5+5= La Señal

Por: Dr. Norman González Chacón

La suma de los diez mandatos de salud y vida, son una versión compacta y muy precisa de la voluntad divina, del amor y la misericordia, del Creador y de su carácter para restaurar su presencia en la vida de cada creyente. Cada mandato o mandamiento puede contener más de 30 preceptos y estatutos divinos en su intención y comprensión de los mismos. Sólo analizaremos los más importantes y relativos a la necesidad que tenemos de comenzar a mirarnos en ese espejo para cumplir con nuestra responsabilidad debida ante la presencia divina. 

Se pueden contar más de 300 leyes o preceptos que Dios le fue dando a su pueblo para que entendiera mejor el alcance de la ley, y los resumió y dividió en dos tablas de cinco mandamientos cada una. Dios le dió a Moisés las tablas de la ley, escritas con su propio dedo para que no hubiera intervención humana que las pudiera cuestionar. El pueblo cargó con esas tablas de piedra durante todo su peregrinaje y las mismas no llegaron al templo de Jerusalém pues fueron escondidas a raíz de las intervenciones de los enemigos de Israel que en varias ocasiones, se apoderaron del arca donde se guardaban. 

Se cree, por las inferencias apocalípticas, que antes de la segunda venida del Señor a la tierra, y en medio de la gran controversia universal contra los Santos de Dios, las tablas aparecerán para disipar las dudas que se han levantado en el mundo contra las leyes de Dios. Estas tablas, que ningún experto arqueólogo podrá negar que fueron grabadas en piedra de granito con el dedo de Dios, y que testificarán ante los que las han abolido y profanado con insistencia, cerrarán la discusión que será el tema principal de la gran controversia final entre el bien y el mal, entre los que tengan la señal de Dios en sus conciencias y los que tomen la marca de la bestia (Apocalipsis 13: 16-17).

La marca es una señal de aceptación de un sistema de creencias que por conciencia, tomarán dos grandes bandos en que se dividirá la humanidad y que se caracterizará por la observancia de los diez mandamientos, unos (que son los que llevan la señal de Dios en sus frentes y en su mano derecha), y otros (los que toman la señal de la bestia), que se oponen a todo lo que es de Dios, a sus leyes, preceptos y mandamientos. Ese será el tema eje de la gran controversia final. 

La señal en la frente, es una convicción mental de conciencia que nada ni nadie puede hacer cambiar. La señal en la mano derecha es la acción que se produce como consecuencia de todo lo que el cristiano verdadero cree y practica en su vida. La mano derecha de Cristo impartía salud y vida a los enfermos. Su amor por las viudas y necesitados, su misericordia con los disidentes, y la paciencia con los enemigos, suman un total de todas esas bondades que son la señal de la justicia divina en el corazón de los verdaderos creyentes que asumen la marca de Dios en sus frentes y en su mano derecha y conciencia. 

Algunos enseñan que la marca es un “chip” que se introduce en la piel, otros piensan que es un “bar-code” que se pone en la frente, otros creen que es una vacuna que se administra en el brazo derecho, y todos, en cierto modo, tienen razón de pensar así, porque el resultado final de todas esas conjeturas es la identificación indiscutible de un estado de conciencia que no cede ante las presiones públicas, religiosas o gubernamentales que se impondrán, y que los verdaderos creyentes no aceptarán aunque haya un decreto de muerte, o que no puedan comprar ni vender, sino tienen la marca de la bestia o la señal que se decida imponer, ya sea el pasaporte o el “ID.” Así es, que dependiendo de las circunstancias que se estén dando y que le den la oportunidad a la bestia para emitir un decreto, que limite al pueblo de Dios en su diario vivir y lo obligue a tomar la señal común que se imponga en ese momento crítico. 

En los tiempos de la persecución religiosa, todo el que profesara una fe cristiana, y que tuviera una Biblia, tenía que llevarla a un lugar público para ser quemada. Muchos, para salvar sus biblias huyeron a lugares desiertos, a las montañas y a bosques, donde se escondieron para no ser arrestados y obligados a entregar su precioso libro o ser quemados en la hoguera junto a sus biblias. 

