La Teología de la Mujer

Por: Dr. Norman González Chacón

Introducción

El papel de la mujer en el desarrollo de la historia ha cambiado de siglo en siglo y su lugar en el hogar, en la iglesia y en la sociedad ha variado de acuerdo a las circunstancias sociales y legales de cada época. No obstante, siempre a lo largo de la historia, ha habido dudas y contiendas sobre su hegemonía y equidad en relación al varón, cosa que aún se discute y se trata de aclarar en todas las sociedades civiles del mundo. Unos han retrocedido y otros han avanzado, pero aún no están claras las perspectivas del papel de la mujer en la sociedad moderna en términos de equidad con el varón.

Aunque hay mujeres muy fuertes, tal vez más fuertes que muchos varones, no podemos generalizar y decir que “las mujeres pueden hacer el mismo trabajo que los hombres”. Esas que pueden, y realizan tareas fuertes que antes eran exclusivas de hombres, para llegar a ese nivel de fortaleza, necesitan desarrollar altas concentraciones de testosterona en su sistema hormonal. En vez de transformar los estrógenos exógenos y endógenos en progesterona, como la naturaleza lo designa, lo transforman a testosterona, desarrollan fuerza muscular de hombres, características varoniles a largo plazo y con el tiempo pierden la feminidad característica de toda mujer; En vez de atraer a los hombres, atraen a otras mujeres. Algunas desarrollan barba y bigote, cambian el olor de su cuerpo a varón y hasta la ropa, les va gustando vestirse como hombre.

En su naturaleza, las mujeres son frágiles y delicadas, y eso las hace más atractivas al varón ya que despiertan el instinto natural de éste de cuidarlas y protegerlas. Cuando la mujer aumenta el nivel de testosterona surge una competencia endocrina muy sutil que se vuelve antagónica en toda idea o palabra con el varón. Ese es el inicio de discusiones y peleas que con el tiempo, terminan en violencia doméstica. Ocurre imperceptiblemente y ambos perciben un cambio en el carácter y reacciones de su pareja pero no pueden entender ni descifrar la clave del cambio que se opera en su pareja. Ella piensa que que es él y él piensa que es ella.

Muchos, la mayoría de los varones, no están preparados para entender y lidiar con estos cambios hormonales de su pareja. Aquí comienza el varón a tratar de entender lo que ocurre y casi nunca el hombre logra comprender la razón de esos cambios .

Por esa causa, aumentan los divorcios, las separaciones y la violencia doméstica. De nada valen las consultas a médicos y psicólogos si antes no se da una explicación de índole endocrina que los médicos no están capacitados para ofrecer. La naturaleza de la psicología moderna está guiada por patrones anti-cristianos que no tratan el problema por las vias divinas de procedimiento y desvían la solución a la inversa.

La Familia del Cielo

La familia es la obra más perfecta de la creación de Dios. El Creador se tomó su tiempo en crear al hombre y luego de que éste viera toda la creación y a los animales cada uno con su pareja, esperó hasta que Adán echara de menos una compañera. Cuando se la proporcionó lo hizo sacándola de su costado. No la sacó de la cabeza, ni del abdomen, ni de los pies, la sacó de su lado y le concedió ese regalo.

No hay testigos del desarrollo de la familia humana y del plan perfecto de Dios para esa importante institución. Nadie vio la familia crecer y multiplicarse de acuerdo al plan divino antes del pecado. La información que tenemos es, lamentablemente, posterior al pecado y, por lo tanto, diferente al plan original. Por esa razón, la vindicación del plan de Dios ante el universo, tiene que verse realizado en la familia del cielo desarrollada en en un ambiente santo y perfecto. (No trabajarán en vano ni parirán para maldición…)(Isaias 65:23)

El relato de Génesis al respecto es corto y resumido. No tenemos mucha información, pero por el contexto, podemos aclarar y resumir que la familia de la tierra fue diseñada por el modelo de la familia celestial. “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo crio; varón y hembra los crió.’’ 

Si nos apartamos un poco de las enseñanzas tradicionales que la iglesia cristiana ha impuesto fuera del contexto bíblico, podemos entender mejor el propósito divino para la familia de la tierra.

El contexto nos indica que en la familia del cielo existe un padre, una madre y un hijo. Ese es el modelo del cual, la familia de la tierra fue diseñada. La iglesia cristiana ha fallado en darle su lugar al Espíritu Santo o (La Espíritu Santa) que por toda la evidencia que vamos a estudiar, es la madre divina del hijo, Jesucristo. La negación de la iglesia cristiana en no reconocer la verdadera personalidad del Espíritu Santo es una treta del sacerdocio romano para introducir la deidad de María en la santería oficial. Ignorar la verdadera identidad de la deidad femenina es considerado por el hijo como un pecado imperdonable y  está claramente definida por Jesús en Mateo 12: 31-32 y es bien claro en cuanto a lo que se considera un desprecio, una blasfemia o un acto de indiferencia el no reconocer el valor y la presencia femenina en el círculo divino, así como en el humano.

En la biblia de los homosexuales se comenta la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para justificar que la familia celestial se compone de tres varones. Esto es una blasfemia mayor porque no solo pervierte el orden divino establecido, sino que devalora el plan divino para la familia humana y degrada la creación de la mujer y de las relaciones de familia y su gran responsabilidad en reproducir la obra maestra del Creador.

Definición teológica del Espiritu Santo

La definición del Espíritu Santo se tomó de la palabra “parakletos” que en su significado real indica que “fue sacada del lado de él” o sea que como Eva fue sacada del costado de Adán, la Espíritu Santa fue sacada del lado del Padre para venir a la tierra, instituir en toda justicia a los siervos de Dios y para inspirar a todos los estudiosos a comprender el verdadero significado de las escrituras. Por desgracia, los monjes tradujeron literalmente Parakletos como el consolador y no tuvieron la delicadeza de traducir: la consoladora.

Reconocer el verdadero valor del Dios femenino de nuestra trinidad es reconocer el origen de la mujer en la creación y su valor como parte de la familia del cielo y de la tierra. Tanto que han luchado las mujeres para hacer valer sus derechos y no han tomado en cuenta al modelo del cual fueron creadas ni el propósito de su complicado sistema reproductivo que las hace únicas depositarias divinas para llevar a cabo la tarea más importante y sublime de reproducir la especie y darle hijos y nietos a Dios.

Si no podemos entender esto, viviremos blasfemando y menospreciando al ser que nos cuida, nos consuela, nos protege, nos ilumina, nos instruye y nos redarguye. Quién única estuvo dispuesta a dejar la presencia y compañía del Padre para estar velando por sus hijos en la tierra. Ese es un sacrificio que sólo una madre suele hacer. Por eso, Jesús fue claro y dijo que el que se atreva a “mentarle la madre” no tiene perdón, porque el único pecado que no tiene perdón es la blasfemia contra la Espíritu Santa. –“Todo pecado será perdonado a los hombres menos la blasfemia contra el Espíritu Santo”. Ese es el único pecado que no tiene perdón jamás. ¿Cómo la iglesia cristiana se va a librar de esa culpa? No reconocer a la Madre Divina es imperdonable a los hombres, así como a la iglesia o a las iglesias que han enseñado tal herejía. 

De las tres doctrinas de error que la iglesia carga en su culpa, la blasfemia contra la Espíritu Santa es una, y su resultado es imperdonable.

Un error, como la mentira, siempre conduce a otras mentiras y errores y esta falta de la iglesia no es la excepción: A consecuencia de esta gran falla, se ha perdido el interés más apremiante y prometedor que la salvación le ofrece a la familia cristiana. Estar juntos y procrear en la tierra nueva. Si vemos los comentarios de la iglesia con respecto a este tema, son incongruentes con la realidad de la restauración del Edén y del plan divino. Con la visión nublada de la contestación de Jesús a los saduceos con respecto a la resurrección, cierran el capítulo de la familia en el cielo y los compara a los ángeles que ni se casan ni se descasan. Nada menos que eso, Jesús no está definiendo el estatus de la familia en la tierra nueva, ni tan siquiera está convenciendo a los religiosos de su tiempo de algo tan especial como lo son las relaciones de familia en el Edén restaurado. Está reprendiendo la insensatez de los saduceos con respecto a la resurrección y está reprendiendo su ignorancia con relación a este tema tan importante para todos.

Paráboloa de las bodas

En las parábolas de bodas, Jesús es el novio que espera casarse con la novia. En Isaías 65:23, y 66:9 dice: No parirán para maldición ¿Yo que hago parir, no pariré? El mismo Jesús se incluye en las expectativas familiares de la tierra nueva y establece que la familia del cielo y la familia de la tierra serán una sola en el reino venidero. No existe un incentivo mayor para los creyentes en el evangelio que ir a vivir con Cristo al reino de los cielos y para los que estén solteros o solteras buscar compañía entre los salvados. La verdad permitirá que muchos jóvenes esperen pacientemente por una compañía idónea en el Reino y a no apresurarse a encontrar pareja entre los inconversos. Este es uno de los grandes errores conceptuales de la iglesia que hace que los jóvenes se apresuren a casarse antes de la venida del Señor porque si no lo hacen, se quedan solteros para siempre.

Justamente las bodas del Cordero son la culminación del gran plan de redención y literalmente, Jesús no se casa con la iglesia como muchos teólogos afirman. Se ha enseñado mal a la iglesia, su boda está planeada y diseñada hace mucho tiempo y la novia real, de la cual la iglesia es el símbolo, espera pacientemente en la casa del Padre para su desposamiento. Se trata de una mujer especial que representa a la iglesia. Aquella a quién él salvó de ser apedreada, quien le ungió los pies con perfume de nardos, quién le siguió por todos lados y de lejos le escuchaba con corazón ardiente, aquella que fue la primera en llegar al sepulcro con la esperanza de verle vivo y su corazón no la engañó. Aquella que se sentaba a sus pies a escucharle; a quien le sacó 7 demonios de su cuerpo… es la fiel y perfecta representación de una iglesia prostituida que tiene que pasar por todas esas etapas de pecado para ser perdonada si se arrepiente, pero piensa que es rica, que no tiene necesidad de ninguna cosa, cuando en la realidad es una cuitada, miserable, pobre, ciega y desnuda. Apoc. 3:17

Por esa razón, Jesús escogió a María; la perdonó, la salvó y la llevó al cielo con los testigos que ascendieron con él el día de Pentecostés. Desde esa fecha, ella espera pacientemente en la casa del Padre, para la gran boda donde la familia del cielo y la  familia de la tierra son una misma familia.

Frente a todos los redimidos de todas las épocas históricas de la tierra, se efectuará la gran boda y la ceremonia iniciará la segunda parte del plan de redención desde la nueva Jerusalén. 

¡Cuántos años han tenido que esperar estos novios para ver su sueño de amor realizarse! Si la iglesia hubiera cumplido su misión, ya hace tiempo, estaríamos con el Señor en el Nuevo Edén restaurado, comiendo del árbol de la vida.

La más grande y sublime historia de amor

Ante una historia de amor tan grande y sublime, los jóvenes de las iglesias cristianas se apresuran a casarse porque la iglesia les enseña que el que vaya soltero al reino de los cielos, quedará soltero para la eternidad. ¡Cosa más absurda! ¿El que hizo parir, no parirá? (Isaías 66:9) 

Cosas que ojo no vio, ni oreja oyó, ni han subido a la imaginación humana son las que está Él preparando para los redimidos. Las sorpresas serán grandes e inesperadas, las alegrías se sucederán una tras otra.

