Incluye suplemento escrito de eventos finales
Dr. Norman González Chacón
Corto resumen de los eventos que se publicaron en el libro Apocalipsis, tomando en cuenta las visiones de Daniel, Enoc y Juan Apóstol.
El tema que vamos a cubrir en este artículo es uno de esos que a los pastores no les gusta tocar ni discutir en las iglesias “cristianas”, y es muy importante porque puede ser la advertencia, que tu alma estaba esperando. Y la mayoría de los cristianos no se da cuenta del verdadero peligro que está al alcance de la mano. Antes de avanzar, quiero que respires hondo y abras tu corazón. Porque lo que vas a escuchar no es una opinión, no es una teoría humana. No es una invención moderna, es lo que está escrito en la Palabra de Dios desde hace casi dos mil años, esperando a esta generación. Y hay algo todavía más serio, algo que nadie está enseñando en los púlpitos y que, sin embargo, aparece con toda claridad cuando uno se sienta a leer Apocalipsis con la lámpara de Enoc en la mano. Porque Enoc vio el final antes del final, antes que le fuera mostrado al Apóstol Juan. Enoc vio los cielos abrirse, vio a los vigilantes caer, vio los tronos del juicio prepararse, vio el día del Señor descender como fuego y todo aquello que Enoc escribió en su libro y que la iglesia llamada “cristiana” eliminó de las escrituras originales porque sus pastores y dirigentes, en acuerdo, no querían que la feligresía supiera porque los delataba como “traidores”. Ese mensaje que Enoc recibió de Dios, encuentra un eco perfecto, casi palabra por palabra dentro del Apocalipsis. Por eso, comenzaremos por el principio, por el versículo uno del capítulo uno, porque el orden exacto del fin del mundo comienza ahí y casi nadie hace esta conexión. El Apocalipsis abre con una frase que la mayoría pasa por alto. Dice así:
“La revelación de Jesucristo que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. Esa palabra “pronto” en el griego original no significa lentamente, no significa dentro de muchos siglos, no significa quizás algún día. Significa de manera repentina, de manera rápida, como un acontecimiento que cuando comienza ya no se detiene. Es el mismo lenguaje que Daniel usó cuando dijo que los acontecimientos del tiempo del fin vendrían como los dolores de parto. Y aquí está el primer detalle, que muy pocos perciben: Juan no recibió esta visión como un sueño común. Juan fue arrebatado en el espíritu; exactamente como Enoc fue arrebatado en su tiempo. Los dos vieron lo mismo, los dos describieron tronos, ángeles, ancianos, querubines, ríos de fuego, libros sellados, juicios escalonados, pero el orden, el orden exacto, solo se entiende cuando uno se atreve a poner los dos textos uno al lado del otro. Y aquí es donde la mayoría se equivoca porque lee el Apocalipsis como si fuera un libro aislado, cuando en realidad, es la continuación profética de lo que Enoc, Daniel, Ezequiel, Isaías, y Zacarías ya habían anunciado. Entonces, ¿Por dónde comienza realmente el fin del mundo según el orden de Apocalipsis? –
Comienza en el capítulo cuatro, después del mensaje de amonestación a las siete iglesias, que para su primer siglo de existencia, ya estaban en apostasía.
Cuando Juan escucha una voz como de trompeta, diciéndole: Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Ese momento es uno de los más impresionantes de toda la Biblia, porque muchos teólogos creen que ese arrebatamiento de Juan es una sombra profética del arrebatamiento de los santos. Juan sube al cielo y de pronto, la escena en la Tierra cambia por completo: La iglesia, que era el centro de los capítulos 2 y 3, desaparece del relato terrenal. Y es ahí donde comienza entonces algo que sacude al cielo entero, porque en el capítulo 5 aparece un libro sellado con 7 sellos, y nadie en el cielo, ni en la Tierra ni debajo de la Tierra, es digno de abrirlo. Juan llora, llora mucho. Y entonces uno de los ancianos le dice: No llores, porque el león de la tribu de judá ha vencido para abrir el libro. Ese es Cristo. Ese es el Cordero inmolado que toma el rollo de las manos del Padre. Y desde ese instante comienza la secuencia exacta del fin. Ya, desde su discurso sentado en la barca (Mateo 13), frente a la multitud, Le adelanta la apertura de ese libro sellado a sus discipulos. Y aunque ellos no entendieron en ese momento, mas adelante, al abrirles el entendimiento, pudieron entender lo que a ellos les concernía. Pero no advirtieron sobre los eventos futuros.
