayos clínicos, el CCCA dijo que las preguntas sobre la proteína espiga y otra proteína de la vacuna deben responderse antes de que los niños y adolescentes sean vacunados, incluyendo si la proteína spike de la vacuna cruza la barrera hematoencefálica, si la proteína espiga de la vacuna interfiere con la producción de semen o la ovulación, y si la proteína espiga de la vacuna cruza la placenta e impacta a un bebé en desarrollo o está en la leche materna.

Dado el pequeño número de jóvenes sujetos de investigación en los ensayos de la vacuna de Pfizer y la limitada duración de los ensayos clínicos, el CCCA dijo que las preguntas sobre la proteína espiga y otra proteína de la vacuna deben responderse antes de que los niños y adolescentes sean vacunados, incluyendo si la proteína espiga de la vacuna cruza la barrera hematoencefálica, si la proteína espiga de la vacuna interfiere con la producción de semen o la ovulación, y si la proteína espiga de la vacuna cruza la placenta e impacta a un bebé en desarrollo o está en la leche materna. 

LifeSiteNews envió a la Agencia de Salud Pública de Canadá la declaración de CCCA y pidió una respuesta a las preocupaciones de Bridle. La agencia respondió que estaba trabajando en las preguntas, pero no envió respuestas antes de la hora de publicación. 

Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson no respondieron a las preguntas sobre las preocupaciones de Bridle. Pfizer no respondió a las preguntas sobre cuánto tiempo la compañía estaba al tanto de sus datos de investigación que la agencia japonesa había publicado, mostrando proteína spike en órganos y tejidos de individuos vacunados. 

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7 comentarios sobre “Han Cometido un Grave Error- La Proteína del Mal

  1. El argumento es que la proteína pico del virus se comporta diferente a la que produce la vacuna, si es así habría que ver la estructura molecular de cada una. de haber alguna alguna diferencia se podría desmentir al dr. bridle?

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  2. Saludos Dr. Norman, creo que debería considerar añadir algunos enlaces de referencia sobre los estudios mencionados en este artículo. Si realizamos una búsqueda simple en Google: “Dr. byram bridle spike protein” encontraremos un sinfín de artículos, desmintiendo el supuesto efecto toxico de dicha proteína.

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    1. Saludos Sr. Lopez. El artículo de referencia está incluido en la publicación (lifesitenews.com). Recuerde que muchos de estos científicos que hacen comentarios “offstream”, los hacen retractarse. Bendiciones!!!

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  3. Saludos Dr. Norman
    Por más de 12 años he dejado todas las carnes, leche animal, y hace 4 meses deje el queso.
    Pero siento dolor en las coyunturas y la tiroide está afectada hace 10 años tomo la Levoterozine porque no he podido encontrar la cura.¿ Qué puedo hacer.

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