La Música, El Silencio y el Descanso

Dr. Norman Gonzalez Chacón – sábado 26 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE “EL SILENCIO” – EL VERDADERO DESCANSO

Cuando estudiamos la música aprendemos nuestra primera lección de vida de la diferencia entre el ruido y el silencio: Dos elementos disidentes, contrarios y muy antagónicos con los que necesitamos convivir y que determinan muchas cosas importantes en nuestra vida que necesitamos controlar para evitar enfermedades y problemas diversos. Después de analizar muy detenidamente la estructura de la música, quedé totalmente convencido que  la verdadera música fue creada por Dios con un propósito específico que los seres humanos han desvirtuado. 

Cuando escribí el libro sobre los milagros de Jesús, presenté este asunto, dónde comparo el sábado con la música porque ésta constituye el silencio que separa una nota de otra para que se pueda oír la armonía de una pieza musical. Sin los silencios, la música se convierte en un ruido infernal que el oído humano rechaza y que hace imposible la vida sana. El uso indebido de este recurso divino ha hecho que la juventud  disfrute, no los descansos de la música buena, sino el ruido de lo que llaman música sin los descansos apropiados.

Cuántos más silencios contiene una pieza musical, tanto más armoniosa y cautivadora al oído se hace. Mientras menos silencios contiene la pieza, más estridente y bulliciosa se hace al oído. Según enseñan los profesores de música, el silencio es la pausa entre las notas que permite que la música tenga sentido. El silencio no es ausencia, es espacio, expectativa y respiración. ”En la creación, cuando Dios hizo la pausa en el séptimo día, usó el mismo mecanismo que aparece en la música: siete días, siete notas musicales, un descanso diario nocturno, un descanso entre cada nota-. Es una maravillosa semejanza proveniente del mismo autor. En la música, los silencios constituyen ese descanso que establece armonía; en la semana es salud y vida. ¿No les parece una maravillosa relación de dos cosas tan diferentes con una misma base estructural? Eso nos confirma que se trata de un mismo autor. ¡Es cierto!  ¡El cielo se distingue por los cánticos y las alabanzas constantes! Por esa razón, el descanso semanal debe ser, paro los que lo entienden, una música celestial, una melodía divina, un espacio especial en el tiempo, una delicia que debemos saborear en cada bocado, y un proceso de santidad que en medio del bullicio de la vida, nos permite recrear nuestros órganos internos, nuestra mente, y el alma toda, dándole paso a todos los procesos celulares de reposo que en ciclos de siete días se renuevan en nuestra biología interna. 

Analicemos la relación; siete días en la semana: siete notas musicales: seguidas de un descanso. Un descanso nocturno entre cada día, un descanso entre cada nota, ¡Un descanso en cada ciclo! ¡Cada descanso, un silencio! ¡Cada silencio una pausa, un aliento respiratorio, un ciclo del corazón, un diástole de descanso! Un descanso nocturno, un descanso semanal, un descanso entre notas musicales… ¡Es igual! No puede haber duda, ¡Es obra del mismo autor!

A unos pocos meses de haber publicado mi libro: “Los Milagros de Jesús en Sábado”, donde establezco esa maravillosa relación, llega a Puerto Rico, mi Amigo y Hermano, El Doctor José Dario Gómez López, y me trae de regalo su libro: “El Poder del Silencio”; Un libro galardonado “Best Seller” y, que al leerlo, ¡me hizo alabar al Creador! ¿Por qué una cosa tan cerca de la otra? ¿Qué pretende el Señor con esto? ¿Nos está hablando Dios en el tiempo de su descanso con el silencio de su Palabra que es música al oidor sabio?  