Pero antes de continuar, hay algo todavía más perturbador que debes entender porque la mayoría de las personas no se da cuenta de qué significa realmente abrir esos sellos. Cuando el Cordero abre el primer sello, sale un caballo blanco y sobre él un jinete con un arco y una corona que sale venciendo y para vencer. Casi todos los cristianos modernos creen que este jinete es Cristo. Pero los padres más antiguos de la iglesia y muchos estudiosos serios enseñan algo distinto; Este jinete no es el Cordero, porque el cordero es justamente quien está abriendo los sellos desde el trono. ¡Este jinete del caballo blanco es una falsificación! Es la imitación. Es el espíritu del Anticristo, entrando en escena con apariencia de paz, con apariencia de victoria, con apariencia de luz. Y eso conecta de manera escalofriante con lo que Jesús dijo en Mateo 24, cuando los discípulos le preguntaron cuál sería la señal del fin, y él respondió. “Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre diciendo yo soy el Cristo y a muchos engañarán”. ¿Te das cuenta? El primer sello no es guerra, no es hambre, no es muerte. El primer sello es engaño. El primer juicio del fin del mundo comienza con un engaño global, religioso, espiritual, político, educacional, científico,medico-farmacológico y social, que prepara el camino para la caída de Babilonia y la bestia subir. Si te interesa saber la fecha exacta de estos acontecimientos, ve al libro de Daniel profeta, y lee los capítulos 8 y 9. Allí narra cómo el Ángel Gabriel le muestra al profeta los eventos que pueden ser calculados y de forma precisa revela el comienzo y final del juicio que se espera al final de ese tiempo, que correctamente calcularon los cristianos que lo descubrieron entre el año 1800 y 1850. En 1843, culminaba la profecía de Daniel 8:14 y ellos concluyeron, que se trataba de la venida de Cristo a la tierra. El Aóstol Pablo lo vió también cuando fue traspuesto. Vio a Satanás ocupar el lugar de Cristo en el santuario celeste que quedó “asolado” cuando Cristo pasó al lugar santísimo, terminado su ministerio en ese recinto. De inmediato, Satanás ocupa el lugar que Cristo abandonó y desde allí, haciéndose pasar por Cristo, ha dirigido a la iglesia cristiana hasta el día de hoy. Terminado el proceso de la expiación final en el lugar santísimo, que solo tomaba unos minutos, Jesús sale y arrojándo el incensario proclama; ¡Hecho Está! Desde esa fecha, siete años despúes se cierra la puerta que por casi dos mil años estuvo abierta esperando que se cumpliera el tiempo. Termina un juicio y comienza la labor de recoger el trigo bueno en su alfolí y la cizaña comienza a ser atada en manojos (denominaciones) para ser quemada.
Esto, Amigos y Hermanos es algo muy serio y altamente preocupante porque los que no hicieron su preparación a tiempo, quedaron fuera, como ocurrió con la puerta del Arca, que Dios la cerró siete días antes de que la lluvia comenzara a caer y murieron en el diluvio; Esto es inesperado para muchos, para los que nacieron despues de ese evento que fueron señalados para salvación por linaje, y para los que ahí fueron sellados para vida eterna. Este tema lo discutimos en detalle en el panfleto; “Las dos venidas” Aquí tenemos que hacernos la pregunta:
¿Estamos viviendo ese primer sello en este mismo momento? Mira a tu alrededor. Mira como el mundo entero corre detrás de líderes políticos que prometen agendas de paz y unidad, soluciones globales, religiones unidas, gobiernos unidos, monedas unidas. El caballo blanco ya cabalga hace más de 150 años y la mayoría no se da cuenta. Si esto te está tocando el corazón, pronuncia en alta voz la palabra ¡Amén!. Porque necesitas saber si tu conciencia está despertando en este momento exacto. Y no te distraigas, porque lo que viene después es todavía más serio, mucho más serio de lo que la mayoría de los predicadores enseñan y tiene que ver directamente con lo que Enoc vio en los cielos y lo que le fue mostrado al Apóstol Juan en Patmos.
El Cordero abre entonces el segundo sello. Y sale un caballo rojo y al que lo montaba le fue dado poder de “quitar la paz de la Tierra y que se matasen unos a otros. y le fue dada una gran espada”. Este es el sello de la guerra, no de una guerra cualquiera, sino de guerras tan extendidas que ya no hay rincón del planeta donde no se escuche el ruido de las armas. Y aquí presta atención, porque esto se conecta directamente con lo que Jesús dijo, “Oiréis de guerras y rumores de guerras. Mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca. Pero aún no es el fin”. ¿Te das cuenta de la advertencia? ¡Aún no es el fin!. Es decir, el segundo sello no es el final. Es solo el comienzo de los dolores. Mira lo que está pasando hoy. Israel, rodeada de enemigos, Irán, Rusia, China, Corea del Norte, alianzas que se forman, como Ezequiel describió hace más de 2,500 años. Naciones acumulando armas que pueden destruir continentes enteros. Y todo esto encaja como una pieza milimétrica dentro del segundo sello del Apocalipsis. Pero esta no es la parte más impresionante, porque lo que viene después es el tercer sello.