En tiempos de pandemia, puede ser un certificado de vacunación, en tiempos de guerra, puede ser el bar-code, el pasaporte, una licencia especial, etc. En estos tiempos de paz, puede ser una tarjeta de identificación a manera de pasaporte que si no la muestra, no puede viajar o comprar ni vender. La señal de la bestia se circunscribe al tiempo y a las circunstancias que le permitan a esa identidad anticristiana ejercer su poder restrictivo y castrante sobre todos los que de alguna manera disienten del poder que ejerza esa entidad que puede ser, como señalamos, religiosa o cuasi religiosa, gubernamental o militar, en la presencia y con el apoyo de un ejército o gobierno que la respalde. Por esa razón, decimos que todos los que piensan que la señal de la bestia puede ser una cosa o la otra, pueden tener razón, dependiendo del momento y de las circunstancias que se estén dando en el tiempo cuando sean restringidas ciertas libertades y derechos por un estado impositor, detrás del cual puede, pero no necesariamente, tiene que haber un poder religioso. 

Es un asunto de conciencia y convicciones divinas, lo que estará en juego. Es un determinado momento de la controversia que dividirá a la humanidad en dos desiguales grupos: una pequeña minoría que guarda los mandamientos de Dios, contra el resto del mundo que sigue sus propias leyes y decretos. La ecuación final es simple y fácil de comprender. 

En el caso que nos ocupa, el poder político religioso que impone la señal de la bestia de Apocalipsis 13, puede ser una entidad que no parezca ser o tener nexos religiosos. Por ejemplo, sí la señal o división en la discusión, obliga a un gobierno a imponer restricciones que puedan coartar los derechos de conciencia porque se produce un decreto de emergencia nacional como consecuencia de: Una crisis de salud, de una crisis económica, de de una amenaza de guerra, de una crisis política o particular,  o de lo que resulte, que el Estado decida sobre los derechos humanos de unas minorías. Es una imposición restrictiva de libertad de conciencia, basada en el bien común de unas mayorías, o una circunstancia particular del momento en que se decrete la emergencia nacional que sea. 

El Cristiano verdadero que espera con paciencia la venida del Señor, tiene que estar atento a las circunstancias que estén ocurriendo en determinado momento que se puedan prestar para una decisión de un gobierno civil actuar contra una minoría que no está dispuesta a ceder sus derechos de conciencia por nada del mundo. 

Así como el día y la hora de la venida del Señor, nadie debe de especular y poner fechas para ello, así la marca de la bestia no debe ser motivo de especulación en su carácter, porque serán el tiempo y las circunstancias de un momento en particular, las que determinen, cómo será esa marca identificadora y lo que representa en términos conceptuales de conciencia. Como es un asunto de conciencia individual, los cristianos que observan las señales de los tiempos, no puden esperar por el pastor o los dirigentes de las iglesias para tomar la decisión de salir o negarse a participar de lo que, en conciencia, ellos puedan creer o percibir que es la señal.  Lo peligroso de estar esperando por un decreto romano, es que ese “issue” o asunto, es del pasado y jamás se ajustará al presente. Muchos serán engañados porque esperan algo que ya pasó a la historia. Cuando se percaten, será tarde porque fueron marcados para perdición.

Tenemos que estar atentos y analizar todo lo que ocurre, que de alguna manera pueda restringir las libertades y derechos de los creyentes, para no caer ante la corriente represora del momento en que los gobiernos de la tierra impongan leyes o decretos, que de alguna manera, puedan ir en contra de la conciencia religiosa de unas minorías creyentes que se percaten de que el momento ha llegado. 