Cuando analizamos el verdadero significado del reposo o descanso de cada siete días que Dios instituye en la creación, y le impone una bendición y una santificación únicas que no le impone a ninguna otra obra de la creación, y conocemos de la estructura interna de la música, no solo podemos entender esas dos ciencias paralelas, sino que podemos entender mejor el plan divino del descanso nocturno y semanal para que, de esa manera, Dios pudiera garantizar la vida y salud eterna de los seres creados a su imagen y semejanza. Esa misma garantía se extendería a todo lo que el ser humano realizara dentro de todas las libertades otorgadas. Eso, le garantizaba al hombre que nunca se enfermaría, que nunca perdería la fuerza vital a pesar de los años, y que como dice el Salmo 92:14; “Aun en la vejez fructificarán, estarán vigorosos y verdes” para demostrar que Dios es perfecto en todo lo que hace, y lo hace: “bueno en gran manera”. No solo el salmista David hace exposiciones de esa naturaleza, también el profeta Isaías se expresa muy claramente al respecto: Isaías 65:20-25.

Volviendo al tema del silencio, del descanso nocturno y del descanso semanal; todos requieren silencio, paz, tranquilidad y entrega. Esos mismos cuatro ingredientes los requiere una buena interpretación musical. Un buen intérprete, que ejecute o cante una pieza musical, debe asegurarse que respete los silencios y su duración para cumplir con los parámetros de su creador o autor.  Así como cada nota musical tiene su tiempo de duración, así los silencios también tienen su tiempo. Por ejemplo: El silencio de una nota redonda dura cuatro tiempos, el silencio de una blanca dura dos tiempos, el silencio de una negra dura un tiempo, y el silencio de notas menores como corcheas, semicorcheas, fusas, y semifusas miden fracciones mas pequeñas de tiempo. La analogía del aparato musical nos hace compararlo al tiempo cronológico y vemos la similitud de las horas de sueño, de las horas de asueto y de las horas de trabajo del día regular en la semana: siete días y siete notas musicales en las cuales el silencio y el descanso marcan la calidad de vida útil, así como ocurre en el desempeño musical.  Es increíble pero real la similitud que Dios utilizó en los recursos de la naturaleza, en los latidos del corazón que se registran en el instrumento que mide la presión arterial de la sangre; la sístole, y el diastole del órgano vital. Es que en el cuerpo humano, se repite ese patrón secuencial que establece un ritmo de esfuerzo y descanso que parecen ser, estándares de toda la divina creación. Por lo tanto, no podemos descartar la importancia de los silencios o ciclos de descanso que Dios establece tanto en la función cardiovascular, como en el ciclo biológico de la célula humana mostrando un mismo patrón funcional desde el principio, y que TODOS han olvidado y peor aún, han menospreciado, por no entenderlo. Pero hay mucho más: Según la antroposofía de Rudolf Steiner, todas las células de un cuerpo sano se renuevan totalmente cada siete días y se descartan cada siete años. Esto ocurre mediante el silencio o descanso que debemos darle a nuestro cuerpo en cada ciclo; de lo contrario, se debilita al no poder producir las siete fases del ciclo celular en cada etapa de siete años. Eso restablece una constante en toda la naturaleza, Tanto la Tierra como los árboles deben descansar para renovarse cada siete años. Al no hacerlo así, eso vuelve al cuerpo humano susceptible a sufrir de cáncer y de otras enfermedades.

¿Por qué no se enseña esto a los niños en la escuela? ¿Por qué no se enseña que todos los órganos del cuerpo necesitan ese reposo cíclico para estar saludables?… Que cuando ayunamos, el cuerpo recupera mucho más rápidamente que en actividad continua. Ese silencio es descanso, ese descanso es un reposo necesario que produce salud y larga vida. Por eso, Dr. Norman creó el ayuno sustentado con alimento sano, sencillo y fácil de digerir.  No es un invento suyo, pues lo copió del que instituyó los ciclos de siete en la creación y le asignó su alimentación al hombre para que no enfermara ni muriera nunca. (Gen, 1:29) Eso está probado en sesenta y cinco años de práctica que hemos aplicado ese principio exitosamente. Eso, le permite al cuerpo curar de todas sus enfermedades y vivir una vida larga y saludable. 

Si estudiamos este asunto de los ciclos en la naturaleza, descubriremos que la tierra y los árboles, los frutos y las flores tienen sus ciclos de cada siete días, y de cada siete años. Los árboles que no han sufrido la intervención imprudente de las escuelas de agricultura, dan sus frutos cada seis años y tienen un año de descanso en el que solo producen una pequeña porción del fruto. Si continuamos explorando la naturaleza, descubriremos el reposo en cada cosa creada y veremos ese mismo patrón de silencio y reposo en todo lo que tiene vida sobre la tierra. 