En el tercer sello, Juan escribe algo que estremece, una balanza en la mano del jinete y una voz diciendo: “dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario. Eso, en lenguaje moderno, significa que un día entero de trabajo apenas alcanzará para comer. El tercer sello es hambre, crisis económica mundial, inflación devastadora, colapso del valor del dinero, desconfianza en la banca, en la economía general, y de nuevo, observa el mundo de hoy. Observa los precios de los alimentos, observa las cadenas de suministro colapsando. Observa el discurso global sobre escasez, sobre control alimentario, sobre comer insectos, sobre racionar la comida. La mayoría ignora este detalle, pero es exactamente lo que está descrito en Apocalipsis 6. Eso crea una desconfianza total de la gente en las agencias gubernamentales del mundo y en las instituciones tradicionales, lo que la profecía identifica como la Caída de Babilonia. Estamos cabalgando dentro de los sellos sin darnos cuenta. Entonces viene el cuarto sello y sale el caballo amarillo. Y el que lo monta tiene por nombre muerte. Y el hades lo seguía y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la Tierra para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la Tierra. La cuarta parte de la Tierra. Imagina ese número. Hoy somos más de 8,000 millones de personas en el planeta. La cuarta parte serían más de 2,000 millones de almas, 2,000 millones es una cifra tan grande que el corazón se contrae al pensarlo. Y aquí entra una pregunta perturbadora. ¿Por qué tantos, por qué Dios permite que tantos mueran en este sello? Y la respuesta está conectada con algo que Enoc ya había descrito en sus visiones cuando vio que los vigilantes habían contaminado la Tierra con violencia, con sangre derramada, con toda clase de enfermerdades, y conocimiento prohibido. La Tierra clama por justicia. Y el día del Señor es el día en que esa justicia contenida durante milenios, finalmente se derrama. Para este año, la estadistica de cáncer en el mundo sobrepasa los 20 millones, y de enfermedades cardiovasculares otros 22 millones. Es que desde el primer sello, el Espíritu Santo comenzó a alejarse gradualmente de la Tierra; Pero esto no es todo, porque el quinto sello cambia completamente; el escenario ya no es la Tierra, es el cielo. Juan ve debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios. Y esas almas claman a gran voz diciendo: ¿“Hasta cuándo, Señor, Santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la Tierra?, Te das cuenta de lo que esto significa. ¿Significa que durante los sellos uno al cuatro, habrá una persecución masiva contra los creyentes, que habiendo conocido, no hicieron la preparación requerida, y no fueron arrebatados en la nube.? Una persecución como la iglesia nunca vio antes. Y aquí muchos se equivocan porque piensan que el arrebatamiento los va a librar de todo. Pero hay un detalle que casi nadie explica: Y es que el libro de Apocalipsis describe a personas que se convierten después de haber sido señalados para salvarse, pero no tenían suficiente aceite en sus lámparas. Esos pagan con su sangre el precio de no haberse preparado antes. Esos son el objeto en la tierra de todas las persecuciones y acusaciones, porque los redimidos, los que fueron arrebatados, están ya con Cristo en la santa ciudad en el cielo. Esa es la parte que estremece, y por eso, la decisión tiene que haber sido antes. No, hoy, ni mañana, porque ese señalamiento no es necesariamente una seguridad de salvación. Es parte del juicio que se llevó a cabo cuando Cristo hizo la expiación en el lugar santísimo, arrojó el incensario, dijo: “Hecho Está” y salió. Allí comienzan a caer las plagas. Si estás entendiendo el peso de estas palabras, escribe en los comentarios, “Jesús es el rey” para que el cielo registre tu voz en este momento. Y permíteme decirte algo desde el corazón, porque sé que muchos de los que están escuchando o leyendo esto, son padres, abuelos, personas que pasaron toda la vida orando por sus hijos, por sus nietos, por sus familias, y ahora están viendo el cumplimiento de aquellas profecías que oyeron mencionar cuando ellos eran jóvenes. No es casualidad, Dios te ha guardado para este momento. Y antes de seguir, te invito a mantener tu atención en este canal, sabados y domingos, porque cada programa que sale aquí es una pieza más del rompecabezas profético que el Espíritu Santo está revelando para esta última generación. Y no queremos que te pierdas ninguna de las próximas alertas. Volvamos al orden exacto: El sexto sello es el momento donde la Tierra entera entiende que algo cósmico está sucediendo. Juan describe esa etapa, como un gran terremoto, el sol se vuelve como tela de cilicio. La Luna se vuelve toda como sangre. Las estrellas del cielo caen sobre la Tierra como una higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un viento fuerte. El cielo se desvanece como un pergamino que se enrrola y todo monte y toda isla se mueve de su lugar. Eso ocurre durante los mil años que pasará el pueblo de Dios de vacaciones en el cielo, en la santa ciudad, ratificando los juicios que están cayendo sobre los moradores de la tierra que no fueron trasladados. Imagina la escena. Imagina la pantalla del cielo cambiando por completo. Imagina a los reyes de la Tierra, a los grandes, a los ricos, a los capitanes, a los poderosos, a todo siervo y a todo libres, escondiéndose en las cuevas y entre las peñas de los