El reino de los cielos es semejante a la creación original que Dios hizo en la tierra, pero sin el peligro del pecado acechando. La nueva creación corrige los riesgos de la primera debido a que la experiencia del pecado y del pecador han convencido al Creador de que el malo no se arrepiente y de que hay que instalar controles para que lo malo no se levante jamás. 

Los niños correrán por la campiña y jugarán con el tigre y con el león amigablemente. (Isaías 65:20-25) (Isaías 66: 7-14)

El pecado, lo que hizo fue interrumpir el plan perfecto de Dios, pero no lo cambia. Todo continuará con el segundo Adán y la segunda Eva. Ellos, con su boda, iniciarán la dispensación de paz eterna donde la maldad jamás se levantará. El profeta Isaías vio muchos niños corriendo y jugando en la tierra nueva.

Las tres grandes mentiras que la mujer escondió en las tres medidas de harina de Mateo 13 son: 

1. La inmortalidad del alma: “No morirás”

2. La abolición de las leyes y mandamientos 

3. El adulterio de la verdad eterna que blasfema contra el Espíritu Santo…

La iglesia cristiana es cómplice del gran engaño que no ha permitido que la iglesia cristiana de hoy tenga el poder curativo del tiempo de Cristo.

¿Pastorado de de la mujer?

Para poder entender las razones por las cuales la mujer no puede ejercer el sacerdocio o el pastorado es importante analizar toda la información que surge del texto bíblico y cuantificar el daño que la mujer le infligió al plan de Dios desde un principio. Hay que tener en cuenta que Dios nombró al hombre mayordomo de los bienes de Dios en la tierra y a la mujer, su ayuda idónea. Si se hubieran mantenido juntos, le hubiera sido muy difícil a Satanás engañar al hombre que había sido preparado por Dios para enfrentar a su enemigo.

Pero Eva resultó muy curiosa y se aventuró a indagar en terreno prohibido todo lo nuevo que podía descubrir en el patio de su vecino.

El árbol de la ciencia del bien y del mal era bueno para unos y malo para otros. Con el mismo amor y entusiasmo creador que Dios hizo todos los árboles del huerto con propósitos, sabores y colores diferentes, así creó este árbol espectacular que era la puerta de entrada a la tierra a todos los seres que participaron de la rebelión de Satanás que se arrepintieran y quisieran ser parte de la población terrestre; de la familia humana. Ese árbol para los rebeldes, era el pasaporte del amor divino y del perdón que el Padre les ofrecía a los caídos en las mentiras de Satanás. 

Pero Eva, se sintió atraída a ese lugar porque vió movimiento de seres que se allegaban a comer del fruto de ese árbol que les daba entrada a ser parte de la familia humana. Se trataba de ángeles caídos que venían a comer del arbol para humanarse y formar parte de la familia de la tierra. Se humanaron, adquirieron el poder de la procreación y la apariencia de los seres recien creados, pero no se arrepintieron ni se apartaron de la rebeldía. 

En ese terreno extraño y peligroso se adentró Eva en su afán de entablar amistad con los vecinos. Llegando al árbol se encontró con la serpiente alada que la saludó sorprendido de que una mujer de la nueva creación, tan bella y completamente desnuda, lo fuera a visitar a su territorio, donde se llevaban las cuentas de cuántos de los agentes rebeldes se habían humanado. Esta medida de contabilidad era necesaria para no reducir en extremo las huestes de malicias espirituales que llevarían a cabo la obra de inducir el engaño cuando el mundo creciera en población. Solo se humanarían los que participarían en la reproducción y población de la tierra en sus inicios. Pero a raíz del incidente con Eva, Dios removió el árbol de la ciencia y puso guardianes poderosos para evitar que siguieran entrando a la tierra, los rebeldes secuaces de Satanás, ya que ninguno aceptó la invitación de Dios al arrepentimiento. Al contrario, se volvieron más crueles y rebeldes contra Dios y contra toda la creación. En esto, Eva les dio fuerza y razón al traicionar a Dios. A estos seres, Dios les llamó los hijos de los hombres (Gen 6: 2-12) para hacer la diferencia y separarlos de los hijos de Dios.

La visita de Eva a su vecino le trajo consecuencias funestas a ella y a todos nosotros. Comer de la fruta prohibida para ella cambió el rumbo de la historia y de su vida. Embriagada con la uva tóxica perdió el control de sus reacciones y le fue infiel a Dios y a su marido. Uno de los rebeldes que se había humanado, la tomó y de esa relación quedó embarazada de un demonio.

No hay lugar a dudas que ella sabía las consecuencias de comer de esa fruta prohibida. Cuando Satanás le argumentó que Dios les había prohibido comer de todos los árboles del huerto, ella, como toda una abogada le corrigió y le aclaró: “De todos los árboles del huerto podemos comer, menos de ese árbol”, o sea que ella estaba clara y bien definida, pero aún así, estuvo de acuerdo en probar de la fruta prohibida.

De ese encuentro, salió violada y embarazada. ¿Qué le puede ocurrir a una mujer bella que sale de su hogar, sola y desnuda a casa de un vecino satánico que no conoce?

Son uvas, no manzanas

La biblia ofrece algunos detalles interesantes que nos ayudan a componer el cuadro de lo que ocurrió y de las circunstancias particulares del suceso. Ella se insinuó a sus vecinos, tomó el vino embriagador de la fruta prohibida con ellos y salió viva para sufrir el castigo de su osada desobediencia. A partir de ese evento, las uvas que crecían en fuertes y frondosos árboles recibieron la maldición y hasta hoy, la uva es una planta rastrera que como la serpiente, perdío su poder de estar erguida. La uva es la única fruta que no se reproduce por semilla porque su semilla es estéril

Las leyes de Dios están escritas desde antes de la fundación del mundo. Son leyes universales de biología, de física y de todas las ciencias conocidas, pero tienen un elemento integrado de justicia que el hombre no ha querido reconocer. Por esa razón, desde el principio, “los hijos de los hombres” han luchado para modificar las leyes naturales y configurarlas a su antojo para no sufrir las consecuencias de la justicia.

Las consecuencias de la traición de Eva como co–representante de la naturaleza humana se sintieron por toda la tierra. El terreno blando para la siembra se endureció y en su lugar salieron plantas espinosas, abrojos, insectos indeseables y yerbajos. El cuerpo de la mujer sufrió internamente cambios permanentes en toda su fisiología que recibió y procesó el semen de la rebelión y que le dieron vida al hijo de la maldición. “Maldita será la tierra por tu culpa” (Gen 3: 17-19) Todo cambió desde entonces y se activaron todos los mecanismos de juicio que Dios había puesto intrínsecamente en cada una de las leyes afectadas por la traición y la desobediencia de sus mayordomos. El vientre de Eva no fue la excepción, allí se recibió la semilla de la rebelión y la consecuencia natural es dolor y muerte.

La ley fue clara siempre: “El día que de él comieres, morirás ciertamente” (2:17) La muerte no fue instantánea, pero murieron espiritualmente porque se separaron de la fuente de la vida. (Colosenses 2:13) No obstante, la ley cayó sobre ellos y sobre toda la creación. La maldición de Dios alcanzó cada cosa creada y los resultados se vieron de forma instantánea.

Una maldición especial fue promulgada sobre el vientre de la mujer que recibió la semilla de la rebelión: “Con dolor parirás a tus hijos”. En la física, la ley de la entropía se refiere a la degradación constante e irreversible de la materia y la energía del universo hacia un constante desgaste. Los científicos han tratado de crear un generador que arranque y funcione con su propia generación de energía sin uso de combustible que se agote, y no han podido lograrlo porque la ley de entropía que lo impide no lo permite.

El vientre de la mujer que fue diseñado con el propósito de generar vida sufrió modificaciones específicas de función y tiempo, de causa y efecto, de formación y depuración. Dios tuvo que aplicar la ley en toda su capacidad de generación y restauración. El vientre de la mujer estaba, al igual que la tierra y la vid, sujeto a la esterilidad permanente de su capacidad de generar vida y el único mecanismo de salvación era de sangre. “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecado” (Rom 3).

La ley que Dios aplica es el único recurso de redención que las circunstancias le dejan disponer. Para eso, el derramamiento lunar-mensual de sangre que desarrolla el vientre de la mujer es el único mecanismo disponible de salvación para un vientre maldito que recibió la semilla de la rebelión y la reprodujo.

Sincronía entre la mujer y la luna

Desde ese momento, la mujer y la luna sincronizaron sus relojes biológicos para dar paso al perdón condicional que le permitiera procrear de acuerdo con el plan original.

“Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecado” A Eva le tocó la parte más crítica de la maldición y por su desobediencia, fue destituida del plan original. “A tu marido será tu deseo”. De aquí en adelante, para todo, tienes que contar con tu marido y el se adueñará de ti y de tus decisiones pues no supiste mantener el juicio de la libertad de acción que recibiste en un principio y te metiste sola en grandes problemas que ahora le cuestan muy caro a toda la humanidad.”

El derramamiento lunar de sangre lo sufren las mujeres como parte de la depuración que su vientre debe hacer cada vez que se desprende la pared uterina para la preparación física de una nueva vida.

La luna, se convierte en el reloj biológico que marca la fase del derramamiento de sangre y la privación de la emancipación de la mujer, debido a que son símbolos la una de la otra. De ahí en adelante, la mujer no puede alumbrar con luz propia como le ocurre a la luna. Depende del marido para tomar sus decisiones pues no pudo demostrar el control propio, así como la luna depende del sol para alumbrar. La falta de esa luz propia que perdió la mujer en un principio ha tenido a las mujeres de todas las épocas luchando infructuosamente por igualarse al varón. Esa lucha milenaria le ha causado enormes retos a las mujeres que nunca podrán ser alcanzados a menos que el varón baje a su nivel, pero nunca, por su naturaleza, las mujeres podrán alcanzar el nivel de emancipación social y biológico del hombre.

Es que biológicamente no está equipada para ser cabeza del varón ni para ejercer el sacerdocio. Los sacerdotes, según la ley, debían retirarse a los cincuenta años, justo a la edad que se le retira la regla menstrual a la mujer. Por lo tanto, no existe una etapa libre para la mujer ejercer el sacerdocio sin profanar el santuario con la sangre de la depuración. Despues de pasar el período menstrual, las mujeres judías tenían que hacer un ritual de limpieza con agua antes de recibir al esposo. 

De nada le vale a las mujeres estudiar carreras largas para superar a muchos hombres que se van quedando en el camino. Pueden lograrlo socialmente pero biológicamente su cuerpo las traiciona el día de la graduación, el día de presentar un caso en corte, o realizar una cirugía difícil si recibe la visita de su regla mensual. Lo mismo ocurre cuando queda embarazada. Muchos niños nacen con defectos de nacimiento debido a que su madre no pudo descansar los periodos requeridos de un embarazo ni darse el tiempo requerido para la preparación física y mental que eso significa. 

Consecuencias en los niños

Los niños que nacen bajo circunstancias de mucho estrés de parte de la madre durante el periodo de gestación sufren traumas emocionales irreversibles para toda la vida. No obstante, la mujer que quiere ser mayordoma de su estatus pagará las consecuencias en sus relaciones con su compañero, con sus pares, con sus hijos y con ellas mismas, porque vivieron al margen de sus capacidades naturales.