El libro de mi Hermano y Amigo, el Dr. José Darío, se titula: “El Poder del Silencio” y hace un sorprendente análisis de lo que significa el silencio en nuestras vidas, en el cotidiano vivir, y en la búsqueda de nuestra identidad social, espiritual y física. Nos permite hacer un viaje exploratorio al interior del alma y ver allí nuestra verdadera identidad. Hay que felicitarlo, porque viniendo de un médico, el libro parece haber sido escrito por un sicólogo o por un teólogo cristiano.

¿Por qué el silencio es un elemento musical tan importante?  

El silencio es uno de los elementos más poderosos y menos comprendidos de la música. Aunque a menudo se piensa que la música se compone únicamente de sonidos, la realidad es que el silencio forma parte esencial de su estructura expresiva. En muchas ocasiones, no tocar, dice más que una sucesión de notas. Comprender el papel del silencio en la música, transforma por completo la manera en que interpretamos, escuchamos y sentimos cada obra musical. El silencio no es ausencia: es espacio, expectativa y respiración. Las pausas permiten que la música cobre sentido, delimita frases, crea tensión o relajación, y ofrece al oyente un momento para asimilar lo que acaba de escuchar. Sin silencio, la música perdería claridad y dirección. El silencio aporta equilibrio y es el punto de apoyo que permite que cada nota tenga más peso emocional. El silencio intensifica la emoción. A través del silencio, un intérprete puede cambiar una pieza clásica delicada y sutil en un ruido estridente e insoportable al oído. El silencio sazona la música y le da relevancia, substancia, y ritmo. En Génesis 2;1-3 el Creador establece ese importante aspecto del descanso, y en Génesis 4:21, se puede descubrir que la descendencia maligna de Caín comienza a intervenir en la música desde el mismo principio de la historia. No se conoce a ninguno de los hijos de Dios que previniera ese dañó a la música.

Se puede decir mucho más del papel que desempeña el silencio en la música, pero nos interesa destacar el importante papel que puede desempeñar el silencio en nuestras vidas, y eso lo recoge el Dr. José Darío en su libro. Si le interesa tener esta joya en sus manos y aplicar su efecto positivo en usted mismo, puede pedirlo a través de Amazon.com.

“EL PÓDER DEL SILENCIO”, Por: JOSÉ DARÍO GÓMEZ LÓPEZ.

Vivimos en medio del ruido y el trajín o ajetreo de una vida, cada vez más complicada y difícil. En medio de toda esa vorágine, el ser humano necesita, para su salud física, mental, y espiritual: un oasis para hidratarse, descansar, y no sufrir la enfermedad social que amenaza y destruye la salud física y mental de la mayoría de los que presentan patologías diversas.

En el plan divino de la creación, Dios, conociendo la naturaleza humana, introdujo un elemento medicinal perfecto para evitar ese peligro universal amenazante, que ponía en riesgo la salud general de todos. 

Esa medicina universal y divina, que nadie en la Tierra ha podido descubrir, se encuentra escondida muy sutilmente en una fórmula muy particular, dando a entender con ella, que el Creador anticipaba una resistencia del ser humano a cuidar su salud, lo que crearía una tendencia a enfermarse, y rechazaría el maravilloso don de vivir eternamente. Esa resistencia se hizo presente muy temprano en la historia, y por diferentes razones, TODOS la han rechazado, todos, lo han ignorado, todos han tratado de deshacer las leyes de salud y vida que el Creador con todo conocimiento de la naturaleza creada y de los seres copiados a su imagen y semejanza recibieron como regalo divino.  Todo ese cuidado, copiado a imagen del Creador mismo, lo anticipó previniendo que enfermaran y murieran antes de lo planificado. Por las limitaciones humanas y el prejuicio que se pudiera crear, Dios se reservó el derecho de revelar su secreto de vida a las criaturas, para evitar que muchos obedecieran por interés y no por el amor filial que quería despertar en ellos para seguir sus instrucciones.