montes, gritando: Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que está sentado sobre el trono; de la ira del Cordero, porque el gran día de su venida ha llegado. ¿Y quién podrá sostenerse en pie en esa escena?, Hermano, Amigos, Hermana; es exactamente lo que Enoc y Juan describieron en sus respectivos libros, cuando vieron al Hijo del Hombre sentado en el trono de su Gloria y cómo los reyes y los poderosos de la Tierra serían avergonzados delante de él. Casi nadie hace esta conexión. Pero está allí. Enoc vio lo mismo que Juan vio. Solo que lo vio milenios antes. Y aquí viene algo todavía más perturbador: Entre el sexto y el séptimo sello hay una pausa en el cielo, una pausa larga, deliberada, llena de significado. Aparecen cuatro ángeles deteniendo los vientos de la Tierra para que no soplaran sobre la Tierra, ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. Y entonces aparece otro ángel que sube de donde nace el sol, teniendo el sello del Dios vivo. Y clama a gran voz a los cuatro ángeles diciendo: No hagáis daño a la Tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Ese es el sellamiento que cierra el tiempo y que es puesto sonre los que fueron señalados para salvación en el juicio que ejecutó Jesús al salir del santísimo: Esta es una retrospección muy importante dealgo que ocurrió y que justifica los eventos que están ocurriendo.“El que es justo seguirá siendo justo” Allí están los 144,000, los que murieron en Cristo que resucitaron, y los santos vivos que fueron elevados en el torbellino a encontrarse con su Salvador. Pero presta atención a este detalle, porque casi nadie lo enseña así. Mientras los siervos de Dios estaban siendo sellados en sus frentes, otra escena se desarrolla en el cielo. Juan ve una gran multitud, la cual ninguno podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero. Vestidos de ropas blancas y con Palmas en las manos. Y uno de los ancianos le dice a Juan, estos son los que han salido de la gran tribulación. La gran tribulación… ¿Te das cuenta? La pausa entre el sexto y el séptimo sello es justamente el momento donde el cielo se llena de los redimidos que pasaron por la gran angustia que prtobó su paciencia. Y eso nos abre una verdad gigantezca. El cielo no estará vacío en los días del juicio. El cielo estará reposando de almas, almas de mártires, almas de creyentes. almas que se decidieron en el último momento, Entonces se abre el Séptimo sello y aquí ocurre algo que pocas veces se predica con la fuerza de vida. Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo, como por media hora, silencio; Imagínalo. El cielo que está siempre lleno de alabanzas, de cánticos, de querubines, clamando Santo, Santo, Santo. Ese cielo se queda en silencio. ¿Por qué? Porque lo que viene a continuación es tan grande, tan importante, tan definitivo que incluso los ángeles se enmudecen. Es el silencio que ocurre en el cielo cuando TODOS los ángeles, de todas las categorías, se suben a la nube y acompañan a Cristo a buscar a los redinidos. Esa pausa antes de las siete trompetas, es el momento en que el cielo entero contiene la respiración. Y aquí, justo aquí, hay una revelación que casi nadie explica. Porque dentro del séptimo sello están contenidas las siete postreras plagas y las siete trompetas para el mundo que quedó en la tierra despues del arrebatamiento. ¡Oigan esto! ¡Es algo espectacular! Es decir, el séptimo sello no es un evento futuro, Los siete sellos fueron abiertos y las siete postreras plagas son parte del castigo que los que no quisieron tomar la señal de Dios, están sufriendo y estarán lamentando hasta la muerte. Es como una caja dentro de otra caja. Y dentro de la séptima trompeta, también estarán contenidas las siete copas. Es una secuencia anidada, una escalera de eventos que ocurren uno tras otro en rápida secuencia. No fue posible que los profetas lo vieran en su orden de ocurrencia, Unos son simbólicos, otros son reales, y otros tienen ambos significados: reales y simbólicos. TODO esto ya ocurrió y está ocurriendo. Según van cayendo las siete postreras plagas que comenzaron a caer en el año 1850; siete años despiues de haberse cerrado la puerta. Los eventos anunciados en las trompetas, crecen en intensidad. Entender esto es entender el orden exacto del fin del mundo: No todos podemos explicarlo en su secuencia con nuestro idioma babilónico imperfecto. No hay manera humana de poner en orden y secuencia unos eventos que pueden estar ocurriendo a la vez. Veamos otra escena que no se puede ubicar ni colocar cronológicamente:
La primera trompeta suena y granizo y fuego mezclados con sangre son arrojados sobre la Tierra. Eso simbolicamente representa la frialdad tan grande que cubrirá la tierra en esa etapa. Los árboles verdes representan una preciosa juventud que se pierde, y la hierba verde, triste y lamentablemente representa a los niños cuyos padres no los entrenaron en el Evangelio. Ese juicio es sobre una tercera parte de los árboles que se queman. Y toda la hierba verde se quema. La segunda TROMPETA suena, y algo como una gran montaña ardiendo en fuego cae en el mar. Y la tercera parte del mar se convierte en sangre. Y muere la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar. Y la tercera parte de las naves es destruida. Aquí se hace alusión a los mares que según el ángel, en Apocalípsis 17:15, simbolizan muchedumbres y gentes. la otra tercera parte de la gente, y las naves que están en el mar se