Es una ley natural, una sentencia divina que permea sobre toda mujer y de la cual nadie, aunque haga lo que haga, se puede escapar. Para vivir con una mujer mayordoma, el marido tiene que aceptar ser su subalterno y someterse. Cuando el hombre se somete a ese tipo de relación, sus hormonas se descontrolan y su virilidad se va hundiendo en la incapacidad. Muchas mujeres en ese tipo de relación desarrollan barba y vello corporal como hombre, debido a que los niveles de testosterona aumentan según aumentan sus ejecutorías de mando. A medida que pasan los años, su feminidad desaparece bajo una apariencia varonil.

Lo mismo le ocurre al hombre, pero a la inversa. Cuando se somete a la mayordomía femenina, sus hormonas, sus rasgos y sus ademanes se feminizan también. Esta conversión hormonal es una de inducción emocional que domina el sistema hormonal y produce cambios físicos y síquicos, así como traumas espirituales que afectan a todo el componente familiar. A esa tendencia que se ha hecho global y que ha repercutido hasta en los 7 emiratos árabes en los que se les ha dado permiso a las mujeres para manejar autos y otras cosas, como señal de la gran liberación femenina; no es un avance social suficiente para nivelar la balanza. Ni las luchas feministas por la igualdad de género.

Mujeres liberadas, madres solteras, hogares destruidos, niños sin padre, maestros sin vocación, políticos corruptos, justicia defectuosa, educación ineficiente etc., etc., son los resultados de la liberación femenina al extremo.

Siempre que se invierte o se pervierte el orden divino, los resultados son desastrosos para la humanidad. Las leyes naturales están para preservar el orden natural de toda la creación y cuando se violan o se obvian, el desastre es inminente.

Volviendo al ciclo lunar que es el calendario perpetuo que señala el periodo menstrual, tenemos en la luna un espejo donde se refleja la imagen y el carácter de la mujer. Es conveniente señalar que en las profecías del apocalipsis la mujer, la luna y la iglesia, se representan mutuamente, tan similarmente, que hasta las desviaciones del ciclo natural se pueden aceptar como semejanzas de las fallas de la una y de la otra.

Por ejemplo: sabemos que la luna fue creada para alumbrar la parte oscura del día que es la noche. Debía estar alumbrando desde la puesta del sol en la noche, hasta la salida del sol en la mañana. Ese fue el ciclo original que Dios creó en el principio, pero la realidad es diferente: vemos a la luna saliendo tarde en la noche, unas veces y otras compitiendo con el sol de día en la mañana o en la tarde, y en ocasiones, no vemos la luna en la noche. Así como ha ocurrido con la mujer que ha descuidado su responsabilidad familiar para cumplir con otros trabajos, no se le ve en el hogar cuando debe alumbrar a su familia, ha invertido sus ciclos naturales de trabajo y descanso, ha roto con los patrones originalmente establecidos, y se ha divorciado del hogar, del marido y de los hijos para ser la mujer profesional. De forma similar, la iglesia ha fallado en su responsabilidad maternal y con su esposo. Las similitudes son sorprendentemente iguales: La revelación del Espíritu al Apostol Juan en Patmos es formidable y precisa.

Cambios en la luna

¿Por qué la luna cambió sus ciclos de alumbrar la noche? Por los cataclismos que ha sufrido la tierra que se ha inclinado sobre su eje. Desde el primer terremoto en el que Dios removió el huerto del Edén, luego el diluvio y posteriormente cientos de explosiones cósmicas y movimientos sísmicos que han hecho inclinar el planeta tierra sobre su eje más de 23.5 grados. Esto ha hecho que la elíptica que traza su movimiento se haya alargado. En un principio la tierra tardaba en girar sobre si misma 30 horas y la luna fue retrasando su poder de rotación girando ahora en 24 horas. Se sabe que se aleja de nosotros 3.8 cm cada año, lo que, añadido a los cambios sufridos durante siglos y a los cataclismos terrestres, nos da la razón que esbozamos en la que este astro que representa a la mujer esté fuera de tiempo y de la sincronización en relación con el día y a la noche de la tierra. 

Cuando la mujer tratando de liberarse de sus deberes de madre y esposa, escoge una profesión que la tendrá una tercera parte del día o más, fuera del hogar, esta dando el primer paso para perder a su marido, a sus hijos y el hogar. Cuando se cambia el curso de un rio y se edifica una ciudad en el cauce, la ciudad por completo se corre el riesgo de que un día, una lluvia intensa y prolongada desate una inundación en la que las corrientes de agua vuelvan al cauce original y se pierda la ciudad. Eso pasa a menudo porque los ingenieros constructores creen que su ingenio es más poderoso que la fuerza de la naturaleza. 

Muchas mujeres piensan que su inteligencia y su astucia son mayores que las leyes de la naturaleza y se toman los riesgos calculados de acuerdo con su conveniencia y deseo. Pero los resultados a largo plazo revelan la gran equivocación en nadar en contra de la corriente. Cada año aumenta la cantidad de madres solteras criando niños solas. Tarde o temprano se cosechan los resultados y no son los más halagüeños. Eso no descarta que la mujer estudie y se prepare profesionalmente. Hay circunstancias en que esa preparación puede hacer la diferencia para salvar la economía del hogar, la seguridad que garantice los estudios de los hijos cuando vayan a la universidad y la adquisición de una casa para vivir. Son etapas críticas que se pueden anticipar antes que nazcan los niños o cuando ya crecieron y que van a salir a estudiar. No obstante, esa etapa tan importante desde antes que los niños nazcan, hasta que terminen su secundaria y entren a la universidad, necesitan de un padre y una madre que les den la bendición, el apoyo y la seguridad de un hogar, cada día.

Es interesante saber que estas recomendaciones no son ni del médico ni del psicólogo ni del sociólogo. Están dentro del código de leyes naturales y divinas que mencionamos al principio y que deben regir la conducta humana para preservar la estabilidad física y emocional de la familia y por consiguiente, de la sociedad.

Nadie se escapa de las consecuencias

A pesar de la culpa que la mujer carga y el castigo que recibe de parir con dolor y derramar sangre cada luna, está cobijada por el pacto de la gracia divina y puede salvarse de esa penalidad si se prepara adecuadamente para criar a sus hijos. Tiene que hacer la preparación necesaria para enfrentar con gozo los “dolores de la preñez” eso quiere decir que, para comenzar, esa preparación debe ir encaminada a un parto natural con el menor dolor posible sin la opción de una cesárea. Por eso, tiene que prepararse y la preparación conlleva un proceso de educación en salud y en las técnicas naturales de dar a luz de la manera más natural que se puede. Para ese fin, debe estar en su peso ideal, llevar una alimentación lo mas sana y natural posible, hacer los ejercicios indicados para ensanchar la pelvis, estirar los músculos pélvicos y encontrar un médico obstetra mujer o una partera que crea y practique el parto natural.

Al aceptar la responsabilidad de traer niños saludables al mundo, criarlos en el temor de Dios y en el amor familiar de sus padres y abuelos, enseñarlos en toda voluntad divina y buena obra y disciplina personal, la mujer entra en un proceso de justicia divina en la que se depura de las consecuencias directas del pecado original, y se cobija del manto de la gracia divina que la protege y protege su hogar y sus hijos de todos los “dardos de fuego del maligno”. Eso incluye la pérdida del esposo por infidelidad, las enfermedades graves de los niños, de ella y del padre, los accidentes desgraciados y todo lo que el seguro divino cubre en estos casos que se consideran bajo la gracia divina, que es la cubierta universal del seguro divino que se extiende hasta la cuarta generación.

La alimentación sana, controladamente vegetariana es parte del seguro protector y debe implementarse desde la boda y extenderse muy cuidadosamente al periodo de gestación del niño y durante la lactancia.

Es importante señalar que la sentencia de la mujer, posterior a su gran pecado no solo incluye los dolores del parto, sino todas las indisposiciones que acompañan el embarazo como nauseas, vómitos, dolores de cabeza, antojos irregulares e irrazonables, y muchos otros síntomas y molestias que no ocurren si la dieta es vegetariana. Muchos de esos síntomas y molestias no se sufren durante esas etapas cuando la alimentación es la indicada. En 1 de Timoteo 2: 12 al 15, el Apóstol Pablo le abre una puerta de salvación a la mujer dentro del marco de su comportamiento como tal, bajo el temor y el amor de Dios.

Es, por lo tanto, el proceso procreador planificado y correcto, el medio que logra reconciliar a la mujer con el plan divino, lo injusto con lo justo, lo divino con lo humano, lo creado con lo procreado. El total beneficio de esa sabia ecuación es para la familia humana y su felicidad se da dentro del marco de las puertas del hogar cristiano.

Un mal comienzo, puede tener un fin desgraciado. Nacen muchos niños a diario con defectos de nacimiento por la imprudencia de ambos padres que transmitieron una genética mala y defectuosa. Cuando se actúa en contra de las leyes naturales o estas no son conocidas ni tomadas en cuenta, las consecuencias naturales de la desobediencia original pueden caer desgraciadamente (sin la gracia) sobre quienes pongan el reto a la casualidad. Esta no es una cubierta segura porque no protege desde el uno por ciento al noventa y nueve, (1% al 99%) por lo que los resultados pueden ser tan variados como negativos o positivos. El riesgo es alto y la ley de probabilidades es inflexible cuando se vive en riesgo.

Los niños nacen con defectos físicos, crecen con enfermedades de todo tipo, con inclinaciones extrañas de genes malignos que corren en la sangre de sus antecesores o de sus padres. Ellos y la sociedad toda, sufrimos el precio de la desgracia y todos nos afectamos porque una mujer, en el principio, violó las leyes naturales impuestas para la ley y orden. ¿Cuánto más sufrimos a diario cuando en vez de una, muchas mujeres violan por ignorancia o descuido muchas de las leyes naturales de la salud?

Este es un serio y muy importante tema que trasciende en nuestra sociedad creando inexplicables situaciones que viven las familias con sus hijos a diario y que no tienen una explicación lógica para ellos, aunque la hay, existe y se pueden ver los resultados de la maldición original en todas partes sin que lo cuestionemos por ignorancia. Pero la ignorancia no nos releva del cumplimiento de la ley y las consecuencias no se dejan esperar. Tenemos hospitales especializados para niños que sufren todo tipo de enfermedades que son el resultado del pecado de sus padres por tres generaciones.  Eso no lo reconoce la ciencia ni lo cuestiona el Departamento de niños y familia que carecen del conocimiento y de la sabiduría para tratar de educar a las familias antes que sucedan estas desgracias tan lamentables que separan a las familias de los hijos por ignorantes. Los remedios de estas agencias pueden ser peores que la enfermedad misma.

Cuando una mujer da a luz por cesárea y no siente los dolores de parto como señala la ley natural, no piense que se ha escapado de los alcances de la ley… solo pospuso su cumplimiento, pero las consecuencias las sufrirá tarde o temprano porque nadie escapa impune de esa sentencia original. Al contrario, cuanto más tiempo pasa en pagar, mas alta se vuelve la deuda, como las hipotecas, y mucho mayor es el sufrimiento y por mucho mas tiempo. La ley es clara y el mandamiento es perfecto: “Todo lo que el hombre sembrare, eso segará” y no hay escape a esa sentencia del más alto tribunal. “Hay que pagar”.