Ese elemento secreto fue escondido en el tiempo y en el espacio de una pausa que en términos generales se

produjo en espera de seres que pudieran seguir las instrucciones que el Creador les impartió desde su inicio y que fueron registradas en el libro de Génesis 1:29, 2:1-3 y 2:16-17. Esas tres importantes recomendaciones que el Creador les dio en el Edén, le garantizaban a la raza humana, si las obedecían, una vida plena, saludable y eterna. 

Aparenta ser que nadie lo entendió, o que a nadie le interesó la oferta del Creador, y ¡TODOS la rechazaron!.   

¡Qué gran decepción para el Creador! Todos rechazaron un ofrecimiento divino que le prometía al ser humano salud y vida eternas. La oferta del Creador sigue vigente y disponible a quién la desee y cumpla con los tres requisitos que desde el principio, Dios Creador estableció para sus criaturas.

En medio del bullicio de la vida hoy, ese oasis provee agua pura para refrescar el alma sedienta y atribulada por las cargas diarias que a todos nos toca llevar. Se trata de un descanso que nos permite cesar la actividad constante, una pausa muy importante de la rutina general, del trabajo, de los pensamientos y distracciones que los medios modernos han creado para entretener la mente humana con una programación sutil pero esclavizante. Es el medio que los gobiernos han descubierto para mantener a los pueblos bajo un control absoluto sin que lo detecten.

El plan divino contiene un antídoto para ese veneno social que esclaviza y obliga a todos a estar en una misma dinámica social cerrada y sin salida. Pero como TODOS lo han rechazado, todos son esclavos del sistema que la Biblia llama Babilonia por la confusión general que produce en todos.

Mientras, pasa el tiempo, cada año vienen nuevas generaciones que quedan atrapadas en esa trampa social de la que no tienen salida fácil; porque desconocen el mecanismo alterno que Dios ha provisto, y nadie les habla de esa alternativa disponible que garantiza algo que nadie en el mundo ha podido entender y enseñar. Hay otro impedimento que aunque es menor, tiene su importancia y es que el idioma de Babel que todos hablamos, es imperfecto y no se presta para expresar ese tipo de enseñanzas, y al fin, todos siguen la misma rutina de las generaciones anteriores y viven y mueren en ella sin otra esperanza. 

Para romper esa barrera generacional tenemos que movernos en contra de esa tendencia general y no es fácil. Pero hay un elemento disponible aún que nos puede cambiar la ruta de ese camino borrascoso y llevarnos al encuentro de un salvador que tiene las llaves del reino: Para eso, aún están ahí las tres recomendaciones que El Creador y Maestro dio desde un principio para evitarle todo ese sufrimiento a la raza humana, en específico, a sus hijos amados:

  1.  La alimentación única (Gen.1:29)
  2. El descanso indicado (Gen. 2:1-3)
  3. Lo que bajo ningún concepto debían comer (Gen.2:16-17)

Esas tres recomendaciones a manera de mandatos eran el requisito para vivir eternamente sin cansarse, sin enfermarse, sin envejecer, ni morir. Ahí estaba la clave y el secreto de “vida eterna” condicionada a esa obediencia. Pero eso no es todo, amigo lector: ¡Ellos no lo entendieron, pero nosotros lo podemos entender y aprovechar esa oferta que está todavía vigente!

El alimento recomendado en Génesis 1;29, el descanso ordenado en el capítulo 2;1-3 y todo lo que no debieron haber intentado comer según Genesis 2:16-17, son esos tres elementos básicos para obtener una vida eterna sana, y fructífera sin siquiera envejecer. Se pueden considerar como una síntesis de los diez mandamientos que luego Dios tuvo que promulgar en el Sinaí para el pueblo de Israel.

Continuará…

Al momento de enviar este mensaje reflexivo, he leído un poco más de la mitad del libro: “LA CIENCIA DEL ALMA ES EL AMOR” escrito por el mismo autor. A este nivel, estoy convencido que su verdadero autor es el Espíritu Santo obrando a través del medio humano. No existen muchos libros como éstos, y recomiendo a todos pedirlo por Amazon y leerlo, estudiarlo, orando “detenidamente” para aplicarlo en cada alma viva.

Dr. Norman González

Deja una respuesta