refiere a los templos, catedrales e iglesias que al caer Babilonia, pierden la confianza del mundo y son desacreditadas y rechazadas por sus mismos miembros. La tercera trompeta suena y cae del cielo una gran estrella; (Satanás) (Lucas 10:18) ardiendo como una antorcha. Y cae sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y el nombre de la estrella es ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se vuelve amargas. Y muchos hombres mueren a causa de las aguas porque se hicieron amargas. ¿Te das cuenta de la progresión? Tierra, mar, granizo, agua, naves, Dios está tocando los pilares de la sociedad y aquí casi nadie hace esta conexión. Pero el libro de Enoc en su sección sobre los cataclismos, describe escenas casi idénticas. Cuando los vigilantes se secaron, son juzgados y la Tierra es purificada con fuego del cielo, Eso se explica para la segunda venida en gloria con la santa ciudad y con todos los ángeles del cielo. Viene a asentar la Nueva Jesrusalem en el Monte de los Olivos. Enoc lo vio. Enoc lo escribió y la mayoría de los cristianos nunca han abierto ese libro. La iglesia protestante lo prescribió y lo eliminó de las escrituras por ordenes de Martin Lutero. La cuarta trompeta suena y la tercera parte del sol y la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas son heridas para que se oscurezca la tercera parte de ellos, el cielo mismo se oscurece. Y aquí entra una pregunta perturbadora que necesitas considerar. ¿Si los astros se oscurecen, cómo será la noche? ¿Cómo será el día? Porque si una tercera parte del sol se apaga, las temperaturas caerán de forma brutal, y eso es incompatible con lo que está ocurriendo porque la cuarta plaga es un calentamiento extremo del sol que quemará a los impíos. Las cosechas morirán, los ecosistemas se desmoronarán. Los glaciares se derretirán y las aguas heladas arroparán pueblos y ciudades. El mundo entero entrará en un caos sin precedentes. Pues mis amigos y hermanos, cuando menciona astros y estrellas se refiere a muchos pastores y figuras importantes de la iglesia cristiana que en un momento de la historia de la iglesia, iluminaron la noche y el día con la luz del evangelio. Se apagaron y dejaron de alumbrar. Esos que traicionaron la causa del Maestro por seguir directrices administrativas, se apagaron para nunca mas alumbrar. Entonces Juan escucha algo aterrador: Un águila volando por en medio del cielo diciendo a gran voz: ¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay! de los que moran en la Tierra a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar. Los tres ángeles, tres ayes que anuncian que lo peor todavía no ha llegado. La quinta TROMPETA abrió el primer ¡ay! y aquí ocurre algo que muchos no quieren leer. Una estrella cayó del cielo a la Tierra y le es dada la llave del pozo del abismo, y al abrirse el pozo sube un humo como humo de un gran horno y el sol y el aire se oscurecen por el humo del pozo. Del humo salen langostas sobre la Tierra, pero no son langostas comunes. Tienen forma de caballos preparados para la guerra. En sus. cabezas tienen como coronas de oro. Sus caras son como caras humanas. Tienen cabellos como cabellos de mujer. Sus dientes son como de leones. Tienen corazas como de hierro. El ruido de sus alas es como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla. Se trata de los pastores y sacerdotes.Tienen colas (de seguidores) como de escorpiones y aguijones, y en sus colas tienen poder para dañar a los hombres durante cinco meses (150 años) Esto ha ocurrido exactamente como lo señala la profecía. Aquí casi nadie hace esta conexión. Pero el libro de Enoc describe en sus capítulos finales a entidades espirituales encerradas en lugares profundos, esperando el día del juicio para ser liberadas. Esas entidades son los espíritus de los vigilantes que cayeron. Son los espíritus de los nefilims que perecieron en el diluvio, pero cuyos espiritus quedaron vagando como demonios. Son las potestades de las tinieblas que han estado contenidas durante milenios. Y cuando el pozo del abismo se abre, lo que sale de allí no será simplemente un fenómeno natural. Será una liberación demoníaca como nunca la humanidad ha visto. La mayoría de los cristianos que se quedaron en la tierra predicando y bautizando, no se dan cuenta de esto, porque ellos son arrastrados y usados por ellos, pero el orden exacto del Apocalipsis incluye un capítulo profundamente espiritual, un capítulo de guerra contra fuerzas que vienen del abismo. Y solo los que fueron sellados y arrebatados por Dios estarán protegidos, y desde la santa ciudad en el cielo podrán ver, en pantalla divina, lo que está ocurriendo en la Tierra. ¿Por qué está escrito que les fue mandado que no dañasen a la hierba de la Tierra ni a cosa verde alguna ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Aquí podemos ver que cuando se habla de árboles o de hierba, se refiere a Seres humanos. Si esto te está estremeciendo, escribe en los comentarios la palabra ¡Maranata”, porque esa palabra significa el Señor viene y necesitamos clamar juntos en este tiempo. Y si todavía no has tomado la decisión de entregar tu vida a Cristo de manera total, sin reservas, sin medias tintas, sin tibieza, este puede ser el momento si no has recibido el sello maldito. Si fuíste señalado en el juicio para salvarte, pero no has hecho la preparación requerida, puedes quedar totalmente fuera de los planes de Dios. Porque el orden exacto que