Decía un sabio educador: “si educamos a nuestros niños no tendremos que encarcelar a nuestros adultos”. Nuestro sistema educativo no está capacitado para enseñar en valores porque los sistemas, desgraciadamente no tienen corazón ni consciencia. Son como robots que actúan mecánicamente sin razonar lo que hacen ni el porqué lo hacen. Los valores se aprenden cuando se enseñan por gente que tiene la conciencia de los valores y éstos dependen de una sola fuente original y no se pueden sustituir. Los valores se obtienen del estudio de las leyes naturales de vida que están todas expresadas en el texto de la biblia. Pero los sociólogos modernos aprendieron en escuelas seculares y practicaron valores ficticios que cuando se ponen en práctica son como “tambores que suenan y timbales que retiñen”, Suenan fuerte pero no tienen un significado práctico ni crean una conciencia sana y protectora. Sólo son palabrerías conceptuales sin corazón que lata y sienta.

Filosofía secular

Con esa filosofía moderna del comportamiento humano, no se pueden lograr valores reales que se alimenten del maná del cielo que es la única fuente productiva de valores reales que perduren entre la pobreza espiritual y la tendencia moderna racionalista de los filosofías modernas de las escuelas trascendentales que no ha podido sobrevivir a la realidad del fracaso; cada día hay menos moralidad, menos urbanidad, menos humanidad y más crímenes y agresiones. Los niños, amparados en la ley defectuosa, agreden a los padres y a los maestros impunemente; se burlan de los sacerdotes y pastores religiosos y se convierten en criminales muy fácilmente.

Tanto la sociología moderna como la psicología comparten la culpa del desastre social que vivimos porque han sido ellos los que han cambiado las leyes de corrección de los padres a los hijos; de los maestros a los estudiantes, de la justicia a los delincuentes. En poco tiempo, la filosofía vana de la psicología moderna ha transformado los verdaderos valores de la sociedad en un liberalismo disfuncional que es el resultado por el cual la sociedad sufre tanta violencia y que la educación y la corrección se hayan desviado de sus parámetros originales. Pero la iglesia cristiana es la más responsable porque en vez de defender sus valores, aceptó las teorías vanas de los sociólogos y de los psicólogos y los incorporó a las escuelas cristianas para confusión y vergüenza.

La ley natural dice que el padre que ama a sus hijos madruga en castigarlos. Los psicólogos dicen que ese castigo es maltrato y se penaliza a los padres que tratan de corregir a sus hijos. El sistema ha aceptado las recomendaciones de los sociólogos y psicólogos y tanto los padres como los jueces han perdido parte importante de sus prerrogativas en administrar justicia, al igual que los maestros y los policías que están limitados por la propia ley que no les permite usar su criterio profesional para encausar actos delictivos que se han alivianado para permitirse y que hace unos años atrás se penalizaban. La iglesia, en vez de protestar y luchar contra esa tendencia, las incorporó acomodaticiamente a su curriculum y el resultado es una pérdida incalculable de los valores, de los niños, y de los hogares.

Esa liberación del castigo por actos de delincuencia de niños y jóvenes que se valen del apoyo psicológico y sociológico que sale en defensa de sus “supuestos” derechos, ha echado a perder una gran parte de la juventud que se levanta en esta época y que no han tenido la oportunidad de conocer la otra cara de la moneda que representa la presencia de la iglesia en la vida de esos niños y jóvenes. Los verdaderos valores han sido sustituidos por pseudo valores que no son capaces de formar la conducta descontrolada de la juventud y los resultados son desastrosos para la sociedad que sufre doblemente porque son sus hijos los que delinquen, son sus hijos los que ven convertirse en delincuentes, en asesinos, en lacras sociales y ellos, impotentes ante la situación, no tienen los mecanismos para ayudarlos a rehabilitarse. 

La nueva sociedad

La sociedad tampoco los rehabilita y los psico-sociólogos se lavan las manos porque no es su incumbencia, cuando fueron ellos los que reclamaron derechos que los niños no necesitan para educarse en valores porque los verdaderos valores no permiten que los educadores, cuando los enseñan y practican, los vulneren por su conducta.

Cuando los verdaderos valores se convierten en parte de la educación de los estudiantes, la formación del carácter y las tendencias naturales que se desarrollan son ideales para la reformación de la sociedad. Pero para lograr esa meta ideal, se necesitan psicólogos y sociólogos con base de fe cristiana que vuelvan a re-instruir a la sociedad, a los jueces, a los maestros, a los padres y a todos, con esos verdaderos valores que instruyen, educan, enseñan y ejemplifican la vida de los grandes héroes de la sociedad, que no son Superman, ni Spiderman, ni Wonderwoman, ni Bad Bunny, ni Chencho el del “punto”.         

La nueva sociedad de valores tiene que vencer la subcultura de las drogas y ofrecerles a los niños de hogares pobres, la riqueza de una educación que les permita crecer y llegar a viejos con salud física y económicamente solventes. La subcultura, fruto de la inconformidad que la falta de verdaderos valores crea, enseña que la única forma de un joven pobre llegar a tener un carro nuevo es vendiendo drogas o robándolo.

Los verdaderos valores valoran la dignidad y crean el orgullo de alcanzar metas alcanzables y elevan la mirada del joven que siente el reto a las metas más altas que se pueden alcanzar. Ese tipo de educación estimula al maestro que obtuvo un bachillerato a buscar la maestría y al que llegó a la maestría, a lograr un doctorado, pues contagia al maestro con los mismos valores que imparte a los estudiantes.

Pero hay elementos en nuestra sociedad que se oponen a que se enseñen los valores morales correctos porque sus ambiciones políticas los cargan a crear el caos, la inconformidad, el libertinaje y la duda, porque esas incongruencias crean un ambiente propicio para los golpes de estado, las revueltas sociales, los levantamientos de pueblos y la inestabilidad política donde ellos se aprovechan para sembrar doctrinas de división y puestos políticos de barricadas.

En conjunto, estas fuerzas antagónicas con ambiciones individuales diferentes, pero coincidentes, son las que han ido introduciendo la corriente humanista en todas las escuelas y universidades del mundo, teniendo apariencia de una cosa, pero con un fin específico que es descartar y ridiculizar todo aquello que se relacione o invoque visos de religión, de cristianismo o de valores morales, para sustituirlo con las nuevas tendencias filosóficas humanistas, liberales, anticristianas y transgéneros.

Estos, que parecen ser los salvadores de la mujer, de los niños y de las grandes causas contra la violencia de género, contra el abuso infantil, contra los derechos adquiridos de los trabajadores (obreros) son los que han desestabilizado la sociedad, justificándose en las fallas sociales de la educación y tomando esa atribución de ser quienes defienden los abusos y las agresiones sexuales. Han impuesto una nueva tendencia en la sociedad a los que los psicólogos, los sociólogos y los jueces obedecen. Cuando esta tendencia que parece justa y antiesclavista, que defiende los derechos pisoteados de las mujeres y los niños llega a las esferas legislativas, son acogidas con beneplácito porque parecen ser la culminación de los actos más concomitantes de la justicia.

Cuando los valores morales son mezclados con las filosofías humanistas, los resultados se vuelven nulos y académicos. Una corriente lógica y fuerte que recibe el apoyo de los profesionales de una sociedad se puede establecer como regla y fortalecerse como doctrina rápidamente porque se hace popular y agrada en su intención. No obstante, todo lo que no está firmemente basado en las leyes naturales del Creador porque se formuló sobre conveniencias humanas, no ha de prevalecer con fuerza y razón para perdurar y producir frutos de justicia todo el tiempo. Ese humanismo secular y aparentemente simpático es una trampa mortal para la sociedad porque en vez de unir los lazos familiares los separa. En vez de unificar la educación, la segmenta peligrosamente, en vez de defender a las mujeres y a los niños, los victimiza en un extremo, en vez de resolver el problema social, lo agrava.

La Mujer como el Eje Educador

Por esas razones esbozadas, la verdadera reforma social, dicho en lenguaje sencillo y entendible, tiene que comenzar por educar correctamente a la mujer, a la esposa idónea, a la madre y a la maestra; no en la psicología moderna humanista, sino en los verdaderos valores que enseña la moral cristiana.  

Por las razones expuestas anteriormente, el sacerdocio de la mujer está limitado a su familia bajo la dirección del padre que lo debe administrar. La participación de la mujer en el poder procreador es el recurso de la naturaleza para fortalecer y prolongar la vida familiar en salud física, mental y emocional.

Las congregaciones dirigidas por mujeres que ejercen un pastorado sacerdotal, son en su mayoría, débiles en la proclamación del evangelio y en representar la causa del Maestro Jesucristo. Dijo un gran sabio que “El sacerdocio es la autoridad y poder que Dios ha concedido a los hombres sobre la tierra para actuar por El. 

Jesús escogió 12 apóstoles para edificar la nueva versión de la iglesia cristiana y esta interdicción que cambia la visión de templo o santuario que por siglos prevaleció en el pueblo de Dios, no se abrió para dar paso al sacerdocio femenino porque es obvio que la mujer no puede entrar al santuario sin contaminarlo. No obstante, las mujeres pías y santas del pueblo participaban activamente en la confección y mantenimiento de los accesorios del santuario. Ellas confeccionaban los cortinajes y los lavaban cuando era necesario.

No hemos considerado la misión del Espíritu Santa en la tierra que es consolar a los abatidos y cansados, proveer alimento a los hambrientos, cubierta a los necesitados y asistir al padre y al hijo en toda necesidad. La Espíritu Santa habita en el corazón y en el cuerpo de cada cristiano, hombre o mujer. Se dice que ella es la divinidad femenina de la cual, la familia del cielo sirvió de modelo a la familia terrenal. Padre, Madre e Hijo forman la divina trinidad de la cual se comprende la creación de una pareja con hijos. Su identidad se ha mantenido en silencio por siglos para preservar el sacerdocio del Padre. En el santuario del desierto, como en el templo de Jerusalén no se permitía entrar a ninguna mujer, más allá del atrio interior.

No existe ningún texto bíblico que dé permiso a la mujer para ejercer el sacerdocio.

La mujer puede oficiar y ministrar al lado de su esposo el sacerdote. Pero no puede dirigir el servicio de la ministración ni ofrecer la eucaristía.

No obstante, la falta de iniciativa y liderato de muchos hombres ha provocado que las mujeres tomen la dirección de la iglesia, que ministren y ejerzan el sacerdocio modernamente. Aunque no es el plan de Dios, este ha permitido tal osadía en detrimento de la imagen de Jesucristo que es el líder de cada congregación representado por el pastor, el obispo o el sacerdote.

El otro ordenamiento es de ancianos para fortalecer la ministración del parros (elders).

Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Efesios 2:20

Ninguno puede poner otro fundamento que el que está puesto que es Jesús. 1 Corintios 3:11

La iglesia cristiana es una extensión o prolongación del hogar en el que el padre lleva la dirección y la madre la ayuda idónea para enseñar, redargüir e instruir la justicia.

El fundamento es Cristo y cuando el sacerdote ministra lo está representando a El y no hay un solo texto que indique que una mujer lo puede sustituir, ni aún su madre María fue designada para pertenecer al fundamento de la iglesia.

Tenemos que ver el papel de la madre divina celestial llamada Espíritu Santo que ha sido designada por el Padre para consolar y proteger a la iglesia. Como toda madre, es la mejor custodia que tienen los hijos y la más abnegada y sacrificada parte del grupo familiar, la Madre Divina ha mantenido un papel protagónico muy discreto y nunca se le atribuye el sacerdocio del hijo ni se pretende que ejerza el sacerdocio como tal.