Un buen ejemplo de esto, lo podemos ver en estos tiempos de pandemia, cuando se han restringido muchos de los derechos de la gente a celebrar reuniones, cultos, viajar de un país a otro, celebrar asambleas, visitar a amigos y familiares, asistir a ciertos tipos de trabajo con público, a presenciar actividades variadas en estadios, y, o, a vacunar compulsivamente a toda la humanidad. Esta última es la más peligrosa de las presiones que los gobiernos pueden llevar a cabo como medidas de prevención, pero que desde el punto de vista de muchos, puede resultar en una violación de los derechos de aquellos, que por motivos de salud o de creencias religiosas o científicas, no estén de acuerdo con vacunarse. Sea, porque de alguna manera, la vacuna contenga sustancias que puedan ser tóxicas o tener efectos secundarios sobre el genoma humano, y por consiguiente, sobre el cerebro y El ADN sagrado. La Iglesia católica se ha expresado en contra de ciertas vacunas que contienen sangre de fetos abortados, otros cristianos se niegan a aceptar una vacuna que pueda afectar su ADN o el RNA debido a que sienten la responsabilidad de cuidar de ese importante aspecto de su personalidad divina ante los registros celestiales. 

Mientras no se haga obligatorio y hayan otras alternativas, no hay decreto expedido, pero si la gran mayoría de la población se vacuna y aún persiste el peligro del virus y se exige que todos los ciudadanos tienen que estar vacunados, y obtener su certificación de vacunas para comprar o vender, para viajar o asistir al trabajo, al culto o a alguna actividad necesaria, entonces se puede decir que hay un decreto que puede, para muchos, representar un asunto de conciencia serio que debe tenerse en cuenta y verse a la luz de la marca de Apocalipsis 13. Los que cuidan su salud siguiendo las leyes de Dios en la naturaleza, le temen más a la vacuna que a cualquier virus por mortal que sea. 

Cuando se trata de asuntos como lo son la salud y la identidad divina en nuestro genoma, tenemos que ser sabios y astutos ante la imposición de cualquier medida, que de alguna manera, pueda violar esa presencia divina en nuestro organismo. Al igual que las drogas tóxicas que pueden afectar nuestro cerebro y nuestra capacidad de pensar y tomar decisiones sabias y correctas, cualquier inyección que contenga elementos similares que puedan, a la larga, afectar nuestra salud física, nuestra mente espiritual, o nuestras decisiones salvíficas, debe ser evaluada con mucho cuidado antes de someternos a algo, que por miedo, o por presiones de política pública, o de dondequiera que vengan, pueda afectar nuestra relación con Dios, con nuestro cuerpo y con nuestra salvación eterna. Eso no debe considerarse, si hay la más mínima duda de su seguridad o conveniencia. El cristiano que pone su voluntad y su vida en las manos del maestro, no debe temer las amenazas del mundo cuando se trata de un mal, para supuestamente combatir otro mal. Cuando adoptamos en nuestra vida la medicina  natural divina, no necesitamos depender de ninguna droga tóxica.

“Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres”, y en medio de una crisis como ésta, el enemigo de las almas aprovecha el miedo para imponer su marca en nuestro cuerpo a través de su ciencia controlada y manipulada anticipadamente.

Es bueno aprovechar esta desviación del tema para mencionar que, la manera en que la medicina moderna convencional trata el cuerpo humano, es un ejemplo de su ignorancia a las leyes divinas y una muestra de la mala semilla que el enemigo sigue sembrando en cada organismo. Ninguna droga tóxica, con efectos secundarios puede curar. Cada efecto secundario y terciario produce otros males que se añaden al primero y requieren más drogas de igual o peor efecto que siguen aumentando el daño físico y cerebral de quien cae víctima de las mismas. Un alma que cae víctima de las drogas, sean recetadas o sean ilegales, es otro ser que pierde su salvación eterna. Dios, no salva drogadictos, a menos que repudien las drogas, cambien de vida y se arrepientan del daño que le hacen a su organismo a tiempo. La medicina moderna se especializa, junto a las grandes empresas farmacéuticas, en crear adictos a todo tipo de drogas tóxicas que deben usarse para toda la vida. El enemigo sigue sembrando la mala semilla en la finca sagrada de cada criatura que ha despreciado la medicina natural divina que se encuentra en los diez mandamientos de la ley de Dios, y va en busca del alivio temporero y falso de las drogas químicas. Es una encerrona satánica que compara en daño con las persecuciones religiosas que han ocurrido en la historia y han obligado a la iglesia cristiana a huir y ocultarse en los lugares desiertos que Dios le ha aparejado en tiempos de crisis.  