estoy mostrándote no es ciencia ficción. Es palabra de Dios, es una realidad. Es lo que va a suceder y nadie sabe cuánto tiempo nos queda antes de que comience la secuencia completa. La sexta Trompeta abre el segundo ¡Ay!. Y entonces se desatan cuatro ángeles que estaban atados junto al gran Río Eufrates, los cuales estaban preparados para la hora, día, mes y año. A fin de matar a la tercera parte de los hombres. Esa fecha es una exacta determinación, como lo son todos los eventos preféticos anunciados que van en contra de esa tercera parte de la humanidad. Y aquí Juan describe ejércitos de jinetes cuyo número era de unos doscientos mil, de jinetes con corazas de color de fuego, de zafiro y de azufre, y las cabezas de los caballos como cabezas de leones y de su boca salía fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres y aquí casi nadie hace esta conexión, pero el Éufrates es el río que salía del jardin del Edén. Es el río de los orígenes. Es el río donde la humanidad caída, comenzó a multiplicarse y será exactamente en ese río donde se ejecutará un juicio que ha estado pendiente donde quedaron sentenciados todos los que fueron hallados culpables. La región del Éufrates incluye a Irak, Siria, Partes de Turquía, y partes de Irán. Mira el mapa, mira las noticias, mira lo que está ocurriendo hoy mismo en esa zona. Mira cómo Israel se prepara, cómo Irán amenaza, cómo Turquía se reposiciona, cómo Rusia mantiene bases militares en Siria… La región del Éufrates, es el corazón geopolítico más caliente del planeta. La profecía díce que se secará para darle paso a los reyes de oriente. Y eso no es casualidad, es profecía cumpliéndose en tiempo real, pero ahora es cuando lo que viene cambia todo: Porque tiene una aplicación literal y otra espíritual: Al secarse la fuente de agua de vida, las religiones orientales toman el control de la parte espiritual de un mundo confundido y lo manejan a su antojo y conveniencia.
Pero se complica un poco más, porque entre la sexta y la séptima trompeta hay otra pausa profética. Y dentro de esa pausa aparece la revelación que muchos consideran el corazón del Apocalipsis. Aparece un ángel poderoso descendiendo del cielo envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, su rostro como el sol, sus pies como columnas de fuego y en su mano un librito abierto. Y este ángel pone su pie derecho sobre el mar y su pie izquierdo sobre la Tierra y clama a gran voz, como ruge un león, y siete truenos emiten sus voces. Pero Juan recibe la orden de sellar lo que dijeron los siete truenos. Es uno de los grandes misterios del Apocalipsis. ¿Qué dijeron los truenos? Nadie lo sabe con certeza, solo Dios y casi nadie hace esta conexión. La discutiremos aparte en un próximo programa, pero no olvidemos que el libro de Enoc también menciona truenos como voces de los cielos, como manifestaciones del juicio divino. Es el lenguaje del trono y entonces el ángel jura por el que vive por los siglos de los siglos que el tiempo no será más; Sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos, los profetas. “El misterio de Dios”, ¿Qué misterio es ese?. Esa frase es uno de los puntos más importantes del orden exacto del fin. Porque significa que la séptima trompeta cerró una era completa de la historia, la era de la paciencia de Dios, la era de la oportunidad para arrepentirse, la era de la gracia abierta a las naciones.¿Por qué Satanás tiene poco tiempo? Porque el reloj profético está corriendo, porque el cumplimiento del tiempo es exacto y no espera por nada ni por nadie. Porque cada minuto que pasa es un minuto menos para el regreso de Cristo. ¿Y el dragón sabe esto? El dragón lee la Biblia mejor que muchos creyentes, el dragón sabe que su fin está sellado. Por eso se levanta el sistema de la bestia. Por eso aparecen las dos bestias del capítulo 13. La bestia que sube del mar con 7 cabezas y 10 cuernos, que recibe poder del dragón, y la bestia que sube de la Tierra, que tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Esa segunda bestia es el falso profeta, el que preparó el camino para la adoración del anticristo, el que hizo descender fuego del cielo a la vista de los hombres, el que engaña a los moradores de la Tierra con las señales que se le permiten hacer en presencia de la bestia. Y entonces aparece la marca, la marca en la mano derecha o en la frente. Y nadie podía comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre. Y aquí está la sabiduría, el que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre y su número es 666. Casi nadie hace esta conexión. Pero estamos viviendo una época donde toda la infraestructura para esa marca ya está constituida. Sistemas de identificación digital, monedas centrales digitales, inteligencia artificial capaz de monitorear cada transacción del planeta, microchips implantables. tecnologías biométricas; todo lo que se necesita para implementar el sistema de Apocalipsis 13, ya existe. Solo falta la activación, solo falta el momento, solo falta el líder global que conecte todas las piezas y la mayoría de los cristianos ignora este detalle. Pero la Biblia ya había advertido, Enoc ya había advertido, Daniel ya había advertido, y aquí estamos viendo cumplirse las profecías delante de nuestros ojos. Entonces, suena la séptima trompeta y grandes voces en el cielo dicen, los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por los siglos de los siglos. Esta es la declaración del triunfo.