La discreción con que el hijo presenta al consolador que es su verdadera madre divina nos debe dar a una idea clara que ni el Padre Celestial ni su hijo Jesucristo consideraron que la mujer asumiera el ministerio sacerdotal que corresponde al varón. Como podemos ver a través del texto bíblico, se dice muy poco del papel que desempeña el Espíritu Santo. En Génesis, cuando se menciona la creación dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” “varón y hembra los creó” En ese “hagamos” se puede ver con la discreción que el Padre celestial y el hijo divino manejan la identidad de la parte femenina aún antes de que existiera el pecado y se promulgara la maldición sobre la mujer.

No hay evidencia más contundente sobre este tema que la que tuvo Jesús al referirse al Espíritu Santo y a su madre terrenal a quién encomendó a Juan, el discípulo amado antes de morir. Si hubiera querido, la hubiera exaltado al santo ministerio en esa ocasión pero solo se limitó a encomendar su cuidado a su pariente Juan, el discípulo amado por Jesús. 

Las Dos Biblias

Por: Dr. Norman González Chacón

Me retiré un par de años a la finca para estar en mayor armonía con la naturaleza, efectuar mis ayunos con más frecuencia y estudiar y repasar los conceptos que aprendí de la teología cristiana.

Un día, leyendo el libro de Mateo, en el capítulo 13:35 encontré algo que me llamó la atención, me detuvo en la lectura y me estremeció fuertemente: Refiriéndose a las parábolas, Jesús les dijo que, a través de éstas, les revelaría cosas que están escondidas desde la fundación del mundo. Mi mente corrió rápidamente para adelante y para atrás en el tiempo. Ya conocía el texto 11 del mismo capítulo donde a preguntas de los discípulos, el Maestro respondió: “Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es concedido!. El verso 16 reafirma su enseñanza y el 17 señala que muchos profetas no vieron los “secretos del reino” que el Maestro está compartiendo con ellos en las parábolas. ¿De qué secretos habla Jesús y a qué cosas se refiere que ningún profeta tuvo el privilegio de conocer?

La idea de descubrir algo que no sabía me saltó el corazón y repasé varias veces cada parábola en busca de más luz, hasta que un gran tesoro se descubrió ante mis ojos que me quitó el sueño por varios días: La parábola del tesoro escondido del verso 44 me hizo volver sobre el capítulo 13 y descubrí que contenía 7 parábolas. O sea, que la plenitud de la revelación se encontraba en ese capítulo y que el tesoro estaba allí.

No fue difícil descubrir que el Maestro en su inmensa sabiduría nos dejó huellas que podemos seguir y al hacerlo encontramos el camino ya trazado para nuestra pobre y gastada mente entender la ruta: Descubrí 7 palabras clave que además de las 7 parábolas, contribuyen a entender algo que Jesús le explicó a los discípulos y que ellos no entendieron, aunque se dieron por entendidos, sin realmente entender (verso 51). Pero sus palabras fueron registradas sin que los enemigos de la verdad se interpusieran, cambiaran el texto de la traducción y se perdiera ese mensaje tan importante y sublime.

 ¿Qué puede haber de peligroso en el texto de una parábola para los enemigos? Si la parábola recoge historias reales o ficticias de la historia de la gente y de los pueblos, ¿Qué riesgo había en transcribirlas tal y como el Maestro las relató?

El Señor protegió el mensaje a sus verdaderos discípulos ocultándolo en parábolas que solo se pueden entender bajo el poder de la fe, el ayuno y la oración. “En esto se conoce al verdadero discípulo, si es capaz de entender el mensaje oculto en las parábolas. –“Los entendidos entenderán” 

-Para eso les hablo en parábolas, para que los que no son discípulos verdaderos no entiendan-.(Mateo 13:13) (el parafraseado es nuestro)

El capítulo 13 de Mateo es el mensaje primario que carga otro mensaje oculto que no es el literal que leemos. Son dos mensajes en uno y para entenderlos hay que descifrar la clave. Podemos aseverar que, de acuerdo a este hallazgo, descubrimos que toda la biblia está escrita en clave y oculta un mensaje específico para los verdaderos discípulos y presenta un mensaje común para todos. O sea, que hay un texto literal que es el que todos vemos a simple vista, y un texto oculto que corre paralelo a través ede todo el relato bíblico.

La clave está en las parábolas, en la historia común de algunos personajes, en la configuración del santuario del desierto, en las escenas familiares o de época, en símbolos escogidos, y en cada palabra que salió de la boca del Maestro.

Cuando descubrimos ese tesoro oculto, descubrimos la sabiduría divina, el verdadero mensaje y lo más importante: Que somos bendecidos con el discipulado genuino que nos permite compartir la comisión evangélica y entender los “Misterios del Reino”.

Una de las cosas interesantes que aprendí es que cuando el Maestro envió a los discípulos a predicar este evangelio a todo el mundo, y a bautizar a los que lo aceptaran y creyeran, era por “testimonio” y sin testimonio no tendría al efecto implícito ni el resultado esperado. Era una tarea que se cumpliría y se ha cumplido literalmente. Es obvio, que no conocemos a los discípulos de Jesús en su tiempo, ni podemos ver milagros como aquellos.

Los milagros se siguen dando individualmente por la fe personal, pero no existe un patrón de curación establecido en la iglesia cristiana que garantize las curaciones que se dieron en los tiempos de Cristo.

Estas aseveraciones fuertes y contundentes que realizo en este tratado, solo las puedo hacer después de descubrir el “tesoro” escondido en las parábolas. Noten que el Maestro dijo que “a través de las parábolas nos revelaría “secretos” que han estado escondidos desde antes de la fundación del mundo”.(verso 35)

O sea, que lo que conocemos del Génesis por Moisés, es una parte del mensaje que está guardado para los “verdaderos” discípulos: Que hay otra biblia dentro de nuestra biblia y que la inmensa multitud de cristianos en el mundo desconocen su existencia y su mensaje.

Así como la grandeza del Universo es inexplicable para el científico y a veces incomprensible para el ciudadano común. La biblia que descubrí en el mensaje oculto de las parábolas es tan abundante en información vital que se puede establecer un currículum universitario sobre ella. Pero los teólogos, se limitan a repetir los viejos conceptos de las escuelas de teología les ha inculcado por siglos y no se les hace fácil salir de ese adoctrinamiento para descubrir algo tan precioso como lo es el mensaje oculto en la biblia.

Pero eso no es lo importante; la recomendación apostólica del Maestro es “Escudriñad las escrituras porque a vosotros os parece encontrar la vida eterna y ellas son las que dan testimonio de Mi”.

“Escrudiñar las escrituras es exprimir hasta la última gota el jugo de la vid verdadera”. Cuando siembras la semilla y da su fruto, lo único que se necesita es agua. Agua fue el elemento básico para el buen vino de la boda de Caná. El buen vino desembriaga mientras que el vino común embriaga y enajena al que lo toma. La enajenación de los pastores y ministros del evangelio sobre las enseñanzas bíblicas esenciales de la palabra, son el resultado de la superficialidad del mensaje que se predica. Por esa razón, la iglesia cristiana ha perdido fuerza para predicar y credibilidad y respeto del mundo para aceptar los postulados cristianos como palabra divina.

Si descubrieran el tesoro, venderían todo lo que tienen para comprar el tesoro y ser dueños del mismo. (Mateo 13:44)

COSMOVISION

Hay muchos hombres sinceros de corazón y con buena intención de cumplir con la comisión evangélica, pero la misma teología moderna, sistemática y homogeneizada no les permite adaptar su mente a las verdades genuinas del evangelio. No tienen el criterio propio de romper con las enseñanzas tradicionales de la teología que aprendieron de otros hombres y siguen predicando un mensaje que se ha convertido en metal que resuena, en címbalo que retiñe, muy parecido a la música moderna que resuena y no dice nada.

No han escudriñado con oración y ayuno. Esa es la razón de la superficialidad del mensaje que predican. Por más que se esfuerzan y enfatizan, por mejor que elaboren su mensaje, por más belleza de la música que incluyen, no logran una verdadera transformación del auditorio, porque falta lo más esencial: La bendición del Espíritu Santo.

Por no haber predicadores que hayan entendido y descubierto el mensaje oculto es que el mundo ha perdido la confianza en el mensaje cristiano, en su eficacia y en el don de sanar los enfermos. La iglesia cristiana ha perdido fuerza y respeto del mundo por la poca fuerza que ejercen los pastores, ministros y sacerdotes sobre la escuela y la sociedad en general. Ese debilitamiento se debe a que el mensaje que predican se hace poco creíble por estar falto de la escencia vital.

No podemos olvidar ni por un momento que el Maestro Jesucristo le impartió fuerza a su mensaje curando todo tipo de enfermos, alimentando multitudes y resucitando muertos.

La iglesia cristiana moderna al no sujetarse a las leyes naturales perdió el poder de obrar y refiere los enfermos a los médicos y a los hospitales.

Aún quedan algunos predicadores que pretenden curar haciendo exorcismos y apelando a la inducción psicoprofiláctica. Alguno que otro enfermo es inducido y siente un cambio que cree que es el espíritu sanador, para luego darse cuenta que aún sigue enfermo. Los que presencian el “milagro” creen sinceramente que se realizó un acto sobrenatural y siguen creyéndolo por conveniencia y duda. Tal vez mañana sean ellos los enfermos que necesiten y tal vez por eso, mantienen su fe y convicción en el milagro.

La verdad es que la mayor parte de los miembros de las iglesias cristianas están tan enfermos o en sobrepeso como los demás que no profesan ninguna fe y todos en algún momento se encuentran, creyentes y no creyentes en un hospital sufriendo las mismas enfermedades.

Por lo tanto, no existe un pueblo de Dios con el poder de sanar a los enfermos. Si lo hubiera, el respeto que la gente ha aprendido a tener a los médicos y hospitales se hubiera desvanecido. Al contrario, el sistema médico toma fuerza como única autoridad que puede manejar la salud de todos y determina que, si hay un grupo de cristianos o religiosos que rechaza transfusiones de sangre o algún otro engendro químico, acuden a un juez buscando apoyo legal para obligar a la persona o los padres de un menor a recibir el susodicho tratamiento. El don que no se ejercita se pierde. (Lucas 16)

No hay lugar a dudas que la iglesia cristiana en general, ha perdido su fuerza desde que perdió el poder de curar a los enfermos. La iglesia mas bien se comporta como una organización de orden social que satisface el deseo innato de la gente tener un lugar para complacer sus deseos espirituales, mejorar su supuesta relación con Dios y confraternizar con sus hermanos en la fe. Algunos grupos religiosos aún creen en la necesidad de mantener la comisión evangélica de predicar y ganar almas y salen a trabajar en el campo misionero.

Varias organizaciones cristianas poseen clínicas y hospitales para sustituir de alguna manera los dones de sanidad que se han perdido y delegar a los médicos y a los hospitales esa importante comisión que le fue conferida a los discípulos como parte de su misión evangelizadora. De esa manera, creen que subsanan esa vital fase de la responsabilidad apostólica que fue el principal atractivo del mensaje de Jesucristo en su paso por el mundo.

Se justifican en su defecto, con la excusa de que Dios le da la sabiduría a la ciencia médica para realizar el trabajo principal del Maestro que sanó más enfermos que lo que predicó. O sea, que el poder sanador de Cristo, lo ejercen, con el beneplácito de la iglesia cristiana los médicos y los hospitales con cirugías, drogas tóxicas y tratamientos que ellos mismos reconocen que no curan. 