Después de toda esta explicación importante, podemos continuar con lo más relevante del tema y que aquí nos atañe:  Se trata de los diez mandamientos que nos pueden curar de toda enfermedad física y espiritual. Cada uno de los mandamientos tiene consecuencias felices y promesas maravillosas para quienes los obedecen y los ponen como hitos importantes en sus vidas. Son, el sello de Dios en la justicia universal. Son dos tablas de piedra de gran dureza y resistencia, con cinco leyes en cada tabla. Los primeros cinco son los que el hombre dedica a la lealtad y respeto a su Creador.  Los otros cinco, representan la amistad y el respeto del hombre a su prójimo como a sí mismo. Una, contiene todo lo que Dios requiere del hombre para con su Creador, y la otra, todo lo que Dios le exige al hombre para sí mismo y para el prójimo. Ambas tablas o páginas de la ley, fueron en dos ocasiones escritas en tablas de piedra de granito, y la razón para que no fuera en madera o en otro material, fue para que durarán eternamente. Queriendo decir Dios, que esa ley es eterna para todo el universo, y para siempre. 

Constantemente vemos ilustraciones de las tablas de los diez mandamientos con cuatro mandamientos en un lado, y seis en el otro. Eso es totalmente incorrecto y denota la falta de inspiración de los intérpretes de las escrituras. Dios, el Dios de las matemáticas y de las ciencias naturales, no hace ese tipo de arquitectura desigual. Toda la creación da fé de su perfección y su sello nos lleva a descubrir que las tablas de los mandamientos tienen 5 mandamientos en cada una, y no cuatro en un lado y seis en el otro. Dios, que es el Dios de las matemáticas y de las ciencias naturales no hace ese tipo de diseño de arquitectura desigual. En su estructura, en su creación y en su ley, obra de manera balanceada y perfecta. Su sello en la creación es la estrella de cinco puntas. Toda la creación que se encuentra en su estado original tiene su sello distintivo, su marca de fábrica. (Véase el blog: El Sello de Dios) Su marca de registro universal. Por esta razón, podemos inferir que los primeros cinco mandamientos incluyen nuestra responsabilidad con Dios, y los otros cinco con nuestro prójimo. La segunda tabla comienza con el importante mandamiento: No matarás.  

No sabemos quién dividió las tablas de la ley con cuatro mandamientos en un lado y seis en el otro, pero es obvio que  quien lo hizo no conoce el carácter perfecto de Dios, ni tuvo la oportunidad de descubrir el sello de Dios en la naturaleza. ¿Qué pensaríamos del Creador si nos hubiera puesto cuatro dedos en una mano y seis en la otra? ¿Y así mismo en los pies? La Biblia señala claramente que la ley de Dios es perfecta (Salmo 19:7). De la misma manera, su intención y su redacción tanto en el contenido como en su aplicación debe producir resultados dentro del marco de la perfección (Mateo 5:48). Por esa razón, cuando veo cuatro mandamientos en una tabla y seis en la otra, pienso que la mentalidad de quien lo entendió de esa manera está lejos de la comprensión de la perfección de Dios en todo lo que creó. El mismo Dios que hizo los las flores de cinco pétalos o corolas, que nos puso los cinco dedos en cada mano y pie, que le puso una estrella de cinco puntas a la papaya, a la piña a las estrellas en el mar, en la tierra y en el cielo, al repollo, a la lechuga y al tomate, es el mismo que dictó los diez mandamientos a Moisés y que luego los escribió con su dedo en dos tablas de cinco mandamientos cada una, ese Dios no iba a romper el patrón de cinco que usó en toda la creación, en algo tan importante como su ley eterna. 