Pero antes del triunfo final, deben terminar de derramarse las siete copas de la ira de Dios, y aquí, hermano o hermana, entramos en la parte más intensa de todo el orden profético, porque las copas no son advertencias, las copas son juicios finales. Las copas se derraman sin pausa, sin oportunidad de arrepentimiento, sin demora, son los últimos momentos antes del regreso en secreto del rey. Antes del arrebataniento de los santos dormidos, de los santos vivos y de los 144,000.
La primera copa se derramó en 1850 en forma de úlceras malignas y pestilentes sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. Tan pronto los científicos se dieron cuenta y comenzaron a cuantificarlos en estadísticas, le llamaron CÁNCER. La segunda Copa se derrama sobre el mar. Y este se convierte en sangre como de muerto. Y todo ser vivo muere en el mar. Ya explicamos que el mar significa muchedumbres, La tercera copa se derrama sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas y esto se convierten en sangre. La cuarta copa se derrama sobre el sol y le es dado a quemar a los hombres con fuego, y los hombres se quemaron con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas y no se arrepintieron para darle gloria. ¿Te das cuenta del corazón endurecido? Incluso, ante el juicio directo, no se arrepintieron; Esa es la marca de un alma rendida al engaño. La quinta copa se derrama sobre el trono de la bestia y su reino, se vuelve tenebroso y mordieron de dolor sus lenguas; y blasfemaron contra el Dios del cielo, por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. La sexta copa se derrama sobre el gran Río Eufrates y el agua de él se seca para que estuviese preparado el camino a los reyes del Oriente. Y aquí surge la batalla de Armagedon: Tres espíritus inmundos como ranas salen de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta. Pues son espíritus de demonios que hacen señales y van a los reyes de la Tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla del gran día del Dios todopoderoso. Y los reúne en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. Justo allí donde Satanás sabe que bajará Jesús con la santa ciudad. Hermano, Hermana, escucha bien. La batalla final no es invento de Hollywood, no es alegoría, no es metáfora. Es un evento que sucederá en la Tierra de Israel, en el valle de Megido, cuando los ejércitos del mundo se reúnan para enfrentar al Cordero y despojarlo de la nueva Jerusalen. Y entonces se derrama la séptima Copa y una gran voz sale del templo del cielo del trono diciendo ¡Hecho Está!. Y hubo relámpagos y voces y truenos y un gran temblor de Tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la Tierra. Y la gran ciudad de Babilonia fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron y toda isla huyó y los montes no fueron hallados.. Es el juicio final sobre el sistema rebelde de este mundo. Es el cierre definitivo de la era de la maldad, y aquí viene una de las revelaciones más impresionantes del orden completo, porque en Apocalipsis 19 Juan ve los cielos abiertos y aparece un caballo blanco y el que lo monta se llama fiel y verdadero y con justicia, juzga y pelea. Este caballo blanco es el verdadero, Sus ojos eran como llama de fuego y había en su cabeza muchas diademas y tenía un nombre escrito que ninguno conocía, sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es el verbo de Dios. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones y él las regirá con vara de hierro y él pisa el lagar del vino, del furor y de la ira del Cristo poderoso. Y en su vestidura y en su muslo, tiene escrito este nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores, Hermano, Hermana, ese es Jesús, Ese es el mismo Jesús que caminó por las calles de Galilea, ese es el mismo Jesús que murió en la cruz por ti y por mi. Ese es el mismo Jesús que resucitó al tercer día. Y él vuelve como rey, no como cordero manso, sino como león rugiente. No como siervo sufriente, sino como juez vencedor. Y todo ojo, le verá, y todos los que le traspasaron le verán y harán lamentación por él todas las tribus de la Tierra que resuciten a su regreso: Si esto está tocando lo más profundo de tu alma, escribe en los comentarios. “!Estoy listo porque no hay tiempo para tibieza!. No hay tiempo para postergar la decisión. No hay tiempo para esconderse de Dios, la hora final para los señalados está cerca, pero puede cerrarse en cuelquiera de las profecías que se están cumpliendo y cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas delante del trono…
Antes de terminar este tema hoy, quiero compartir con ustedes algo que muy pocos se atreven a señalar: Se trata de una profecíaque tanto Daniel como Isaías, Enoc y Juan dejaron bien aclarada es que en medio de la sexta plaga, es que se va a producir el rapto o arrebataniento de los Santos de Dios. Es en medio de esa terrible situación social y política que tiene al mundo entretenido con todos esos terribles acontecimietos, los sucesos que marcan esa estrepitosa caída de los sistemas que por siglos han manejado la sociedad, cuando Jesucristo aprovecha para venir, de forma secreta y a la medianoche a rescatar a los suyos que duermen, a los 144,000 y a los vivos que estan ansiosos por salir de este infierno. Es justo a la medianoche del día 14 de Nisán cuando rescató al pueblo de Israel de Egipto, cuando vuelve, esta vez en persona, para rescar a los que le acompañarán los próximos mil años en la ciudad santa.