Médicos que han descartado la palabra curar y la han reemplazado por “tratar”. Pues reconocen, y así lo expresan que desconocen el origen de las enfermedades más comunes que sufre la gente. A esa mafia es que la iglesia cristiana le ha entregado el poder más grande y convincente que el Maestro le entregó a sus discípulos. Esa cosa nostra es la que ha tomado el lugar de Cristo en la sociedad moderna, y en la medida que ha fortalecido su poder al amparo de las leyes civiles, es que la iglesia ha cedido ese don y ha perdido su poder de curar a los enfermos. Ese es el talón de Aquiles de la iglesia cristiana y la razón por la cual le fueron quitados los talentos que le habían sido conferidos: El poder de curar a los enfermos. Muchos pastores justifican su falta y su ineptitud enseñándole a su feligresía que Dios le dio la sabiduría a los médicos para realizar las curaciones que realmente le corresponden a la iglesia a través del poder del Espíritu Santo.

En la parábola de los talentos, Jesús le advierte a los discípulos lo que le ocurre a todo aquel que le es conferido uno o más talentos y no los pone en acción para multiplicarlos. Por esa razón no hay don de sanidad en la Iglesia Cristiana.

Hace 50 años aproximadamente, he estado analizando esta información a la luz de las escrituras y me sorprende que no haya un solo escrito de algo tan trascendental para el pueblo creyente de este siglo. 

Hoy, en la iglesia cristiana, orar por los enfermos es como “metal que resuena o címbalo que retiñe. Si por virtud del propio cuerpo se produce el proceso curativo, Dios contestó la oración. Si en cambio, Dios, supuestamente no contesta la oración, llaman una ambulancia y corren con el enfermo para el hospital y siguen orando. Si el enfermo se muere es la “voluntad divina” y si sale vivo del hospital es que el Señor contestó las oraciones y guió la mano de los médicos. Esa lotería acomodaticia se ha convertido en la práctica justificadora de todas las iglesias cristianas ante la impotencia que les ha creado la pérdida irreparable del más importante don divino que recibió del Maestro cuando organizó a sus discípulos en su paso por el planeta: El poder de curar.

La transición en la que la iglesia le entrega el poder de sanar a los médicos y a los hospitales es un capítulo importante en la historia del cristianismo que el Maestro anticipó en las parábolas y que discuto a plenitud en el “mensaje de las parábolas” pues es el mensaje en el que la iglesia cristiana no quiso abrir el libro con los siete sellos de Apoc: 5 y 6 y tuvo que ser el Maestro, “el león de la tribu de Judá”, “que venció para abrir el libro y desatar sus siete sellos a retomar el comando que la iglesia perdió y por lo cual le fue quitado el talento que le había sido conferido. El mensaje a las siete iglesias reclama en más de una ocasión que dos de las iglesias permitieron la entrada de esa falsa ciencia (Mafia) al seno del cristianismo.

Los nicolaítas en el tiempo de “las iglesias” eran ese siniestro grupo quienes introdujeron conceptos científicos de filosofía muy profunda y de prácticas polígamas. Se les dio el nombre de nicolaítas. Su vigencia se extiende del año 600 al 756 y su representación histórico-profética se transformó en la hechicería que dio paso a lo que es ahora la medicina moderna.

A pesar del mensaje contundente a las siete iglesias de apocalipsis, la medicina moderna con sus pociones tóxicas y prácticas de dudosa naturaleza, se fue adueñando de la voluntad humana hasta llegar a ser lo que es hoy: Una práctica legalizada, reglamentada y generalizada que ha dominado al mundo bajo el pretexto curativo que subyuga con el poder de drogas adictivas, alucinantes, psicodélicas, tóxicas, cirugías de todo tipo, trasplantes de órganos, prótesis, transfusiones de sangre, vacunas y drogas tóxicas como la quimioterapia y todas.

La medicina moderna no puede sustituir el don divino de la sanidad porque no cura. Los que salen del hospital vivos es porque su organismo responde, se estabiliza y recupera a pesar de los tratamientos y de las drogas administradas. Pero muchos tienen que volver una y otra vez porque quedan adictos al tratamiento, dependientes al sistema; controlados y manipulados por medicamentos adictivos; Una vida artificial. Se puede decir que muertos en vida. Todavía oyen, ven y algunos pueden hablar o caminar, pero su vida depende de drogas y aparatos artificiales.

Si usted le pregunta a su médico cual es la causa de su enfermedad; de la diabetes, de la hipertensión, de la artritis, del lupus, o de lo que sea, lo más seguro que le contesta es que “se desconoce la causa”. ¡Es cierto! ¡Los médicos de la medicina convencional desconocen el origen de casi todas las enfermedades que sufre la gente!. Si eso es así, y desconocen la causa; ¿Cómo se atreven a tratar algo que desconocen?

Es un crimen imperdonable contra la naturaleza humana tratar a un paciente, intoxicarlo con drogas, enajenarlo de los síntomas que señalan una patología existente y aumentarle la dosis de droga mientras se agrava la condición, para luego operarlo y extraer un órgano que se pudo haber salvado a tiempo si se hubiera tratado la causa en sus inicios. Si supieran tratar la causa, la cirugía hubiera sido innecesaria.

Los uniformes blancos, la aparente pulcritud de los hospitales, y la seriedad con la que mienten y engañan a los enfermos les ha creado un gran respeto de la gente que desconoce el fraude que representa la medicina moderna. Eso hace que los legisladores, los hombres de Estado y los jueces de las cortes se inclinen a favorecer todo lo que parezca bueno y beneficioso de la medicina moderna y por eso se acepta en corte la evidencia que presentan los médicos como la última palabra de la ciencia, cuando por lo general, el médico que testifica tiene la razón sometida a un criterio incierto, dudoso, irreal y a veces inexistente que solo se sostiene en la palabra o en el texto científico sin tener una verdadera base real. 

La medicina moderna cree por fe lo que dice el texto científico y la mayoría de las veces el texto científico es una doctrina sin fundamento. Podemos decir: “Que la medicina moderna es una forma de religión que ha usurpado el verdadero poder sanador que se le confirió a los apóstoles y lo ha falsificado con teorías humanas y fábulas de arte y ciencia compuestas! Su esfuerzo es para impresionar y hacer creer lo que no es. Y la iglesia cristiana ha creído el engaño de la serpiente y le sigue diciendo a todos: “No morirás”. El gran engaño se sigue repitiendo cada día en cada hospital del mundo: Todos lo creen y la iglesia representada por la mujer, acepta comer del fruto prohibido, de la droga tóxica, aunque pierda la vida eterna. Si observamos el caduceo médico que es el símbolo de la medicina moderna, ha sido siempre una serpiente enrollada, la misma que con palabrería convenció a Eva desde una rama. No se esconde, se presenta tal cual es y aún así engaña a todos y los somete a su autoridad.

No olvidemos que comencé este escrito con la experiencia que viví cuando descubrí el mensaje oculto en las parábolas de Mateo 13. Es de ahí donde nace tanta información, que se debe redactar un libro que aclare el mensaje literal de la biblia enriqueciéndolo con el mensaje nuevo de las parábolas que ilumina toda la teología tradicional y sistemática con la inteligencia divina.)

Cuando descubrí el secreto del tesoro escondido, me convencí que la biblia no es un libro más de religión y de historia antigua. Efectivamente, como dice el texto de Juan 5:39: “Escudriñad las escrituras porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi”. Escudriñar es buscar, explorar, examinar detenidamente, exprimir el zumo hasta lo último para extraer todo el jugo que se pueda… Leer no es escudriñar, aunque se escudriña leyendo detenidamente y comparando un texto con otro.

Quiero compartir mi hallazgo con todo el que interese descubrir el mensaje oculto que el Maestro nos dejó guardado dentro del mensaje literal de la biblia y que está escondido para unos y disponible para otros. (Mateo 13:13)

El verso 15 de Mateo 13 expresa en boca del Maestro, la verdadera razón por lo cual muchos, no entienden ni pueden apreciar el mensaje literal de la biblia y mucho menos van a entender el mensaje oculto en símbolos y parábolas. Se trata de un problema de “visión y audición” espiritual a causa de que el “corazón de este pueblo esta engrasado” Quiere decir el Maestro que la grasa que se ha acumulado en las arterias, en el cerebro y en el corazón de muchos, no les permite “entender” el mensaje de Dios para ellos.

Quiere decir que es la alimentación a base de grasas animales, refritos y sofritos lo que ha subido el colesterol y los triglicéridos de muchos que no les permite ver y oír claramente, ni percibir los mensajes espirituales para que puedan entender y convertirse para que el Señor los sane. Por esa razón, ha sido bajo ayuno y oración que algunos han podido discernir el mensaje oculto y verlo como parte del mensaje literal en su verdadero contexto. Aún así, muchos lo entienden al cien por ciento, otros al sesenta y otros al treinta. (Mateo 13:23). Versión Reina Valera.

Uso la versión Reina Valera porque se ajusta mejor al texto original. Otras versiones modernas más bien parecen perversiones del texto original pues han sido parafraseadas y traducidas para que se entienda mejor el texto literal. Esta aparente buena intención de poner la biblia al alcance del idioma moderno, la separa y la aleja del texto del mensaje oculto y le sirve a pastores superficialitas que no tienen la vista espiritual ni la preparación física para ahondar y descubrir el texto del mensaje escondido en símbolos y parábolas.

Después de descubrir el “tesoro escondido” en las parábolas, nos daremos cuenta que todas las escenas de la historia bíblica, los eventos literales que allí se narran y los hechos de muchos patriarcas y profetas en su vida, tienen un segundo y hasta tercer mensaje oculto en ellos mismos.

O sea, que podemos encontrar en cada pasaje bíblico un significado literal que es el que vemos a simple vista que narra el evento, otro mensaje espiritual que se oculta, y un mensaje profético que se proyecta; Que desde “antes de la fundación del mundo” (Mateo 13:35) las parábolas, las historias, el edén, el diluvio, el arca de Noé, el santuario del desierto, el peregrinaje del pueblo de Israel, el maná celestial etc.… Tienen otros significados y propósitos que se revelan a quién pueda entender este misterio oculto.

El que pueda entender este acertijo divino, encuentra un tesoro de riqueza inigualable que ningún otro escrito humano puede ofrecer. Los grandes escritores y literatos de la historia, con sus grandes obras literarias, ni se acercan, ni se pueden comparar con la sabiduría infinita que satura la biblia en el mensaje de los símbolos oculto en el texto literal. Eso nadie lo ha descubierto y está allí, nadie lo ha entendido y se entiende, nadie lo ha enseñado y se puede mostrar. Y cuando se enseña, vemos de inmediato quién lo entiende y quién no lo entiende, porque es el mensaje que separa a los entendidos. (Mateo 13) “Los entendidos entenderán” y los que no entienden no son verdaderos discípulos y están allí esperando la repartición de los panes para saciar el estómago y regresar a sus casas hartos.

Cuando mencionamos “panes” lo hacemos respetando las palabras del Maestro cuando pregunta a los discípulos por las experiencias anteriores que se dieron en las que hubo multiplicación de panes y se alimentó una multitud en dos ocasiones. Noten en el texto de Mateo 16: 8-11 y Marcos 8 que Jesús no menciona peces al referirse a estos eventos por lo que se cree que la palabra “opsariom” que es el término usado en el texto original se refiere a una salsa o crema que se acostumbraba en ese tiempo para untar al pan y que consistía en un tipo de queso casero con aceite de olivas y especias.