Aunque el ser humano es un violador compulsivo de todas las leyes que conoce y de las que desconoce, no ha podido extender la ley de la semana laboral más allá de cinco días y acortarla a  cuatro o extenderla a seis, es debido a que los cinco días laborables de la semana van seguidos de un día de descanso o sábado que a su vez va seguido en un día de asueto y diversión familiar y general que es el domingo. Aunque la gran la gran mayoría del mundo no obedece y sigue el patrón instituido por Dios, eso no cambia ni altera el propósito de la ley, ni invalida su vigencia eterna. En la tierra nueva, de mes en mes y de sábado en sábado, todos los redimidos vendrán ante el trono a adorar al Creador (Isaías 66:23). 

En la medida que estudiamos el carácter perfecto de Dios reflejado en la creación y en todas sus leyes, estatutos y preceptos, nos iremos acostumbrando a la perfección divina hasta que lleguemos al punto de la perfección.  Cada error que cometamos nos ayudará a acercarnos a la perfección que el Maestro desea para cada criatura. “Sed pues vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Eso no es nada fácil, la perfección se completará cuando seamos transformados a su imágen y semejanza. No obstante, el estudio de las leyes divinas nos ayudará a comprender la voluntad y el carácter de Dios y nos permitirá parecernos a Cristo. Eso nos ayudará a alcanzar el grado de perfección que él requiere de cada uno en particular, de acuerdo a las circunstancias personales y a nuestra capacidad para desarrollarnos.

Dios, tajante y seguro en su expresión y voluntad, no deja dudas de que es un Dios de poder y exige respeto absoluto de sus criaturas. El ser humano ha creado dioses de todo tipo en esta tierra y su variedad es tan amplia como la imaginación de cada cual que decide inventar. Desde el principio, los hijos de Caín y su descendencia que despreciaron al Creador se hicieron dioses para cada situación y ocasión así como para toda adoración. No vamos a enumerar los diferentes dioses paganos que han sido nombrados por la mitología cainita griega, mesopotámica, oriental, egipcia y romana, debido a que perderíamos un tiempo y espacio precioso de nuestro estudio y comprensión de que el ser humano, de genes cainitas rebeldes, utiliza su inteligencia para fraguar todo tipo de idolatría.  En los próximos blogs estaremos analizando los diez mandamientos, uno a uno, para descubrir su grandeza y su abarcador impacto sobre la vida de todos los seres de el universo:  Los iremos discutiendo de día en día, de semana en semana, para que podamos entender su gran alcance en la vida del planeta tierra y en la nuestra en particular.

Continúa…

5 comentarios sobre “5+5= La Señal

  1. Pienso que todo esto del final ya aconteció,por que Jesucristo nos dejo al Espíritu Santo es Dios con nosotros.Lucas 17:20-21 (Unos fariseos le preguntaron a Jesús)
    ¿Cuándo vendrá el reino de Dios?
    Jesús les dijo:
    El reino de Dios no va a venir en forma visible. 21 La gente no dirá: “Está aquí” o “Está allí”. En realidad, Dios ya reina entre ustedes.

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  2. Me siento privilegiada de poder encontrar una enseñanza tan clara y profunda. Es algo que siempre he creído. Siempre he pensado que Dios es el que nos formó y tiene el manual de instrucciones más claro y nos dio en la naturaleza la llave para la salud y el bienestar y debemos respetar eso.

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  3. Saludos, Dr.Norman exellente articulo. Yo soy de Ponce trabajo hospital area sur .Llevo siendo vegetariana 15 años y cumpli 43 años reciente soy oficinista . La realidad las burlas y lavado cerebral vacunas a sido horrible. Tube mucho problemas yo no me la voy a poner nunca me a dado influeza trato de tener vitamina D alta y b12. En estos dia cai de cama espamos severo cabeza y espalda porque findesemanas trabajo sembrando cafe en mi finca . Eso me da satisfacion pero tengo seguir trabajando y me dieron medicamento bajar inflamacion de urgencia. Me siento rara no uso eso medicamento. Sobre blog escribio usted se esta viendo la humanidad apostara ciencia y dara la espalda a Dios. No buscamos naturaleza y pensar.

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