Al finalizar esos mil años, se producirá el último de los Exodos: La salida de todos los redimidos, el nuevo pueblo de Israel con todos los ángeles del cielo que queda en absoluto silencio por media hora profética ( Apoc. 8:1) porque el Señor va con todos sus angeles en camino a la tierra prometida. Esto ocurre al comienzo de la séptima plaga y es bueno que ustedes sepan, que el cielo no vuelve a ser como era, ni la tierra como en el principio. Despues de los mil años, cuando Cristo regrese a esta Tierra con todo el poder y la gloria, con su pueblo amado, cuando haya exhibido su tesoro por todos los planetas habitados, y les haya confrmado el pacto Abrahamico a todos ellos. Entonces, es entonces que se cumplen las profecías de Apocalipsis 20 y 21. Al llegar de ese viaje de siete días proféticos, el Señor coloca la santa ciudad sobre el Monte de los Olivos que al poner sus pies Jesús allí, se allana en un inmenso valle que acomoda perfectamente la ciudad santa. Cuando los gobernantes de todos los países del mundo ven eso, tiemblan y se atrrepienten de no haber permitido que LA AGENDA GLOBAL NOMBRARÁ UN GOBERNADOR SUPREMO SOBRE TODOS ELLOS. Rapidamente se comunican entre sí y se ponen de acuerdo para nombrar un lider que los proteja en caso de una guerra contra Dios. Existe un candidato; un ángel que puede enfrentar cualquier situación extraordinaria como esa y tiene, porque lo ha demostrado, la capacidad de humanarse y hacerse visible. Por votac ión unanime, Satanás que3da nombrado y al ver la ciudad de oro, con las puertas de perlas y piedras preciosas por todas partes, se convence, que si la puede tomar y hacerla suya, nunca podrá ser destronado. De inmediato, reúne a todos los ejercitos de la tierra a su cargo, y reúne todas las municiones y ojivas dispónibles, los cohetes teledirigidos, los drones explosivos , las bombas nucleares, y todo el arsenal se dispone visible alrrededor de la ciudad. Al sitiar la ciudad, ansioso de entrar y tomar la ciudad, Pero, como todo buen general, primero da un aviso para que los de adentro se rindan. Así demuestra su experiencia de muchas guerras. El aviso rompe el silencio y va sobre los cánticos de los habitantes de la ciudad que alaban al Señor con voces angelicales. Nadie contesta de adentro. Un segundo y tercer aviso se escuchan en los aires pero tampoco hay respuesta del interior. Satanás amenaza y cumple: Envía un cohete nuclear sobre el centro de la ciudad santa para hacerlos reaccionar. Está quedando mal ante los medios de comunicación que acudieron al evento anunciado por todo el mundo. No está dispuesto a esperar más. El cohete surca el aire y va a caer en el mismo medio de la ciudad; pero algo extraño pasa: La ciudad tiene una cubierta invisible que la protege del calor y de todo elemento extraño. El misil no puede romper la cubierta y rebota para caer en su lugar de origen. La explosión causa una rápída secuencia de explosiones y en pocos segundos, el campamento del agresor se convierte en un infierno en llamas y explosiones secuenciales. Muchos de esos misiles habían sido programados para otros países enemigos unos de otros, y al detonarlos salen disparados para sus objetivos originales, lo que crea un caos infernal en todo el mundo que arde como estopa. Dios no tuvo que poner un dedo para aniquilar a Satanás, a sus ejércitos,ni los impíos, Pero como está profetizado, cada cual sufre un infierno de acuerdo con la magnitud de su sentencia en el juicio.