Los traductores entendieron que la mestura del pan eran peces, por una lógica equivocada, ya que los discípulos eran pescadores y en esa región se comía pescado comúnmente. Pero Jesús no podía, por lógica natural, multiplicar peces muertos y mucho menos darlos a comer a la multitud. “Dios es un Dios de vivos” No un dios de muertos. Marcos 12:26-27 – Lucas 20:38 Las palabras que se refieren a peces en los idiomas originales son “piscis” e “ictius” y la palabra traducida del texto de los milagros de multiplicación de los panes es “opsariom” por lo que la traducción no se ajusta a la realidad. No obstante, al traducir las palabras de Jesús, no se atrevieron añadir los “peces” por temor y respeto a la “palabra misma”. O sea, que cuando Jesús habla, no habla de peces sino de panes. (Vease Mateo 16 y Marcos 8)

El evangelio ha sido adulterado en escritura y de palabra, pero la verdad está presente, pero escondida y protegida en las parábolas.

Es sorprendente que los grandes misterios del reino y de la historia (Mateo 13:35 y Marcos 11:13 se aclaren en las parábolas. Encontramos en el texto secreto de las parábolas la rebelión de Satanás y la mentira antes de la fundación del mundo, cuando más tarde se incorporó a la nueva creación y tentó a Eva con mentiras, y puso acción a la mentira mezclándola con la verdad.

Una verdad tiene que ser absoluta y no puede tener ni un solo punto o una coma de mentira; Una gran verdad que contenga un solo punto de mentira no convierte la mentira en verdad, pero convierte toda la verdad en mentira. El adulterio de la palabra es un pecado imperdonable porque es blasfemia contra el Espíritu Santo.    

La Demo-Cracia

Por: Dr. Norman González Chacón

Uno de los grandes defectos de la política del país es que se escuchan unos a otros, pero no oyen las voces del pueblo ni de sus maestros. Llevamos años orientándolos en salud y los que han prestado atención han descubierto un tesoro de vida incomparable y único. Los que no hacen caso, sufren las consecuencias doblemente porque además de las enfermedades que se pueden evitar, pagan un alto precio por los tratamientos, los seguros médicos, los deducibles y los años de vida que pierden. Personalmente, llevo medio siglo predicando salud y creo que tengo la iglesia más grande de Puerto Rico esparcida por toda la isla y en la diáspora que también se ha dispersado.

Si los resultados exitosos que esas personas han logrado al cambiar su estilo de vida los extendiéramos a toda nuestra población, aunque fuera en forma gradual, parcial o limitada, tendríamos tantos ahorros en el presupuesto de salud, que con ese excedente se podrían atender todas las demás necesidades económicas del país… y tendríamos menos miseria y dolor encamadas por todos lados. El Ministerio de la salud atiende a todos por igual; católicos, protestantes, ateos, judíos, ortodoxos etc etc etc… y… todos, todos los que se acogen al cambio, ven su salud mejorar, ven su felicidad florecer y los dolores desaparecen… y no les cuesta nada, solo el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia.

Eso es todo lo que necesitan, y es importante que este mensaje les llegue a usted y a sus familiares antes de que sea tarde. En la iglesia de la salud todos tienen cabida, aunque sigan asistiendo a sus iglesias respectivas. Si usted no tiene que abandonar su congregación para ser miembro del Ministerio de la Salud. Al contrario, a medida que se prepara y se hace ministro de la salud, usted podrá beneficiar a sus hermanos feligreses y hasta a su pastor o sacerdote que está gordito, o diabético o tal vez tenga alta la presión arterial.

Cuando usted se prepara en este ministerio, usted se convierte en un médico misionero que puede ayudar efectivamente a todos los que están enfermos a curarse y a los que están sanos a no enfermarse.

El planeta tierra se está deteriorando rápidamente. Nosotros, con nuestra forma de vivir y de comer estamos destruyendo todos los recursos naturales, contaminando las aguas, el aire, acabando con los bosques, envenenando los alimentos con químicos, y violando todas las leyes de la naturaleza que Dios nos redactó para justamente evitar ese desastre del planeta y esas plagas a la salud general…

Si no actuamos a tiempo, y adoptamos las leyes que Dios nos dio para la convivencia saludable de las criaturas y del planeta, estaremos enfrentando plagas como le vinieron al Faraón en Egipto cuando no quiso escuchar la voz del caudillo que Dios escogió para dar ese mensaje.

No saldremos de una plaga cuando ya tendremos la otra y la otra… No tendremos paz y tranquilidad y cuando haya una calma y creamos que hay seguridad, “vendrá destrucción de repente” a través de plagas, guerras, terremotos, inundaciones, huracanes y muchas otras calamidades más de las que ya hay. Porque no crean que exagero. Las plagas de cáncer y de muchas otras enfermedades causadas por la violación de las leyes naturales, ya hace tiempo se vienen propagando y las están sufriendo niños, jóvenes y viejos…

¿Qué más queremos que ocurra? Mirando los edificios de la ciudad, Jesús le dijo a sus discípulos: ¿ves estos edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada…

La preparación para sobrevivir exitosamente a todas estas calamidades está claramente detallada en las instrucciones que el Maestro nos dejó escritas y que nadie le hace caso… Por esa razón yo se los acuerdo a ustedes, lo digo y lo repito: Estamos a tiempo para prepararnos.  Un mal día vendra una gurra, un virus mortal o una bacteria asesina y paralizará el mundo poniendo a todos, grandes y chicos, ricos y pobres en serias dificultades de salud que le costará la vida a muchos y no tendrán ni la mas mínima oportunidad de sobrevivir porque su estilo de vida no les ha permitido prepararse para sobrevivir tales crisis y eventos pandémicos mundiales. Es en ese momento que correrán de aquí para allá buscando solución al problema que solo tiene soluciones preventivas y para las cuales no hay vacunas ni soluciones masivas de prevención. 

Las Leyes Naturales

Por: Dr. Norman González Chacón

Se define de dos maneras diferentes pues se aplica a dos conceptos diferentes pero que tienen una relación armoniosa con el sentir de la naturaleza humana y parte de principios que suelen ser compartidos por todos los componentes de la sociedad. Uno es el dictamen que emana de la razón y de los derechos que se fundan en la propia naturaleza humana y que establece su comportamiento ante determinadas condiciones. A esta ciencia se le conoce como el derecho natural. Dentro de este marco las leyes naturales son precedentes, superiores e independientes al derecho escrito, al derecho positivo y al derecho consuetudinario. Según esta base, nadie puede violar estas leyes sin cometer una falta…

La segunda aplicación de la ley natural es, a diferencia, un principio que se establece a partir de hechos concretos y pruebas empíricas… Cuando dicho principio se puede aplicar a un conjunto definido de fenómenos que se observan y se concretan a condiciones específicas, se puede describir como una ley natural. Las leyes naturales son conclusiones que surgen de pruebas y observaciones científicas observadas repetidamente en el tiempo, en el espacio y en la naturaleza misma que son aceptadas por la comunidad científica como parte de los fenómenos naturales que nos rodean y que son parte del entorno real de todo lo que podemos observar.

Por lo tanto, debemos ver por separado lo que es el derecho natural en las leyes del Estado de las leyes naturales que rigen el mundo y la naturaleza que nos rodea, aunque ambas, son agencias liberadoras que se inspiran en la condición natural del hombre.

Las leyes estatales de los países del mundo no han podido establecer un patrón de leyes naturales que sean comunes a todos, todo el tiempo debido a que los tiempos cambian la percepción de los juristas para establecer jurisprudencia y los conceptos cambian cuando cambia la etapa que se esté viviendo en una sociedad o en una época concreta.

Por lo tanto, las leyes naturales jurídicas son maleables y fluctuantes en tanto y en cuanto se manifiesta el sentir general de una comunidad en una época en particular.

Las leyes naturales del planeta a las que llamamos leyes de la naturaleza que están asentadas en los libros de física y biología y que muchos de ellas se pueden medir o formular en fórmulas matemáticas, son elementos estables y no cambiantes ni fluctuantes si no se altera la esencia misma de su fórmula. Cuando el científico descubre que puede alterar una fórmula natural para conseguir un propósito, tanto la ley natural como el propósito que esta persigue se convierten en elementos de disociación en la naturaleza y dejan de seguir el propósito original.

Por lo tanto, los seres humanos tenemos que aprender a observar, preservar, respetar y cuidar la ley natural a fin de preservar, en el mejor estado posible, el patrimonio legítimo que cada generación recibe, a manera de prólogo, de la generación anterior.

Aunque la naturaleza tiene sus propios elementos de preservación, y las leyes naturales son leyes inalienables y universales, así como lo son los derechos naturales existen leyes en la naturaleza que pueden alterarse mediante la intervención humana.

Cuando las leyes de la naturaleza son vulneradas en cualquiera de sus conceptos, el planeta entero sufre las consecuencias funestas de la violación. En cuanto a la ley natural de los derechos humanos ha habido que declarar su vigencia y respaldar su existencia mediante decretos universales y convertirlas en instrumentos eficaces para acabar tanto con la discriminación como con la opresión de la naturaleza que se pueden alterar o modificar cuando se violan los principios que las rigen.

De la misma manera, la ley natural, que se divide en miles de leyes de naturaleza biológicas, químicas físicas, geotérmicas, geológicas, espaciales, gravitacionales, botánicas, etc.… puede ser vulnerada o alterada en su esencia original cuando se interviene, de alguna manera y se altera la fórmula original, se altera a su vez todo el entorno medio ambiental que le rodea. A cualquier cambio en la formula original de un elemento, se le denomina violación o adulteración. Violación cuando se altera la función, apariencia o comportamiento y adulteración cuando se alteran las funciones básicas del genoma y se afecta la especie o la descendencia. 

Siempre que se altera el orden natural se producen consecuencias sobre la especie y sobre el ambiente donde se desarrolla la misma. Cada especie vegetal o animal posee un código genético específico que se transmite en la reproducción a las especies subsiguientes de su tipo. Cada genoma tiene una llave que cierra las posibilidades de cambios que produzcan confusión y menoscabo de la genética que la rige. Esos mecanismos son agentes preservadores de la especie y solo pueden alterarse por violación o adulteración del proceso reproductivo natural. Por esa razón, la genética de una planta, por ejemplo, no se cruza mediante la polinización natural que llevan a cabo los insectos indicados en su ambiente: Las flores amarillas se siguen reproduciendo amarillas según su género, aunque haya flores de su misma especie en otros colores. Pero si se violentan por injerto, hibridación o intervención genética, estaremos adulterando el proceso natural de reproducción y se cruzarán los colores y/o cambiará la apariencia, el tamaño o la forma del patrón original. Por ejemplo: cinco pétalos en la flor a cuatro o seis pétalos por unidad. Al romper la unidad del genoma en su esencia, cualquier cosa puede ocurrir en la planta y en su especie.

Algunas especies al manipularse genéticamente sea por el método que sea, pierden la capacidad de reproducirse o se reproducen en una de las especies originales del color o el sabor dominante.

Las leyes de la naturaleza son un resguardo para las especies y una protección para la gran diversidad que se puede obtener en el sabor, color y forma de cada especie en particular. De la misma manera, cuando se violentan la ley natural nunca se sabe cual o cuales van a ser los resultados ni sus consecuencias. A fines de la década del 30 y a principios de los 40 se desarrollaron las estaciones experimentales agrícolas que se dedicaron a cruzar todas las especies frutales disponibles sin una meta real trazada ni un fin específico. Se violaron todas las leyes de reproducción de esas especies y se les causó un daño irreparable a todas las especies de frutas experimentadas. Casi un siglo después, tanto el color, el sabor, la textura y el tamaño de la mayoría de las frutas intervenidas no se comparan con las originales y no existen semillas vírgenes para recuperar el daño que estas estaciones de experimentación le hicieron a la agricultura.

Nada es igual en color, forma y sabor que se perdió en los experimentos llevados a cabo en esa búsqueda irracional de algo diferente por el mero gusto de obtener resultados sin conocer las consecuencias ni dejar semillas originales para comparar o rectificar si era necesario.

Cada vez que se viola una ley natural, las consecuencias no se dejan esperar: La ley natural señala que todo lo que el hombre siembra, eso cosechará. Por lo tanto, sembramos confusión en la naturaleza y cosechamos enfermedad en las plantas y en quienes las consumen…

El mundo está sentenciado a sufrir hambre y enfermedades de todo tipo pues la naturaleza ha sufrido la violación y la adulteración de sus semillas originales y el cuerpo humano no reconoce la mayoría de estos frutos alterados en su naturaleza original.

Muchos están cambiando a una alimentación basada en plantas naturales. Algunos lo hacen tratando de proteger a los animales. Otros tratando de protegerse ellos del daño que los productos animales le hacen al organismo humano. Está comprobado científicamente que los vegetarianos sufren menos enfermedades y que viven una más larga vida.

Pero los procesos de manipulación genética, de hibridación y los injertos, sumando a la fertilización química, han echado a perder las ventajas de los frutos de la tierra y la alimentación vegetariana pierde parte de su beneficio, por lo que tenemos que proteger las semillas y los frutos que aún quedan vírgenes y no han sido intervenidos o manipulados. Así se pueden rescatar semillas y se pueden seleccionar frutas y vegetales que conserven el patrón pentagonal original que caracteriza la naturaleza virgen.

Cuando se manipulan genéticamente frutas o vegetales se pierde la secuencia molecular de las células madre y se descompone el patrón genético de la planta, de la flor y finalmente del fruto modificado. 

Cuando se altera el patrón genético, la capacidad del organismo de asimilar las vitaminas, los minerales y lo aminoácidos del fruto se limita a una digestión imperfecta y una pobre recuperación nutricional. Esto se debe a que el organismo está diseñado para reconocer, asimilar y digerir ciertos nutrientes compatibles que, al alterarse por los procesos antinaturales mencionados, no pueden ser asimilados y convertidos en tejido sano. Por lo tanto, la conversión del alimento vegetal en energía se limita por la incompatibilidad genética de la planta alterada en su esencia. 

El genoma humano y el genoma de las especies que nos deben servir de alimento deben ser compatibles para una buena asimilación y conversión del alimento en energía utilizable y almacenable en el organismo. De eso depende el buen funcionamiento (armónico) de órganos y sistemas.

Las plantas que han sido intervenidas genéticamente se pueden identificar porque pierden el patrón molecular original en el tallo, en la flor y eventualmente en la fruta misma. Si observamos la flor o el fruto nos percataremos del cambio que con el tiempo se va definiendo en su forma. Por ejemplo: un tomate cuya flor presente cinco pétalos iguales, y el fruto presente cinco divisiones internas no ha sido intervenido genéticamente, se puede decir que conserva el patrón pentagonal original y que es virgen.

En el patrón del repollo y la lechuga se pueden observar las consecuencias malignas de la fertilización química y de la intervención genética pues hasta el nombre se les ha cambiado aludiendo a su configuración genética: Se les llama crucíferos debido a que en vez de una configuración de cinco partes presentan una cruz de cuatro lados. En esta categoría se han alterado el brócoli, la col, el coliflor, el repollo verde y las coles de Bruselas. Se les denomina brassicales o “brassicaceae” de acuerdo con su clasificación científica. La flor es de cuatro pétalos y la cruz es el patrón dominante.

Justamente la familia de plantas con mayor composición de antioxidantes fue alterada para facilitar la siembra y cosecha sin tener en cuenta que su efecto antioxidante y antiinflamatorios que pueden proteger de enfermedades y cáncer, se anulan por el proceso de siembra y cosechas manipuladas química y genéticamente.

Los crucíferos son un aborto de la manipulación genética y se constituyen en una amenaza para la salud. El sistema digestivo no es capaz de obtener nutrientes saludables de un crucífero y mucho menos conseguir sanación mediante su consumo. La evidencia científica de los vegetales “supuestamente” crucíferos como anticancerígenos fue realizada sobre vegetales de su misma categoría; es decir: repollos, coles, brócoli, lechugas y coles de Bruselas con el patrón original de cinco divisiones y no en el patrón crucífero. (véase ilustraciones)

La cruz que identifica al crucífero es fácilmente distinguible al escoger su alimento y para una mejor salud personal, familiar y universal deben ser rechazados y no consumidos.

De esa manera, no fomentamos su producción, así como no fomentamos la matanza de animales para consumo humano y protegemos nuestro ambiente general de la contaminación, de los cambios climáticos y de la perdida de agua.

El daño que le hacen las granjas de animales de todo tipo; ganadería, agricultura, porcicultura y zoología y caballería al ambiente es de tal magnitud que en los Estados Unidos solamente es equivalente a la explosión de diez bombas atómicas por año.

Pero además de eso, el daño directo a la salud humana que los consume es tan grande que aún no se ha podido calcular su efecto actual y potencial futura. Por esa razón, es tan importante la labor de preservar las semillas vírgenes de los frutos que aún quedan sin adulterar.

Las Leyes Naturales

Las leyes naturales no admiten violación, modificaciones ni adulterios. La ley universal dice: “Todo lo que el hombre sembrare, eso segará” ¿Qué pasa cuando sembramos mutaciones genéticas? ¿O frutos adulterados? Peor que eso ¿Qué ocurre cuando las consumimos como alimento? ¿Nos alimentamos y ganamos energía o nos enfermamos y perdemos?

Medio siglo de experimentos en este campo de la salud nos da contestaciones contundentes a las preguntas anteriores expresadas: “Todo lo que sembramos es lo que cosechamos y para bien o para mal, cada semilla que sembramos da cientos o miles de semillas para seguir sembrando y la gente alimentada con la mala semilla es tan mala como la semilla que los alimenta. 

La ley de la siembra de Gálatas 6:7 es una ley científica de causa y efecto. No puede haber un efecto sin causa ni una causa sin su efecto… En las leyes del Levítico encontramos la prohibición a mezclar los géneros y las semillas: (Levítico 19:19). Se prohíbe también la mezcla de razas y de animales por la confusión genómica que se crea en cada especie cruzada.

La ley mayor prohíbe tajantemente el adulterio por sus consecuencias nefastas sobre la sociedad. Pero no se limita al adulterio en las relaciones de pareja, la ley es un concepto universal pues no ofrece distinciones ni hace excepciones como cuando dice: “No codiciarás los bienes ajenos; la casa de tu prójimo, ni su esclavo, ni su buey, ni su asno… (Éxodo 20:17)

Los otros mandamientos van con su explicación y sus inclusiones, pero el mandato a no adulterar es final y firme y no contiene ni inclusiones ni excepciones para que se entienda que la creación fue creada y que no admite excepciones en aquellos temas que son la esencia misma de la vida y la salud de todas las especies.

Que la ciencia ni el científico tienen permiso para violar o adulterar la creación ni jugar a Dios con sus elementos básicos de la vida misma. “Todo lo que el hombre sembrare, eso segará” es una advertencia muy seria y las consecuencias de toda violación son funestas para todos. De los 10 grandes mandamientos que Dios le entregó a Moisés para regir los destinos de su pueblo, hay siete que no admiten discusión ni explicación de clase alguna:

1. No tener dioses ajenos

2. No hacer imágenes

3. No tomar su nombre en vano

4. El reposo o descanso

5. Honrar padre y madre

6. No matar 

7. No cometer adulterio

8. No hurtar

9. No hablar falso testimonio

10. No codiciar

Los diez son importantes leyes que se dan para la preservación universal del orden natural, de la paz de los hombres, de la sana convivencia y del respeto a la creación y al creador. 

Todas son importantes leyes de vida, de orden y de paz. Parecen ser leyes de aplicación moral o religiosa y pueden serlo si se estudian y se aplican desde esa perspectiva, pero vistas del ángulo de las ciencias naturales físicas, biológicas, químicas, médicas, nutricionales, sociales y políticas, son otra cosa muy diferente pero coherentes de unas a todas en todo momento y situación.

Al descubrir tanta sabiduría en tanta variedad de aspectos socioculturales de la vida de la gente y de los pueblos, nos percatamos de su importancia tácita en la época que se dan al hombre, así como en toda época y circunstancia en la que se requieran códigos básicos de convivencia.

Cada una de esas 10 leyes, vistas desde el ángulo que se necesiten ver, es un tratado de justicia y equidad en todos los aspectos en que se apliquen y en todas las ciencias que se ajusten a su tangencia.

Podemos entenderlo así: Cada célula de nuestro cuerpo, así como cada célula de cada planta o de cada animal, se rige por leyes y la aplicación depende de la fuerza creadora que cada factor recibe para aplicarlas.

Y así como la física, la química y la biología reciben sus leyes de funcionamiento perpetuo, y no se confunden al actuar, si el ser humano no las interviene, ni las viola, ni las adultera, toda la naturaleza se sirve de ellas y se rige por ellas para todas sus funciones.

Quien único manipula y se atreve a intervenir las leyes de la naturaleza es y ha sido siempre el hombre, la mujer, el ser humano, el científico, que justificado por sus propias investigaciones interrumpe los ciclos naturales interviene quirúrgicamente, viola la esencia misma del proceso natural, realiza una cesárea, inventa una droga, crea un corazón artificial, una prótesis, un proceso, un tratamiento, una química sintética que sustituye la insulina natural del organismo, la tiroxina, la adrenalina, las funciones endocrinas, la dopamina y cada una de las funciones establecidas.

Como señalé al principio, las leyes naturales se pueden aplicar legalmente para defender los derechos de la gente, o para impartir justicia y equidad en asuntos legales. Pero, puede aplicarse en cualquiera de las ciencias naturales conocidas y en cualquiera de las ciencias sociales que se conocen y que sirven para delinear el comportamiento social de la gente, su comportamiento moral y ético, así como en religión, se pueden aplicar todas y cada una de ellas.

Por lo tanto, las leyes naturales se constituyen en un fenómeno general que cubre todas y cada una de las disciplinas que tienen concordancia en el mundo.

Unas, desde la biología, otras de la botánica, otras de la agricultura, otras de la medicina, otras de la industria, de la religión, de la química, del trabajo, de los deportes, y de toda actividad que realice el ser humano en su paso por el mundo.

Es tan amplia la cobertura de las leyes naturales que casi es imposible la vida sin ellas. Sin embargo, la mayoría de la gente, profesionales, legos, industriales y religiosos, no saben de su gran valor social y de su importancia en toda actividad humana y en la naturaleza.

Es que a casi nadie le preocupa actuar de acuerdo con la sinergia de las leyes naturales.